viernes, 29 de diciembre de 2006

RAP PARA JORGELINA

/O sea que cuando un hombre ama a una mujer Dios le ofrece otra más hermosa y amable para ver como reacciona. O sea que desde arriba, atravesando con su vista el humo y los cables, Dios ríe mientras toma una cerveza y ve un partido de fútbol. O sea que el 90 por ciento se queda con la mujer nueva y el 10 con la mujer que ama. O sea que esta hipótesis existe si Dios existe. O sea que hace unos cuantos años alguien le hizo una autopsia a Dios y pronosticó su muerte. O sea que, como leí por ahí, Dios no existe pero es un gran personaje. O sea que Dios también mira desde arriba este texto, se acomoda en su silla, eructa y lee/

Te lo voy a decir en rap aunque a mí el rap no me guste y yo no sea un hombre con rima: ella era una chica pop con vestidos blancos de círculos celestes. Ella se comía los cigarrillos y luego me miraba sonriendo con el tabaco entre los dientes y una hebilla dorado en los pelos. Ella se teñía el cabello de colores. Decía que estaba “baja de ánimo”. Coleccionaba mariposas en un envase de mayonesa y hacía todo para ser designada como una prima rara de esas que abundan en las familias argentinas. Una Silvina Ocampo en su mundo pequeño, una Alejandra Pizarnilk que no se quiere suicidar. Ella tenía 2 gatos, una madre y una amiga llamada Guadalupe. Ella me dijo que aunque no le agradaba el rap le gustaba hablar en rima. Y bienvenidos amigos: este es mi rap para Jorgelina.

Jorgelina ¿Por qué te hacías la lesbiana, te ponías aparatos y desarmabas artefactos electrónicos para después colgarte las piezas de un radiograbador como si fuera un collar? Jorgelina ¿Por qué te desnudabas delante de mí, te reís un rato y me echabas de tu pieza? Jorgelina ¿Por qué te hacías la rara y un día decidiste criar chinchillas? Jorgelina ¿Por qué me hablaste a mí, justo a mí, y no a otro que te cruzaste por la calle?

La calle estaba caliente, señal que es verano. Yo no tengo trabajo, ni novia. Soy un ex adolescente en trauma permanente, salido de una canción de los Joy Division, un poema de Vallejo, una película francesa del Festival internacional de Cine. Reincido en la pubertad casi sin querer y camino descalzo por las calles creyéndome El Señor Libertad. Escucho en mis auriculares enormes, negros y viejos Marquee Moon, ese disco extraño. Me siento triste, deprimido. Ni siquiera soy un drogadicto cuando doblando la esquina/ aparece una chica pop llamada Jorgelina.

Yo voy a comprar el diario. Ella caminaba. Los seres mediocres tenemos una justificación para cada paso que damos, los seres divinos andan, sin más, sin preguntarse, caminando. Nos cruzamos una vez y no dijimos nada. Nos cruzamos dos veces y ella abre la boca. La boca se le abre y es como un sonido de caja musical que sale de ahí adentro. Tiene los dientes sucios, tiene la lengua larga, tiene aliento a cigarrillo. Masca un chicle sabor menta. Tiene sandalias ridículas/ feas. Es poeta, pienso. Su vida se basa en la puesta en marcha de estrategias defensivas y conductas paranoicas. Se cree artista y no me va a agarrar con la guardia baja. Pero abre la boca, la de caja musical y dice “Parece que no nos decidimos, caminamos y no nos decidimos”.

/O sea que el ser humano que se cruza dos veces en la calle con otro ser humano debe hablar o callar para siempre. O sea que el que habla es el que primero se enamora, el que primero se desenamora y el que tiene la llave de la relación. Te lo digo en rap aunque el rap no me guste. El que se queda callado seguro es el tarado/

Quiero contarles una buena historia: hay una chica pop que se llama Jorgelina y me invita a la casa un martes de enero con 31 grados de calor. Me dice que tiene muchas mascotas pero cuando entramos al departamento blanco y frío no escucho ladridos ni aullidos. Al poco rato/ sale un gato/ aullando en silencio. ¿Cómo es eso de aullar en silencio? Se trata de los hermanos-gatos mellizos Timio y Harry, sordomudos de nacimiento y mascotas de una chica pop.

