martes, 8 de marzo de 2011

Un cuento para que todos seamos más felices

Dios tiene puesta una remera con mi cara- Emanuel S.

El cuento para que todos seamos más felices arranca mucho tiempo atrás y recién comienza a escribirse con la imagen reveladora de una mujer que baila. La constitución física de su cuerpo es notable. Por su actitud hacia quienes la rodean, X advierte que desde el punto de vista psicológico mantiene una conducta equilibrada no exenta de cierto y necesario desenfreno: simplemente es una de esas pocas personas en el Planeta Tierra que hacen lo que tienen que hacer en el momento adecuado. Si tiene que matar, mata. Si tiene que quedarse callada, no habla. Está en armonía con el Universo y es imposible que la dejen en off side. Sus acciones son dictadas por un Amo del Buen Gusto y mientras se mueve con gracia y las luces parpadeantes iluminan su figura en perfectos claroscuros, X piensa: estoy ante una maravilla de la genética. La naturaleza se esforzó en crear este ejemplar de chica morocha, moderna y bailarina. A su vez, como la mayoría de las mujeres de las que nos enamoramos, no es la más hermosa, pero es la más sublime. Después de pensarlo un rato, X se acerca y le pregunta al oído:

-¿A dónde van los patos cuando llega el invierno?

X está dispuesto a dejar atrás el dolor. Eludir la Cámpora y militar en la depresión, reflexiona, tarde o temprano, te convierte, primero, en un gorila y, segundo, en el tema de Pedro Aznar de los discos de Serú: nadie te quiere escuchar, todos te pasan de largo. X siente que es alguien que sólo puede emprender relaciones que son como un crimen de lesa humanidad, con mujeres que aniquilan su psiquis y son totalmente perjudiciales para su salud. Por eso lee en voz alta para L y J la parábola del libro de un reconocido Gurú, quien afirma que puede llevar a sus lectores a la Felicidad Total a través de su técnica revolucionaria, la Autoayuda Imperativa:

"Estaba muy angustiado y se encontró con Él, que todo lo sabe.

-¿Por qué estás sufriendo?- le preguntó.

-Por una mujer.

-¿Qué pasó?

-Terminamos después de una relación que duró años. La quería y creo que nos hicimos mucho mal.

-¿Y a qué viniste?

-Quiero saber qué tengo que hacer, la realidad me excede. Presiento que no voy a dar un solo paso si persiste el dolor.

-Primero andá de putas, garchá con otra, intentá seducir a la primera que se te cruce.

-Ya lo hice.

-¿Y el sufrimiento siguió?

Asintió con la cabeza.

-No dio resultado, muy bien -dijo él-, ya diste el primer paso: sabés que es un dolor verdadero y no vas a sufrir en vano. Es tu primer triunfo en la carrera contra el dolor. Te felicito.

-Pero ¿qué es lo que tengo que hacer?

-Tenés que aprender a perdurar mientras el dolor hace su trabajo. Puede durar meses o años, nadie sabe cuándo termina lo que nos desintegra. El secreto es saber mantenerse en los tiempos muertos de la vida, en las épocas de transición. Imaginá que sos un país que sale de una dictadura y entra en una democracia y no sabe qué hacer con su libertad repentina. No hay nadie. Y sí hay alguien, no es lo que buscás. Y si viene el que buscabas, comprendés que no era lo que en realidad querías, que habías proyectado una falsa imagen para fantasear con tu salvación. En presencia del dolor, nada puede funcionar. Aún funcionando, la constancia del dolor es tan determinante que neutraliza todo lo que nos puede ayudar. Nada puede entusiasmarte. Y si algo provoca tu deseo, al poco tiempo vas a verle el lado oscuro, como si asistieras a una obra de teatro y en vez de ver la representación, observaras a los actores aburridos maquillarse en los camarines. Todo parece una ilusión y la única opción posible es drogarte. ¡Y ni siquiera con cocaína: son los recuerdos de la desolación, el asistir una y otra vez al video clip que edita tu mente! Ese clip puede durar de dos a tres de la madrugada. En los peores casos, todo el día. Si, uno se puede drogar con recuerdos. Es la forma en que se masturba el dolor. Sabés qué es lo que te está deteniendo, el lugar y el momento exacto en el que quedaste atrapado (lo pensás día y noche, te lo aprendiste de memoria) pero te cuesta pasar de la teoría a la práctica. Estás perdido, si, probablemente desahuciado. No te voy a decir que no lo estás, porque se nota demasiado que es así. Hay algo positivo: tal vez estés convencido de que buceaste en el gran océano del dolor y esa inmensidad sólo haya sido la pileta del patio de tu casa. Lo peor, siempre, está por venir. Antes de terminar quiero aclarar algo: en este mundo todo es mentira, detrás de las causas esenciales que le dan sentido a nuestra vida, asoma la Nada, pero el dolor, el dolor es real.

