sábado, 8 de diciembre de 2007

LOS PRECURSORES DE CORVINO (PARTE I)

I
En las memorias póstumas del poeta brasilero Roberto Da Costa, Una vida en la orilla, el 29 de mayo de 1968, éste da cuenta, durante un viaje a la República Argentina del avistamiento de “pequeños peces multiformes” que “se mueven por los aires con aleteos veloces”. Da Costa fue hallado muerto algunos días después, luego de una sobredosis de somníferos.
II
En Narraciones de lo real y fantástico (1971) Antonio Beneyto compila una centena de textos alucinados de diversos sitios del mundo. Luis Maitá, andaluz nacido en 1885 y muerto en 1937 durante la Guerra Civil, es el autor del relato “Los acuáticos”, donde describe “peces sin nombres, agrupados en comunidades, dotados de un gran sentido de la generosidad y conocedores de los más recónditos secretos del mundo”.
III
Probablemente escrito a días de pisar tierra americana, Cristóbal Colón menciona en su Diario del Primer viaje: “variados pececillos fermosos con fermosas aletillas y graciosas escamas que guiaban a los navíos (…) aquí y allá los fermosos se movían, con sus tonos negros mostraban la terra”.
IV
En una carta de mayo del 63’, Julio Cortázar relata a Paco Porrúa sobre algunos fragmentos inéditos de Historias de cronopios y de famas: “fuera del libro quedó un apartado (espero, Paco, poder alcanzártelos alguna vez) donde jugaba con otras criaturas, más ambiguas quizá que los cronopios, especies de anfibios negros a veces tornasolados (…) Aurora me aconsejó suprimirlos del libraco pero creo que, de alguna forma que no alcanzo a entrever, significaban todo ese escándalo, ese gran malentendido, todo el horror del lenguaje (“las perras negras” diría Moretti)”.
V
Adolfo Bioy Casares, en su libro de memorias Borges, cuenta:
“Mayo del 72.
Come en casa Borges. Está despeinado y algo taciturno. De pronto me toma del brazo –algo inusual en él- y me dice: “Hoy he vuelto a soñar en colores”. Silvina, siempre distraída, se acerca y le pregunta qué vio.
-Peces- responde Borges con una sonrisa extraña-, peces alargados de colores. Recitaban poemas de Yeats. Me miraban de cerca y uno tenía el rostro de Madre”.
VI
En la Segunda de sus Cartas de Relación, Hernán Cortés escribe: “Y después de haber reposado en dicha cibdad tres días fuemos con 50 hombres y escribano a otra cibdad que se dice Xlcorvi. Y en dos horas matamos indios en mucha cantidad y dentro ya de la cibdad de Xlcorvi avistamos una figura como de barro húmedo, como de pez erguido, como de dios, a la que los indios ansi rezaban alrededor (…) y en pocas horas derribamos dicha figura y fuemos a otra cibdad donde matamos en gran cantidad…”.
VII
Fuera de la historia de autores que deciden dejar de escribir quedó hasta ahora la anécdota del ruso Vladomir Nikovic. Nacido a fines del siglo XIX, el joven Nikovic se había transformado, a mediados de 1919, aun inédito, en uno de los poetas más respetados por el movimiento bolchevique. De un día para otro, sin previo aviso, Nikovic dejó de frecuentar los ámbitos políticos y literarios de Moscú. Los pocos que lo pudieron ver hablaron de un Nikovic enloquecido y tartamudo, que confesaba haber detenido su obra poética por la acción de unos “extraños peces que se le aparecían en sueños y lo amenazaban en caso de seguir escribiendo”. El 4 de octubre de 1958, Nikovic, ya olvidado por propios y extraños, se agujereó la cabeza con una guadaña y murió desangrado. Entre sus pertenencias pudo hallarse un cuaderno. Éste contenía escrito repetidas veces la siguiente frase: “Los extraños peces ya están aquí”.
VIII
Señala Jean Hughes, biógrafo del poeta Robert Walser: “En los últimos tiempos, Walser, confinado en una clínica psiquiátrica, solía pasar el tiempo escribiendo notas con una caligrafía diminuta e inentendible (…) “Los peces cristalinos bailan en el aire y encienden las letras” es el único fragmento que los especialistas han llegado a traducir”.
IX
En el volumen de relatos cortos Variaciones alrededor de La Metamorfosis, del año 1981, el escritor rumano Corviano Potrescu imagina más de 700 mutaciones de Gregorio Samsa: tiburón, liebre, serpiente, Woody Allen, Reagan, oso polar, perro, etc. Entre ellas también puede contarse la conversión de Samsa en “un pez negro y monstruoso, con ojos sobresalidos de su orbita y características exactas de la corvina, pero macho, es decir, corvino”.
X
Se recuerda en Hungría al rey Matías I Corvino, monarca entre 1462 y 1490. Promovió la cultura de distintas maneras: fundó la Biblioteca Corvina, fue mecenas de numerosos artistas del Renacimiento, llevó la imprenta a Hungría, edificó una Universidad en Bratislava y coleccionó un gran número de manuscritos inhallables.
XI
Escribe César Vallejo, quizá el más grande poeta latinoamericano del siglo XX, en Trilce:
“Quiere el corvino ya no hayan adentros,
y cómo nos duele esto que quiere el cancerbero.
Por un sistema de relojería, juega
el viejo inminente, pitagórico!
a lo ancho de las aortas. Y sólo
de tarde en noche, con noche
soslaya alguna su excepción de metal.
Pero, naturalmente,
siempre cumpliendo su deber”
XII
Recuerda el poeta argentino Miguel Maceta, en su libro Poetas re-reventados (1995), el panorama poético de los años 90’: “Estaban los que sólo leían poesía japonesa y se pasaban las horas corrigiendo un gran y dudoso haiku, los japoneses. Estaban los que leían incansablemente a Derrida, Blanchot y Deleuze para luego adaptar esas intrincadas ideas a juego poéticos tan dudosos como el ya mencionado haiku ultracorregido, los teóricos. Estaban los que decían no tener influencia y no leían a nadie, excepto a ellos mismos y, cada tanto, Vallejo, los no-lectores. Y también estaban los que deambulaban entre los grupos anteriores, sin muchas convicciones, siempre en las sombras y como parásitos. (…) Por último cabe señalar el incipiente grupo de Los peces, poetas altos y flacos que llegaban a los encuentros vestidos con sobretodos y se sentaban en sus mesas a elaborar poemas por lo menos curiosos que trataban una y otra vez sobre peces voladores o peces que revelaban verdades indecibles o peces que aparecían en sueños e indicaban algo. El manifiesto de Los peces era breve: “Hablar sobre los peces, sentir a los peces, volverse pez”. Cuando llovía, salían afuera a mojarse. Una noche de tormenta, tomaron sus cosas y no volvieron más. Nadie los extrañó”.