Entramos a la pieza y ¿Qué veo? Un póster enorme de Charles Manson. Esto parece una novela de James Ballard. La isla de Cemento/ no te miento. Ella dice que leyó a Paul Auster, Paul Auster, Paul Auster y con ese nombre me taladra la cabeza. Lo lamento Jorgelina a nuestra relación le faltó desde el principio esa química que lleva a dos personas desconocidas a intercambiar fluidos, succionar extremidades y lamer jugos de cuerpo. Paul Auster, Paul Auster, Paul Auster decía Jorgelina. Yo pensaba “Cállate y desnúdate” como un mexicano. Pero mis pensamientos no son órdenes y mis deseos menos.

Cuando salgo de la pieza de Jorgelina es noviembre o parece noviembre. Eso es lo de menos. Camino por los aires y saludo a las gentes. Jorgelina me contó su vida en una charla de una hora y 45 minutos pero yo no recuerdo mucho de ella. Sí recuerdo sus pechos detrás del vestido, su mano pequeña y las uñas pintadas de sus pies. Llego a mi casa y me masturbo mientras me baño. O mientras me baño me masturbo. Eso es lo de menos. A la noche abro la ventana. Entran dos palomas y me fumo un porro con papel de diario. La garganta todavía me arde.

Ahora es sábado de febrero lluvioso. Caminamos con Jorgelina por la Avenida Luro. Esa avenida siempre es bella. Ella se resbala porque no usa “calzado deportivo”. Ella maniobra entre charcos y esquinas. Un taxi casi nos choca, un chico le dice algo que no alcanzo a entender. Ella tiene un vestido blanco con rombos verdes, una vincha negra y una mano pintada de azul. “A la mierda” pienso, cuando veo su mano pintada de azul. No sé que carajo querrá decir con eso pero le queda bien. Cuando vuelvo a mi casa, con la lucidez que me daba la marihuana digo “Al estar con Jorgelina siento como si estuviera caminando en puntas de pie por los cables de alta tensión de la Avenida Luro. Esta lloviendo, los pies y el cuerpo se me electrocutan y soy feliz”.

/O sea que no es un amor pero es proyecto de eso. O sea que la chica es linda y el pibe tonto. O sea que se trata de una historia más pero en rap sin rima sobre una chica pop llamada Jorgelina. O sea que se ven seguido en una ciudad llamada Mar del Plata. Es el año 2003 y hay olor a muerte. O sea que odian a la sociedad y se encierran a ver películas/

Con Jorgelina vemos las películas de iniciación adolescente. La cara de Ewan Mc Gregor mientras suena el riff de Blondie en Trainspotting. El “cantando bajo la lluvia” de Alex mientras le pega patadas a un viejo que escribe La naranja mecánica. El orgasmo sin contacto que intentan Marlon Brando y María Schneider. El burro muerto que vendría a ser J.R.J en Perro Andaluz. De todas las películas conversamos largamente. De todos los libros tenemos algo que decir, de todos los autores algo que criticar. Vieja mentira la juventud que nos hace sentir preparados para todo. Nos ahorramos peleas, discusiones y preocupaciones que vienen después de una cogida. Eso si, nos masturbamos mutuamente y nos despedimos silenciosos.

Jorgelina te escribo este rap porque un día de calor del año 2003 me dijiste que no te gustaba el rap pero si vivir en rima. O hablar. Eso es lo de menos. Jorgelina ahora que no tengo puta idea donde estarás me pregunto por vos con ese gusto ácido en la boca que deja la coca cola. Jorgelina recuerdo tus ojos negros, tus distintos colores de pelo y una ansiedad mortal por saber de que color era tu vello púbico. Jorgelina tu vello púbico era rubio y eso es lo que recuerdo mientras fumo cigarrillos.

Llega el 2004 y no veo más a Jorgelina. 2004 es el año en que la juventud argentina se pone en el número final de ese mismo año a recibir lo que venga. Jorgelina viajó a Buenos Aires, al Sur, a la Polinesia. Le pregunto por Jorgelina a su amiga Guadalupe y me la termino cogiendo a ella.

/O sea que si un hombre no sé puede coger a una mujer se termina cogiendo a la amiga. O sea que si una mujer tiene una amiga tiene que tener cuidado. O sea que las mujeres están ahí, tan pendientes como los hombres pero disimulan para mantener la ilusión de que un día alguien las crea puras y les haga un poema o en todo caso un rap. Un rap para Jorgelina/

Jorgelina el año 2004 pasó rápido y no me lo acuerdo. Sé que me llamaste 5 veces y en todas nos fuimos dejando. Quedaron cosas por hablar. Me contaste que tenías un novio más viejo que vos. Mucho más viejo. Yo me lo imagine como la versión seria de Alberto Olmedo, no sé porque. Dicen que Olmedo era triste cuando se apagaban las cámaras. Te mentí diciendo que no extrañaba. Hacía frío la última vez que me llamaste antes que nos viéramos en la fiesta. Si hace frío es una oración impersonal. Ya no me imagine caminando por los cables de alta tensión, con vos al lado y tu mano pintada de azul o negra. Al principio todo me daba pena. Después me daba nostalgia. Después me dio lo mismo.

