jueves, 6 de noviembre de 2008

NO SE ENTUSIASMEN TANTO

A continuación relataré un hecho nimio que me servirá (no sé cómo ni en qué momento del texto) para referir algunas cosas sobre “Todos contra Juan”, la serie de Gastón Pauls. Voy a repetir mucho ciertas palabras (“serie”, “televisión”, “productores”) y dado que no sé muy bien adónde apunto, advierto que el resultado será desprolijo. La cuestión es que estuve sin cable una semana y hubo espacios temporales de ocio que no se llenaban. Quiso la providencia que, al mismo tiempo, mi hermana me prestara algunas temporadas de Curb Your Enthusiasm (a la que a partir de ahora llamaremos “No te entusiasmes tanto”), la escandalosamente genial serie de Larry David (de la que esta semana terminé de ver las 6 temporadas enteras), por lo que me vi encandilado en forma absoluta. En un plan muy sintético, podríamos decir que Larry David vendría a ser un Woody Allen under y minimalista. Y que es el comediante más extraordinario de los últimos 20 años. Y que, justamente, va a protagonizar la próxima película del director de Zelig. Y que su reprogramación de la sintaxis cómica equivaldría, en el plano musical, al cimbronazo que significó la irrupción de una figura tan insuperable como Frank Zappa. Un día estaba mirando tal serie y llegaron mis viejos. Mi impulso (penosamente prejuicioso) fue sacarla al instante ya que creía que ese humor cáustico, hecho de tiempos muertos, secuencias improvisadas y ajeno a cualquier corrección política (por primera vez veo una serie que escarba y apunta sus dardos a los mecanismos de defensa de las llamadas “minorías” -judíos, negros, homosexuales, discapacitados-, los sectores conservadores de la sociedad y temas que, en forma usual, no son tratados desde perspectivas humorísticas; es probable que si Larry David fuese argentino, hiciera humor con algo cercano a los desaparecidos, por ejemplo), no iba calar hondo en la mente de mis progenitores. Como me faltaban pocos minutos para terminar de verla (siempre falta poco, cada episodio dura sólo 30 minutos), la dejé. Grande fue mi sorpresa cuando noté que mis viejos se reían a las carcajadas. En conclusión: vieron varios capítulos seguidos y, a excepción de la incomodidad estructural que la serie causa a cualquier espectador, no manifestaron ningún tipo de molestia. Y aclaro nuevamente que la serie no escatima ningún tipo de perturbación. Más en un espectador argentino, acostumbrado a estupideces mayúsculas, como por ejemplo que cualquier programa con un contenido social loable (caso Vidas Robadas o Montecristo o Televisión por la Identidad) es bueno intrínsecamente por esa característica. Lo que propone “No te entusiasmes tanto”, desde su sucesión de polaroids de sucesos ordinarios vaciados de significado, es diametralmente diferente, en verdad subversivo, e interpela en forma constante la ética del receptor, dejándolo siempre en off-side. Por ejemplo en un capítulo (es imposible describir la serie sin evocar algún capítulo) unos vecinos informan a Larry que se ha mudado al barrio un depravado sexual (en EE.UU avisan con carteles cuando un violador llega a un vecindario). Por motivos que exceden este texto, Larry se hace amigo del sexópata (es inexpresable la incomodidad que genera tal situación en quien la ve) y lo invita a una fiesta. El clímax del capítulo llega cuando la hija del representante de Larry debe recibir respiración boca a boca y el violador es el único que sabe hacerla. Lo sugestivo (y genial, perdonen que vuelva a colocar este adjetivo pero mi admiración por Larry está llegando a niveles insólitos) es que no se muestra qué es lo que sucedió después. Simplemente se hace una toma del rostro de los asistentes a la fiesta y nunca más se habla del tema en el transcurso de la serie. Es claro que David decide dejarnos decidir a nosotros, que a través de la puntualización de sus defectos y miserias, nos sienta en el banquillo de acusados. Tiempo atrás (debido a que los canales de TV sienten por su “tele audiencia”, como diría De Angeli, la misma subestimación que yo tuve con respecto a mis padres y la serie de David) era imposible ver en la televisión argentina una serie que recreara, más o menos fielmente, ese estilo de sitcom tendiente a la observación sofisticada de la sociedad y la creación de algunas personajes logrados. Hasta el momento, los resultados habían sido adaptaciones mortalmente defectuosas de series que, incluso en su formato original, ya eran malas (sólo hace falta recordar la voz afectada de Florencia Peña para que se nos erice la piel). “Todos contra Juan” viene a suplir ese espacio (no desde el punto de vista de la súper incorrección política). Se nota que los creadores analizaron bien tanto Seinfeld como No te entusiasmes tanto y lograron reproducir el estilo de ese humor. Se trata de observar con microscopio situaciones de la vida cotidiana y dejarlas al descubierto en toda su incoherencia. Hasta aquí nada que puede reprocharse, ¿a quién se le ocurriría defenestrar a un escritor (como la mayoría de los buenos de la literatura argentina) o una banda (como la mayoría de las grandes del rock argentino) porque recibe la influencia de otro y la metaboliza? A esta dinámica se le suma una trama precisa, que evade los mecanismos típicos (un ex galán de novela juvenil noventosa que quiere volver al ruedo) y un círculo de personajes que rodean al protagonista (sus padres, un amigo nerd, una amiga de la que está enamorada y el novio de ésta) e interactúan con él. El problema de “Todos contra Juan” reside en que esa influencia en algunos casos sirve para crear secuencias interesantes y en otros para llevar a cabo tremendos robos. Hay escenas literalmente copiadas de la serie de Larry David (cuando el personaje de Eliana Guercio cree que Juan Perugia se masturba; la sátira del espíritu solidario de los actores a través de la participación de Mariano Martínez, en la sitcom norteamericana alrededor de la figura de Ted Danson). Por otro lado, es apreciable, hasta cierto punto, que se hayan tomado el trabajo de ver Seinfeld (como millones de personas alrededor del Planeta), pero no creo que sea para aplaudir que, en vez de hacer un plagio total de la serie, se hayan cambiado de lugar algunos vínculos para que éstos no se notaran tanto: el novio concheto de la amiga de Juan “es” el novio tonto de Elaine, los padres de Juan “son” los padres de George; el personaje de Sebastián de Caro “es”, justamente, George, etc. La serie no derrapa totalmente porque el personaje de Juan (más allá de la actuación de Pauls, que genera controversias; para mí no está mal) es original y rescata cierta iconografía de los 90’ que hoy resulta risible. Para defender “Todos contra Juan” se podría hablar de “homenajes” (en el capítulo en que el muñeco de Juan tiene tetas hubo una evocación directa a Friends; la cafetería en la que se encuentran es, sin dudas, una referencia explícita a Seinfeld), pero creo que nosotros (los “críticos”, los “ácidos”, los que “no se comen ninguna y saben cuál es la posta”) somos los primeros en despreciar productos televisivos populares (recuerdo hace unos años un plagio total de Freddy Villarreal a Mr. Bean) por considerarlos copias elementales de trabajos extranjeros. ¿Por qué entonces no criticar “Todos contra Juan”? ¿Por qué se apela a un espectador cool y no al “sujeto tinellizado”?, ¿por qué el productor es Pauls y no Sofovich? Es interesante notar como resulta esnob criticarla desde la posición de superioridad de quien se cree "más mejor" porque ve series norteamericans y capta el “humor inteligente” (yo) como defenderla minimizando lo que en otros contextos se magnificaría sin límites (el robo). Por otro lado, es indudable que “Todos contra Juan” es una de las mejores emisiones del año y aporta aire fresco a la pantalla local. A su vez, para el espectador queda un regusto amargo: parece ser que los productores locales cuando no están subestimando al espectador adaptando las peores bazofias, le están mintiendo descaradamente haciéndole creer que inventaron la pólvora del humor posmoderno. Abrazo de gol. Perdón, sayonara.

