viernes, 18 de diciembre de 2009

"¡Aunque no es nada malo!"

La frase pertenece a uno de los capítulos más emblemáticos de Seinfeld. Por una serie de malentendidos, una periodista interpreta que Jerry y George son pareja. A partir de allí los dos intentan advertir que no lo son (luego George lo utiliza para deshacerse de una mujer), pero de forma tal que no se entienda que están en contra de la homosexualidad. De allí la muletilla que repiten todos los personajes luego de que se habla del tema: “¡Aunque no es nada malo!”. Una forma de decir: “Pero no soy un homofóbico”. Lo que el episodio refleja es la serie de cuestiones contextuales que uno debe tener en cuenta a la hora de referirse a las llamadas “minorías” en un entorno políticamente correcto. Cualquier reflexión sin justificativos puede significar tu crucifixión. La serie de Larry David, Curb your enthusiasm, explota más radicalmente este tema y lo extiende tanto hacia los negros como a los enfermos de cáncer. En una escena subversiva de la última temporada, Larry está en la antesala de un consultorio médico y sin querer rompe los anteojos de un conocido. Éste lo obliga a pagárselos. Como Larry se niega, el otro le responde si no sabe que tiene cáncer. Y se los termina garpando por eso. ¡Es genial! A no ser que sean amigos de Bergoglio, fíjense qué ocurre en la vida cotidiana si uno afirma que los desfiles del orgullo gay son una payasada. Instantáneamente se infiere que queremos “matar a los putos” y no que nos parece una idiotez alejada de cualquier tipo de reivindicación mostrar el culo por la calle en caravana, así uno sea de la condición sexual que fuere. Ahora bien:

“Yo estoy a favor del matrimonio gay”

“Sí al matrimonio gay (libertad e igualdad)”

De pronto, todos se convirtieron en apóstoles del… ¿matrimonio?, es decir, un acuerdo jurídico que institucionaliza lo que debería ser un vínculo sin ningún tipo de ataduras, que frecuentemente hace que una de las partes dependa económicamente de la otra. ¿Qué fucking cosa está pasando por sus mentes? ¿Qué es lo próximo? ¿Estar a favor de la burocracia, de los contratos? Por ejemplo ¿usted formaría parte de un grupo de facebook llamado “Sí al matrimonio”? Lo más probable, maldito bienpensante (esto dicho con cariño, por supuesto, Ilcorvino los ama), es que no, sería casi como formar parte de uno llamado: “Sí al sistema/a la iglesia/al status quo/a la esclavitud”. “No, pero es distinto”. ¿Qué es distinto? Claro, como son homosexuales es distinto, es decir, usted se cree muy progre por apoyar el matrimonio entre personas del mismo sexo pero en realidad discrimina a los homosexuales porque los advierte “distintos”. “Pero tienen que tener el mismo derecho de todos incluso a ser infelices”. Es un argumento bastante idiota, pero suena convincente. Ok, estoy de acuerdo con el matrimonio gay, pero de ahí a tener que reconocerlo públicamente para exculpar prejuicios ajenos a mi pensamiento, para diferenciarme del "vigilante medio argentino", hay un largo y sinuoso camino. La pregunta es: ¿acaso cualquier institución o medida o concepto evidentemente reaccionario se vuelve progresista cuando se le adhiere el término “gay”? No quiero imaginar si el día de mañana los gays piden la pena de muerte:
-Bueno, no estoy de acuerdo, me parece fascista, inmoral, salvaje, pero… “es diferente”, “no se les puede negar el derecho”, que se maten.
Sayonara.

18 comentarios:

natanael amenábar dijo...

El esplendor del positivismo de González Oro se alcanza con el episodio Cortázar.
“Poco después de la muerte de Perón”, o sea 1974, el narrador parte para Londres. Después se desplaza hacia París, donde telefonea al admirado Cortázar. Tuvo la suerte que Cortázar lo invitara a desayunar.
“Le comenté mi fascinación por , un libro extraño que me había impactado profundamente” (pág. 65). Y eso que Cortázar, aún, no lo había publicado. Porque “Un tal Lucas” es de 1979. Se explica, por la asombrosa capacidad de anticipación, que Cortázar lo invitara, también, a almorzar.