7 comentarios:

¤ÁMßâr Vi0LêT⤠dijo...

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Te esperamos y agradecemos la difusión del evento!

Jóvenes Solidarios - http://www.jovenesolidarios.org

Anónimo dijo...

Realidad oficción? Imaginación o realidad?

Manuela dijo...

Muy ilustrativo. Me recordaste a los seres acuáticos de Lovecraft. Seguro que también encajarían aquí.

Marian dijo...

lo mejor es la metamorfosis corvina.
Salute

Martín Zariello dijo...

Encendidos saludos a quienes comentaron.

Sin dudas los post de sábado tienen un destino desgraciado y una vida breve.

Desarmandonos dijo...

Los peces ¿Qué pasa con los peces viejo? Algo extraño hay ahí. Como si todo lo bueno fuera de los peces. Pescado Rabioso. Pez. Fabián Casas. Ilcorvino. Ese poema de Vallejo me sorprende porque además es muy bueno. En en verdad, uno de los que más me gustan, junto a uno que habla de un hilo que no ha venido pero que ya ha llegado. Pero hay como algo con los peces. Yo escribí un cuento que habla mucho de peces ¿Por qué? No lo sé. Tal vez es el mundo sea de los peces.

Koi Cciatranne dijo...

El mundo es de los peces. Ellos estuvieron aquí mucho antes que todos los demás, cuando no había mas que agua.

Yo tengo miedo a los peces, los pequeñitos de colores me gustan mucho y los crío, pero los peces de mar sobretodo si miden más de 50 cm me dan terror.

Soñaba mucho con peces también. Nunca decían nada, pero eran grandes, rojos y monstruosos y me rodeaban con sus ojos fríos.

Seguro que estaban a punto de decir algo y jamás los dejé.

Respetemos a los peces.