/O sea que una chica conoce a un chico mientras la temperatura es de 31 grados. O sea que ella es pop. No llegan a darse besos pero se ven desnudos, juegan carreras masturbatorias y fuman un porro atrás del otro para agotar el desconcierto de estar inmiscuidos en una década que nadie sabe como se llama. O sea que la chica se llama Jorgelina y al chico le dicen Chester/

Tiempo después Jorgelina asiste a una fiesta donde conozco a mi esposa. Yo tome demasiado fernet y la veo a Jorgelina atrás de un vidrio. Ella esta hablando con tres chicos de pelo largo, ella esta hablando de mí y parece que me putea. Me esta mirando mientras hablo con mi futura esposa. Todavía no sé que va a ser mi esposa por eso es mi futura esposa. Nuestras futuras esposas, al momento de conocerlas, no tienen un cartelito en la frente que dice “Soy tu futura esposa”. Afuera se larga a llover pero Jorgelina se deja mojar. Ella siempre quiere y logra dar la nota. Comienza a bailar. Y yo no sé si salvarla de la lluvia o dejarla ahí afuera que se moje, se muera y se mate.

/O sea que Dios nos pone en una misma fiesta a la hermosa chica pop imposible junto a la mujer incierta que terminará siendo nuestra esposa. O sea que las cosas son complicadas, que las elecciones son difíciles y no sólo se trata de vivir sino de elegir, aunque esto parezca una publicidad y no el rap para Jorgelina/. Se trata de elegir entre gente como si fuera mercancía, intercambiar personas como si fueran billetes y ver si te podes ganar la lotería. /O sea que Chester elige a su incierta futura esposa, viven felices y tiene dos hijos/

/O sea que un día Chester esta caminando por la Avenida Luro y se acuerda de la chica pop a la que no le gustaba el rap pero le agradaba vivir en rima. O sea que se siente desfasado del espacio temporal porque mira los cables de alta tensión y se imagina en su adolescencia caminando con Jorgelina, electrocutado y feliz. O sea que a Dios le gusta jugarnos bromas, darnos a elegir, borrarnos personas como si fueran figuritas y tratarnos como a ratas de laboratorio. O sea que Dios, en tanto toma cerveza y mira partidos de fútbol, quiere ver que pasa allá abajo, entre el humo y los cables, cuando Chester, caminando por la Avenida Luro, ve doblando por la esquina justamente a Jorgelina/ aquella chica pop/ de un barrio marplatense/ de un país llamado Argentina/

10 comentarios:

j.r.j. dijo...

O sea que Dios mando un diluvio para que ilcorvino no tenga la necesidad o se vea en la obligacion de comentar el literaturazo

pinkachu dijo...

Jorgelina en realidad... ¿no era lesbiana?

lucía dijo...

quién es jrj?
si, llovio... llovio y no se hizo, o sea.
y me gustó el rap.

Ilcorvino dijo...

JRJ: Lucía pregunta quien sos.
Pinkachu: hasta acá lo que sé de jorgelina y chester, después del límite del final cualquiera puede tener razón.
Lucia: recién le pregunte a JRJ quien era.
Saludos, gracias por comentar y que el encargado del hotel donde trabajo se agarre las bolas con la puerta. Muchas gracias.

j.r.j dijo...

Soy Juan Ramon Jimenez.Lucia, actualicen el blog de pepas.

Anónimo dijo...

O sea que Dios hizo aparecer a Geres minutos después del discurso del presidente. O sea que Geres halagó infinitamente al presidente y a su esposa. O sea que todo parece muy raro y no me gusta sospechar de todo. O sea que la marcha del viernes y la lluvia del viernes, como dijo jrj sólo existieron para que se suspenda el literaturazo y yo tenga que enfrentarme nuevamente a la burocracia para conseguir una nueva fecha.
Muy lindo texto corvino!
Salute.-

Ilcorvino dijo...

JRJ: Ahora se aclaro todo, sos la mente fantasma del autor muerto del burro peludo. Saludos y si me falto decirlo feliz año-

j.r.j. dijo...

burro peludo y suave. feliz año nuevo!

Anónimo dijo...

y pequeño... ;)

Kill-Kline dijo...

simpático el arte de tus palabras