lunes, 4 de mayo de 2009

Andrés Calamaro: ¿Ídolo o qué?

Algún día llegará la hora de preguntarse seriamente quién es Andrés Calamaro. Algún día los buscadores de canciones para silbar por la calle y musicalizar momentos dramáticos de la vida nos miraremos en el espejo y definiremos una sentencia: héroe o villano, artista de la impostura y la rima consonante o artesano de canciones maravillosas. Mientras tanto, recordando desde el precio el nombre de un viejo disco de Supertramp (Crisis, ¿Qué Crisis?) se ha editado Obras incompletas. Se trata de una caja con 6 cd’s y 2 dvd’s que “resume” los años 1997-2007 de la era del Salmón, aquella que va del estrellato en los tardíos 90’ (incluyendo un pase a retiro del podio al todavía masivo Fito Páez y un alejamiento gradual del binomio sagrado García-Spinetta) a la productividad en serie de El salmón, el Olvido general que significaron las narcóticas grabaciones caseras de Deep Camboya y nuevamente el vislumbre del arco del triunfo del “puro rock nacional” entre homenajes, obras de todo tipo (en colaboración, en vivo, en plan interprete) y nuevos hits para las generaciones de chicos aburridos de bailar “música fea 300 días al año”. Ahora bien, de los 6 discos (permitidme el anacronismo en plena dictadura de la fragmentación), los tres primeros abarcan sintéticamente (no por ser pocas canciones, sino por la extensión del cancionero total; recordemos que incluye dobles como Honestidad Brutal o quintuples como El Salmón) todos sus discos desde Alta suciedad (97) a La lengua popular (07). Si pensamos la feroz repetición a la que fue sometido el repertorio de Calamaro en la última década (a través de las radios, discos en vivo del mismo compositor y cantidad de covers y artistas epigonales que se esparcen por el mundo hispanoamericano) probablemente no haya dudas acerca de lo innecesario de este nuevo compilado, más en medio de una era digital en la que nadie tiene que hacer el mínimo esfuerzo para conseguir música. Los restantes tres discos son los que traen “sorpresas”. El sexto es una colección de covers mayormente conocidos por haber sido difundidos en Internet (verdadera redundancia luego de Nada se pierde). El quinto, a excepción del hermoso rap-canción confesional “Hop de realidad” (1) y el humorístico “Pobre pibe”, se desvanece en tomas experimentales de dudoso contenido (instrumentales inocuos con ejercicios de género, voces distorsionadas, ruidos). Es finalmente el cuarto cd el que devuelve al temerario escucha que gastó 250 pesos (o sumas parecidas en alguna de las otras opciones del pack) una sucesión segura de empatía musical. Varios de los temas merecen genuina admiración. El viaje mágico y misterio comienza con “Bachicha”, un tema que cualquier seguidor más o menos despierto de Calamaro canta en la ducha desde hace 6 años esperando una grabación más decente que aquellas de principios de los 2000 (¿se acuerdan de los 2000?). La letra, siguiendo una melodía adictiva símil “Titanes en el ring”, hilvana un zigzagueo torrencial de imágenes y referencias oscuras que desemboca en una de las frases más ocurrentes del rock argentino: “No escucho una palabra verdadera/ Desde el día de la primavera de 1972/ En los Juegos Olímpicos de Munich”. Además del delirio