viernes 30 de abril de 2010

Tipología de chicas de la Universidad


La chica hiperactiva. Hay serias dudas de que este tipo de chica no tengo dos manos, sino cuatro o cinco. De otro modo no se entiende la cantidad de cosas (mayormente innecesarias) que puede llegar a hacer al mismo tiempo mientras está en clase. Apunta. Toma sorbos de agua. Manda mensajes de texto. Busca infinitos objetos (reglas, fibras, hebillas) en su no menos infinita cartera. Se apropia de otra silla para depositar sus innumerables pertenencias haciendo de su espacio en el aula una especie de living improvisado: paraguas, múltiples abrigos, bolsas y especialmente pañuelos o bufandas tan largas como una sábana que dobla a toda hora y en todo momento (con indisimulable y absurdo placer). En el colmo de la hiperactividad hasta puede llegar a sacar una agenda o una libreta de Kitty o de Pucca o decorada con frutillas o cualquier cosa rosa para anotar algo mientras hace todas las cosas anteriormente detalladas.

La chica sexual. Aparentemente quiere tener sexo las 24 hs. del día. Utiliza a sus compañeros como apoya-tetas. Les habla a 2 centímetros de su boca. Se viste como si fuera a bailar en el caño. Casi no tiene amigas mujeres. Donde está parada siempre tiene alrededor un cúmulo de indudables pajeros, lo que la asemeja a una lámpara rodeada de mosquitos que rebotan.

La chica excitada de primer año. Es una buena chica, ¿quién podría dudarlo?, pero: ¡controlá tu excitación, maldita sea! No se trata de algo estrictamente sexual (aunque también), sino de una ebullición hormonal-facultativa que la hace cuchichear y reír constantemente. No sólo le provoca un orgasmo mental el avistamiento de alguno de los 54 chicos que le gustan, sino también un chiste malo del profesor, una amenaza de bomba, ver como salen las fotocopias de la máquina, estar a punto de entrar a un parcial. Todo provoca su algarabía e incansable, quiere ir a todos lados y se prende en cualquiera: ya sea la fiesta del sábado, un oscuro Seminario sobre la Revolución Rusa o una charla debate sobre la epistemología rumana en el aula 72 de Ciencias de Salud el miércoles a las 4 de la mañana: “¿vamos?”.

La chica que guarda un asiento a una compañera contra viento y marea. El aula está repleta, no hay más lugar y ya han pasado 40 minutos de comenzada la clase pero ella se resiste tenazmente a fallarle a su mejor amiga que llegará tarde y le ha pedido que le guarde un asiento. Si es necesario cagarse en el resto de sus compañeros para cumplir con su promesa, lo hará. Mentirá diciendo que el banco está roto y si te sentás se cae. Colocará todas sus pertenencias de modo tal que nadie se anime a decirle que las saque para no molestarla. Sólo “donará” el asiento si el profesor interviene instándola a hacerlo o aunque a veces ni siquiera.

La chica robot. Rodete tirante (cuanto más tirante más represión y menos posibilidades de que hable con el resto). Carpetas color caqui con subdivisiones. Letra circular y perfecta. Siempre tiene los apuntes antes que el resto (nadie sabe cómo: ¿acaso tiene línea directa con el titular de la Cátedra?). Se sienta adelante para no juntarse ni ver a la chusma. Se va rápido sin hablar con nadie.

La chica despelotada. Rodete deshecho en señal de apertura, liberación y potenciales deseos de ser penetrada. Llega tarde y se va antes (incluso es capaz de comenzar la hoja de la asistencia con tal de escapar): siempre tiene algo mejor y más divertido que hacer que estar en la facultad. Al borde con las faltas. Deja las materias por la mitad. Buena onda con todos. Conoce a todos. Lleva mate.

La chica linda con un amigo feo que le quiere dar masa. El nombre de este tipo de chica no necesita mucha elucidación, ¿no es cierto? Simplemente es una chica linda a la que se le ha adosado un feo que usa como sirviente: le compra cigarrillos, le guarda el asiento, le pasa los apuntes cuando falta porque se quedó haciendo cucharita con su novio de 35 años. El pobre diablo cree que por alguna eventualidad del destino (por ejemplo, un cambio en el esquema estético contemporáneo) la chica linda le dará bola, pero ella no lo tiene en cuenta, lo ve como una mascota simpática. El máximo acercamiento posible entre los dos se dará cuando sin querer le toque una teta con el codo.

martes 27 de abril de 2010

Canción de dos por tres

Uno puede establecer sus gustos artísticos a partir de pautas intelectuales y asegurar que principalmente le gusta el cine experimental iraní, la música dodecafónica o El limonero real de Saer, pero lo que buscamos, aunque nos parezca pueril para los cánones pretendidamente críticos, es identificación: con el personaje de una novela, con la letra de una canción, con la escena de una película. Creo que siempre nos estamos escudriñando a nosotros mismos en cualquier espejo para sentirnos hermanados con algo grande que está allí afuera. Llamémosle mundo, humanidad, el prójimo. Miren sino la algarabía que les genera a los que están a favor del gobierno poder juntarse en el Obelisco después de años de creer que estaban solos en el closet.


