sábado, 15 de septiembre de 2007

ESCENAS DE LA VIDA UNIVERSITARIA


1- Días de lluvia y frío en Mar del Plata. Este texto podría titularse, fatalmente, Miedo y asco en la Universidad de Mar del Plata, pero yo no soy Hunter Thompson ni me tomé un ácido ni escribo para la Rolling Stone en la década del 70’ ni, espero, me voy a volar los sesos de un escopetazo. Acotación/ que no guarda relación/ con lo que viene: cuando llueve, los árboles enormes de la Facultad, mojan más que la misma lluvia.
2- Esto sucedió hace dos años. O uno. Lo importante es que siempre sucede. Creo que estábamos en Introducción a la literatura o Teoría I. Entra un pibe e informa que hay amenaza de bomba. Luego de un rato, salimos. Ni siquiera llovía, lloviznaba. Todos nos quedamos debajo de los techos de la salida de la Universidad. Preferíamos explotar que mojarnos. Qué raro.
3- Esto fue hace poco. Una semana. O dos días. Lo importante es que siempre pasa lo mismo. Entran los chicos del Centro de Estudiantes o de una agrupación política de la Univerisdad –de alguno de los Centros de Estudiantes o de las agrupaciones políticas, nunca sé exactamente cuál, ni sé qué Agrupación maneja Humanidades, no por desidia hacia los Centros de Estudiantes, sino por desidia a la carrera y a mi propio destino: ahora mismo no sé cuántas materias me faltan, cuándo voy a terminar de estudiar Letras, etc.-, hablan –sobre López, sobre Fuentealba, sobre el presupuesto, sobre lo mal que manejaron la Universidad los anteriores popes del Centro- y se van. Acto seguido, la profesora, nunca de modo directo, habla mal de ellos, burlándose de su manera de expresarse, oponiendo su versión de los hechos a lo que dijeron los del Centro. Nunca falta tampoco una estudiante adulta a la que le da risa la perorata de los jóvenes y un estudiante que le responde con munición gruesa. En otras ocasiones todos nos quedamos en silencio y sigue la milonga sobre la semiología o los teóricos rusos o la muerte de las ideologías o la declinación de un verbo latino o la aparición de los novonosécuantos en la literatura española de la década del 70’ o las contradicciones de Sarmiento o la Agricultura de la Zona Tórrida, que, dicho sea de paso, es el texto más denso que leí en Letras.
4- Los jóvenes de las Agrupaciones tienen, a mi juicio, un problema: suelen comparar en forma exagerada –o hiperbólica, como diría un estudiante de Letras-, este presente –caótico, lamentable, vulgar- con la dictadura. Incluso pueden llegar a intercalar la palabra "dictadura" unas 10 o 15 veces en su discurso. Discurso que puede durar, en las aulas, y como máximo, 5 minutos, lo que supondría un record a nivel nacional. Califico a esta forma de elaborar una idea política, por lo menos, de inoportuna aunque la palabra exacta sería peligrosa. Es que las palabras son peligrosas. Y es que los individuos que las usan las hacen aún más peligrosas. El término "dictadura", intuyo o sé fehacientemente, conlleva en sí un cúmulo de horrores que los nacidos en generaciones posteriores, aunque leamos, aunque nos cuenten, aunque reflexionemos, jamás podremos asimilar del todo. Esta es la única razón que le encuentro al hecho de que comparen el quejumbroso presente de la Universidad o del País o del Gobierno con la dictadura. Resabios de la dictadura, esa es la frase exacta, resabios. Yo creo que un solo resabio de la dictadura (76/83: 30000 desaparecidos, Guerra de Malvinas, etc.) barrería con todos nosotros. Stop, simpáticos pseudo comunistas, en la dictadura, no viviríamos para contarla. También puedo escuchar otra voz, más tenebrosa, parecida a la que escucha Amalfitano en 2666: ¡no te confundas, Martín, somos tan estúpidos, somos tan mediocres, que apoyaríamos la dictadura, que ni siquiera nos daríamos cuenta de lo que sucede! La voz de Amalfitano susurraba, de modo que esta, con sus signos de exclamación, no es la voz de Amalfitano, es la voz del más fatal de los sentidos comunes.
5- ¿Por qué no hablar de medidas autoritarias, de opiniones reaccionarias, de manifestaciones desafortunadas? Es que si esto se puede comparar en un ápice con la dictadura: ¡qué fácil fue estar en la dictadura, amigos, al final no fue tan malo, se la pasaba bomba en la dictadura! Hay que tener cuidado. No se debería banalizar o convertir en automático a un término tan fuerte, porque allí se encierra algo más que Generales, bigotes, Falcon Verde y Mundial 78’, por allí asoma la muerte, la tortura, el exilio, el escarnio, violaciones, heridas recientes, una contienda militar contra una potencia histórico en el terreno bélico, lo peor del país, un genocidio. La automatización, la repetición constante de un término con tantas connotaciones pesadas, lleva a la vulgaridad del mismo. Si torturan a un tipo en una comisaría, por supuesto que hay resabios de la dictadura, si la gente pide mano dura, por supuesto que hay resabios de la dictadura, pero por poco le decimos Holocausto quilmeño a un choque en la localidad de Quilmes.
