jueves, 16 de abril de 2009

La tv atraca

“Tratame bien”. Así se llama la nueva serie de Canal 13 producida por Adrián Suar. Hace por lo menos una década (cuando encontré mi sensibilidad social pocket en algún libro de Cortázar) que le perdí el rastro a este tipo de programas que apunta a desarrollar los problemas que le suceden a la gente elegante, a la gente que no es como nosotros (aunque sea como yo y algunos de ustedes). Se trata de productos que marcan pautas sociales estrictas. Para que (si se me permite un resumen trasnochado) la clase alta se entretenga, la media-alta se identifique y la baja (por lo menos) vea cómo es la civilización. Así le gustaría a “Clarín, Qué te pasa” que fuesen todas las personas que lo consumen: con cocinas blancas y amplias, botiquines repletos de pastillas posmodernas, hijos disfuncionales. Los personajes están vestidos como María Laura Santillán o algunas de esos seres despreocupadas que, mientras leen Viva, toman café con medialunas en los bares más selectos de los centros urbanos del país. Son jodidos, pero en el fondo tienen un buen corazón. No pueden dar un paso sin recurrir al terapeuta (la vieja escena del paciente desesperado que llama por teléfono a cualquier hora se repite una y otra vez). Y se regocijan en ello (el creador de la serie suele hacer hincapié en este tema, he allí un reflejo fiel de la sociedad contemporánea; no importa que el psicoanálisis exista desde hace dos siglos). Hablan en forma apresurada y nunca tienen tiempo para nada (“me tengo que ir, estoy apurado”, es la frase predilecta). Tienen trabajos limpios, nunca se ensucian en el trabajo, pueden irse del mismo cuando se les da la gana (sean dueños o empleados). Están pasando por una crisis relacionada con la edad que detentan (la de los 30, los 40, los 50, ese tipo de cosas que nunca les pasaría por la cabeza a la gente preocupada por sobrevivir). “Tratame bien” está protagonizada por dos buenos actores: Cecilia Roth y Julio Chávez. Sin embargo, parecería que todo lo que envuelve Canal 13 se “canaltrecea”. Y canaltrecearse (o clarinecearse o tncearse) es muy peligroso. Sino pregúntenle a Tenembaum, que pasó de ser un periodista respetado al más odiado de todos. Cuando suena el tema de apertura, pienso varias cosas: 1) Fito Páez siempre compone la misma canción; 2) Cecilia Roth siempre hace el mismo papel (la mina histérica y malhumorada que putea y de a ratos es dulce; probablemente ella o no, vaya uno a saber); 3) Esto, por lo menos, atrasa 15 años. Chávez parece una mezcla de Francella y Kevin Spacey. Creo (no estoy muy seguro) que eso es bueno. Norman Brisky, el terapeuta, hace de Norman Brisky. Hay una creencia errónea en los directores argentinos: que la sola presencia de Brisky asegura calidad. Como es de prever, Chávez engaña a Roth. Y no tiene mejor idea que contárselo en el medio de un restaurante mostrándole un msj de su “amante”. Roth estalla y tira una silla. Se refugia en sus amigas conchetas y, cuándo no, en su terapeuta. Tiene una conversación inverosímil con un barman en un pub que parece salido de una serie norteamericana. Hay un tío gordo, una hija semi-lesbiana y un hijo alienado con la nada salido de una película de “Nuevo Cine Argentino” de 1998. Al promediar el capítulo se suceden algunas buenas escenas gracias a Chávez: la llegada a una sesión de terapia cargada de nerviosismo, una súbita pelea con un taxista de paro. Voy a seguir viendo “Tratame bien”, tal vez con mucha concentración logre convertirme en alguna de esas personas tan interesantes.

El nuevo programa de Lanata se llama “Después de todo”. El título, más que la hora de emisión (21:30) testimonia perfectamente su situación. La verdad (y esto no es necesariamente malo, incluso él parece expresarlo) es que se lo nota de vuelta. De otro modo no habría aceptado esa pequeña y endeble escenografía. Estar después de Mauro (paradigma del periodismo berreta). Se lo ve falto de timing (siempre apuntaló sus monólogos leyendo, pero en las dos primeras ediciones se advirtió cierta falta de cohesión discursiva) y especialmente resentido con un medio que en los últimos tiempos le ha dado más palos que rosas. Esta actitud ofensiva se trasladó a los espectadores (los que le dieron la espalda en el Maipo, los que no lo siguieron ni en Crítica ni en la película “Deuda”, los que se rieron de su casco en la tapa de Perfil, los que lo criticamos desde la comodidad e inexperiencia de los blogs) en la editorial del segundo envío. El sólo hecho de que algunos observaran cierta complacencia en la entrevista (muy buena, por cierto) que le hiciera a Aníbal Fernández, lo llevó a disparar munición gruesa y realizar declaraciones de principios inadecuadas. Hablo de que no iba a luchar en el barro. Aclaró que quería la menor cantidad posible de boludos por metro cuadrado. Invitó a cambiar de canal si lo que veían no les gustaba. Una respuesta a todas luces desmesurada. Lanata (restándole importancia a su profesión) repite que el gobierno se preocupa demasiado en lo que dicen los medios. Exactamente lo mismo podría decirse de él, proclive a responder minuciosamente cada una de las críticas que se le hace por más imperceptible que sea el emisor y absurdo su argumento. Remember Teto Medina. Se siente perseguido por el gobierno K, pero no duda en aceptar publicidad oficial en la tanda de su programa. En su constante canto a sí mismo, por momentos parece mimetizarse con la fauna farandulesca. Con oficio, actitud, casi de taquito (¿tiene ganas de estar en Canal 26?), seguramente más por lo que significó que por su presente, logra desmarcarse del resto. “En la televisión uno se da cuenta de todo”, suele repetir en los reportajes. Y es cierto.

