jueves, 14 de agosto de 2008

LA MUERTE DEMOLIDA

En las últimas semanas (no por casualidad, cuando ya no quedó más nada que decir sobre el campo, Cleto y D’Elía), los medios agitaron nuevamente el avispero de la violencia cotidiana y, como es costumbre, se esforzaron por ofrecernos el caso más sanguinario y bestial. Los cuatro más comentados de estos últimos (una familia exterminada por un individuo que tenía prisión domiciliaria, una mujer asesinada por su esposo, una novia víctima de su pareja y tres empresarios encontrados en una zanja al costado de la Ruta) tienen algo en común: supuestamente, podrían haber sido evitados. La pulsera electrónica, la indiferencia de las autoridades hacia quien pide ayuda por TV, el msj que no llega a tiempo y la presunta desidia de los fiscales ante una denuncia puntual, actúan (según familiares alentados por los medios) como chivo expiatorio de un problema un poco más enorme que el de la Justicia argentina: la muerte. Para peor, estos hechos, que tienen ineludibles raíces pasionales o cuasi-mafiosas, son involucrados dentro del bendito círculo de la “inseguridad”. Se puede intentar disminuir la mortalidad infantil, los accidentes de tránsito o diferentes tipos de enfermedades a través de campañas o modos de prevención, pero de allí a ir en contra de la ley esencial (todos somos mortales) o el instinto perverso del hombre hay un largo y sinuoso camino. A la velocidad que se suceden las cosas, puede que el día de mañana la sociedad argentina organice una marcha contra los paros cardiovasculares, el cáncer de páncreas o el fallecimiento por decrepitud. La idea de que la muerte puede ser evitada es sumamente peligrosa, no sólo porque justifica venganza entre los allegados al fallecido y un falso estado de desprotección en la gente (“antes esto no pasaba”, se murmura alrededor de los cadáveres), sino porque va en contra del cauce natural de la vida. Un modelo que varios desprevenidos no dudarían en postular es el de la novela de Alfred Bester, El hombre demolido, donde el crimen ha sido neutralizado gracias a una especie de detectives telepáticos. ¡Claro que esta obra está ambientada en el Siglo XXIV y pertenece al género de la Ciencia Ficción!
Sin embargo, “la pérdida de omnipresencia y plasticidad” de la idea de muerte en la conciencia colectiva no es un proyecto amarillista propulsado por los ideólogos de TN o el diario Crónica para sembrar pánico: viene desde hace mucho tiempo atrás y ha sido tratada por el mejor amigo de los estudiantes de Letras, Walter Benjamin. En el clásico texto denominado “El narrador”, el ensayista sugiere que en los tiempos modernos, la sociedad burguesa “empuja cada vez más lejos del mundo perceptible de los vivos” la idea de “morir”. Este suceso (verificable en la existencia de hospitales y sanatorios que separan al moribundo de sus vecinos) se relaciona con la caída del concepto de eternidad, sabiduría y otras yerbas. En la actualidad, la muerte sigue siendo barrida debajo de la alfombra, aunque la figura de un muerto (signo del morbo crónico) es adorada por los medios de comunicación y su público. Los emos (bifurcación pavorosa de los existencialistas) se autoimponen la tristeza, como si ésta fuera una moda y no un sentimiento humano nacido desde la profundidad de las entrañas. Mucha gente está convencida de que una pulsera electrónica es más importante que la enajenación de un ser humano convencido de que puede acabar con la vida de otro. Hace rato que estamos tocando fondo. Me preguntó quién va a ser el encargado de pulsar el botón que acabe con todo este quilombo. Mientras tanto, les recomiendo ver el gol de Buonanotte a Serbia y Montenegro una y otra vez. Una joyita. Sayonara.

6 comentarios:

reynols dijo...

Con las muertes van tapando la realidad política del país. Era insoportable los días de lucha de campo&Cristina, pero todos estabamos muy informados de los pensamientos políticos del gobierno, de la oposicion y con los de cada uno. Era una tarea de esfuezo que casi nunca sucede. Meditar distintas opiniones, incluso replantear la nuestra. Era lo que se empezaba a despertar... Solo ahora queda el comentario callejero "este país es cada día mas inseguro". Pussssssss todo lo mismo desde hace mas de 15 años mi mente recuerda.

Saludos

Hernán Galli dijo...

Che, todo bien, pero este post no me parece muy laburado. Hay cosas mezcladas e ideas unas arriba de las otras. Te lo digo de onda.
Especialemnte lo de los ahora "famosos" emos. Che, son pibes de quince años, nada más, que sorprenden alos "adultos", nada más. Son una continuación más o menos modesta de los antiguos new romantics. Hablar de una bifurcación de los existencialistas es medio descabellado, Corvino.

Lo de las muertes, y bueno, también te agrego la peli esa de TOm Cruise donde agarran al delincuente antes de que cometa el crimen. Decir que la muerte no se pueden prevenir, bueno, es un poco calvinista y al mismo tiempo medio "emo". Nadie puede evitar morirse, ni puede decidir con precisión su destino, pero le podés dar una buena mano, compañero. Te digo lo que te diría el Dr. House: "La muerte no se puede prevenir, ok, así que decime, ¿te hago el by-pass o no?"

Saludos!!!

negroperro dijo...

Lo de las muertes esta por explotar.
Solo decir que el laboratorio de uno de los asesinados (que tenia como quince causas judiciales) aportaba fondos a la campaña de CFK.
Y eso si que es una autentica "bombita".
EMOS, en mi epoca darkys que escuchaban The Cure y Siouxie, nada nuevo bajo el sol.
Saluttes.

Martín Zariello dijo...

Lo de bifurcación de los existencialistas era un chiste.

Cabro Gamarra dijo...

Aquí, no es así.

wallyzz dijo...

La realidad no supera a la ficcion, mas bien la ficcion se nutre de ella, recuerdo cuando robaron a un taxista y lo apuñalaron, ahi nomas empezaron con la inseguridad, algo parecido a lo que paso hace poco con la muerte del colectivero, a los 2 dias querian una cabina cerrada para los choferes, pasa que cuando un colectivero mata a un pibe que cruzaba bien el semaforo, No es noticia, clarin cronica Nacion no venden mas por eso, pero la vida es la vida, la vida es mas importante que el dinero, pero la mayoria de nosotros esta cegado por el y sabe (bien adentro, y es ahi donde nos duele al recordarlo) que el dinero no es tan importante cuando el que se muere es un ser querido o algun familiar...
Quiero ser Optimista y quiero ser realista a la vez, y sabes que no puedo, el entorno esta tan desgastado, el diablo esta tan metido, que nunca podremos cambiar, y como no podemos ser Australia, ni ser Brasil para que la alegria sea solo nuestra, nos conformamos con tener el confort de la puerta para adentro, ahi adentro la violencia y la mala onda solo existen en el diario...

Abrazo sonrisa y beso