Elipsis.



Por ejemplo, recuerdo lo mucho que me impresionaron los poemas del libro El Salmón (1996), de Fabián Casas. Al principio me sentí como en esos picados entre desconocidos donde nadie te la pasa (y encima te llaman por el color de tu remera o el rasgo físico más destacable), hasta que después, de manera automática, me hice fan. Todavía releo lo allí escrito como quien no deja de mirar una película con efectos especiales que le parecen maravillosos. No tenía idea de que la poesía era eso, de la misma forma que tampoco sabés que así pueden ser las mujeres cuando conocés al presunto amor de tu vida. Fue en el año 2004 y varios de los poemas me siguen pareciendo geniales. Hay uno, llamado “Después de largo viaje”, que me parece aún más genial que el resto (lo que ya es decir mucho). Comienza con la siguiente tirada de versos:



Me siento en el balcón a mirar la noche.
Mi madre me decía que no valía la pena
estar abatido.
Movete, hacé algo, me gritaba.
Pero yo nunca fui muy dotado para ser feliz.



Yo sentí gran empatía con esas palabras porque, sinceramente, es la historia de mi vida, de hecho, “nunca fui muy dotado para la felicidad”. “Martín, dale, vamos, ¿no salís?, ¿qué te pasa?, ¿por qué no fuiste?, ¿qué te quedaste haciendo?”. Ésas son las cosas que más me dicen desde que tengo uso de razón. Ni remotamente puedo considerarme alguien con motivos para ser desdichado, pero debo juntar demasiada energía para conectarme con el afuera y moverme, hacer algo, como grita la madre del poema. Tengo tendencia a ahogarme en un vaso de agua, de la misma forma que Desábato tiende a segregar minorías o Nelson Castro a diagnosticar enfermedades enigmáticas a distancia. Por suerte existe mi hermana que me exhorta a la vida y es exactamente todo lo contrario a mí, que soy Mister Tánatos y, por las dudas, siempre tengo abierta la canilla de la pulsión de muerte. ¿Será por eso que el tema que más me gusta es triste, melancólico y altamente evocativo? Hay que tener cuidado: escuchar “Canción de dos por tres” un domingo a las siete de la tarde puede ser irreversible. Además el título funciona a muchos niveles: a no ser que estés congelado como Walt Disney, lo que dice su letra, justamente, te pasa cada dos por tres en la vida. Es la pieza número 6 de Yendo de la cama al living (1981), mi disco preferido de Charly García.



Por esa época SNM les pasaba el trapo a todos y estaba afiladísimo en la composición. (Aclaro que lo que diré a continuación es completamente subjetivo). Los textos que conforman las letras de las canciones se acercan muchísimo a la poesía y esto no sucede a menudo en la carrera de Charly. No porque lo que escriba sea malo, ni mucho menos, sino porque sin música no se sostienen como lo que habitualmente los rockólogos argentinos reconocen (sin fundamento alguno) bajo el término “lírica” (algo que sucede, no siempre, claro, con Spinetta o Solari), sino como narraciones o aforismos o frases ingeniosas y asertivas (estilo Oscar Wilde o Borges) cercanas al eslogan:



Un amor real es como soñar y estar despierto.



Cuando el mundo tira para abajo, es mejor no estar atado a nada.



Lástima nacer y no salir con vida.



La mediocridad para algunos es normal, la locura es poder ver más allá.



Cada cual tiene un trip en el bocho, difícil que lleguemos a ponernos de acuerdo.



La alegría no es sólo brasilera.



El disco en vivo (acompañado de un dvd) que testimonia la vuelta de Charly García en octubre de 2009 resignifica “Canción de dos por tres” y la enaltece en forma tal que hasta podría llegar a pensar que justifica este regreso apurado. Inclusive García canta a la perfección porque su voz por momentos literalmente rota le otorga al tema aún más dramatismo y vitalidad. La banda, por su parte, respeta minuciosamente los arreglos originales. Pero ¿de qué habla “Canción de dos por tres”? Por un lado, se podría pensar en el contexto determinado en que fue grabado: con la dictadura en retirada hablar de “tijeras del mal”, “no (…) volver nunca más” parece elocuente. Ésa es la interpretación más exacta pero también la que menos resistirá los años: cuando un oyente del año 2090 la escuche no pensará automáticamente en Videla y cía. sino en el paso del tiempo, en la necesidad de hacer borrón y cuenta nueva y escapar del pasado, en las pálidas figuras que se nos acercan y fingimos no ver para la comodidad de nuestro ego. En fin, cuestiones que le sucederán al paparulo que es el ser humano ayer, hoy y mañana.



Canción de dos por tres- Charly García



No tengo nada que hacer,

no tengo nada que dar,

no encuentro la magia

en mi manera de hablar,

no quiero volver nunca más.



Todos podemos perder,

todos podemos ganar,

entre las sogas del circo

y las tijeras del mal,

no quiero olvidarme de hablar.



Las pálidas figuras se acercan hasta mí,

mi mente tuvo dudas y fingí que no las vi.



Ya no quiero vivir asi,

repitiendo las agonías del pasado,

con los hermanos de mi niñez.