6- Cuando se cumplieron 30 años del 24 de marzo de 1976, un grupo de activistas de Izquierda no dejó subir a las Madres de Plaza de Mayo a dar un discurso. Ellos eran los que querían dar el discurso. Repito: Cuando se cumplieron 30 años del 24 de marzo, un grupo de activistas de izquierda no dejó subir a las Madres de Plaza de Mayo a dar un discurso. Ellos eran los que querían dar el discurso, no las Madres de Plaza de Mayo, sino ellos. Ok. Típicas escenas de la Izquierda argentina.
7- Entonces los chicos del Centro hablan de los compañeros que fueron denunciados por el Director de la Universidad de Filosofía. Parece que pusieron unos carteles explicitando el elocuente nivel decadente de la Facultad y el tipo los denunció. Estamos todos con los compañeros. No hay dudas. Ah, dijeron que estas medidas eran indefectibles resabios de la dictadura. No dijeron indefectibles, sí resabios. Allí me saltó la idea de elaborar este post: un resabio de la dictadura sería que los compañeros estén desaparecidos o hayan sido torturados, la denuncia se asemeja a un hecho de connotaciones intolerantes y/o autoritarias. Pero volvamos al momento en que el último de los chicos del Centro se va del aula. Allí comienza la historia conocida: la profesora dice que resulta que a ella le contaron otra historia, donde los denunciados quisieron cagar a palos al tipo que manda en la Universidad de Filosofía. Y no sólo eso, se agita una compañera, los chicos del Centro, no dicen que el tipo que manda en la Universidad de Filosofía, fue un exiliado de la dictadura.
8- ¿Quién tendrá razón? No lo sé, temo que me acusen de fascista. Creo que está bien manifestarse a favor de la gente excluida, expulsada en forma absurda. Al mismo tiempo, creo que antes de comparar con la dictadura, hay que pensar, más, teniendo en cuenta que el tipo al que acusan de ejercer actos que huelen a dictadura, fue, según dicen, un exiliado de la misma. Repito: puede haber sido autoritario, intolerante, porqué no vigilante pero a partir de la comparación con la dictadura, el discurso pierde fuerza. ¡Si sigues así, oh joven comunista, ya nadie va a escuchar tu remera del Che o de Mao Tsé-tung!, ¡Si sigues así, oh joven comunista, ya nadie recordará tus venas abiertas de América Latina ni tu todavía cantamos, todavía esperamos ni tu alerta sobre los resabios de la dictadura!
9- Es claro, pero nunca falta alguien que sobre: esto no significa que todo aquél que haya estado exiliado o encarcelado en la dictadura, hoy no pueda ser un autoritario, intolerante, vigilante, etc.
10- Nótese que intenté desactivar el vicio de mencionar la palabra “dictadura” por cualquier cosa, nombrando el término unas 50 veces en todo el texto. ¡Es que sí, yo también soy un barbudo de Humanidades, perdónenme! ¡Incluso creo que me gustaría cambiar de vereda -si es que este barro en mis pies significa que estoy en vereda alguna-, amar mi celular, untarme el pelo con gel para luego comerlo, escuchar La Mega, estudiar una carrera con un horizonte a toda vista refulgente, como Marketing o Turismo o Marketing del Turismo o Turismo del Marketing! ¡Oh, Diosa Fortuna, ¿por qué me hiciste leer a Cortázar a los 14 años?, ¿por qué me inculcaste el vicio de la corrección política, el odio a Blumberg y la simpatía por los morrales y los porros?!
11- Entonces, ¿qué pasa, Martín?, me pregunta la voz. Está lloviendo. El profesor tarda en llegar y el Aula 60 está inundada, como casi todas las de la Universidad cuando llueve dos días seguidos. Está inundada, a no ser que la Comisión de Latín haya querido hacer una puesta en escena porque nos iban a hablar sobre un río del Imperio Romano, está inundada y no hay tu tía. Esperando al profesor, llega JRJ y me pregunta si tengo un picaporte. Le pregunto porqué o para qué quiere un picaporte. Porque en el aula 69 se quedaron encerrados y no pueden salir, responde, y nosotros que estamos en Seminario de Española, tenemos que entrar. Siempre llevo un picaporte en el bolisllo, le contesto, pero hoy me lo olvide. Llega el profesor, nos sentamos intentando eludir los enormes charcos y las goteras. Un estudiante se resbala y se cae. El profesor hace de cuenta que no ve el agua. Después de un rato, entran los chicos del Centro: hace un año desapareció López. El profesor los despide saludando en latín, con algo de ironía. Aunque no lo sé, este profesor parece estar hablando con ironía todo el tiempo. En realidad enseñar latín en el 2007 ya es bastante irónico. A las 6 de la tarde salgo de la Facultad, me encuentro con mi novia, nos mojamos nuevamente. Creo que mi novia está engripada. Ahora mismo está durmiendo en mi cama. Son las 2 y media de la mañana del sábado y, creo, si no me falla la mente, que todavía nadie sabe dónde está López. Ahí sí que hay resabios de la dictadura. La voz tenebrosa me avisa que eso es todo lo que tenía para decir.