Jorge Asís

pulcinella dijo...

más allá de que creo que tu razonamiento, estimado corvino, es más que interesante, disiento con él.

El matrimonio gay es defendible no por una culpa prgresista, si no por algo muy concreto: nuestra querida sociedad burguesa le ha otorgado al matrimonio una serie de derechos sociales (herencia, obra social, etc) que hacen a un bienestar material que, me parece, no está nada mal extender a toda la población, sin importar sus "diferencias". El matrimonio gay es una cuestion de derechos materiales. Por lo menos así lo veo yo, diría Nimo.
La discusión que vos planteás es súper válida pero posterior.

la seguimos...

Hernán Galli dijo...

No, no, son dos cosas diferentes.

El matrimoniio como institución, para mí, es puaj al cuadrado, me parece una reverenda estupidez y está claro que es una cuestión de tiempo. La religión, el matrimonio, dejarán de existir en algunas centurias. Ahora, como dice arriba pulcinella, el tema pasa por otro lado.

La cosa sería que el matrimonio se "inventó", como consecuencia de las diferencias que existían en su momento. Digamos que la mujer no trabaja y no podía formarswe un patrimonio, por lo tanto, la ley la protegía y le daba la herencia. Asimismo, si moría el conyuge, el superviviente podía seguir con la tenencia y guarda del hijo que tuvieran, ya sea natural o adoptado. Por último, de morir uno de los dos, el dinero previsional se transformaba en pensión para el que quedaba.

El punto prpal del matrimonio gay pasa por la herencia, la pensión y la adopción con igual derechos parentales.

En la Argentina, vos no podés legar tu herencia a quien se te cante, sólo el 25 %, y el resto va a herederos forzosos. Es decir, viviste con JUan toda la vida, te morís y Juan no caza un mango. En cuanto a la pensión, si los dos laburaron, me parece que es lo mismoq ue en el caso de los heterosexuales, pensión por igual.

Ahora, el punto más importante es la adopción. Un gay puede adoptar como persona sola, pero no puede decir que su pareja también es padre/madre adoptiva. POr lo tanto, se muere el primero, y el chico si es menor, queda a la guarda de un juez o de la familia del fallecido.

Conclusión, el matriomonio no es una cuestión de amor (al que no lo sepa, los reyes no existen y Ad´na y Eva es una parábola!), más bien de status social y legal. Yo creo que si se pudiera heredar libremente, darle la pensión a quien uno quiera y ser padre/madre adoptivo sin importar su orientación sexual, lo del matrimonio quedaría en nada.

Saludos y a casarse que se acabaaaaaaaaaaaaaaaaa

IFIGENIA dijo...

Estoy de acuerdo con los comentarios anteriores, si no fuera porque la discriminación existe, no sería necesario reivindicar los derechos legítimos no otorgados. No se trata de que el matrimonio sea una institución en decadencia o no.

Anónimo dijo...