Es muy duro sobrevivir,

aunque el tiempo ya nos ha vuelto desconfiado,

tenemos algo para decir.



No es la misma canción de dos por tres,

las cosas ya no son como las ves.

sábado 24 de abril de 2010

Cualquier cosa postearás

1) Lamentablemente, sé que algunos de los mercenarios blogueros pagos-financiados-subsidiados por el Estado marxista-fascista leen este blog, así que les hago un llamado a la solidaridad: dejen de agregar a sus bitácoras gagdets, banners, imágenes de 5 GB porque cada vez que entro a un blog de ustedes la computadora está a punto de explotar. Ya sé que no saben qué mierda hacer con la guita que les da Aníbal y se la gastan en lujos a los que los bloggers republicanos e institucionalistas no podemos acceder, pero de seguir con esta hipérbole tecnológica me hago anti-K. Sé que me expongo a las represalias de estos bárbaros cibernéticos, así que me despido de la vida.

2) Y desde ya me solidarizo con Magdalena Ruíz Guiñazú, quien será acusada en un Tribunal Público por Hebe de Bonafini. Magdalena es una luchadora incansable por la libertad y la democracia, tanto es así que durante los años más cruentos de la dictadura (76, 77, 78) resistió desde la trinchera de Teleshow en Canal 11 (junto a otro conocido emblema de los derechos humanos, Cacho Fonatana) y, astutamente, se infiltró en los recovecos del Poder de Facto hasta llegar a ser la asesora de prensa de Martínez de Hoz. Como si fuera poco, un día le dijo a Harguindeguy algo que nadie sabe pero que, según ella, fue muy importante y arriesgado (y si ella lo dice, ¿por qué no habríamos de creerle?).

3) Las personas que usan zapatillas sin cordones (es decir con abrojos o al estilo alpargata o, ya en el colmo de la irresponsabilidad, sin cordones porque deciden sacárselos) no merecen mi respeto.

4) Si usted es una chica marplatense y no es o está por ser o fue la novia de un fotógrafo: investigue, hubo un error en su partida de nacimiento, no es una chica marplatense.

5) Hay palabras que se le pegan a uno como chicle. La China le dice a todo “sensacional”. Maga dice que todo es un “desprecio”. Mi hermana siempre dice “repudio”. Yo ahora digo que todo es “obsceno”, cuando quiero calificar algo negativamente pienso y pienso y termino diciendo como un pacato: “es obsceno” y capaz que no es obsceno, es simplemente malo.

6) Me conmueven profundamente las personas feas que hacen todo lo posible para salir lindas en el perfil del facebook. Hay que aceptar que uno es feo y después todo es mejor porque ya sabés que tenés que desarrollar alguna aptitud para que en vez de ser reconocido como el feo, seas reconocido como alguien feo pero (y en la conjunción adversativa “pero” se esconde el secreto por el cual muchos no morimos vírgenes): gracioso o sensible o profundo o misterioso o inteligente o que escribe en un blog o tiene una lagartija de mascota (todas cosas absurdas y patéticas que hacemos los feos para que nos den bola). Ahora bien, ser feo y obstinarse en parecer lindo es completamente improductivo: ¿qué se creen? ¿qué los demás no se dan cuenta? ¡Los están viendo, colegas, no intenten más por el camino de una belleza a todas luces inexistente, son horribles!

7) Estoy obsesionado con Soñar, Soñar, la vieja y entrañable película de Leonardo Favio. Desde que me la bajé (la había visto hace dos años pero no la conseguía en la red de redes) la veo un par de veces por semana como quien escucha repetidas veces una canción porque le parece muy buena. Y esta película tiene algo de musical porque está repleta de estribillos, repleta de hits que uno quiere repetir a toda hora: “¡Vibrá, vibra: antes muerto que vencido!” o “¡Carlitos se va a Buenos Aires a trabajar de artista!”. También me conmueven profundamente las personas que se obsesionan con algo (una película, una mujer, una canción, un viaje) y hablan todo el tiempo de ello (como yo) y en realidad nadie comprende del todo el anhelo o el fanatismo del otro, pero tampoco da para decirle: “Sos un pelotudo hablando siempre de lo mismo, ¿no entendés, forro atómico, que a nadie le interesa Soñar, Soñar?”.

8) Por suerte se me pasó la insensatez de comprar Perfil los domingos porque siempre trae muchas páginas y es divertido indignarse y La Nación los sábados (por Adn, un suplemento cultural que puede actuar de somnífero si usted así lo desea), pero ahora sigo comprando Rolling Stone, Los Inrockuptibles, Ñ, Barcelona, a veces Página 12 y ahora se agregó Veintitrés (acá en Mar del Plata viene con Miradas al Sur del domingo). Y a excepción de Los Inrockuptibles, suelo no leer absolutamente nada de las demás, nada. De Barcelona ni en pedo leo todo. El correo de lectores, por ejemplo, ya me parece nauseabundo en su discusión estéril entre K y No K. De Ñ a duras penas una entrevista principal, pero las reseñas de libros y los artículos restantes nunca. Ahora ni siquiera leo las columnas esas perfectas para leer en el baño que se llaman Pistas. De Veintitrés directamente miro la tapa y nada más. Por mes me debo gastar 100 pesos en estas publicaciones que compro pero extrañamente no leo. Encima la mayoría de sus contenidos están en Internet. En fin, no sé por qué compro tantas revistas si no las leo.