detallado, hay otras 3 gemas pop que, lamentablemente, morirán sepultadas en la repetición constante del MP3 (o 4, como su estatus social lo requiera). Sobre esta temática, escuchar “Roma”, de El Porvenir, nuevo disco de Pez. “De la lluvia”, un pop melancólico y vital, renueva la facilidad de su autor para instalar un tema en el inconsciente colectivo desde el primer acorde: “En la vieja Perla que era mucho más que un Bar/ Ahora hay una carnicería más/ Todo se convierte en algo igual pero mal”. “Perdiendo el tiempo” (otra vez esa voz entre nasal y áspera logra un éxito instantáneo) suena tan bien que recuerda a los mejores tiempos de Los Rodríguez, una postal amarga del desencanto social posmoderno de preciosa factura: “El mundo es un sitio inmundo para vivir”. La estructura de su letra trae aparejada la polémica eterna sobre el modo de composición de Calamaro, proclive a la rima consonante (“Perdiendo el tiempo en la esquina/ Hay una chica filipina”). Personalmente creo que la rima malversa el caudal poético cuando es forzada, es decir, si lo que hace es poner en correlación dos términos de idéntica desinencia pero que en el texto general no guardan conexión entre sí. Calamaro incurre en tal fallido en varios temas, pero del mismo modo que otros compositores o poetas de renombre. Tal vez se lo estigmatice porque uno de sus discos (Honestidad Brutal) abusó de la técnica y lo dejó en evidencia. Por lo demás, hasta Borges en uno de sus mejores poemas hace que el rabí enseñe al gólem qué es la “soga” para rimar con “sinagoga” (2)… En la senda flamenca que tan buenos resultados le reportó a través de los años, aparece “Las cosas que me ayudan a olvidar”, otra extraordinaria expresión de ductilidad compositiva. El resto posee puntos altos y bajos. Hay rockitos de “amarguras de amor” característicos, algo monótonos, que podrían haber formado parte de El salmón: “Mal en mí”, “Colegio de animales”, “Los demonios” y “Blues de hoy” (desopilante y ácida narración de una noche de desamor: “Y aprendí que la soledad es un hombre/ Que apaga la luz en la oscuridad/ Y estás solo y estás solo/ Llegué a sentir lástima de mí/ ¿Qué cosa peor se puede sentir?”). Hay enfoques marginales (“Ranchada de los paraguayos”, “El gallego”) con más valor documental que artístico. Hay una versión acústica de “El muro de Berlín” llamada “El Mago”. Hay una versión trasnochada de “Mi enfermedad” junto al entrenador de la Selección Argentina (que no canta bien, pero tiene más gracia que todos los zombis juntos de Operación Triunfo). Y tomas descartadas de Alta suciedad: “Media Verónica” (levemente diferente) y “La otra mitad del viento”, versión originaria de “Comida china” con distinta letra, ese bello y triste tema que dice “Y sin saber por qué/ Me quedo viendo el sol caer/ Otra vez/ El día terminó/ Mañana será un día igual:/ Uno de esos días grises todo mal”. La valoración real del box set es ambigua. No dice nada del presente de Calamaro (en tanto se trata de canciones compuestas años atrás) y poco del pasado (en tanto el mismo artista había decidido colgar sus canciones inéditas en la red). Sirve, eso sí, para aumentar la polémica y, por sobre todo, la reserva de canciones para estar triste y parecer elegante. Nada más y nada menos.

