domingo 12 de noviembre de 2006

JAMES BALLARD: PELIGROS DE LA VIDA MODERNA

1. Lo más gracioso de todo es que James Ballard, uno de los mejores autores de ciencia ficción es también uno de los mejores –sino el mejor- escritor realista del siglo XX y este insípido pero sonante siglo XXI. Si por realismo entendemos un tipo de literatura que intenta describir la problemática a la que se enfrenta un individuo o una colectividad al confrontarse con la realidad James Ballard es realista.
Notas al párrafo anterior: al término gracioso intercambiarlo a gusto por otros como preocupante, peligroso, aterrador, etc. Entiéndase por todo a: Guerras Mundiales, fascismo, psicoanálisis, literatura, Julio Verne, Internet, celulares, Sistemas de seguridad, Blumberg, Horca a Saddam Hussein, pueblo norteamericano eligiendo a George Bush, pueblo argentino apañando última dictadura militar, desaparición de Julio López, paranoia, esquizofrenia, asesinos seriales, Mark Chapman, cultura pop, etc. No sé si se entiende que cuando uno nombra todo y después nombra a Ballard justamente todo es a lo que se hace referencia, por alusión directa o conexión lateral. Así de abarcativa es la mente de este inglés nacido en 1930 y que hoy, 76 años después sigue vivo obligándome a realizarle un mísero homenaje antes de que muera y se lo declare, hipócrita y obsecuentemente, como uno de los mejores escritores de la historia. Otra injusticia de los Premios Nobel que nunca se resolverá. Así de sencillo.
2. ¿Qué se puede decir de James Ballard? Muchas cosas que otros han dicho pero que siempre viene bien recordar. Ballard se aparta de la ciencia ficción estilo Verne al ver no ya en el futuro sino en el presente rastros alarmantes de que el primero llegó y hace rato. No hace falta decir que es, como diría Carlos Solari, todo un palo. Ballard no necesita extraterrestres, ni naves intergalácticas para desarrollar su ciencia ficción hecha a base de un constante esfuerzo por enfrentar un “hombre en principio desorientado que acaba encontrando el rumbo de las cosas perdiéndose” (Rodirgo Fresan dixit) con realidades adversas, extrañas o simplemente, apocalípticas. Su primera novela, El mundo sumergido, del año 1961, adelanta el problema ecológico situando la acción en una Norteamérica destruida por el aumento de temperatura y las inundaciones. Hola América, de 1981, es la brillante distopia en la que Ballard imagina a los habitantes de Estados Unidos atrapados en su propia pesadilla americana: una crisis energética provoca una migración masiva y hacia el año 2030 el país de Bob Dylan ha sido totalmente abandonado: sus habitantes han escapado a “su punto de partida étnico original”. Años después un grupo de expedicionarios con antepasados de origen norteamericano llegan a los viejos EE.UU. A partir de allí todo se convierte en una especie de sueño futuro-surrealista donde se puede encontrar una serie de hologramas gigantes en el cielo de Superman, Marily Monroe, el Pato Donald, etc. proyectados por un loco que se hace llamar “Charles Manson” y quiere rearmar la sociedad norteamericana. Un loco con nombre de asesino que quiere rearmar la sociedad norteamericana, un loco con nombre de asesino que quiere rearmar la sociedad norteamericana, un loco con nombre de asesino…Perdón, me pareció que me sonaba de algún lado.
3. Crash (1973) y El imperio del sol (1984) llevadas al cine por Cronemberg y Steven Spielberg respectivamente son los dos libros más reconocidos de Ballard. En el primero de ellos se imagina una fantástica y perturbadora historia que relaciona la velocidad en los autos y los choques con un violento deseo sexual, “la primera novela pornográfica basada en la tecnología” según el autor; la segunda se centra en la historia de un niño (probablemente su propia historia matizada) en la Segunda Guerra Mundial. El público norteamericano, como es de suponer, ha desdeñado la obra del inglés. Como bien explica Pablo Capanna en James Ballard: el tiempo desolado: “Es posible que (el público norteamericano) con la ciencia ficción se haya acostumbrado a imaginar las ruinas de su grandeza sobreviviendo a un holocausto universal, pero difícilmente acepte la idea de la humillación y la decadencia que le propone Ballard”. En un genial fragmento de Hola América, en tanto describe el momento exacto en que el tránsito se detiene para siempre, dice Ballard, profético y crítico: “El espectáculo de millones de vehículos abandonados parecía un juicio final sobre el fracaso de la voluntad de un pueblo”. El progreso, la tecnología, el avance indeterminado de la individualidad y el automatismo, como en el fragmento citado, aparecen en La isla de Cemento, obra cumbre y perfecta, de 1971. Un arquitecto llamado Robert Maitland, 35 años, casado y exitoso se desbarranca con su auto a un lado de la autopista. Allí, en esa reconocible para cualquier persona urbana isla de cemento abandonada y desdeñada por el resto de la sociedad conocerá seres que están al margen de todo un mundo estricto, tecnificado y perverso. La barbarie diría Sarmiento. Pero como es Ballard y las situaciones de su obra son más reales que la misma realidad, esa barbarie, comprobará Maitland, no estará tan lejana a la fastuosa civilización que la dejo a un lado. Entre los restos de la sociedad inglesa (o más bien de la sociedad occidental: un viejo aeroplano, un cine, automóviles destrozados) Maitland pasará de intentar un escape, a creer que le impiden la salida para luego advertir, en uno de los finales más estremecedores de la novela contemporánea, que la salida estaba allí, al alcance de su mano y que él, exitoso, arquitecto, dueño de un Jaguar último modelo prefiere, simplemente, quedarse entre la mugre de la sociedad desdeñada que vivir entre la mugre de la sociedad aceptada.