Hizo un breve silencio:

-¿Es eso lo que te pasa?

-Nadie podría haberlo dicho mejor.

-¡Esto es fabuloso, ya le ganaste la segunda batalla al dolor: encontraste alguien que te entienda! Me agrada haber sido yo. Es increíble, vas mejorando a una velocidad inesperada. Te confieso algo: cuando te vi detrás de la puerta, pensé que ni siquiera ibas a poder dar un solo paso, eras la imagen viva de la inmovilidad. Se advertía a la legua que tu cuerpo y tu mente estaban destrozados. Dabas la impresión de ser un tipo con las zapatillas al revés, vestido con ropas que le quedan chicas, que no se baña desde hace años. Por un momento tuve miedo, creí que me tocaba la puerta un zombie. ¡Y ahora mirate: estás arrinconando al dolor casi sin darte cuenta!

El visitante sonrió y después de unos minutos de silencio, dijo:

-Gracias.

-No tengo mucho tiempo, afuera hay gente esperando, soy un Gurú reconocido, ¿hay algo más en lo que pueda ayudarte?

-Bueno, no sé cómo decirlo –dijo-, pero ¿qué es exactamente lo que tengo que hacer para superar el dolor, para ganar la guerra?

-Ah, eso es muy fácil: esperar que pase.

Con un gesto amable, lo invitó a retirarse".

En fin, los estudios científicos arrojan el dato inobjetable: la vida es un infierno. El mundo es una iglesia negra y diabólica que supura sustancias verdes, de ésas que acostumbra a mostrar Carpenter en sus películas.

Creo que muchos de nosotros somos la sustancia verde y algunos pocos las iglesias negras, grita X, al comprender el mensaje devastador del Gurú de la Autoayuda Imperativa. Creo que estamos jodidos, sigue. Creo que estamos al horno, redunda.

-Creo que jugamos con 9, de visitante y con el árbitro en contra.

Y encima la tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos, completa L.

Levantarse todos los días mínimamente consciente y sin la ayuda de las drogas duras o el alcohol o la lobotomía lisa y llana, equivale a pelear contra Mike Tyson lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo.

Tyson en forma de angustia. Tyson en forma de prejuicios. Tyson en forma de pánico. Tyson en forma de dolor. Tyson en forma de trabajos espantosos y mal pagos. Tyson en forma de fracasos. Tyson en forma de triunfos que nos descolocan y rápidamente se transforman en fracasos. Tyson en forma de domingos nublados. Tyson en forma de jornadas frías y solitarias o calurosas y solitarias que llegado el caso son lo mismo. Tyson en forma de una mente paranoica. Tyson en forma de la estupidez propia y ajena. Tyson en forma del paso del tiempo. Tyson en forma de sucesos aburridos y lentos. Tyson en forma de melancolía por todo o casi todo. Tyson en forma de despedidas. Tyson en forma de incomodidad. Tyson en forma de incertidumbre. Tyson en forma de enumeraciones que podrían prolongarse más allá del principio del placer.

Pero en la mitología del cuento para que todos seamos más felices existe algo que los innumerables y poderosos Tyson de nuestro Ego no han podido noquear, algo que justifica las palizas, "el horror, el horror". ¿Saben de qué hablo? Me voy a esforzar bastante para explicarlo. Tal vez después de hacerlo me desmaye y, ¡oh si, oh no, oh god!, pierda el conocimiento para siempre como una heroína de Jane Austen.

Los rayos de sol ingresan a través de las hendijas de la persiana. A esta hora la iluminación de la pieza es tenue. Escuchás el tic tac del reloj, el murmullo del silencio, el sonido del motor de los autos que pasan por las avenidas. Todo eso confluye armónicamente con el ritmo cardíaco y la respiración de la mujer que duerme al lado tuyo. Casi podrías asegurar que lo que oís es la más maravillosa música. Ella sueña y sonríe, entonces te levantás despacio porque no querés despertarla. En la cocina te servís un vaso de agua fría. Por la ventana, mirás las calles desiertas, los edificios inescrutables que se recortan sobre el cielo naranja y celeste de las seis de la mañana. Estás descalzo y relativamente en paz. Aunque hace años que estás vivo, tu corazón late por primera vez. La presencia de Dios parece planear desde el Más Allá y descender en la Tierra como un pájaro fabuloso. Si la vida se detuviera justo en este instante, no te quedaría otra alternativa que ser feliz.

22 comentarios:

Inmanente dijo...