(1): Hop de realidad- Andrés Calamaro

Ustedes perdonen
estaba besando el suelo,
pensando que era el cielo
estaba en el piso
pensando, me está gustando el paraíso.

No soy malo,
pero soy del palo,
y estoy escapando hacia adelante,
todavía caminando
hasta saber, que hay que empezar a correr.

Vení me quedo, para ver
si me reflejo en los espejos, si existo
fue visto y no visto, lo previsto
escucho el ruido de rotas cadenas perpetuas de pena
condena de la buena, ojalá sea leve
porque si llueve, me quedo entre las gotas de la lluvia
escondido definitivamente vivo del olvido.

"Ni me acuerdo del recuerdo",
ojalá pueda decir algun día eso
poco seso y poco corazón tengo,
y me entretengo con la verdad escrita,
la que no se da, ni se quita
la última hoja de la margarita, esta mojada,
"¿Me quiere mucho, poquito o nada? no lo se..."
¿O me hago el que no lo se, o me cago?

Parece que no tengo corazón
parece que no tengo sentimiento,
¿Por qué deje tantas cosas atras y me fui como el viento?
dije que queria vivir y me fui...
de mi nadie espera ni siquiera que diga "adios"

¿Cuántas veces te di la espalda?
no sin darme cuenta, se que la cuenta pueda ser,
escucho el ruido de rotas cadenas perpetuas de pena
condena de la buena, ojala sea leve
porque si llueve, me quedo entre las gotas de la lluvia
escondido definitivamente, vivo del olvido.

"Ni me acuerdo del recuerdo",
ojalá pueda decir algun dia eso
poco seso y poco corazón,
y le pido al olvido, olvidar.

(2): El gólem- Jorge Luis Borges

El rabí le explicaba el universo:
Esto es mi pie; esto el tuyo; esto la soga
y logró, al cabo de años, que el perverso
barriera bien o mal la sinagoga.


14 comentarios:

Hernán Galli dijo...

No le veo más conclusiones que las siguientes:

1) Lo mejor de Andrés Calamaro está en Los Rodriguez. Al margen de eso, se puede rescatar algo de Alta suciedad (su mejor disco solista, en el sentido estricto), y algo de Honestidad Brutal (el corte "Te quiero" es una falta de respeto para cualquier artista que se precie de tal)

2) Calamaro está en boga por la simpre razón de Soda, Los Redondos, Fito y Charly están guardados y terminados. En otras palabras, si calamaro sacaba sus últimos tres discos en los 90's, pasaba de largo.

3) No es inocente que tras un post de Aira, venga uno de Calamaro. Se los llama artistas prolíficos. Yo los llamaría: artistas sin poder de discriminación. Y más, muestran lo bajo que pueden caer.

4) El disco 5 de esta edición es lisa y llanamente, una bofetada al buen gusto, la creatividad y le arte.

5) Si compilásemos un disco con, pongamos, 20 canciones, Calamaro sería admirable.

6) Calamaro es un músico muy flojo. Usa unos pocos acordes mayores y menores, sigue secuencias hiper probadas, y no se destaca con ningún instrumento. HAsta creo que LA Renga mete algún arpegio más interesante.

Me dejaste las cenizas y te lklevaste el cenicero.

Saludos!!!!!!!!!!!!

RICK TERROR dijo...

Abajo la Dictadura Jipi Argentina.

Cine Braille dijo...

Hernán, si uno toma tu punto 6 como regla, entonces Lerner es superior a Los Beatles: toca mejor el piano que McCartney o Lennon y usa acordes más complejos. Si hay algo que no sobra en la música de los Beatles, son esos acordes spinettianos que parecen más álgebra que música, tipo FA 7+/11+/DO. La complejidad armónica no implica necesariamente calidad musical; del mismo modo, armonías simples pueden acompañar músicas complejas en los aspectos rítmico o melódico (por caso, Happiness is a warm gun).
Coincido con tu punto 5, pero desde otro punto de vista: para mí la medida de Calamaro es ésa. O como diría Dolina, un poeta merece ser juzgado por sus mejores versos, así como un amante merece ser juzgado por sus mejores noches.
Y recomiendo fervientemente Nadie sale vivo de aquí, disco de 1989, injustamente relegado por todo lo que vino después, donde Andrés Calamaro empieza a ser Andrés Calamaro (los tres anteriores parecen de Javier...).

Hernán Galli dijo...

Cine Braille, tenés toda la razón, Nadie sale vivo de aquí es un discazo, tremendo.

Sí, es verdad, la complejidad no implica que una obra "conmueva", de acuerdo, me es tiene más calidad. Yo no sé si toca mejor el piano, pero McCartney al bajo es alucinante, y te tira un blackbird y te liquida. De hecho, Clapton o hasta el mismo BB King, distan en com0plejidad con uyn Satriani, pero a mi entender, lo dan vuelta como una milanesa.