9) No sé por qué recordé (ah sí, porque escuché el nuevo disco de Skay) cuando participé (pasivamente) en una conversación entre fanáticos de Patricio Rey, de la vertiente que interpreta temas y comienza cada alocución con frases del tipo: “Como dice el Indio: Violencia es mentir” o “Como dice el Indio: Sos un aristócrata de cotillón” o “Como dice el Indio: Camisa apretada, pezón radiactivo”. Pocas cosas más escalofriantes que quedar atrapado entre estos verdaderos enfermos que buscan significados ocultas (siempre ridículos, siempre vergonzantes al oído de otro) en letras que probablemente ni el mismísimo autor sepa de qué mierda tratan. En ese caso hablaban de “Vencedores vencidos” y recuerdo exactamente lo que dijo uno:

“Claro, “un mudo con tu voz y un ciego como yo”, no es lo que parece (sonrisa de entendido), es irónico (sonrisa, again), un mudo no puede tener voz y si él Indio es tan ciego no puede agarrar el micrófono y cantar”

10) Qué ganas de que maten a alguien para después decir “¿Vieron?, yo lo dije” que tiene Leuco, madre de deux ex machina.

11) En su columna semanal del diario Perfil del sábado pasado, Fogwill realizó una crónica sobre la marcha a favor de la ley de medios compuesta, casi íntegramente, por una serie de estimaciones sobre la cantidad de concurrentes. Verbigracia:

La marcha del jueves. Debió haber 25.000 personas. Mi cuenta surge de dos modelos.
El modelo más fiable es el del cómputo de los pequeños bloques que compusieron la columna que marchó de Congreso a Tribunales. Había bloques de veinte o treinta manifestantes, otros de doscientos, unos pocos de una docena, y cuatro o cinco de trecientos o poco más. El cálculo estadístico de la mediana me indicó un promedio de setenta y cinco miembros por bloque que bien pudieron ser de cincuenta o cien personas. El recorrido de la larga fila me dio no menos de 300 agrupamientos. La estimación de curiosos participantes –gente aislada, la mayoría apartada en cordones y veredas– era no menor a un quinto del conjunto. Calculé 18.000 distribuidos en grumos o bloques y otros siete mil repartidos en grupitos de cordones y veredas”

Más allá del ánimo provocador de Fogwill (que, sin dudas, con este tipo de “datos” confusos, francamente insostenibles y más propios de una novela, por su alocada digresión, que de la columna de opinión de un diario, busca el suicidio del lector) y sin entrar en consideraciones sobre el contenido ideológico o argumental del texto, me sorprendí al leer en la semana un relato incluido en sus Cuentos Completos llamado “La Cola”. El mismo (no entiendo como no es más reconocido, porque verdaderamente es magistral) está ambientado en 1974 y se refiere a las largas filas de personas que esperaban entrar al velorio del General Perón. El narrador es un periodista (imposible no asociarlo con el autor), especie de sibarita sociológico (al estilo “Las puertas del cielo”, de Cortázar) o gorila con aires de superioridad que observa y analiza los acontecimientos sin involucrarse demasiado. En un apartado, se lee lo siguiente:

“Con un cuentaganados en cada bolsillo de la campera trato de calcular la composición de la cola: por indicios externos llego a estimar para una muestra de doscientos metros de cola siete mil personas. De ellas, un tercio son mujeres, de probable extracción obrera, unas seis mil, cerca del ochenta por ciento”

Fogwill, toda una vida calculando peronistas. Buen título para una biografía.


jueves 22 de abril de 2010

Lost 13x6. Minuto a minuto (en franca decadencia)

Re tarde, perdón (?).

Ahí arranca, ahí empieza.

Tengo un sueño.

Aguante Flopa (?).

Ahí No Locke y la barra de Jack.

Ahí No Locke se lleva a Jack a un reservado.

Ahí la permanente de Claire.

Ahí el No Locke la clavó... a la antorcha que tenía en la mano.

Ahí Jack recibió muy duramente... el hecho de que el No Locke tenga la figura de Locke.

Como notarán, a falta de ideas, estoy trabajando los guiones del m a m con Sofovich, ahora practico un humor chabacano y popular.

Ahí el No Locke bardea a Locke y lo trata de estúpido.

Charlan y reflexionan, clásicamente.

El No Locke era el padre de Jack en la Isla.

Ahí Jack pone su típica carita de mariconcito que se entera de cosas dramáticas.

Siguen, todo muy interesante (?).

El No Locke sigue meta bardear a Locke.

En la Ambulancia el Si Locke hecho mierda con BenBueno (malísimos mis apodos).

BenBenBueno que te ves Ben bueno, mando cualquiera, creo que voy a pedir un reemplazo, pero ya no puedo volver atrás tengo que hacer estos últimos m a m, cueste lo que cueste, caiga quien caiga.

Ahí el Si Locke nombra a Helen.