Clonazepán y circo- Andrés Calamaro
Perdimos estabilidad/ No sabemos de qué lado/ Vamos a quedar parados/ Se agotó lo natural/ Mentimos una vez más/ No cantamos la verdad/ En nuestra vida real siempre fuimos decadentes/ Tuvimos la libertad/ Apretada entre los dientes/ Alguien cantó no va más/ Con los párpados pegados/ por un sueño postergado/ Nos cansamos de luchar/ Demasiado camiseta/ Y cada vez menos gambeta/ La sonrisa cuesta más/ ¿De qué país estoy hablando?/ Las neuronas van marchando/ Mucho traje de fajina/ Pero sobra cocaína/ Y con el precio que tiene/ Este lugar me conviene/ Gente fina, delincuente/ Algunos ya diputados/ y brindo por nosotros/ Los tarados que les pagamos/ Antes Pelo, ahora Gente/ Antes lucha, ahora circo/ Antes pan/ Ahora clonazepán/ Pastillas, la última esperanza negra/ Podés pedirles pastillas a tu suegra/ No me digas la verdad/ No me mientas/ Ya me di cuenta que no es lo que era/ De eso se da cuenta cualquiera/ Antes o después de las rosas/ Ves a través de las cosas/ En nuestra vida real siempre fuimos decadentes/ Tuvimos la libertad/ Apretada entre los dientes/ Alguien cantó no va más/ No va más.

7 comentarios:

Mechi dijo...

¡ yo te acompaño en la lucha, compañero!
No encerio, buen post, tenes razon.
El tema de la gente q ve la dictadura en todos lados , ya me re pudre, vos lo empujas sin querer y ya es ABUSO DE PODER!. Nose, la gente esta loca.

El Dedo en la llaga dijo...

Como siempre, excelente tu post.
Es indudable que hay palabras que tienen un sentido pero hay personas que las estan dejando vacias. Me da miedo, me pone mal y me da mas miedo. No se si esa gente no sabe lo que dice o si sabe lo que dice pero es estupida.
Tal vez mi escepticismo politico me ponga en una posicion en la cual solo me quedan insultos para todos. Seguramente sea tan intolerante como ellos, pero realmente siento que en este pais es cada vez mas dificil debatir de manera constructiva. O son todos fachos o son todos zurdos, o es una dictadura o es un libertinaje. Esos extremos que finalmente no conducen a nada, sino al resentimiento, el odio y la disgregacion.
Te felicito nuevamente por tu excelente manera de redactar. Muchos saludos!.

Fix Perez Bracamonte dijo...

Muy buen post. Como siempre, Corvino da en el blanco.
No tengo experiencia con Centros de Humanidades; sólo conozco a los de las ciencias duras, pero por lo que contás todo es igual. Muchos (no todos, ojo) de los discursos que escuché sonaban a interminables repeticiones de lo mismo. Aunque uno estuviera de acuerdo con el motivo del discurso, la perorata en sí sonaba tan rancia y con tan poco fondo que aburría.
Punto aparte merece tu costumbre de llevar un picaporte en el bolsillo. ¿También sos "el que cierra y el que apaga la luz"?

La Momia dijo...

Lamentablemente esta crónica podría repetirse sin diferencias en filosofía, sociología, psicología, enfermería o cualquier carrera que se tilde de humanística. A estos nenes les han vendido un molde que no se cuestiona, es lo que debe ser un estudiante y lo repiten sin miedo a quedar como robots. Más réplica de la dictadura que eso de lavarles el cerebro y hacerles creer que piensan por ellos mismos, no creo q e haya. A ver compañeros, si piensan un poco por si solos. Ah, no. Ahí si que explotan, y sería como una bomba!! Y una dictadura!!!!

J.R.J. dijo...

Estaba buscando un picaporte y no lo encontré. Aparición del picaporte ya! De todos modos creo que los comunistas abrieron la puerta.
Hago una corrección: yo tenía que cursar en otra aula pero tenía que ayudar a los desdichados de la 69, lo cual habla muy bien de mí.(en realidad no tenía muchas ganas de entrar al seminario) Saludos mojados.

Anónimo dijo...

aula 69... y encerrados...
lo que falta en esa facultad es diversión.
Inés

Anónimo dijo...

lo del picaporte en derecho no nos pasa, todavia...., lo del termino que pretendiste erradicar me hizo recordar lo poco que vivi de ella y me da panico, a la vez me da bronca que usen esa parte de la dolorosa historia de nuestro pais y de la universidad para hacer politiqueria varata.
DANITAS