EN cuanto a Calamaro, lo que quiero decir es que su popularidad no está de la mano de su calidad. Todos cantamos y bailamos a los Auténticos Decadentes, pero nadie hace un post con ellos, o una crítica sesuda.
En cuanto a lo de Dolina, ok, pero entonces no hablemos de Calamaro, hablemos de tal canción de Calamaro. Como obra, como corpus, su aporte es muy flojo.

Saludos!

Anónimo dijo...

Mi comentario serà bastante màs inocuo que los anteriores, asì que los eximo de la lectura de lo que sigue.
Justamente me encuentro preparando un review del box set en cuestiòn para un diario de por aquì, Chaco. Digo preparando porque es tal la extensiòn del lanzamiento que se hace extensa la crìtica.
Anticipo que mi valoraciòn del box es positiva. Tal vez porque nunca comprè esos abusivos compilados (que bien menciona Il Corvino) manufacturados para exprimir vilmente la obra del Salmòn. Entonces, resulta un hallazgo no sòlo el tracklisting sino el hecho de haber sido seleccionado, handpicked, por el autor.
Es verdad, la joya es el disco 4, el del mate.
Confieso que "No tiene perdòn" me ha arrancado alguna làgrima.
No soy fanàtico ni "fan" (¿?) pero debo decir que siento un enorme cariño y agradecimiento hacia la obra del Cantante por razones personal (¿las hay de otro tipo?)que me resultarìan difìciles de explicar, pero sintèticamente, han sido una de las pequeñas grandes cosas que me salvaron la vida.
Lo que màs me alegra es que Il Corvino le haya dedicado un post, sea cual sea el resultado.
Abrazos chaqueños ! Guido Moussa.

natanael amenábar dijo...

Apoyo a Guido, las cosas que ayudan a no olvidar a calamaro no son del orden de la razón o la técnica. Es un hombre que sabe llegar al corazón de la gente. Y eso no lo puede lograr cualquiera, sea o no sea virtuoso.

Ranchada de los paraguayos me parece una joya injustamente ineditada hasta ayer.

La mejor explicación de calamaro, por él:

Crímenes perfectosNunca creí que fuera una canción muy buena, sin embargo percibía que en su vulgaridad tenía algo atrayente. Ya en los demos tenía algo venenoso en los estribillos, una frase irrespirable y doblada; el canto como instrumento. Excuse me... sabrán disculpar si no entiendo del todo por qué “Crímenes” es, probablemente, mi canción más celebrada. Me temo que toqué la fibra interior del pueblo mismo.

Cine Braille dijo...

Cortitas onda Twitter: McCartney es un bajista de un extraordinario buen gusto. "Te quiero igual" mejora mucho cuando se la tararea en vez de cantar la letra. Calamaro, como cantante de tangos, es un caracterizado hincha de Independiente. La canción popular, creo, no tiene una sola vertiente: acompañar y realzar una fiesta me parece un fin tan noble como el de plantear un interrogante vital en una letra, denunciar al poder o ayudar a tener un buen viaje de ácido. Lo que más le costó aprender a Miles Davis fue aprender a tocar menos, no más. Carnaval de Brasil es uno de los grandes grandes temas del rock argentino, y no es del Calamaro de hace mil años. Y (por dar un solo ejemplo) si alguien pasó alguna vez por algo parecido a lo que se describe en Pasemos a otro tema, difícil que no sienta que Calamaro le está hablando a uno como hablaría un amigo. Y el box sirvió para conversar de temas que de otro modo no saldrían naturalmente.

Martín Zariello dijo...

Estoy de acuerdo con todos aunque sus posturas se repelen entre sí (¿?). Galli: te iba a dedicar el post poniendo algo así como "Para Galli, que le gusta mucho Calamaro" así te enojabas, jaja. Sé que Calamaro tiene 30 o 40 canciones (o quizás 100) que me gustan mucho. El Salmón es un gran disco excesivo, lo escuché entero muchas veces lo que me convierte en un absoluto pirado. Nadie sale vivo de aquí tiene ese tema que dice: "Me desperté temprano hoy, estoy enamorado de tu voz"? Genial tema. Me cagué de risa escuchando El gallego: "¿Cómo se llamaba el gallego, cómo se llamaba el gallego?". He aquí la conexión con Aira: hay que ser demasiado grosso o todo lo contrario para empezar un tema así. Y sus versiones de temas suelen ser muy buenas (escuchar Pato trabaja en una carnicería; aunque me pregunto qué clase de idiota puede hacer que ese tema suene mal). Saludos-

Hernán Galli dijo...