Ahí Sun con el tiro en la panza ve a Si Locke y empieza a trastornarse, parece que lo tiene de la vida paralela, parece.

Van en camillas paralelas, por eso.

Por eso se ven, quiero decir.

Ahí sale Claire y el escándalo de su permanente.

Momento emotivo-sórdido.

Palabras enigmáticas de Claire.

Uh, recién empieza, no porque el capítulo sea malo, sino porque este m a m ya empezó no dando para más.

Vamos, tengo que tener fuerzas, tengo que confiar, es un panic attack (?).

Démosle la bienvenida a las letras de Fito Páez.

Saw y Hugo hablan del plan que todos conocemos pero nadie tiene ganas de mencionar.

Ahí Claire se mete y abraza a Hugo.

Ahí vuelven No Locke y Jack, pasaron toda la noche juntos.

Ahí el No Locke da la bienvenida.

Ahí Saw versión Don Johnson con Kate.

Charlan y seducen.

Se compraron las camperas en el mismo lugar.

Este m a m ya me está dando verguenza, es paupérrimo.

Ahí Kate astuta.

Está buenísima Kate, le damos entre todos y en fila (?).

Le voy a dar otra ilustración de premio.

Ahí Saw tiene que atrapar a Sayid.

Ahí uno de pelo largo con look Gauchito Gil revuelve un brebaje.

Jack y Kate charlan y aburren.

No Locke con su palo.

Ahí Zoe viene con actores de reparto armados a buscar a Desmond.

Ahí No Locke se hace el boludo mal.

Ahí el equipo de Widmore les tira un misil teledirigido.

¡Dale, No Locke, hacete humo y reventalos!

Lo patotean al No Locke.

Ahí destroza el NEXTEL con su caña de azúcar.

Ahí Claire en un edificio de adopción.

Se le aparece Desmond, que ya me parece un poco pesado.

Ahí charlan y congenian.

Ahí Desmond le ofrece abogado.

El ombligo de la panza artificial de Claire es un escándalo.

Démosle la bienvenida al "escándalo", un efecto especial en verdad miserable comparado con los que hicieron historia.

En el ranking de los que dan lástima estoy primero yo.

Claire aceptó el abogado de Desmond, cualquier bondi le viene bien.

Eh, ¡apareció la que no sabemos cómo se llama pero todos sabemos quién es porque Marian dijo que se llamaba Ilana y explotó por los aires!

Ahí Hugo metió bocado humorístico. 6 puntos.

Lapidus, por supuesto, brilla por su ausencia.

Dice el No Locke que se van en un barco, le encomienda a Saw que organice todo.

Saw se lleva a Pecas, qué vivo.

Saw trama una trampa con Jack.

La la la.

Qué buen disco.

En ese disco el último tema se llama "Hay otra canción", nunca apareció en cd, pero es el mejor tema.

Kate como siempre rompe las bolas para saber qué le dijo a Jack y Saw la manda a callar.

El No Locke manda a Sayid a matar a Desmond.

Sayid apunta al pozo y Desmond, alias Timmy O'Tool, le hace la piscológica.

En la realidad sin accidente, Sayid peinado como un león y vestido como un grasa debe escapar ante las preguntas de Nadia.

Tocan el timbre, es el capocómico.

¿Será verdad que en todas las casas norteamericanas hay una puerta que da a un patio de atrás? De las películas y series yanquis se desprende que si no hubiese puertas traseros, no habría prófugos.

¿Para pensar, no?, como diría Leuco.

¿Vieron a Leuco haciendo como Riquelme en Le doy mi palabra? Hombre grande y parecido al oso Yogui.

¿Por qué veo Le doy mi palabra?

Lo cagó Saw.

¿Se aburren con esto no? Pero el capítulo tiene la épica del viejo Lost.

Saw bardeó a Lapidus. Le metieron bocado inter referencial (?). -5 puntos.

Charlan y discuten.

Ahí se tiran al mar.

¡Kate mojada, Kate mojada!

Hacen perrito..., quiero decir, nadan perrito.

Basta Sofovich.

Ahí Jack le quiere hacer la psicológica a Claire pero es más pelmazo que Pino Solanas creyendo que hace la revolución desde A dos voces.

Ahí el No Locke le pregunta a Sun si lo vio a Sayid (?).

Sun metió bocado escrito.

Se re calentó Sun con No Locke.

25 minutos: Lapidus no metió bocado. Quiere pasar el récord.

Ahí Jack junta a la tropa y escapan. Claire vio todo.

Sayid le dice al No Locke que mató a Desmond pero no le creemos nada.

¡Habló Lapidus, vamos carajo Lapidus, una frase entera!:

"Espero que sepas a dónde vamos porque esa cosa del humo corre más rápido que nosotros".

Ahí encontraron el barco.

Ahí Claire los apunta, enloquecida.

Su permanente está viva.

El capítulo me parece genial, pero nunca hacer un m a m se me hizo tan lento.

Esto ya es el meta-minuto a minuto.

Ahí Kate la quiere meter en el barco.

Le hace la psicológica.

Ahí entró, entró toda y a Kate le gustó... que Claire aceptará entrar en el barco.

Démosle la bienvenida a Sofovich (?).