4. El último movimiento de la óptica ballardiana se dirige, a partir de los 80’, a recrear ácida y proféticamente los comportamientos de las clases más altas de las sociedades modernas. Noches de cocaína (1996), Súper-Cannes (2004) y Milenio Negro (2005) se inmiscuyen en los resortes de paraísos alejados de la plebe que a simple vista parecen perfectos a no ser porque en verdad son cuevas donde las mentes más paranoicas, esquizofrénicas y maniacas se esconden para dar un golpe. Como una marcha de Blumberg. Furia Feroz, una novelita corta de 1988 traducida al castellano recién el año pasado y leída por quien esto escribe esta tarde se mete en Pangbourne Village, un country donde el 25 de junio de 1988 todos los adultos aparecen asesinados y los niños-adolescentes parecen haber sido secuestrados. Ni una pista, ni un rastro, sólo cadavares electrocutados, a cuchillazos y hasta “cazados” por trampas hechas de bambú. Esta escena le sirve a Ballard para reírse y parodiar la televisión y el amarillismo ya que al no haber pruebas ni huellas se enarbolan diversas teorías que van desde que los padres fueron asesinados por extraterrestres que buscaban carne joven hasta conexiones inverosímiles que relacionan el asesinato en masa con el terrorismo internacional. Como siempre, la última de las teorías pensadas será la verdadera: los padres fueron asesinados por sus hijos, que hartos de ser vigilados y amados deciden fugarse hacia otra realidad y realizar una rebelión en la granja de la era moderna. “En una sociedad totalmente cuerda, la locura es la única libertad” dice Ballard, lúcido, llegando al final de la novela. Frases de este nivel, implacables y paradigmáticas, se encuentran de a miles en sus novelas.
A propósito de Rebelión en la granja: James Ballard parece ser un continuador de la obra de Orwell. Incluso en Furia Feroz menciona que uno de los adolescentes sublevados tiene como libro favorito el de los cerdos rebeldes. La diferencia que hay es que Ballard atraviesa la posmodernidad, es decir, tiene en su haber un compendio de imágenes y situaciones que Orwell no vivió: la genética avanzada, la publicidad subliminal, la manipulación estética a través de la cirugía, la individualidad exacerbada, el desarrollo de las ciencias informáticas, la evolución de la tecnología (siempre a espaldas de las necesidades de la mayoría y dirigida a un sector apartado de la sociedad). Lo que los une es conocer de cerca el horror de una guerra –el momento cumbre de la locura del hombre- y aplicar a sus relatos la receta que une el sentido común de saber que el hombre, siempre, ha ido empeorando y el pesimismo natural que puebla sus narraciones de colectividades arrasadas y en decadencia, verdaderos “tribunales del futuro pobre”.
5. No sólo de novelas vive Ballard sino también de ensayos (chequear sus otras inquisiciones en Guía del milenio para el usuario de 1996) y cuentos, cuentos que son como pequeñas viñetas de un mundo, que ambientado en presente o en futuro, siempre será perturbador. Ballard es un autor que describe la posmodernidad por poseer una especie de antena receptora de datos de la decadencia humana pero no por eso se lo puede considerar un escritor posmoderno: es un autor que describe la posmodernidad y en algunos casos lo que va a quedar de la posmodernidad (si es que ésta acabó o acaso existió alguna vez) pero sus usos y técnicas se relacionan más con el realismo del siglo XIX y las estratagemas deudoras de las vanguardias históricas. El gigante ahogado, El hombre imposible, El hombre subliminal, El Señor F es el Señor F son algunos de los relatos clásicos donde Ballard practica con suma precisión la autopsia a una sociedad desgarrada cuando no muerta. Allí también se puede observar la parodia a las grandes ciudades, las metrópolis, que saben construir carreteras y autopistas, que avanzan a pasos agigantados en la ciencia pero que poco a poco pierden todo sentido de solidaridad o comunicación entre sus miembros. “Pero por lo menos las carreteras era magníficas. Podían hacerse muchas críticas a la sociedad de entonces, pero no había duda de que sabían construir carreteras” dice en El hombre subliminal, el drama de un hombre que descubre una conspiración (a través de carteles publicitarios). Ballard ahonda en sociedades y grupos donde sus integrantes son dominados en base a una catarata de estímulos audiovisuales, dejando el pensamiento de lado para adentrarse en las vías confortables y peligrosas del automatismo. Mentes teledirigidas, ciudades arrasadas por la ambición del hombre, rincones marginados de las urbes, autopistas grises, rígidas. Quizás el mayor mérito de Ballard sea que de todo eso logró crear una poética inigualable. Cualquier coincidencia con el mundo real no será pura casualidad.
PD: El autor de este texto sabe que el post que acaba de terminar se lleva todos los números de no tener un solo comentario. Cuando se muera Ballard y vayan todos corriendo a comprar sus libros se van a acordar de mí. Sayonara-