+ comentarios sobre "Todos contra Juan":

Sólo otro emo peronista
Puto el que lee

6 comentarios:

La niña santa dijo...

Noté las semenjanzas con Seinfield (sobre todo las escenas en la cafetería y el hecho de que sean 2 hombres y una mujer los que se reúnan; las otras que nombrás se desprenden de una análisi más detallado que no hice) pero no así las que tiene con Curb... porque no estaba enterada de esa serie. Pero ya leí por otros lados que es muy buena así que me dieron ganas (pero cuando termine de ver Felicity que por ahora es todo lo que importa)
Con respecto a Todos contra Juan, lo vi recién por primera vez esta semana. Me pareció muy buena por momentos aunque nunca dejó de sobrevolar el ambiente esa tirantez tan propia del inicio de sitcoms argentinas (si es que se puede hacer ese combo), como que ciertas actuaciones son realmente malas y ciertos gags no están del todo trabajados. Me pareció "correcta" lo que ya es mucho decir para la TV nacional de estos días. Gastón también me gustó, y me hizo pensar en el Gastón Pauls de Nueve Reinas, hasta ahora lo mejor que hizo (creo yo)
Pero como para ir cerrando, rescato verdaderamente que él haya sido el Juan Perugia del que todos se ríen hoy, y que no se quedó en la del galán para adolescentes. Me parece un tipo inteligente Gastón, a pesar de que aparente estar eternamente "aburrido".