Sofovich es un efecto especial.

Ahí Jack con su hijo van a escuchar el testamento de Christian, el muerto que parla y se encuentran con Claire.

Pasaron cosas antes pero ni dá contarlas.

Por vez 63 en la serie Jack se toma la frente y amaga con llorar.

Lapidus metió otro bocado totalmente innecesario: le pregunta a Saw cuál es el plan cuando en el mismo episodio se repitió 13 veces. ¡Por favor mátenlo, lo están sacrificando, es un buen tipo!

Saw le dijo "Don Molesto". Re ácido Saw.

Ja, ja, pobre Lapi, le hacen decir que vio comida y si alguien quiere, ja, ja, pobre Lapi.

Me voy a hacer fan de Lapidus, ya fue.

¡Tiene! 1301 fans, más que el capocómico, qué injustica, no me hice fan al final.

Incluso hay un grupo que se llama I Love Frank Lapidus.

Ahí Kate toma el timón (todos saben manejar barcos acá) mientras Saw y Jack hablan cosas de hombres.

Jack no se quiere ir un carajo.

Se tiró Jack, como aquella vez Saw del helicóptero.

Jack tomó la lanza del destino de Locke, quién lo diría.

Al final tenía razón Locke, putos.

Kate tampoco se volvió loca porque se tiró Jack.

A Kate siempre se le tiran los novios, recincide, es como esas minas que siempre salen con músicos o fotógrafos o pelotudos. O las tres cosas juntas.

Los coreanitos se aman en el hospital.

Momento emotivo.

Al final me conmueven estos coreanos.

Che, ¿dónde mierda quedó Ben?

Y otra pregunta: ¿quién será la madre del hijo de Jack? ¿Será Juliet?

Ojalá sea Juliet así tengo un logro en la vida (?).

Ahí Jack tiene que operar a John.

Capítulazo.

Jack llega a la Costa con el No Locke.

Ahí llega la barra de Saw con Kate mojada.

Los apuntan.

Mala onda.

¡Uh, no, no, Jin!

¡Recuperó el habla Sun!

¡Uh, no, estoy llorando!

Si no lloraste con esto no tenés corazón.

Lapidus metió bocado rencoroso.

Ahí ya se prometen cosas que no van a cumplir.

Widmore los cagó y los hizo arrodillar.

Ahí Widmore les tiró una bomba y el No Locke carga a Jack en los hombros cual "Rey de reyes".

No Locke: hacete humo y rompé todo, conchitumadre (como dicen los chilenos).

Terminó.

Un minuto a minuto en franca decadencia pero un capítulo que recupera la épica losteana de los viejos tiempos y nos obliga a pensar que deberemos buscarnos una vida cuando termine y sólo faltan unas semanas. Hasta la próxima, nos despedimos en fila, bailando como en la presentación animada de The Nanny (peor serie de la historia, pero el movimiento de sus manos marcó época).

martes 20 de abril de 2010

Pez!

-¿Ma’ qué te pasa? ¿No lo sentís? ¿No tenés sangre? ¡Vibrá! ¡Vibrá!: ¡”Antes muerto que vencido”! ¡”Antes muerto que vencido”! ¡”Antes muerto que vencido”!

Eso le dice Mario, el Rulo (Gian Franco Pagliario) a Charlie (Carlos Monzón) en una escena memorable de Soñar Soñar (1976). Más o menos lo mismo podría gritar Ariel Minimal: tanto por su tozudez en mantenerse ajeno a los esquemas estructurales del rock (elección consciente o fatalidad del destino, es emblema de la producción independiente local y jamás se embanderó detrás de una corriente en boga o una fórmula cosecha-hits) como por su tendencia a escribir letras vitales que interpelan al oyente constantemente (“Vos no sabés mentir” es elocuente en este sentido). Y traigo a colación la película de Favio para comentar lo nuevo de Pez porque el noveno tema del nuevo disco de la banda se llama “Soñar Soñar” y no creo que sea descabellado encontrar en ese nombre una referencia directa a la mejor película de la historia del cine argentino.

Al igual que el tercero (de 1998), el nuevo disco de Pez se llama como la banda (fijate si serán complicados los muchachos que obligan al sindicato de críticos de rock a inventar sinónimos para no repetir a cada rato los mismos términos). Por su estilo musical podría haberse editado junto a El Porvenir (2009), conformando un disco doble. Muchos fundamentalistas de la “banda de culto” deben pensar que ahora, el chiste de la dirección del sitio web, es verdad: Pez Apesta. Se convirtieron en una banda de “punk adolescente” (como leí por ahí). ¿Pez es Smitten, es Blink 182?, se preguntan/nos preguntamos esos abominables seres de barba, bolsos cruzados y olor a 1973. ¡Horror!: ya no hay canciones que duren seis minutos, ni zapadas interminables, ni demasiados cambios de ritmo (no tantos como a nosotros nos gustaría), ni psicodelia folk, ni guiños progresivos o piazzollescos. Sin embargo eso no significa, como supondría el trillado manual del rock, que se hayan “vendido”, sino todo lo contrario: siguen haciendo lo que se les canta incluso cagándose en el fervor de su público que mayoritariamente le pide que vuelvan a reencarnar una y otra vez en Yes hasta momificarse.

