domingo, 31 de agosto de 2008

SOBRE TRES MANIFESTACIONES DE LA IZQUIERDA ARGENTINA

Una de las razones por las que la Izquierda argentina parece no existir como sector ideológico marcado reside en el hecho de que muchas de sus manifestaciones contradicen los ideales que supuestamente defiende.

En Capital Federal, alumnos de diferentes escuelas secundarias tomaron sus establecimientos (suspendiendo las clases) porque la actual Jefatura de Gobierno disminuyó el número de becas. Por más que el móvil de la protesta de los alumnos tenga valor, hay varios puntos que los deslegitiman. En primer lugar, cuando los estudiantes se refieren a la medida del ministro de Educación, no explican que se les quitó la ayuda económica a algunos y se les aumentó a quienes más lo necesitan (a 800 pesos). Por otro lado, cortar abruptamente el ciclo lectivo es una expresión reaccionaria en sí misma. Se podrá inferir que los contenidos escolares son tan inocuos que ni siquiera se pierde conocimiento faltando a clase, pero con ese mismo razonamiento habría que cerrar todas las instituciones educativas del país. Por último (y este es un pensamiento que no pocos tildarán de autoritario), a no ser que padezcan situaciones tortuosas, es inadmisible que alumnos, por decisión propia, suspendan las clases. Todos estamos de acuerdo (imagino) en que los menores no son responsables de los delitos que cometen. Si esto fuese así (como quiere Blumberg y gran parte de la sociedad argentina), derraparíamos, porque también deberíamos dejar votar o manejar autos o trabajar a niños de 8 años. Por consecuencia de ello (y aunque parezca una deducción pueril), los menores tampoco tienen autoridad para interrumpir las clases. De aceptarse esta práctica, se propulsan como seres autónomos sin protección tutelar (plenamente concientes de sus decisiones), capaces de tener ingerencia fundamental en esferas institucionales. Es decir, se homologa al menor con el adulto. Y esta correspondencia, además de ser errada, puede generar malentendidos y proporcionar escenarios que los mismos chicos que toman las aulas repudiarían.

Mientras se lleva a cabo el juicio por la tragedia de Cromañón, miembros de una agrupación de Izquierda (MST) apoyaron al grupo Callejeros. Según mi óptica, todo lo que manifiestan es retrógrado. En primer lugar, portan carteles con una leyenda autoritaria (sin mínima argumentación) que llama a no concebir explicación alguna sobre la muerte de 194 personas: Basta de culpar a Callejeros. Apelar a no profundizar absolutamente en nada contradice cualquier noción de Justicia y, por sobre todo, significa desligarse de las culpas. Una sinopsis de ese pensamiento yace en un cántico: “ni las bengalas ni el rocanrol, a estos pibes los mató la corrupción”. Es decir: “Nosotros (público de rock, progres, músicos, ciudadanos comunes) no tuvimos nada que ver, el núcleo del disturbio fue la Señora Corrupción, búsquenla a ella”. He aquí un grave problema: la Corrupción es un término abstracto que no se puede juzgar. Y, por otro lado, creer que sólo los funcionarios del Estado son corruptos es un silogismo de indudable necedad: ¿acaso los músicos de rock no pueden serlo? En la sección Cámara Registro del programa TVR, uno de los integrantes del MST (disfrazado y bailando frente a padres que, confundidísimos o no, están soportando la evocación de la noche en que perdieron a sus hijos) afirmó que para él la culpa la tenía el “Estado” y los “empresarios inescrupulosos”. ¿Quién, el “Estado”? Probablemente, pero ¿no era justamente ese “Estado” que nunca quiso tener cerca el “rocanrol”? ¿Quiénes, los “empresarios inescrupulosos”? Probablemente, pero ¿no era Callejeros la banda que se jactaba de seguir el ejemplo de Patricio Rey haciéndose cargo de sus propios espectáculos, es decir, trabajando de artista y empresario al mismo tiempo? También se acusa a Chabán de haber advertido sobre el uso de pirotecnia con insultos. Salvedad totalmente improductiva que erosiona la sensibilidad de los allegados a las víctimas y los propios sobrevivientes, porque nadie puede asegurar que si Chabán alertaba en modo diligente, no se hubiese producido la tragedia. Es verdad que la Justicia es meramente simbólica (¿qué condena puede restituir la vida de un ser humano?), pero hiperbolizar tal condición exigiendo que no se procese a imputados esenciales (Callejeros) mientras se acusa a un ente vago e indefinible (Corrupción) es bregar (tal vez inconscientemente) por el olvido y la injusticia.