Muy Bueno Corvino, es cierto, todos odiamos a Pedro Aznar

Anónimo dijo...

Pedro Aznar de los discos de Serú puede ser. Hasta Pedro Aznar en un disco cualquiera puede ser.
Pedro Aznar en vivo... estuve entre la gran cantidad de gente (mentira) que lo fue a ver en vivo ayer y estuvo genial. Give Pedro a chance, tiene una cosa soporífera pero no se puede negar que es un gran intérprete.
Corvino odia a alguien a quien se parece al menos en algo: es un maestro para copiar.
Eu mañana asisto de nuevo. Un cacho de felicidad.

Anónimo dijo...

El cuento me puso triste, Pedro Azanar es una mierda.

Anónimo dijo...

snif snif snif snif snif snif snif snif snif snif snif snif snif snif ...

Anónimo dijo...

QUE NO SEA charly no lo hace mierda. A ver si todos juntos hacemos el 10% de Pedro.

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

El último párrafo suena como si un cuarteto de Beethoven, ademas de inspirado, trascendente, eterno etc., pudiese ser cool.



Salinger/Bolaño

Carolina Bugnone dijo...

zarpado, corvino, la descripción del dolor (tema favorito) muuuy buena, y el final, como la morocha desenfrenada: sublime. lo comparto en face, salut!

Mermelada de boludos dijo...

Este triste y hermoso(?) mundo. Lo sentí todo menos la última parte, me despierto solo.
tVo.

Anónimo dijo...

A mi me hizo feliz.

Alito

Ricardo dijo...

¿La felicidad como imposición y como destino manifiesto?

Isis dijo...

woooowwww

los pasos magnificos

increible la frase de "the catcher in the rye", siempre me gustó esa pregunta

Anónimo dijo...

Esto es realmente glorioso. No podría empatizar más... y el sentimiento está escrito y ejecutado con tal maestría que tengo que sacarme el sombrero (una vez más) ante tu escritura.

Anónimo dijo...

Sr. Corvino, en comentarios de otro post ud. ha sido pescado in fraganti, responda por favor de lo que se le acusa.

Luis delios

David dijo...

Pedro Aznar, después de hacer un cover de David Gray, se ganó el cielo, o el infierno, o dónde quiera estar.

Este blog, después de estos años, se ha ganado un lugar de preferencia en muchos lectores.

Saludos.

Cine Braille dijo...

Es así, nomás, lo que decís de los cuarenta años en el desierto. Lástima que leerlo antes no sirva, porque uno lo entiende sólo cuando lo está pasando.
Lo de Pedro, como frase de un cuento, está muy bien. Pero a mí me gusta "Lo que dice la lluvia" (si te gusta Pubis Angelical te tiene que gustar) y "A cada hombre a cada mujer" no hubiera desentonado en Bicicleta, cerrando el lado A. De hecho, en un mundo tipo el de La trama celeste, es nomás el cuarto tema de Bicicleta. Y el Tema de Nayla dura la mitad, para darle lugar a Inconsciente colectivo cerrando el disco. (La tocaban en vivo en esa época).
Y paro acá antes de tentarme a poner algo del Borges de Bioy Casares, que está empezando a hacer ceder mi realidad en más de un punto y convirtiendo todo en Borges y Bioy.

Martín Zariello dijo...

De acuerdo con Braille, lo de Pedro Aznar es justamente eso, una frase en un cuento. También estaba de acuerdo con Braille en lo de trabajar, tener una vida y leer. También en lo de Bioy y Borges, libro que encargué y nunca me llegó.

No recuerdo haber hecho una crítica de Conversación en la Catedral, tal vez dije algo porque leí unas cien páginas, sí hablé de Los cachorros y Los jefes, que me parecen dos libros extaordinarios, y también de otro libro de artículos periodísticos de Vargas Llosa que es muy divertido.

Gracias por leer, gracias, gracias de verdad.

Anónimo dijo...

Es así Corvino, la memoria no es confiable, en ningun momento dijiste haber leido la novela completa, me equivoqué yo por apresurado.

Luis delíos

Matías dijo...

"Y encima la tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos."

ah, cómo me gustó eso.

Anónimo dijo...

Muy logrado tu cuento Corvino, por otra parte yo sé que todo artista en el fondo secreto de su mente teme desprenderse de la depresión de baja intensidad de los días prosaicos, y esto por temor a volverse un "superficial" optimista, pero las malas noticias es que la depresión se puede curar.

saludos

Mr Gabi

Anónimo dijo...

fe de errata: donde dice "las malas noticias es..." debió decir "la mala noticia es".

Mr Gabi

Arlequin dijo...

Me gustó tanto lo que leíste en la fiesta psicofango que sí, lo busqué :)