lunes, 8 de marzo de 2010

Ni mú

Tatuar

Su mejor amiga se grabó en el hombro derecho los nombres de sus tres hijos con la caligrafía del logotipo de Coca Cola. En primer lugar, dice, tiene la espalda llena de pecas y no se ve nada.
-En segundo lugar, no sé, me parece muy capitalista.

Mover

La sacó a bailar y ella aceptó. Las luces parpadean a toda velocidad y hacen que la gente parezca robótica. Expuesto al estallido de luces, él practica movimientos geométricos con sus manos. No para de formar triángulos y rectángulos que acaban por hipnotizarla. Ella creyó que bromeaba, pero no, ésa era su forma de bailar: hacer movimientos geométricos bajo las luces parpadeantes de la disco. Y así él sedujo a ella.

Coger

Recién cuando se sacó la ropa me di cuenta de que estaba embarazada. Una panza imperceptible con pelos rubios alrededor del ombligo.
-Parece un damasco- le dije.
-Mordelo- contestó.
No lo mordí.
Después, más tarde:
-¿Cómo es coger estando embarazada?
-Como hacer un trío: vos, él y yo.

Vivir

Ella vivió en miles de ciudades. No es de acá. Recién ahora me lo viene a decir. No es que alguna vez se lo pregunté y me mintió, pero siento como si me lo hubiese ocultado y me molesta muchísimo. El nombre de su pueblo de origen no hace honor a su misterio. ¿Qué es lo que más le molesta de la ciudad? Que en los programas de radio hablen tanto de básquet.
-¿A quién le importa ese deporte de poronga?

Viajar

Debería ir a Necochea. Encontrarla. Al principio disimular mis intenciones: convencerla de que todavía estoy enamorado de ella. Pasar unos días en algún hotel cerca de la playa. Algunos días lluviosos de mayo que me sirvan de inspiración para escribir algo decente. Ojalá no haya tanto viento como acostumbra. Mientras tanto debo tener astucia. No ir a buscarla al trabajo todos los días. No atosigarla. Hace tanto que nos separamos que quizás las cosas que antes odiaba de mí, ahora le parezcan geniales. Cuando finalmente me diga que sí, que acepta volver, ¿qué hago? Respondo lo siguiente:
-No, no, perdón, me equivoqué, vuelvo a Mar del Plata, conocí a una dentista.
Y me dirijo a la Terminal mientras Juliana me corre como un perro deseoso de alimento. Y yo no me detengo, ni siquiera le hablo. Y me subo al Rápido Argentino. Y escucho sus puños golpeando la ventana del micro. Y enciendo el mp3 como si nada. Y se muere ahí mismo, se muere de amor por mí. Y yo ni mú, no derramo una lágrima durante todo el viaje de vuelta, sólo miro el campo y las vacas y cada tanto sonrío porque dejé atrás toda una época.

Comer


Después de que la consolé en su consultorio la dentista me invitó a cenar. Me agasaja porque, según ella, le salvé la vida, esa misma noche se iba a suicidar. Me pregunta qué comida quiero.
-Cualquier cosa menos verdura.
A la noche: ¿qué hay de comer? Muchas verduras hervidas en una especie de canasta metálica. La vida es absurda hasta el cansancio.

Cambiar

Intercambiamos números. Cuando ella ve mi celular dice:
-Muy simpático.
¡Claro, es viejo y monofónico!
-Hace mucho que pienso en comprarme uno, pero no tengo tiempo.
¡Mentira! Yo no pienso en cambiar el celular, con éste estoy muy cómodo. Simplemente me dio vergüenza que ella dijera eso y mentí. Ahora cada vez que tengo que intercambiar un número con otra persona siento que me expongo.
Ese día antes de irme le dije:
-He visto cosas más simpáticas.
Pero ella no entendió. Y preguntó. Pero yo no le quise explicar. Y me fui. Y nunca más volvimos a hablar del tema.

Desambiguar

El niño que incuba todavía sin vida plena en el damasco es hijo del hombre idiota que hace movimientos geométricos con sus manos. La mujer enigmática que me atrae es la dentista que consolé cuando se largó a llorar luego de que me sacara una muela. Yo soy el que posee un celular monofónico y aborrece la verdura. Juliana es Juliana. Menos el niño que está adentro del damasco, todos somos culpables.