En cuanto al contenido del disco, en sí, es muy complejo definir el tipo de música que hace Pez actualmente. Por momentos es punk rock melódico, en otros un hardcore hecho y derecho y en otros hard rock setentoso, casi en la misma línea que Divididos (exceptuando el costado folclórico y la parsimonia para editar discos) o Foo Fighters (a pesar de lo que se pueda prejuzgar son una gran banda; la entrega de Dave Grohl en vivo es un link directo a Minimal). Es el órgano y el piano eléctrico de Pepo Limeres el encargado de distorsionar los paradigmas estáticos-estéticos y cierta monotonía. Lo que se puede asegurar es que Pez es un disco para oír a todo volumen mientras empieza y termina cada media hora. Palo y a la bolsa porque además de que cabalgan a toda velocidad, los temas duran menos de tres minutos. Se diferencia de El Porvenir (un disco bueno pero bastante denso) en su efectividad: sólo una escucha basta para que “Latigazo”, “Las escondidas” o “Estableciendo comunicación” (tres temazos a la altura de lo mejor de la banda) se postulen a infaltables de los recitales junto a “Maldición” o “Desde el viento en la montaña hasta la espuma del mar” o “Último acto”. (Lo genial de Pez es que los clásicos no los pauta la rotación en una radio, sino la acogida de sus fans). Hacia el final, con “Suerte de plegaria” (“Y morir de amor/ debe ser mejor/ que quedar así/ seco bajo el sol”) se baja un cambio, lo demás es pura adrenalina punkie (“Cassette” incluso está plagada de referencias al género: Crass, TSOL, Cemento, Sentimiento) explicitada desde la fotografía de tapa y la semántica de los títulos: “¡Vamos!” (que incluye la frase que iba a denominar al disco: “Y todas esas cosas que nos esclavizan”), “Al tun tun” (el dogma de Fabián Casas), etc.

Cierro esta arbitraria reseña del disco de mi banda favorita con la letra de “Estableciendo comunicación”:

Detrás del muro donde el frío nace
se esconde un sitio digno de contemplación
ahí no somos más que otros animales
en el jardín de nadie creceré mejor
soy una flor salvaje y creceré mejor
Y si pudiera hacerte sentir lo que
estoy sintiendo exactamente ahora yo
verías el miedo y verías las ganas
de establecer comunicación…
Estableciendo comunicación

sábado 17 de abril de 2010

Sobre el flagelo de los blogueros K

En abril del 2006, el escritor Hanif Kureishi (1954- ) concedió un reportaje a la revista Los Inrockuptibles. Cuando los periodistas Matías Capelli y José M. Brindisi le preguntaron por el fenómeno de los weblogs contestó:

Nunca leí un weblog en mi vida, no tengo ni idea de qué se trata. Es una suerte de diario personal, ¿no? No es algo que me interese. Escribo libros que me llevan mucho tiempo de trabajo, así que simplemente no podría meterme en Internet y escribir algo por lo que no me pagaran. Nadie te paga por tener un blog, ¿no? Nadie vive de eso”.

De esta declaración, lo primero que resalta es la boutade (en los últimos años multiplicada hasta la náusea) del escritor que desprecia al blogger y declara no tener tiempo para andar en pavadas. El chascarrillo de enfant terrible (por particularidades propias del ¿oficio? el aludido casi siempre es más terrible que enfant) no esconde del todo un reflejo corporativo altamente conservador. La idea de que haya individuos que no cobran por escribir, implica la posibilidad de que el lector deje de pagar por los textos tradicionales y se vuelque a leer a través de soportes que no le reclaman una retribución monetaria. Se trata de un evento por lo menos remoto y algo ridículo (la obra completa de los más grandes escritores vaga por la red; a toda hora del día hay alguien en el mundo que adquiere un libro de Borges), pero sin dudas su germen anida en la mente del escritor paranoico amenazado por la multiplicación de voces. Para construir una situación análoga, imaginen el problema que significaría para alguien que vive de las rentas, enterarse de que hay edificios en los que la gente no paga alquiler. Para el escritor reaccionario el blogger es un okupa virtual: alguien que se mete donde no debe violando las leyes de la propiedad privada. Lo pueden leer miles de personas y encima dice lo que se le canta. De ahí la existencia de los E-Books, que, innecesariamente (para la vida, no para el mercado capitalista siempre demandante de idioteces), buscan nivelar un objeto perfecto (el libro) a la era de las descargas virtuales y el almacenamiento improductivo de información.

