sábado, 9 de agosto de 2008

SOBRE LA ENTREVISTA A BEATRIZ SARLO EN ADN CULTURA

Este sábado, la revista adn Cultura del diario La Nación trae una “entrevista a fondo” a la ensayista argentina Beatriz Sarlo, quien “analiza el modo en que los Kichner ejercen el poder y la relación que mantienen con los intelectuales”. Hasta aquí nada raro. Incuso, por algunos artículos que Sarlo escribió en Perfil y La Nación en los últimos meses (medios decididamente contrarios al “relato” –como diría Christine- del Gobierno), podemos inferir su posición frente al súper-clásico del año campo/gobierno. En la editorial, el director Jorge Fernández Díaz explica por qué el encargado de la entrevista es Jorge Urlen Berri y por qué la entrevistada es Sarlo: según su perspectiva (como reza el título de la introducción) los mencionados tienen la capacidad de aportar “Una mirada fría en medio de las pasiones” que produjo el consabido debate. Es más, se apresura Fernández Díaz sobre Urlen Berri, “estamos en presencia de alguien que jamás confundiría periodismo con militancia política”. Con respecto a Sarlo, afirma que “manteniéndose en lo que se denomina el campo progresista, y sin caer en maniqueísmos ni agresiones, se niega a entrar en la batalla política y mantiene (…) una mirada crítica y equidistante de los hechos”. Teniendo en cuenta semejante presentación, conmovido, me preparé para leer una nota trascendental, constituida a base de significativos tramos de análisis macro-políticos capaces de ejercer valiosas críticas, sin caer en ninguna de las banderías políticas preestablecidas y anacrónicas (“simplificaciones de izquierdas y derechas”, como dice Fernández Díaz) que el conflicto se empecinó en exaltar.
El comienzo de la nota no hace más que remarcar el anuncio rimbombante de la editorial: Sarlo dice que no quiere pelearse por una palabra mal empleado, que en todo caso se peleara por “ideas”. A partir de allí se puede aseverar que estamos ante dos colosos, dos seres humanos que al hablar de política se desentienden de su condición para convertirse en extra-humanos: ellos hablan de ideas, no de palabras mal empleadas, ellos son fríos y equidistantes, no pasionales. Elaboro esta rápida introducción para aclarar que la nota decepciona enormemente. En primer lugar, mientras el núcleo central de la misma gira en torno a un conflicto que englobó a dos sectores, las críticas de Sarlo (que fue al primer cacerolazo de Plaza de Mayo “a ver qué pasaba”) se dirigen puntualmente hacia el Gobierno. En segundo lugar, las aludidas críticas de Sarlo (aún razonables y atendibles), más que propiciar una mirada única, se pierden en el lugar común y, a esta altura de la contienda, fueron harto escuchadas en cuanto espacio público o privado alguien haya mencionado la palabra “soja” o el término “redistribución”: se afirma que es “inconcebible” que el Gobierno no haya conversado con Cobos para hablar de la 125 (mas no que el vicepresidente vote en contra del proyecto de su Gobierno y se pasea por la Rural y el espectáculo de los Midachi como un mártir); la actuación del Parlamento (con gente tan respetable como Chice Duhalde, Rodríguez Saá y Carlos Menem) se postula como una “reivindicación” frente al “Ejecutivo todopoderoso”; se cuestiona la alianza entre el gobierno y el deleznable Saadi (pero no se mencionan las alianzas del área opositora del mismo tenor). Urlen Berri, que jamás confunde periodismo con militancia política, expresa, con sus constantes acotaciones, un indiscutible parcialismo: afirmar tajantemente que “El Gobierno nunca quiso acordar nada con el campo” sin hacer una sola alusión a los cortes de Ruta, las constantes amenazas de “pérdida de la libertad” para aquellos senadores que votaran a favor y cuando en Diputados la 125 sufrió 17 modificaciones parece por lo menos desatinado. Además, en ciertos fragmentos de la entrevista, tanto Sarlo como Urlen Berri caen en chicanas y frases hechas ya vaciadas de significado por la utilización de las mismas por parte de actores retrógrados. La ensayista nombra a Néstor Kirchner como “presidente” y Urlen Berri se lo hace notar:

“-Tres veces dijo “el Presidente”…
-¿Sí? (Ríe, asombrada). Un ex presidente de la República recientísimo”

Exijo una explicación. Más que un debate notable, esto parece la conversación repetitiva entre cualquiera de los periodistas formateados que pululan por televisión. Más adelante se lee:

“-Carrio, la Coalición Cívica y otros han hecho denuncias sobre De Vido y su gente, pero el problema es la Justicia. Pero además, De Vido es Kirchner.
-Los que gobiernan cerca de Kirchner son soldados de Kirchner.
-De Vido no es un accidente. Responde a algo esencial en esta gestión.
-De Vido es Kirchner, si no, no comprendemos cómo es la mecánica de construcción del poder de este gobierno”