14 versiones del post:

martín dijo...

Ballard tiene algo que me atrae mucho, la capacidad de presentar lo terrible y fascinante que es a la vez la modernidad. No sé cuantós pueden hacer lo mismo.

natanael amenábar dijo...

Más allá de que nunca leí a Ballard te diré que estás cada día mejor vos. Hasta casi sin faltas de ortografía estás. Como si un día hubieras aprendido todas las reglas juntas. ¿O es que sólo estás un poco más atento?
De cualquier manera, muy interesante lo que contás de Ballard y muy bien contado, que es lo que importa, no qué sino cómo y con pasión por lo que escribís, la lucidez para cruzar lo épico y lo coyuntural y de a poquito con todas las normas que el castellano, queremos o no, nos impone.

Pero que son gallinas, son gallinas.

Ilcorvino dijo...

Veamos: creo que Passarella actuo como una gallina al histeriquear con el partido de Boca y Gimnasia. River perdio el campeonato en la cancha (contra Colon, Independiente y Belgrano). Passarella mezclo los problemas de corrupcion del futbol argentino (por el que Gimnsia le entrego el partido a Boca) con el problema deportivo de River que desde el 2000 para aca no gana los partidos que tiene que ganar. Por ejemplo ahora le ganamos a Boca pero perdemos con Racing, no le podemos ganar a Independiente y sufrimos con Gimnasia de Jujuy. En cuanto al partido de Boca y Gimnasia propiamente me da risa que todos digan "que verguenza" cuando River el año pasado le entrego el culo justamente a Gimnasia porque peleaba el campeonato con Boca. En cuanto a Boca creo que son los jutos campeones, aunque no me guste como jueguen, Gago me parezca un agrandado y River les haya ganado.
Dicho esto pasemos al tema de la ortografia: en primer lugar aclaro que este comentario no tiene acentos porque la maquina no los tiene. Mi apropiacion de la lengua castellana se da por dos factores: estoy mas atento y mi novia me explico que la mayoria de las pelabras son esdrujulas (je). Saludos y que bueno que lo leiste sin leer a Ballard.
Gracias Martin y Natanael por comentar, ustedes estan salvados del futuro incierto y horrible que nos espera. No, en realidad no, van a morir de forma horrible como todos pero podran decir "Yo sabia". Saludossss.