El último viernes, un Tribunal condenó a Antonio Bussi y Benjamín Menéndez, dos represores de la última dictadura militar, a cadena perpetua y prisión domiciliaria. No cuestiono la legitimidad de estos juicios, incluso creo que en buena hora los K dejaron sin efecto las leyes de perdón y reabrieron causas imprescriptibles que de ninguna manera pueden compararse con los crímenes cometidos por el ERP o Montoneros, sino la perspectiva mediática (de la que son actores inconscientes los sectores de Izquierda) sobre los mismos. La “televización” de un juicio que ayuda a reflexionar sobre la magnitud de un genocidio es productiva hasta cierto límite: el de la banalidad. No se puede montar del mismo modo que un talk show, el juicio a un fascista que mató a 500 personas. Mientras los medios titulaban con delectación “Bussi llora”, se enfocaba al Fiscal sentado de espaldas y a los familiares de Vargas Aignasse lamentándose. Un distraído podría pensar que estaba viendo una serie norteamericana, con un villano, un superhéroe y un grupo de víctimas, pero en realidad era un hecho sumamente trágico editado con la trivialidad de una comedia de verano. Celebro que se condene a quienes cometieron el genocidio (“Primero vamos a matar a todos los subversivos; después, a sus colaboradores; después, a los simpatizantes; después, a los indiferentes. Y, por último, a los tímidos”, dijo el General Manuel Saint Jean), pero, a riesgo de parecer insensible, si a la movilización de los organismos de derechos humanos (cánticos, banderas, gritos de algarabía o fruición) le sumamos la habitual inclemencia de las cámaras de televisión, el resultado final se asemeja más a un partido de fútbol que a lo que es: un suceso imprescindible en la historia de la Justicia argentina.

12 comentarios:

Desarmandonos dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Desarmandonos dijo...

Voy a hacer una objeción.

No creo que sea necesario ser un "adulto" para tener el derecho a la protesta suspendiendo las clases, mucho más cuando aquí, por ejemplo, cuestionamos si los bebés son o no gente, quiero decir, para que no parezca un delirio, lo obvio: que los límites etarios marcan a una franja innumerable de personas con un mismo epíteto, los clasifican a todos por igual según cierto rasgo común -a saber, haber nacido antes de tal o cual año-. Ese límite, en función de su utilidad no tiene en cuenta las situaciones de cada uno en particular. Para mi está claro que, si le recortan la posibilidad de estudiar a un pibe de bajos recursos, tiene derecho a protestar, aún si eso incluye parar las clases, aunque sea menor. En cambio si el que protesta es el hijo de Tinelli porque le aumentaron la cuota del privado, que se joda, aunque sea mayor.

Los medios por ejemplo, utilizan todo el tiempo la chicana de "otro día sin clase" y de ese modo juzgan el todo de la educación -que recubre toda una serie de cuestiones globales, en las que aún están involucrados los mismos medios- por una pequeña parte. En fin, lo que la derecha hace siempre: ignorar.
Paliar infinitamente el efecto y nunca seguir hasta las causas.

Saludos!

Lucas Ayala dijo...

Creo que le pifiaste un poco. Yo estoy bastante cercano a la situación de las protestas estudiantiles y te puedo decir que no "se les quitó la ayuda a algunos", sino que las becas pasaron de 60000 a 30000. La mitad exactamente. 30000 chicos menos con becas no son "algunos", y te puedo asegurar que no todos los que "más lo necesitan" están dentro de los 30000 que mantienen la beca. A vos te parece que en la ciudad de Buenos Aires hay sólo ese número de chicos necesitados de ayuda para asistir a clases?
Después, la protesta no era sólo por el tema de becas. El jefe de gobierno de la ciudad es Macri, ojo... todo lo malo que se dice de este tipo no es mentira, está confirmando cada día lo hijo de puta que es.
Las escuelas no tienen gas, están en una situación edilicia límite (hace un año en el colegio Mariano Acosta se cayó el techo de un aula completo, de casualidad era domingo), las viandas que entrega el gobierno también se redujeron y así se podría seguir mencionando cosas...

Vos crees que los alumnos deben quedarse de brazos cruzados como chicos buenos mientras un techo se les cae en la cabeza o un compañero no puede ir a clases porque no tiene para pagar el colectivo o para comer directamente? Los que protestan acá no son giles que lo que quieren es tener menos días de clases y aparecer en televisión, sino que son chicos con bastante conciencia que luchan por algo que creen justo y de hecho estas últimas tomas y la marcha del otro día lograron que el espantoso ministro de educación de la ciudad sea interpelado en la legislatura.

Hay chicos de 16 o 17 años "capaces de tener ingerencia fundamental en esferas institucionales", y hay forros como el ministro que son adultos y hacen cualquier cagada.

Martín Zariello dijo...

De verdad Macri es un hijo de puta? No tenía idea... Nunca dije que los alumnos se tienen que quedar de brazos cruzados, creo que se puede protestar sin interrumpir las clases, nada más. Sino le damos la razón a De Angeli, que dice que si no corta las rutas nadie lo escucha. Tampoco se puede generalizar y decir que todos los chicos que toman la escuela saben exactamente qué están haciendo y son concientes y lógicos o asegurar ingenuamente que los adultos son forros o que todos los que antes recibían becas las merecían más que los que ahora cobran (supuestamente, qué carajo sé yo lo que hace el gobierno de Macri) 800 pesos. Aunque la protesta sea la más justificada de la historia no creo que los alumnos tengan el derecho a cortar las clases. Y a eso apuntaba el post. Saludos.

Martín Zariello dijo...