Más allá del hecho fundamental que se quiere marcar a través del reduccionismo irrisorio y didáctico dicho hasta el hartazgo (De Vido no es eventual sino un paradigma de la corrupción y el modo errático de la conducción K), la frase “De Vido es Kirchner” (o “Moreno es Kirchner” o “Jaime es Kirchner”) no deja de sonar extraña en la boca de una ensayista del peso de Sarlo. Lo discutible no es que se exprese de ese modo (cada uno tiene el derecho a decir lo que le plazca) sino que se anuncie la nota como un debate superador y en confrontación con el enfoque de los intelectuales que firmaron la Carta Abierta a favor del gobierno (Urlen Berri se escandaliza continuamente por la falta de “profundidad” de los intelectuales kirchneristas) y se termina sosteniendo una postura tan extrema como la de éstos. ¿Cuál es la diferencia entre Jose Pablo Feinmann, que afirma, efusivo, desde una contratapa de Página 12, que hay un intento serio de desestabilización con Miguens “como punta de lanza” y Sarlo, en adn Cultura, advirtiendo que sólo va a departir sobre “ideas” en tanto cae en las mismas artimañas de cualquier rancio opositor a los K? Ninguna, sólo que cada uno está ubicado en una orilla diferente. Lo más atractivo del análisis de Sarlo es su visión sobre la política del gobierno en materia de derechos humanos; rescatable, por cierto, pero demasiado afectada e, incluso, oportunista (se hace hincapié en la ausencia del discurso “setentista” durante la gestión en Santa Cruz). Observar que varios delfines K fueron menemistas (se evoca una nota de Feinmann alabando a Menem), proferir (sin mucha argumentación más que el paso del tiempo) que Miguens no representa a la Sociedad Rural que apoyó cuanta dictadura militar haya, no agrega mucho al caldo de los últimos meses. Por más actuaciones grotescas de Christine, De Vido y Kirchner, es inadmisible un análisis sobre la política del gobierno sin mencionar los errores groseros de quienes están del otro lado. A continuación transcribo el punto culmine de la entrevista, del cual no se necesitan mayores comentarios:

¿Cómo ve los medios? Los Kirchner los acusan de parciales.
-No puedo hablar de la televisión porque sólo veo TN. Uno debería pensar que…”

Sayonara.

5 comentarios:

Hernán Galli dijo...

El viejo "problema" de los buenos y los malos. El cisma actual del peronismo remite a la ya transitada pelea de los 70's. ¿QUiénes eran los peronistas? ¿Los imberbes o los fachos? ¿Los que mataron a Rucci o la triple A? La novela de Soriano es clarita al respecto, en "No habrá más penas ni olvido" se ve cómo dos "facciones" luchaban en nombre del mismo líder.

Sarlo hace rato que sale en la Viva de Clarín, todos los domingos. Si la señora entró bien tarde a las arenas de las letras, me pregunto qué necesidad tiene de escribir en un medio que sin dudas atacaría una Sarlo "real", para ser leída por un público que ni idea tiene de sus ensayos literarios y menos aún de estudios políticos. LA idea sería que Clarín gana "nivel" al publicar a Sarlo. POr el contrario, es Sarlo quien pierde rigor y sentido al publicar en ese medio, mal que le pese.

En cuanto a la nota en sí. Imaginemos que no hubiera existido este alzamiento bucólico acompañado de lo más rancio de las capas medias del país. Imaginemos que nadie se hubiera quejado de la 125. La pregunta es: ¿los ataques al gobierno serían apoyados por todos? Un Moreno, De vido, Jaime, Albistur y Ulloa, ¿serían denostados con más acuerdo entre todos los niveles sociales? Pregunto, de no existir los "malos" (que ciertamente lo son) del otro lado, ¿en qué lugar queda el gobierno? Digo, ¿no es lo mejor que le pudo haber pasado al gobierno, este retrógrado auge del enfermo pensamiento de derecha anquilosado en las mentes de la mayoría de este país? ¿Podrá capitalizarse este episodio como lo hizo Bush con la torres gemelas?

Sí, ya sé, una exageración intolerable. PEro me lo pregunto.

Y lo de Sarlo, bueno, Corvino lo puso clarito: "La ensayista". Y quien vive ensayando...

Saludos!

Laura dijo...

Hola!!, me alegra mucho haberme encontrado con tu excelente blog, desde ahora tendrás una nueva lectora fiel.

Laura

Anónimo dijo...

Corvi: Excelente el final y para mi resume todo. Sarlo con ese disfraz de mirada "progresista"y "crítica" me tiene un poco cansada desde mis años facultativos...

Sanyo-Nara!

Marie

Cine Braille dijo...

1) Urien Berri parece estar de apuntador: más que preguntar, recuerda de qué tema le falta hablar. Me lo imagino asintiendo con la cabeza cada dos palabras.
2) Dice "creencias tal como se construye la política. No todos los trescientos o doscientos intelectuales que fueron a escuchar a Kirchner a la Biblioteca Nacional van a cotejar los datos de redistribución regresiva de la riqueza. Ni siquiera yo los cotejo y tomo como buenas las informaciones de algunos economistas o medios. Hay un núcleo de acuerdo y luego la periferia de ese núcleo se va construyendo con aquello que se cree o se quiere creer...". Raro que no se avive de que esa declaracion es un arma de doble filo: si es una cuestion de "creencias" estar cerca del kirchnerismo, tambien lo es estar lejos, salvo que se postule que la oposición es la racionalidad absoluta, libre de toda "creencia". O sea, un pequeño atraso de un siglo en términos filosóficos.
3) "No puedo hablar de la televisión porque sólo veo TN": a confesión de parte... Me recuerda a una frase genial de Soriano en "No habrá más penas ni olvido": "yo nunca me metí en política, siempre fui peronista".
4) Recuerdo haber leido la mentada nota de Feinmann en Humor. Fue en 1989, tal vez julio o agosto: no fue en 1994. Estoy seguro de que se arrepintió de esa nota antes de que terminase el año. Ese golpe bajo de Urien Berri es pura mala leche: estos debates entre "intelectuales" son así. Ya Cioran decia que "la historia de la filosofía es la historia del rencor de los solitarios".

ug. dijo...

Qué bueno encontrar a alguien que piensa como yo. Vengo de "la lectora provisoria", y ahí hay una nota que se titula "viva sarlo". Esa gente vive en un frasco de formol. Saludos