Amar

Sueño que falta Juliana. El sueño se desarrolla en los tiempos muertos de la vida. No pasa nada extraordinario. Puedo estar solo o rodeado de mucha gente. No aparece, nadie la nombra, no se ve, pero es el personaje principal y nunca existió. Me despierto angustiado. Esto es algo que le sucede a menudo a las personas que extrañan personas. Al lado mío, la dentista duerme enroscado en peculiar ovillo. Me recuerda uno de esos cuadros de Edward Hopper, cuadros repletos de soledad y tristeza en los que nunca hay comunicación y los personajes parecen imposibilitados de pronunciar una sola palabra. La penumbra le otorga a su piel una coloración celeste. Si me la cojo ahora, pienso, sería extraño, como hacerlo con un animal fabuloso. Pero me levanto y entro al baño. Hago pis y lloro. Las dos cosas al mismo tiempo. Es rarísimo y me da un poco de risa. Cuando ya estoy desahogado, voy hasta la cama y saco Camanchaca de mi bolso. Vuelvo al baño, cierro la tapa y me siento en el inodoro. Me leo las últimas treinta páginas de corrido sintiéndome identificado con el protagonista. Después me lavó la cara e inspecciono el botiquín de la dentista: tampones, ibuevanol, cientos de esmaltes, algodón, muchas cremas de las que se denominan “anti-age”. No debería haber mirado.

Matar


Hoy indague sobre el padre. Se llama Eduardo, se fue con otra más joven, no se hará cargo. Si vuelve, lo acuchilla o le da muerte de cualquier modo en que la víctima sufra mucho y ella pueda percibir el padecimiento.
-Me enamoré de su bestialidad, de su condición de hombre bruto y salvaje- me dice con algo de teatralidad, cuando la conversación se estanca. Vos, agrega, sos todo lo contrario, como un puto con pito.

Ser

Cuenta llorando que con su mejor amiga (la del tatuaje) llegaron a ser inseparables a punto tal que se mimetizaron. Un día ocurrió, no saben cómo: además de que les gustara siempre el mismo hombre, la menstruación les viniera todos los meses el mismo día, fisonómicamente quedaron idénticas. Se miraron al espejo y se horrorizaron. No se vieron más.
-Nos amábamos –dice-, pero no se puede convivir con alguien como uno.

Soñar

-Daría lo que sea porque se parezca a vos y no a él- me dijo.
Después soñé. Ingreso al damasco nadando. El niño que incuba me saluda y me guiña un ojo. De pronto comienzan a parpadear las luces, estamos en una pista de baile y el feto mueve los brazos formando figuras geométricas. Me despierto en la cama de la dentista, invertido, envuelto en sábanas.

Hablar

-Él no se hacía cargo.
-¿Quién?
-No se hacía cargo de nada.
-¿Quién?
-Le huía a las responsabilidades.
-¿Quién?
-Como si las responsabilidades fueran una falta de respeto.
-¿Quién? ¿Eduardo?
-No, ¿quién está hablando de Eduardo?
-¿Entonces quién?
-Como si a pesar de tener más de treinta, ser un hombre, tener una mujer, todavía fuese un niño.
-¿Pero quién?
-Y eso nos terminó separando.
-¿Separando de quién?
-Hablar de esto me hace mal.
-¿Pero de quién estás hablando?
-Chau, mi amor, estoy muy cansada y mañana tengo que ir a trabajar a las 8. Un beso.
-¿Quién?

Rezar

Los domingos visita la Catedral. No es exactamente religiosa pero la iglesia le gusta, le da cierta paz. Me pregunta si alguien reza por mí. Le digo que no. Me dice que mañana rezará por mí. Le digo que no hace falta. Me dice que a la legua se nota que me hace falta. Y pienso: Sí, la verdad que me hace falta. No se lo digo. Le pregunto qué tipo de rezo hará. Se arrodilla, cierra los ojos, junta sus manos: “Dios por favor ayuda a M. a que elija bien qué quiere hacer en la vida, por qué, con quién y dónde”.
Me mató. Eso no es un rezo, es sentido común.