Ilcorvino dijo...

Todo ese comentario si con lo de gallinas te referias a River, si no no importa porque tenia ganas de expresar mi rabia por otro campeonato malogrado. Igualmente la version Passarella 2006 me cae mejor que la de antes.

Oveja dijo...

Corvi, dos puntos, espero te haya gustado el libro del James que yo no escogí, pero si te regale.
Después te paso la dirección, porque no me encuentro en mi morada. Te mando un saludo.
Y chau.

Oveja dijo...

Corvi, dos puntos, espero te haya gustado el libro del James que yo no escogí, pero si te regale.
Después te paso la dirección, porque no me encuentro en mi morada. Te mando un saludo.
Y chau.

nolugareña dijo...

¡Levante la mano el que ya escuchó "Hoy"!

Juan dijo...

Uh..,me copo con lo de intercambiar términos..

Lo más ATERRADOR de todo es que BLUMBERG, uno de los mejores autores de ciencia ficción es también uno de los mejores –sino el mejor- ASESINO SERIAL de este insípido pero sonante siglo XXI.

Lo más PREOCUPANTE de LA DESAPARICION DE JULIO LOPEZ es EL PUEBLO ARGENTINO APAÑANDO ULTIMA DICTADURA MILITAR.

Lo más gracioso de todo es que lo mas PELIGROSO de todo son los SISTEMAS DE SEGURIDAD BLUMBERG.

Lo menos CULTURA POP de todo es EL PUEBLO NORTEAMERICANO REELIGIENDO A GEORGE BUSH. (no les sirvieron de nada los mensajes de outkast al ritmo de hey ya! y tantos otros en MTV y Vote for a change.., aunque parece que en las legislativas se pusieron un poco democrat..., )

Bueno, me tome algunas licencias...

Martín dijo...

Che muy bueno el último comentario. juro que en los proximos días comento el nuevo disco de pez antes que salga el próximo disco de pez. Saludos-

Anónimo dijo...

Yo ya lo tengo, me lo regaló un "Amigo" para mi cumpleaños. Muy bueno. ¡Minimal espera el 50!

Habrase visto...

Yellow Kid dijo...

no leí nada de ballard, confieso y acudo a tu consejo: con cuál empiezo?

Ilcorvino dijo...

La isla de cemento. Puede que te guste Crash también. Y si tenes suerte pordes conseguir en alguna librería una recopilación de cuentos llamada ZONA DE CATASTROFE. Esta barata y tiene relatos de toda la obra.

Osvaldo Drozd dijo...

Ballard es mi autor preferido desde que allá por el 81 descubrí una selección de cuentos que se llamaba Pasaporte a la Eternidad. Lamentablemente ese libro lo perdí, no se donde quedó. Algunos de esos cuentos los volví a encontrar en la Internet, como Escape. Es indudable que la ciencia ficción de Ballard es Sui generis, sociología ficción, psicología ficción, pero tal vez una ficción probable de ser realidad,porque hasta apartándose un poco de ella no deja de hablar de esas fantasías que nos inundan la cabeza. Lo último que leí de él es Noches de cocaina, y uno piensa hasta donde eso no puede pasar de verdad, al menos es hiperverosímil.

Un placer encontrar este trabajo

Un abrazo

Fix Perez Bracamonte dijo...

"Powers miró la última cinta:
6.554
6.553
6.552
6.551

- Se acerca al final -comentó."

Las Voces del Tiempo
James G. Ballard