Todo se naturaliza: en España parece tan natural que los herederos de la República convivan con un rey como que una mayoría de progresistas de izquierdas se resistan a aceptar la autonomía de naciones sometidas a la corona. Por eso, con el tiempo, veremos con naturalidad que nos gobierne un matrimonio electo por su familia, o que se instituya el matrimonio gay.
Pero todavía disiento con mi desairado amigo Ignacio Liprandi, y junto a mi conciudadano Bergoglio rechazo semejante institución.
Vi que en Estados Unidos hay rabinos gays, que en sinagogas gays casan parejas gays y me impresiona imaginar una escena sexual entre dos muchachos simétricamente circuncisos. Nunca entendí la opción gay.
Para mi estrecho (straight) entendimiento, un gay es un bisexual obsesionado por la única alternativa que se atrevió a probar, o a profundizar: el gay vendría a ser una suerte de extremista ortodoxo. Y que sea homosexual no justifica condenarlo a comparecer ante el Estado para le­gitimar una unión que, sin duda, ha de haberse consu­mado previamente.
Y como siempre, según se dice y bien lo sabe en carne propia la gente gay, una cosa trae la otra, así que apuesto a que no bien se legisle el casamiento gay, los activistas gays comenzarán a reclamar su ley del divorcio gay.
El matrimonio gay, sea civil, religioso, supersticioso o blasfemo, es una institución que confluye con la del divorcio, promulgada en tiempos de Alfonsín. Ambos dispositivos propenden a una transferencia de ingresos entre generaciones.
El divorcio es primariamente una institución destinada a facilitar el matrimonio a personas que ya han demostrado que no sirven para eso.
Pero secundariamente, y con un grado de importancia mayor en una sociedad que ha pautado que las mujeres envejecen mientras los hombres maduran, el divorcio hetero es una facilitación del relevo de vientres en la pareja humana. Por eso las divorciadas suelen reincidir con hombres de su generación, con sus propios amantes o con sus primeros novios; en tanto los divorciados tienden a buscar mujeres de una o dos generaciones siguientes a la de su ex cónyuge. Este fenómeno se acentuará en el matrimonio homosexual.
Ocurre que desde Platón a Foucault, la filosofía occidental funciona como una precisa máquina publicitaria de lo que el francés llamó el amor del muchacho.
El muchacho, que puede ser el jovencito enamorado en busca del padre que le falló, o el taxi-boy que te hacer ver las estrellas de felicidad pero después te roba el Rolex, hoy no significa nada para la AFIP, la ANSES o las cuentas públicas.
Pero a partir de la institucionalización del matrimonio gay, no habrá muchacho que se dé por satisfecho con una imagen paterna y una mísera extensión de la tarjeta Visa y todos empezarán a histeriquear reclamando la formalización de la pareja como esa prueba de tu amor que exigían las vírgenes del pasado.
Soy parte interesada. Como tantos viejos Sócrates que buscan sus Alcibíades, pertenezco a la clase pasiva. Favorecido en el sorteo de un premio nacional de literatura, recibo una pensión del Estado que la inflación devora mes a mes.
Si los muchachos gays logran su cometido, esas jubilaciones que los finados dejen de percibir seguirán drenando al fisco como pensiones que disfrutarán de por vida los ahora jóvenes y briosos viuditos.
Resultados: más déficit fiscal, más inflación, menos bienestar para nuestros mayores y, como si hubiera pocas, más escenas de celos y reproches entre nuestros amigos trolos.

Fogwill

Gonza Averna dijo...

Uno puede estar en contra del matrimonio como institución. Pero a no mezclar las cosas: es injusto bajo cualquier óptica que si alguien por su cuenta y en pleno uso de razón DECIDE casarse, no pueda porque su pareja es del mismo sexo.

Si vivimos en una democracia y se priman las libertades individuales, estaría bien que cada uno sea libre, en este caso, de hacer lo que se le cante, aún cuando decidan cagarse la vida (o no, no soy quién para juzgarlo) contrayendo matrimonio.

Saludos.-

Hernán Galli dijo...

Anónimo Fogwill. Al margen de tu complicada exposición, usaría helter-skelter para adjetivarla, esta línea sí que está de más: "un gay es un bisexual obsesionado por la única alternativa que se atrevió a probar"

Un gay es alguien con otra orientación sexual y punto. Hya hombres que gustan de las mujeres, y otros de los hombres. Para qué se define tanto? NAdie elige la orientación sexual, simplemnte se da. ¿Cuánto tiempo falta para que dejemos de hablar de estas boludeces?

Anónimo dijo...

Anonimo Fogwill: Que desquiciado razonamiento!

Y el divorcio sera tambien un derecho para los que elijan el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Nombre dijo...

