jueves, 18 de septiembre de 2008

LA PAPA QUE RABALSÓ EL VASO

Simeone es sincero: hace un tiempo dijo que en la sexta fecha se iba a ver el verdadero River. ¡Y cómo se vio: nos ganó un equipo de la mano de un jugador apellidado Papa! Sonará raro, pero River está pagando las consecuencias de haber ganado un torneo jugando mal. Éxito que le dio respaldo ante una hinchada que de tan veleta me da vergüenza: ¡recién ahora se dan cuenta que el equipo es un asco y que “era Ortega y 10 más” como decía una bandera (seguramente pagada) en la tarde del miércoles! En primer término, Simeone sigue con su idea de juntar jugadores del mismo puesto y amontonarlos en la cancha: si pudiera pondría a todos los delanteros de todas las divisiones inferiores también. Rosales, Falcao, Ríos, Salcedo, Robert Flores, Buonanotte. Tal vez el tipo es un trasgresor sexual que se excita viendo correr jugadores en distintas direcciones y hacia la nada absoluta. Eso explicaría sus saltos, sus morisquetas, sus repentinos y erráticos cambios de esquema (como el que ensayó en el entretiempo). Cada vez me hace acordar más al protagonista de Psicópata Americano. Ah no, ése es Carrizo. Una digresión ya que hablamos de arqueros: por suerte lo tenemos a Ojeda porque sino nos comemos 4 o 5 por partido. Pero claro, Ojeda no sale jugando ni le amaga a los rivales, no es vendible. Las posibilidades de que River haga un gol nunca se corresponden con algún circuito de fútbol más o menos decente, todo es a través de un centro o de un pelotazo o de una serie de rebotes. Por otro lado, hay que decir que el timming para elegir jugadores es desastroso: a Archubi lo deberían haber comprado en diciembre del 2006, a Cabral y Salcedo en julio del 2006, a Galmarini en diciembre del 2007, a Oscar Merlo, nunca, a Quiroga, no sé. Encima algunos están más desaparecidos que Zanetti en un contraataque. Y aunque parezca un chiste, ahora vuelve (después de su paso triunfal por Israel: ¿?) el refuerzo que peor jugó, el que hizo de River Plate “tu grato nombre te alentaremos de corazón” una fábrica de centros: Sebastián Abreu, que tuvo su mejor momento, no uno o dos años atrás, sino ¡una década atrás! Advierto que la mejor estrategia para que River gane algún partido se relaciona con la posibilidad de la invención de La máquina del tiempo. Con la de Dios en pleno funcionamiento, no pierdo las esperanzas. Encima (confirmando ese dicho del amor y el juego) Simeone tiene tanta suerte que es probable que gane alguna copa de mierda (la Sudamericana, por ejemplo, que nunca falta) y se quede un tiempo más. Fíjense que para mí los campeonatos los gana Simeone, no River. River dejó de ser River con la llegada del yuppie, estamos todos de acuerdo: decir que esto es River sería como reconocer a Pier en el espejo de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Aunque por las explicaciones que está ofreciendo (ayer dijo: “Estamos mal”, como si fuera algo nuevo) parece estar preparando las valijas para tomarse el buque a la primera de cambio. De todos modos, la fortuna de este tipo es innegable: el de Vélez fue el primer partido que pierde en el Monumental y ¡yo no recuerdo un puto partido que haya jugado bien en el Monumental! Cuando digo “bien” no me refiero a merecer ganar, sino a jugar como Boca, por ejemplo, un equipo ante el que hay que sacarse el sombrero: pierda, empate o gane, siempre sabe lo que hace. Lo mismo comienza a ocurrir en esa sucursal de River llamada San Lorenzo de Almagro, que no sólo tiene un equipazo (Adrián González, el Gordo Solari, Ledesma, Bergessio; ¿quién los banca?, ¿Tinelli?... ah, cierto) sino un técnico serio que los llevará (si no ocurre un cataclismo) a la cima del campeonato. Mientras tanto, Borghi siguen haciéndose el inteligente ante los periodistas con respuestas desubicadas y Llop actúa como si no tuviese nada que ver. Antes de irme y ya que estamos en la era de los técnicos que jugaron en los 90’ (Gamboa, Garnero, el ido Sensini, Gorosito): ¿para cuándo un equipo dirigido por el Pelado Meijide?, ¿para cuándo una oportunidad para el Mencho Medina Bello? Joyas olvidadas que hicieron las delicias de grandes y chicos en la época menemista (cuando no había inseguridad, el país estaba pacificado y se mantenía firme el uno a uno). Con estas palabras me retiro: Simeone vete, vete como Spinetta le pedía al cuervo negro en Almendra II. Sayonara.