De verdad Macri es un hijo de puta? No tenía idea... Nunca dije que los alumnos se tienen que quedar de brazos cruzados, creo que se puede protestar sin interrumpir las clases, nada más. Sino le damos la razón a De Angeli, que dice que si no corta las rutas nadie lo escucha. Tampoco se puede generalizar y decir que todos los chicos que toman la escuela saben exactamente qué están haciendo y son concientes y lógicos o asegurar ingenuamente que los adultos son forros o que todos los que antes recibían becas las merecían más que los que ahora cobran (supuestamente, qué carajo sé yo lo que hace el gobierno de Macri) 800 pesos. Aunque la protesta sea la más justificada de la historia no creo que los alumnos tengan el derecho a cortar las clases. Y a eso apuntaba el post. Saludos.

Ambi dijo...

Estoy de acuerdo con lo que exponés en tu post, la verdad defender el derecho a estudiar dejando de estudiar no parece tener mucho sentido.

Sería como aquello de luchar por la paz, o coger por la virginidad.

¡Saludos!

Hernán Galli dijo...

1) AMBI!!!!!!!!!!!!! POnete las pilas en tu blog y volvé!

2) Corvino querido, pienso muy parecido a Lucas Ayala, me parece que le pifiaste en el fragor de fundamentar el post. Todo bien, pero en ciertas cosas me parece un poco reduccionista el planteo. Hacés una distinción entre menores y adultos un poco llana, diaría, demasiado técnica-legal. Si los pibes se cagan de frío, los que lo sufren son ellos. Qué querés decirles? Chicos, hablen con adultos? O mejor: llamemos a chicos de más de 18 años y que tomen el colegio y que los menores lo miren por tv. Ok, estoy de acuerdo con lo de dejar estudiar. Acá en Letras, cuando se les cantaba tomaban la Universidad por lo que fuera, y no había clases. Siempre estuve en contra de eso. Pero sinceramente, ni parando las clases pasa algo. Si te quedás en la forma y no ves el fondo, la cosa es complicada. Todos saltan a decir que es terrible que los pibes tomen una escuela. PERO es mucho peor que se caguen de frío, que no puedan ir a la escula por falta de guita o que no puedan opinar ni hablar. Si cercenan esto último, que tomen una escuela me chupa un huevo, QUe la incendien, loco. Me asusta que digas: "recortaron becas pero las aumentaron". Entre eso y la concetración de subsidios y politica de desamparo, uf, hay nada de diferencia.

Lo de Cromagnon. Cada día lo creo más, los culpables son los que tiraron un millón de bolas de fuego. Y pegado a lo anterior: si eran menores, les decimos, uy, pobres, no entienden. ¡Las pelotas! Son unos forros que mataron pibes, unos pelotuditos que sí se imaginaban que podía pasar algo y no les importó. Cuando lso padres obvian este punto, el de los candeleros, me dan rabia. Si culpan a los tipos que hicieron el cacheo, eso significa que hay gente dispuesta a entrar con "armas". La prevención fallará, pero el probelma es el del arma. Es la política Macri, a más robos, más policías.

Saludos!

Lucas Ayala dijo...

que sigan las clases mientras el techo se les cae en la cabeza! muy bien!

En ningún lado dije que todos los chicos saben lo que están haciendo. Y si hablamos de afirmaciones inocentes, qué decir de esta: "se les quitó la ayuda económica a algunos y se les aumentó a quienes más lo necesitan (a 800 pesos)"...

gabrielaa. dijo...

re. "es inadmisible que alumnos, por decisión propia, suspendan las clases": las clases *no* se suspendieron por decisión de lxs alumnxs sino del Ministro de Educación (en el Avellaneda, lxs docentes apoyaron la toma haciendo un maratón de clases de 24 horas).

gabrielaa. dijo...

ah, y el general genocida ex-gobernador de facto de la Provincia de Buenos Aires era *Ibérico* Saint Jean

Martín Zariello dijo...

Les prometo que es la última vez que intento ser de derecha.
Lucas Ayala: "que sigan las clases mientras el techo se les cae en la cabeza! muy bien!"; en todo caso no son los alumnos los que deberían decidir parar las clases porque hay problemas edilicios. Con tu argumentación también podría objetarse que antes haya sólo 60000 becas, porque es obvio que hay más chicos que necesitan un apoyo económico. Por favor que alguien me explique qué hago defendindo a Macri. Convengamos que nuestras afirmaciones son inocentes: yo, sin ningún fundamento, creo que les dieron las becas a quienes más lo necesitan, pero qué me decís de esto que escribiste vos:
"Los que protestan acá no son giles que lo que quieren es tener menos días de clases y aparecer en televisión, sino que son chicos con bastante conciencia que luchan por algo que creen justo". ¿Y eso cómo me lo demostrás? Saludos.

Martín Zariello dijo...

Gabriela: las clases se suspendienron a partir de una decisión de los alumnos. Si estos no hubiesen tomado la escuela, no se habrían suspendido. Efectivamente Saint Jean se llamaba Ibérico, Manuel Ibérico Saint Jean, así que no entiendo bien tu corrección.