A juzgar por los comentarios, había un post que Corvino publicó y luego borró (not that there's anything wrong with that), o yo estoy más perdido de lo usual.

Con respecto a las encuestas, opino que:

1) El único problema con la caja cantora que se me ocurre es el que tengo yo a veces, es decir, que si uno entra al blog a la madrugada (o en el laburo) la música suene a todo lo que da y nos dé un curso intensivo de introducción al infarto. La mejor solución sería que por defecto la música esté en stop y que sea el usuario el que tenga que darle play. No sé si la gente de SINGINGBOX.COM preevió esta opción.

2) Tenés que leer alguno de ensayos de Posse, mientras leés al mismo tiempo Conversaciones o El día de la creación. El libro de Posse te va a dar algo de dónde agarrarte para escribir sobre él (cosa que inexorablemente harás, pequeño corvinomontes), pero tampoco vas a tirar toda tu atención al Posse. Combinalo con algo menos pragmático pero más estimulante.

Ahora, si combinás Posse con Saer o Murakami vas a estar leyendo todo el tiempo cosas que, como mucho, te interesarán, pero que creo no te son muy afines. Va a ser una batalla en dos frentes. Y la razón por la que la mayoría no lee más de un libro a la vez es que cada lectura ya les parece un Stalingrado. Leé a Posse en los insterticios de lectura que te deje Llosa o Ballard, o viceversa.

Nombre dijo...

Actualicé la página y ahora veo el post, cuando comenté recién lo único que se veía era el video de Seinfeld.

pulcinella dijo...

Comentario absolutamente al margen:

Vengo de ver la final del mundial de clubes. inmerso en ese clima futbolero recordé algo que sí o sí tiene que estar en lalista de las mejores cosas de la década que estuvo en un post anterior (si alguien la mencionó, disculpen):

el partido de Zidane contra Brasil en el mundial 2006.
Nada más. Salú!

Martín Zariello dijo...

Epa, cómo se enojaron los putitos! Ja, era un chiste. Mi comentario apuntaba a que advierto cierta sobreactuación en la defensa del matrimonio gay, pero estoy de acuerdo con lo que dicen Pulcinella y Galli. Lo de Fogwill es una columna de Perfil del año pasado creo. Nunca entiendo muy bien qué quiere decir Fogwill y cuando entiendo prefiero no entender. De todos modos me causa gracia el final: "más escenas de celos y reproches entre nuestros amigos trolos".

Qué más. Justamente mientra venía en el colectivo del trabajo (hace 15 minutos, me mojé un poco creo) pensé que la mejor solución al tema de la polémica de la música (?) es pornerle stop, singingbox tiene esa opción, yo no la accionaba porque no sabía que había tantos comentaristas destituyentes que no querían música en el blog, a partir de ahora voy a ...MATEN AL PESCADO ... decía que... MATEN AL PESCADO ... oh no! interferencias, quieren atentar contra Corvino, desde ya se los advierto... MATEN AL YEGUO (?).

En cuanto a la polémica sobre las lecturas (¿) ayer me compré La montaña mágica a 30 pesos en la librería Mariano de la galería Torreón. Creo que es barato. Leí cinco páginas y comprendí que no era el momento adecuado. Y creo que voy a arremeter fieramente con Conversación en la catedral. Y en cualquier momento me compró algunos libros de Posse, están a 10 o 15 pesos en la librería El túnel, Corrientes y Rivadavia. (De nada Librería El Túnel y Mariano).

Muchas gracias por todo, hasta luego ...MATEN AL PESCADO... Malditos destituyentes.

Ezequiel M. dijo...

A este planteo habría que sumarle la homofobia gay para fundamentar que no todo lo gay es progre.
Dos ejemplos: una amiga torta que dice que si su hijo sale gay, lo caga a palos.
Todos los gays que conozco que bardean a "bisexuales" como enfermitos confundidos, putos arrepentidos, pakis idiotas que quieren experimentar, etc, etc, etc.

Los mil pequeños sexos, amén.

Tomás dijo...