Trasladado al mundo del periodismo, la dinámica es bastante similar, pero con varias salvedades. Los medios gráficos perdieron muchísimos lectores ante la irrupción cibernética y debieron acomodarse como pudieron. Todavía estamos en una época de transición y es complejo (más sin ser un experto en comunicaciones, si es que ello existiera) discernir hasta dónde llegará el cambio. Lo único claro es que es definitivo y actualmente, si una revista o diario quiere mantener o alcanzar la masividad debe contar con algún tipo de sitio web (ya sea una página clásica o un grupo de facebook). Pero sin dudas, lo que diferencia los efectos del estallido blogger sobre el periodismo es que éste necesita de credibilidad. Hanif Kureishi no necesita que le crean para que le sigan garpando por publicar, necesita ser un buen escritor. Y con eso, a pesar de su desconfianza a la virtualidad desconocida, tiene asegurado el puchero para sus niños. Van der Kooy no. Van der Kooy necesita ser creíble porque (se supone) que lo que hace no es ficción, sino periodismo. Y de repente, “las invasiones bárbaras”: una masa invisible de individuos de toda clase y color comienza a cuestionarle sus notas, se toma el tiempo de analizar sus interpretaciones políticas, sus clisés, sus lugares comunes, en fin, la materia de la que está hecha el sustento de su profesión: la credibilidad. Y resulta que Van der Kooy (utilizo su nombre como paradigma, pero podría ser cualquiera, incluido Orlando Barone) no es creíble, trabaja para un grupo en el que todos sus periodistas repiten la misma cantinela (como los panelistas de 678, sí, pero a la enésima potencia), la juega de Periodista Independiente pero, extrañamente, siempre defiende los intereses de los dueños de su empresa. Hoy estas nociones, hasta hace poco silenciadas, se filtraron en el inconsciente colectivo, tanto que ya es redundante repetirlas. Se ha producido (tal vez consecuencia de los desatinos de la oposición y el establishment mediático) una especie de metamorfosis en el esquema mental (de un sector pequeño de la población, pero existente al fin), tal es así que ahora el oficialista resignificó positivamente los insultos que le endilgaban a través de frases o términos como “La mierda oficialista”, “Negros de mierda” o “Todas somos yeguas”. Este reconocimiento de la identidad política (en cada familia un kirchnerista sale del closet) es bienvenido y tiene su centro neurálgico en innumerables grupos de facebook de apoyo al gobierno y en los mal llamados “blogueros K” que, a pesar de existir desde hace por lo menos un lustro, fueron visibilizados por el Poder Mediático cuando se reunieron con Aníbal Fernández. En una jugada que demuestra tanta ignorancia como temor Clarín hizo lo que mejor le sale: mentir. Se aseguró, a través de un titular, que serían financiados. De ahí a que el facho medio los asimile al piquetero que va a la marcha por el chori hay un solo paso. Incluso en el programa Tiene la Palabra, Nik (es decir, el facho medio) se mostró horrorizado ante tal flagelo y lo comparó con los “planes sociales” para luego bregar por la regularización de la red como quien pide “mano dura”. Es sintomático que sea Nik uno de los más fervientes anti-blogueros K porque (más allá de los insultos que recibe porque el diario que lo publica los permite) es el paradigma conceptual de la mentalidad antipolítica argentina, mentalidad que el bloguerismo, justamente, viene a desarticular. Una de sus clásicas viñetas es elocuente: consiste en adosarle pensamientos o declaraciones a fotografías de funcionarios del gobierno. Lo que dicen esos inocentes globitos es la manifestación de una doctrina pasteurizada y de derecha, aquella para la que el político siempre es un “chanta”, el militante un “mercenario” y la ideología un chamuyo inconcebible. La repentina campaña de obturación de la credibilidad blogger se complementa con la noticia (incesante en TN) de que en Venezuela, Chávez prepara una “guerrilla comunicacional”. La operación es simple, de suma y resta:

Financiamiento del Estado + Chávez = Espanto Pequeño Burgués.

Lo que no se aclaró es el para qué y por qué del financiamiento, puesto que para escribir un blog no se necesita dinero, sino ganas. ¿Será para tener algún gadget novedoso? ¿Un contador de visitas súper peronista? ¿Un tracklist transversal? Es la misma estructura de pensamiento de Kureishi más algunos intereses espurios. Ante la imposibilidad de definir unívocamente el variopinto conglomerado de okupas virtuales que subvierten el pensamiento dominante, se los agrupa por la negativa endilgándoles el agravio número uno en los rankings antikirchneristas: recibir dinero del Estado.

Al mismo tiempo, producto de la misma tendencia, se vislumbran algunos acontecimientos negativos: por un lado, cierto ánimo autoindulgente y actitud mesiánica (ya es casi intolerable ver 678, no sólo por musicalizar El Club de la Buena Onda con Pimpinela, sino porque parece la reunión de los sabios de la túnica color ciruela); por otro, comienzan a escucharse voces que repiten el Manual Pocket Kirchnerista de la misma forma en que ayer el rap de María Laura Santillán y Santo Biasatti (la impresión que da el discurso de Florencia Peña es que si uno lo golpease un poco con el dedo meñique, estallaría en pedazos). Estas contingencias son inevitables en medio de un enfrentamiento que llega a niveles insospechados (las críticas a la Asignación Universal Por Hijo basadas en que genera hacinamiento escolar son directamente canallescas), pero no por eso deben ser pasadas por alto. Explicitarlas, para algunos simpatizantes del gobierno, es una herejía. No se permiten el ejercicio de pensar en contra de sí mismos. Eso mismo hice al escribir este último párrafo ¿o alguien duda de mis méritos para obtener la remuneración de Aníbal?