La Momia dijo...

Curb es una de las cosas que más agredezco que existan dentro de las cosas superficiales. Como alguien puede meterse en mi cabeza y poner en forma de humor tooooodas mis neurosis juntas?? Lo del inodoro lejos de la puerta del baño sin traba es el mejor ejemplo.
Volvé a firmar mi blog, prometo no poner tangas ni partes de piel nunca más!!!

Hernán Galli dijo...

Ya me bajo Curb... Lo mío en series se resume (por orden de nivel y gusto)

1) V invasión extraterrestes (me saco el sombrero)

2) Lost (con sus altibajos y todo, es sencillamente alucinante)

3) Dr House. (para sofovich: que siempre hace lo mismo y siempre mal. Dr House hace siemrpe lo mismo, y cada vez es más genial!!!!!)

4) E.R. (me vi todas. TODAS)

5) Los Soprano (empezó bien, muy bien. Fue decayendo, pero se merece el podio!)

6) Los 4400 (sí, ya sé, es un refrito de los X-Men, Héroes, etc. pero atrapa, viejo. La banco)


Todos contra Juan es la mejor "sitcom" argentina por lejos. No es mucho decir, pero es la verdad. Pauls está perfecto. La amiga es hermosa. De Caro cumple a morir. La idea está muy buena, y sí, hay olor a Seinfield, pero ni ahí lo veo como plagio. En cuanto a "Curb...", no lo sé, cuando al vea, hablo.
Yo mne pregunto quién sería Juan Perugia en la vida real... Porque el Gastón Pauls de montaña Rusa no se ha olvidado, como no lo fue Sbaraglia, Rago o Duplaa.
A veces pienso que Pauls hizo una sitcom sobre lo que él mismo podría haber sido. Es como que se regocija de no ser esa sombra. Muy buena serie, yo creo que durará muy poco, ojalá que no!

wallyzz dijo...

al comentario anterior le digo: Son 13 capitulos, nada mas.

Sigo: Creo que el 6 o el 7 % de la poblacion que mira television, ve series (sitcom Americanas) en el cable, esto lo aclaro porque le da mas merito a los trabajos como los que realiza (el Hijo de: Sebastian Ortega o en este caso Gaston Paul) recibo con beneplacito que se haya puesto al aire este programa y le doy merito por el comentario que hice al principio, no todos los argentinos ven Sitcom y eso destaca que el humor sigue siendo el mismo, es mas, me parece que el humor es universal (esta es una discusion que tenemos con un amigo desde siempre) es muy bueno ver que en EE.UU en Canada o en Italia nos reimos igual , de la misma forma que en un pais como Argentina.

Abrazo sonrisa y besos

Anónimo dijo...

flaco, simplemente te pasaste, lo habia comentado con un amigo y de lo que era una influencia deriva en copia . las fobias de seinfeld por ejemplo responden a una faceta de su caracter lo cual llevo años, temporadas, de construccion, trasladadas por ej. al amigo de juan resultan una simple aversion inentendible para el espectador.
los trazos son tan grotescos que para una serie que pretende ser seinfeld termina siendo sin querer little britain (de mas esta decir sin la brillantez de esta)

Anónimo dijo...

Buen análisis
La verdad, cada vez me está gustando más Todos contra Juan.
Sí hay referencias (guiños? robos? cómo saberlo?) a Seinfield (no vi Curb your enthusiasm), pero me parece que es totalmente entendible.
Me parece que Todos contra Juan es la primera "sit-com argentina" (no creo que califiquen como sitcoms las horrorosos intentos florenciapeñescos), y es obvio que va a inclinarse a las sitcoms conocidas. Pero me parece que es lo lógico. Pasa en todos lo ámbitos. Es como cuando en los comienzos del rock nacional, cuando empezaron Los Gatos, tocaban versiones de Elvis o Chuck Berry. Es obvio. Al incorporar algo de afuera, primero se empieza como una especie de "homenaje", y después evoluciona hasta encontrar su propia "identidad".