viernes, 22 de febrero de 2008

¡SAWYER LEE A BIOY!

En el nuevo capítulo de Lost (cuarto de la cuarta temporada) se constata que una de las influencias de la serie es La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares: ¡en una escena fugaz (la foto fue hallada en este sitio) se puede ver al novio de Kate, Sawyer, leyendo la novela! Qué grosso, ¿no?

9 comentarios:

Juan dijo...

Mirá vos... yo voy tres temporadas atrás, me sumé muy tarde a la ola Lostera.

Parece que todos le dan un pequeño saque a Bioy. Y yo que no lo puedo ver. (Borges tampoco lo podía ver. Cuak!). Dicen que también la película "The piano tuner of earthquakes", de los hermanos Quay, está basada, en cierta forma, en ese libro. ¿La viste? Además le rinden cierto homenaje a Felisberto Hernández (sí, el que escribía mejores cuentos que Cortázar): el personaje principal de la peli se llama Felisberto Fernández... y es un afinador de pianos. Je.

Saludos!

Anónimo dijo...

Soy el del 1er anonimo, los otros no son mios. che, lo que nos pasa con lilo no es culpa de nadie, las relaciones se desgastan con el tiempo.

perdón por decirte cornudo. yo tambien te quiero mucho, y a tu novia más. viva la baguette y el higado a la tela.

Fulano de Tal dijo...

La única pregunta que nos deberíamos hacer a esta altura es ¿qué lee John Locke?

Mr. Kent dijo...

Sensacional Descubrimiento: Nueva Especie natural entre Hombre y Perro


Ayer tarde se desveló en presencia de S.A.R. el Gran Maestre Príncipe Eduardo y de los Altos Grados, el misterio de un ser criado por perros, cuyo cerebro no ha evolucionado como el de una persona. El descubrimiento fue realizado por el Doctor Maximin Lobot, médico rural de Kornam. A lo largo de la conferencia pronunciada en la Royal Masonic, el Dr. Lobot ha sugerido catalogarlo dentro de una nueva especie animal denominada kandeluc. La criatura está bien de salud aunque algo intranquila debido a que se halla en celo.



De nuestro redactor permanente en la Royal Masonic Society.



Día a día la Royal Masonic demuestra ser un puntal benévolo de conocimiento para la sociedad civil. Ayer todos habíamos oído rumores, nos hallábamos todos listos para recibir una sorpresa histórica. Nadie sale defraudado de la Royal Masonic. En este caso la fantástica aparición en escena del kándeluc lo confirmó por enésima vez. De la mano del amable Doctor Lobot entró en la sala por la puerta Trafalgar un pequeño individuo. Vestía ropaje algo descompuesto dada la gran ocasión, pero Lobot nos explicó cordialmente que la criatura se había rebozado en los charcos justo antes de partir para Londres esta mañana, molesto porque lo habían peinado con colonia. Considerando la fisonomía del sujeto se diría que se trataba simplemente un oligofrénico común muy pestilente. Pero su comportamiento resulta sobrecogedor. Nada más entrar se lanzó como una exhalación hacia una azafata que en aquel preciso instante ofrecía una bandeja de canapés al Príncipe Eduardo. Su Alteza quedó con el canapé entre los dedos y los otros dos, criatura y azafata, enredados por el suelo. Todos comprobamos estupefactos lo fiera que es la naturaleza y el odio que tomó la bestezuela contra las enaguas y el sujetador de la muchacha. Por cierto, merece comentarse que en el corrillo formado inmediatamente alrededor de la pareja, el célebre zoólogo Lord Kinnalgas también hizo notar que “estos animalitos nunca pierden el instinto de succión mamario”, en vista de los lengüetazos y chupadas que propinaba el ejemplar.


Como la azafata gritaba mucho, el propio príncipe redujo al kandeluc a correazos por la parte de la hebilla.Inmediatamente el Doctor, algo nervioso, justificó el incidente diciendo que posiblemente a la criatura le atraía el delicioso olor del canapé de hígados en salsa de higo boumignon que andaba sirviendo la azafata antes del ataque. Pasado el percance resultó ser un ejemplar muy tranquilo y sumiso. De vez en cuando comía pedazos de mortadela o jugaba con una cuerdita. No obstante, en la ceremonia de salida la criatura demostró poseer un vocabulario muy grosero al insultar a dos grados treinta y uno, a quienes llamó “hideputa” y “calvo cabrón” respectivamente; a este último le había arrebatado previamente su pelucón blanco.Ya en la puerta volvió a perseguir a la azafata y hubo que montarlo en el carruaje del Doctor arrastrándolo por los pies entre dos escoltas de S.M. Al parecer el Doctor Lobot lleva algún tiempo buscando una kandeluca por los bosques para intentar neutralizarle la agresividad del celo, pero aclaró que no la encuentra por el momento.Por su interés para la Sociedad Civil reproducimos los párrafos más representativos del discurso del ya prestigioso Lobot:



>>Príncipe, Altos Grados, amada sociedad masona:Aquí está el medio-perro. (...) He de reconocer honestamente algunas de las críticas de mis colegas franceses: Ciertamente la criatura posee algunas habilidades de habla (pero nada preocupantes, queridos Grados; éstas son muy someras y nunca tan desarrolladas como acusan los psiquiatras de Francia). Afortunadamente para la Ciencia su humanidad no va mucho más allá. A diferencia de los hombres y como ocurre con los perros, carece completamente de un cerebro abstracto. O sea, es de todo punto incapaz de formar una imagen mental a partir de recuerdos del pasado o de imaginaciones sobre el futuro. Obsérvenlo. Más bien el kándeluc vive un continuo fluir de sensaciones presentes. (...) Y lo siguiente que voy a decir es muy importante: Tampoco concibe daño o culpa por sus acciones, sobre todo cuando se perpetran fuera de la manada, que en estos momentos la formamos yo, mis ovejas y mis criadas. (...)>>



Así que el kándeluc actúa bien a orden de su amo, bien a impulsos de su instinto, entre los cuales destacan la comida y el apareamiento (éste último siempre frustrado gracias a mí).Naturalmente si en el ínterin infringe las reglas del juego debo aplicarle correctivos (...)>>



Téngase por caso el suceso de ayer, cuando el medio-perro cayó sobre la joven hortelana llamada Molly Melocots camino de mi finca; la muchacha lo trasegó primero a palos y luego a pedradas, mas el kandeluc le robó su cesto de brevas. Y claro, hoy de mañana vino a mi quejándose del vientre, seguramente empachado. Como de madrugada la propia Molly me había informado del desaguisado de las brevas, yo lo he castigado duramente: le he frotado una breva por toda la boca y acto seguido he purgado al bicho con ricino mediante el método del embudo traqueal sin contemplaciones ni falso pudor francés, ni cediendo a los chantajes emocionales a los que me tiene acostumbrado: Piensen que hasta el final del proceso no cesó de repetir su habitual “perdón maessstro perdón maesstro”, como ahora gusta en llamarme a todas horas, y también decía otras falacias más elaboradas del tipo “la Molly ya fue del maesstro hace años; el Kandeluc también quiere un poco”, a las que hice oídos sordos porque no concibe el pasado y suele mentir en beneficio propio(...)>>



Y desde luego no sientan lástima por el correctivo aplicado con embudo, fusta y haz de líctores: he cronometrado que la corteza cerebral del kándeluc olvida todo en doce minutos. Es más, en estos momentos en que leo la conferencia reposa a mis pies comiendo mortadela y jugando con una cuerdita; es bastante feliz como pueden comprobar. No es previsible ningún otro altercado.



>>Y además diré que las puniciones son eficaces: seguramente su hipotálamo prohibirá para siempre la ingestión de nuevas brevas, no tanto por vía del recuerdo racional sino gracias a la ligazón instintiva entre el olor de ese higo tierno y el sabor de la purga. Vean pues cómo funciona su mente: Entre hombre y can.>>



No obstante su pasión por los otros higos –ya saben, los copulativos, con perdón del auditorio–, esa es más difícil de erradicar; fíjense que lleva puesto el valeo de los machos cabríos, es decir una lata repleta de zarzas acoplada sobre el bálano para desincentivar erecciones, pero ya ven cómo sigue mirando fijamente a la azafata de allí –pobrecilla, cómo tiembla–. Y miren cómo se relame el kandeluc. Y es que nada lo desalienta. Nada más muchas gracias venerables Maestros”.>>

El discurso culminó con una ovación cerrada.La próxima semana acudirá a la Royal Masonic Society el célebre niño-inventor Horacito Jackson y presentará un nuevo vehículo imaginativo. Se rumorea que se trata de algo fascinante (dicen que una especie de autogiro a tracción animal). Qué simpático es todo lo relacionado con el pequeño Horacio, hijo del admirado Lord Edmund Jackson (por cierto, grado treinta y dos) quien vendrá a la Masonic Society directamente desde Kenia donde está cazando herbívoros con la bella Lady Jackson.Les mantendremos puntualmente informados desde la Royal Masonic de Londres.


¡Viva la filantropía!, ¡gire el compás y cuadre el cartabón!.



Dado Birmingham Redactor Permanente en la R.M.S.

Martín Zariello dijo...

Anónimo: estás más enfermo de lo que creía: te leíste todo el blog. También te quiero.

Juan, Fulano: en el mismo capítulo Locke le da a Ben un libro de Philip Dick.

Mr. Kent: mmm, muy interesante.

Saludos!!

Marian dijo...

Excelente... me siento contenta. viste cuando uno siente que en la ficción responden exactamente las preguntas que uno se hace en la realidad. No esperaba menos de lost.
Gracias por acordarte de mi post y comentarlo... media hora después de leer tu comentario vi el capítulo y lo único que me interesaba era ver si lo que dijiste era literal o había alguna relación indirecta.

buenísimo.

natanael amenábar dijo...

Igual Kate sigue enamorada de Jack, ves cómo son las mujeres!

Locke no lee, cree tener toda la sabiduría.

Hugo lee Condorito, se sabe.

Martín Zariello dijo...

Hugo lee Condorito, muy buena. Kate es lo que comunmente llamamos trola, hay que decirlo. Saludos.

PerroMutante dijo...

Sobre todo porque es chileno.

Gracias por corresponder el enlace a PerroMutante, Martin ;)

Un saludo grande.

Facundo.