PD: Este post contiene la primera imagen de, como suele decirse, una mina en tetas en la historia del blog (entre Capristo y Lanata, al fondo).

14 comentarios:

natanael amenábar dijo...

la mina en tetas es tomás abraham.

Adalberto dijo...

menos mal que no tengo televisión desde hace ya un par de años o mas, menos mal.

Adalberto dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Estimado Corvi:

A Lanata no tuve el (dis)gusto de verlo, pero lo mejor de "Tratame bien" fue Cristina Banegas fumada como terapeuta de pareja.

Quizás porque me imaginé a mi psicóloga bajo los efectos del faaaso, o por las palabras que escribía en su cuaderno de anotaciones: "paranoia", "morgue", entre otras me pareció el mejor pasaje.

saludiños
marie

luby dijo...

un post que pasará a la historia

spider_pc dijo...

"Tratame bien" Ni sabia de su existencia no veo tele desde hace meses pero la voy a bajar y seguir, tal vez por los mismo motivos que planteas en esta entrada y para tambien ver en que muto la idea de culpables vulnerables o locas de amor, grandes series del pasado.

La niña santa dijo...

che pero Trátame bien no se llamó antes Locas de amor? Y Locas de amor no se llamó antes Vulnerables? Y Vulnerables no fue antes Verdad/Consecuencia?

No sé, me parece que tienen algo en común, ah.

Por otra parte, de la única manera que La Nata puede volver a tener éxito va a ser cuando anuncien que dejó el pucho! De más está decir que me parece una falta de respeto que lo dejen fumar al aire cuando hay una reglamentación que prohibe cualquier tipo de publicidad de cigarrillos en los medios de comunicación. Obvio que es lo de menos, pero igual me parece un cacho importante.
Besos Corvi, soy Norma de Parque Patricios y te leo siempre!

Winston Smith dijo...

Haga el siguiente ejercicio. Mire el monólogo de Lanata (está en youtube) y luego reemplace "Mirtha" por "Lanata", "almuerzos" por "monólogos" y "bárbaros" por "antidemócratas", en este extracto de su post del 18 de febrero:

"Y, por supuesto, está Mirtha, probablemente el espécimen sublime de la clase media-alta argentina, capaz de reproducir por emisión de sus almuerzos televisados un promedio de 10 o 20 frases compuestas por lugares comunes, prejuicios y enunciados vaciados de significado. Como es obvio entre tales referentes del humanismo universal, el tema de la conversación se estanca con profundidad en cómo salvar a la Argentina de la horda de bárbaros que la gobiernan."

Vio?

Muy bueno lo suyo, como siempre.

Saludos.

Anónimo dijo...

Carajo, còmo me gustan leer este blog. Hace años que dejè de mirar el televisor encendido (ahora sòlo lo miro apagado en noches de insomnio, porque es màs còmodo que mirar el techo imaginar en la pantalla "El Club de la Pelea" escena por escena ... ¡ uno se duerme rapidìsimo!) pero veo que nada ha cambiado demasiado porque no dista mucho de aquèl pasado siempre (soñado) mejor. Se ve que yo lleguè tarde : cuando yo lleguè, el pasado ya no era mejor. Y eso que estoy convencido de que ahora estamos incluso peor.
Gran abrazo y estoy ocupàndome de conseguir el ejemplar del diario prometido. El disco ya lo grabè. Guido Moussa (guidomoussa@hotmail.com) .
Una cosa màs: no son anònimo loco, pero tampoco blogger identificado.

Anónimo dijo...

Me gusta mucho como escribís. Te felicito.

Mariano

Cine Braille dijo...

Corvino, hoy se murió James Ballard.

Carlos Bennett dijo...

Nunca tienes nada positivo que decir? siempre todo lo que cicunda la sociedad argentina es una miserable porquería?

Martín Zariello dijo...

Benett: a veces. por supuesto.
Cine: la vida es horrible.
Anónimo: a mí no, realmente creo que cada día escribo peor, cada día tengo más dificultades para escribir. gracias.
Moussa: gracias.
Smith: interesante ejercicio de malversación de textos, lo voy a tener en cuenta cuando no se me ocurra qué escribir.
La niña santa: gracias, yo también te sigo.
Spider: que tengas suerte.
Luby: sin dudas, estoy intentando adpatarme al medio para tener más lectores.
Marie: también me pareció gracioso.
Adalberto: lo felicito.
Natanael: no lo había notado.

Gracias por leer y comentar, sigan así y el país sale adelante como loco.

Anónimo dijo...

coincido con casi todo lo que decís acerca de "Tratame bien". Ojalá norman Briski hubiera hecho de Norman Briski, hubiera salvado al programa o hubiera sido un poco mas divertido. Los pibes que hacen de hijos de Chávez son dos paquetes, no saben trabajar y a María oneto no se cómo le dieron un premio. es una tronca con todas las letras.