Al del comment de arriba le falto agregar la discriminación que sufren los travestis/transexuales por los propios gays.

Pepe dijo...

Por haber acordado con Martín casi me peleo con mi compañera y con una amiga. Llegaron a tratarme de fascista y reaccionario (los dos peores insultos que puedo recibir) por el hecho de compartir esta visión en la defensa de una institución con la que estamos (ellas incluidas) totalmente en contra. Pero el argumento de ambas pasa por lo mismo que dicen Hernan y pulcinella. Ahora bien, me gustaría que en otro momento debatamos sobre esa discución posterior que menciona pulciella. La propiedad privada no tiene que primar en la discución de un derecho humano (por lo de la herencia) o el derecho a adoptar un hijo no debe depender de un tramite matrimonial. Es mi humilde opinion

Señorita Cosmo dijo...

Francamente no entiendo el golpe efectista final. Los gays piden algo que no afecta la libertad individual de nadie y mucho menos la vida ajena. Para el caso no habría que haberles dado derechos a los negros en el 64, porque hoy o mañana iban a pedir pena de muerte. O no habría que haber dejado que las mujeres votemos porque hoy o mañana alguna podía llegar a ser presidente. Encima es la frase final. Da el golpe y sustenta la nota que es insostenible precisamente por eso, porque la pena de muerte afecta a terceros y el matrimonio gay pertenece al plano privado y no jode a nadie.
Por otro lado, cambiar una ley implica un montón de dinero, debates, tiempo, etc. El ejemplo más marcado sería, por ejemplo, que cuando en Estados Unidos los negros no podían atenderse primeros en los hospitales y tenían que esperar a que pasen todos los blancos, en vez de decir "démosle a los negros los mismos derechos YA, porque se trata de cambiar una frase por otra", hubiesen dicho "El sistema de salud privado es una mierda, no creo en eso, no les doy ese derecho a los negros porque apoya una institución que es una porquería, estoy de acuerdo conque tengan el mismo derecho que todos pero no así", y no se les hubiese dado nada esperando el cambio del sistema de salud que nunca hubiese llegado.
El matrimonio existe desde el año 500 antes de Cristo. Si esperamos a que cambie el sistema, pueden seguir pasando cosas como las que pasan durante siglos. Si alguien pretende cambiarlo, que primero dé los mismos derechos (se trata de voluntad. Es cambiar una palabra por otra. No se necesita nada más que eso. Es UN MINUTO), y que después empiece a luchar por el cambio general.
No me parece justo que, hijos huérfanos, que fueron criados por sus padres/madres y sus parejas gay, tengan, en caso de quedarse huérfanos del padre biológico, que ir a un orfanato o ir con la familia que, muchas veces, los detestó en vida del padre o madre.
Ni que alguien que vivió quince años con su pareja que muere, si la casa está a nombre del último tenga que quedar en la calle, o si está a nombre de los dos, venderla para dar el 50%! Inclusive, como dijo Hernán, acá sólo se puede heredar por voluntad el 25%, el resto va a parar a la familia (si no hay hijos, a los padres y si no hay padres a los sobrinos con quienes a veces no se tuvo ninguna relación).

Martín Zariello dijo...

La frase del final es justamente eso que decís: un golpe efectista para que se enojen. Lo que quiero marcar es el fundamentalismo enceguecido de algunos defensores de las minorías. Probablemente no exista y sólo lo vea yo, no lo sé. Por otro lado, nunca dije estar en contra del matrimonio gay, simplemente me parece una paparruchada la sobreactuación sobre el tema. Repito: me parece genial que todos tengamos los mismos derechos, pero es el matrimonio, no la Revolución Francesa. Saludos.

fedefer dijo...

Eh loco:
Arriba la Montaña Mágica!
Abajo Conversación en la Paternal!

Solo eso, lo del matrimonio hetero v.s matrimonio gay es muy complejo para un vulgar comment.

Y sacá ese mensajito de amor que me sonrojo, pedazo de puto.