Cine Braille:

Me rompiste el orto, tenés razón.!!

Corvino:

Sí, me enojaba, entraba y decía que en realidad son Paulo Coelho o Bucay!!!

El top seven de Calamaro es

1) Nuestro Vietnam
2) Pasemos a otro tema
3) Comida China
4) Dicen que aquí no podemos hacerlo
5) Hasta que el sueño venga.
6) Mi rock perdido
7) 100 pájaros volando

Cine Braille dijo...

Nooo Hernán, gracias pero paso: ya las mujeres me han traído bastantes problemas como para encima dedicarme a los hombres... Un abrazo.

Anónimo dijo...

hernan te quedaste en los ochenta!
la discografia de calamaro post rodriguez es genial, que feo debe
ser tener mas gusto y no apreciar
lo mejor de un artista.

Martín dijo...

A ver, me parece que justamente lo interesante es hablar de discografía y no de tracks sueltos, o trazar desde ahí la lectura, porque la remera misma de músico popular limita bastante: o terminás hablando de coletazos sentimentales, o de llegada al público (me parece que la recepción popular en términos críticos es un quilombo, pero… que lindo lo que alguien comparte mas arriba sobre) o que se yo. Si, los últimos dos discos son re dispensables (no se si comparto lo de carnaval de Brasil, me parece que no) pero lo que me interesa es el box-set o el quintuple salmoniano. Desde ya: la facilonga es el bardo por las fallas en el principio de selección, si, ahí que te puedo decir, puede ser. Pero lo interesante llega cuando empalmás la discografía: a mí con la propuesta border ya me alcanza, pero si hay un quiebre después de “Alta suciedad” viene tanto por una reelaboración de la mecánica y los medios (que eso mismo ya desbalancea el sube y baja entre los Decadentes y Calamaro), me refiero al tipo grabando en su depart en 4 canales, y también por el salto compositivo que necesitaba Calamaro (creo que eso, tartamudeando como tartamudea tan seguido, lo dijo varias veces): un salto de calidad que no es cualitativo (cuac) sino cuanti. O sea que como presupuesto ¿estético? si querés, ya tiene su jugo. El vector fundamental es, por ser imperfecto, la velocidad. Y la tradición también te la va a re-elaborar: no Garcia ni el Flaco, Pappo (soy muy fan de la lírica del Carpo) y Solari. Y me parece que hay otra cosa interesante: ¿Qué carajo siente el receptor, el tipo que viaja de Buenos Aires a Cordoba con su discman o se pasa el domingo escuchando un disco quintuple? Me queda una sensación: hay una mediación que se borronea, más allá de cierta desvergüenza re frontal hay algo (el trabajo poético-musical pero también el propio Calamaro) y en ese algo ciertas distancias se acortan. Y creo que eso está buenísimo ¿no? Y también el gustito por la épica o la desmesura. En fin…

Gonza dijo...

Gracias por el link al texto de Fabian Casas sobre borges.

El otro día con unos amigos en un diálogo cuasi radio-fónico ¿concluimos? qué en cuanto a relieves geográficos, Calamaro vendría a ser una especie de Sierra Cordobesa

Me diste ganas de leer a Carlos (César) Aira.

mucha suerte!

Koi Cciatranne dijo...

ANDRES ES IDIOOOOOTAAAAAAAAA!!!

y lo odio como no tienes idea.

Y sin embargo, ahí voy escuchándolo siempre, un día sí, un día también. -__-