miércoles, 5 de noviembre de 2008

¿El cambio ha comenzado?

La conferencia de prensa que ofrecieron ayer Grondona, Bilardo y Maradona, los tres jinetes del Apocalipsis del Fútbol Argentino, más la presencia omnipresente (e insufrible) de Cherquis Bialo, me llevó a elaborar una de las “actividades mentales” que los individuos de mi generación realizan más a menudo: analogías entre la realidad y alguna escena de determinado capítulo de los Simpsons. Los que tenemos entre 20 y 30 años, me atrevo a generalizar, podemos estar un día entero evocando viejos episodios ante la mirada impávida de los pocos que no se bancan a los amarillos de cuatro dedos. En este caso, recordé cuando Bart quema el árbol de Navidad con todos los regalos e inventa (finalmente con la aprobación de toda la familia) que un ladrón ha ingresado a la casa de La Avenida Siempre Viva 742. Luego de que toda la ciudad se movilice y done su dinero a la familia, los Simpsons son entrevistados por Kent Brockman, el periodista estrella de la ciudad. En el reportaje, Homero (innecesariamente, ya que todavía nadie en Springfield sospecha que el ladrón es una ficción creada por Bart) repite una y otra vez que tal ladrón existe. Incluso mira a cámara y dice algo así como: “Porque nosotros sabemos que tú existes”. Maniobras de ese nivel de obviedad se observaron y escucharon en el día de ayer mientras el 10 intentaba redondear (con algo parecido a la consistencia) su primer encuentro con los medios como director técnico oficial. Porque, a decir verdad (y entendiblemente dada su efímera experiencia en el puesto), Maradona parece estar haciendo que es el técnico, emulando a un entrenador. Consecuencia de ello, cada una de las cosas que dijo pareció sobreactuada y las aclaraciones constantes de los intérpretes puntualizando sobre quién era el técnico (especialmente la que hizo el inefable Cherquis al anunciar que Maradona informaría la lista de convocados para el partido de Escocia) extendieron el absurdo. Por otro lado, es casi risible que todo el sistema de trabajo que se le ocurre explicar (y repetir, porque lo dijo no menos de 100 veces en la última semana) sea el de “hablar” con los jugadores para explicarles qué es eso de tener la camiseta de la Selección en el pecho. ¿Acaso no lo saben, acaso hay mucho que explicar? Me imagino a Bilardo garabateando flechas en un pizarrón ante las miradas estupefactas de Mascherano y Tevez. Con estas expectativas, habrían contratado a un psicólogo o un experto en didáctica. Se habla de transmitir la “mística” como si alguien supiera de verdad qué es y cómo se consigue, como si ésta pudiera encapsularse en inyecciones o la presencia de Maradona (justamente Diegote, que debería llevar como segundo nombre “Inestable” en vez de “Armando”) asegurara algo. Es pertinente apuntar que ni siquiera en sus últimos años como jugador (en Boca, en la Selección, en el Sevilla, en NOB), Maradona, con su sola presencia, aseguró victorias o mística o éxito o funcionamiento; ¿por qué, entonces, muchos periodistas (más allá del chiste de Olé) están convencidos de que lo hará en un cargo que nunca ocupó con un mínimo de frecuencia? La respuesta es clara: porque es Maradona. También (tal vez creyendo en verdad que es God), descartan que su personalidad sea lo bastante incisiva para guiar (cuando sea necesario) a sus dirigidos. No dudo de su temperamento, pero no puedo asegurar que éste sea el indicado para llevar adelante un grupo. Por momentos, el protagonismo que tomó (o robó) Bilardo con sus (ya oídas hasta el hartazgo) anécdotas fue obsceno y dejaron en indudable off-side la oratoria endeble y la solemnidad que se auto-impuso Diego desde su nombramiento. Al final, Maradona aclaró que para la Selección Argentina no había amistosos, sino partidos internacionales. Al decirlo se trabó, como si tuviera la frase estudiada desde antes. Es que esa simulación del hablar “sensato” y la “moderación”, tan afecta a los D.T, en Maradona no encaja ni ahí y se nota que le cuesta mucho. Es como intentar unir las piezas de dos rompecabezas diferentes. Como si Charly García pasara sus días en una estancia de Palito Ortega tomando mate o en EE.UU hubiese un presidente negro... Párrafo aparte merecerían la seria-serie de inconvenientes para decidir quiénes van a rodear a Maradona. ¿Por qué no ponen a todo el plantel de México 86’ corriendo alrededor del 10 directamente? Porque hay uno que se murió. La sola existencia de esa dificultad (inadmisible en caso de que fuera otro el cuerpo técnico) le imprime al cargo todavía más excepcionalidad. Pero en realidad, como diría Moreno de las encuestas de las consultoras, todo lo que estamos haciendo son presunciones. La verdad se originará cuando la pelota ruede en el verde césped y Maradona, a pesar de lo que podamos criticar de estos días iniciales, ahí era bueno, “pretty, pretty, pretty good”, como diría mi amigo demócrata Larry David. Abrazo de gol.

2 comentarios:

Hernan dijo...

sólo vi un segundo de la conferencía, pero cuando lo ví con ese traje dije: "¡Se disfrazó de técnico!". Y tomé conciencia de otro sentimiento que me produjo Maradona siempre: ternura.

Gonza dijo...

Jaja tal cual, en la conferencia dijo "mmi equipo" pero a mi toda esta situacion, me gusta. Me gusta que Diego le ponga acento a esa m de mmi equipo. Definitivamente le pongo mis fichas, por lo menos va a ser mas interesante, mas divertido... si ponian a alguno de los otros que estaban en cartel, hubiese sido "lo mismo de siempre"
me gusta

un abrazo