Fritar

He llegado a la conclusión de que las cosas que me dice la dentista en muchos casos me hieren, en otros me inquietan y en la mayoría me dejan el cerebro frito. Al lado de Juliana es una divinidad. La dentista es toda una mujer. Juliana se mimetizaba con los espacios. En lugares sórdidos se afeaba. La dentista resplandece hasta en un pantano.

Partir

La dentista quiere que me vaya a vivir con ella. Y así yo convertirme en el padre sustituto del niño que está adentro del damasco. Es una locura pero me lo dijo varias veces. Al principio me lo susurró en la noche mientras me hago el dormido; Juliana también me dijo “Te amo” por primera vez de esa manera. Es una forma de decir cosas importantes que tienen las mujeres. Tampoco hace falta mucho para que me enamore de una mujer, pero esta dentista sacó todos los números. Con Juliana festejábamos cada "negativo" en los tests de embarazo como si hubiésemos ganado la Libertadores. Con la dentista evalúo hacerme cargo de un bebé que ni siquiera es mío. Sin embargo, no me voy. ¿De dónde? No de mi casa, claro, sino de mi vida anterior. Irme de un lugar sin que Juliana me diga “M., por favor, quedate” para mí no es irse de un lugar.

Dudar

Se trata de ganar y perder al mismo tiempo. Siempre de forma tal que uno no puede estar satisfecho del todo. Ustedes saben. No hablo de perder noviecitas o trabajos, sino de bloques de espacio temporal que contienen personas, de estructuras mentales con recuerdos que se van borrando, de la nostalgia inmensa que inunda cada lugar donde hubo algo que ya no está. Estas cuestiones son tan paradojales y ocurren tan a menudo que hasta puedo llegar a pensar que la vida tiene algún tipo de lógica. El itinerario de cada ser humano como un rompecabezas armado hace años luz por un Dios inescrutable. Tristeza, dolor, sí, pero una gran moraleja al final. En realidad todo es azaroso y caótico, me mantengo absolutamente desintegrado por las dudas, el pasado y el miedo.

15 comentarios:

Eddie dijo...

Vieja, me impresionó tu texto. Muy bueno, por momentos me imaginaba leyendo de vuelta la relación entre Andrés, Francine y Ludmilla.

Felicitaciones.

Saludos.

Julieta dijo...

muy buen relato
me atrapó a las 2 de la mañana
quería comentar pero ya no me podía mover mucho.
Me encantó

Nombre dijo...

Voy necesitando nuevos sinónimos de "buenísimo" para tus cuentos.

Hiperbuloso.

Anónimo dijo...

Genial, genial e hiperbuloso

MarianoMundo dijo...

el damasco, salir del damasco.

Rantés dijo...

increíble. de lo mejor que te leí corvina.
De lo mejor.

Rantés dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pepe dijo...

Por fin volvió la prosa Martín. Lo celebro. Un abrazo.

Diez Pinos dijo...

M este cuento amerita un comentario de mi amigo el Corto Maltés: "Qué bueno si se pudiera caer en brazos de una mujer sin caer en sus manos".

m dijo...

Ayer lo imprimí para leerlo tranquilo en la cama: muy bueno, boludo!

Pablo Vasco dijo...

Ajiajia...que lindo que es ganarle a River...
Sobre todo porque el Tolo Gallego demuestra su gallinez (?)sacando los delanteros inmediatamente después del segundo gol, para evitar una goleada. Ya lo hizo en el apertura. Lo repitió en el Clausura...
Corvino, te leo... y dicen que en Haití están juntando ayuda para River.

Anónimo dijo...

Puedo estar solo o rodeado de mucha gente. No aparece, nadie la nombra, no se ve, pero es el personaje principal y nunca existió. Me despierto angustiado. Esto es algo que le sucede a menudo a las personas que extrañan personas.

:(

pollorekords dijo...

realmente me emocione... me hace acordar a uno que habias escrito ( y la puta madre que doloroso pero esclarecedor era9, sobre el google earth y un balcon

muy bueno viejo,

Martín Zariello dijo...

Bueno, gracias por leer Ni Mú.

Imposivle dijo...

no estaría mal utilizar en este caso la doble redundancia del grado superlativo aplicada al adjetivo bueno:
buenisisísimo!!!! (con varios signos de admiración)