martes, 30 de agosto de 2011

El pop del download



Sin ánimo de sonar apocalíptico tan cerca del temido 2012, hay muchas costumbres que el avance de la tecnología, si no borró del todo, amenaza con dejar atrás definitivamente. La idea de estar en un lugar público sin el sonido permanente de ringtones. La comunicación diaria por fuera del messenger o el chat de facebook. Alquilar una película o ir al cine. Por suerte los libros siguen infranqueables al paso del tiempo. ¡Los apólogos de los e-books no se la creen ni ellos mismos! Sonríen para la foto con Rojo y Negro digitalizado y cuando se apaga el flash van a buscarlo a la biblioteca. Tal vez los blogs eran los encargados de acabar con el monopolio de las hojas impresas. Pero ser blogger, en un hipotético escalafón literario, es menos prestigioso que escribir libros de autoayuda o ganar el Premio Clarín de Novela. Lo bueno es que nadie te puede acusar de serlo. Te registrás y en cinco minutos los sos. Es blogger quien tiene una plantilla y publicó al menos un post. En cambio, si uno es poeta, no faltará el malpensado que advierta que por Siglo se recuerdan, a lo sumo, 10 de ellos y que no puede ser, estadísticamente, que en cada ciudad del mundo haya más de 200. Qué sé yo. En fin.


La experiencia perdida que nos convoca es otra: escuchar un disco entero. Ir a un local. Elegir el artista determinado. Pagar. Llegar a casa. Desenvolver el celofán y escuchar la nueva adquisición mientras leemos las letras con el librito interno como guía parece remitir a una actividad propia de cazadores y recolectores. El cartel de download no sólo acabó con una Industria sino con una cultura y una forma de concebir la música. Mientras tanto, las discográficas asumen el papel de víctimas y se esfuerzan tanto que a veces en vez de un disco, ¡parece que salió un packaging!


Quienes somos oyentes nos encontramos entonces ante una encrucijada: por un lado, agradecemos la bondad del dios Internet por permitirnos llenar nuestro disco C de miles de archivos de los que probablemente sólo escuchemos el 5 por ciento. Por otro, evocamos con nostalgia aquellas épocas en las que conseguir un disco era una aventura, tal vez no digna de Indiana Jones, pero emocionante para el carácter rutinario de nuestras vidas: ahorrar el dinero, fatigar disquerías, llegar a la casa de un amigo con una sorpresa. Ahora casi ya no existe la idea de desilusionarse con un álbum nuevo: siempre hay otro listo para escuchar. De allí la certeza de que no escuchamos un disco, ni un artista, sino varios a la vez. Los Campos Magnéticos remiten a esa impresión. Una banda argentina, conformada por tres cantautores que tienen sus propios proyectos paralelos y hacen versiones en castellano de Magnetic Fields, un grupo estadounidense de culto de la ciudad de Nueva York. Ya la presentación incurre en esa sobre-información tan propia de esta era Wikipedia. Alvy, Nacho y Rubin son los culpables de este delito posmoderno. Y les sale tan bien que así da gusto ser asesinado. El primero es el líder de Alvy Singer Band. El segundo toca en Onda Vaga y Los Caracoles. Rubin usualmente es acompañado por los Subtitulados.


Retomando una tradición no muy usual en el rock argentino, la de las asociaciones (PorSuiGieco, FlopaManzaMinimal y poco más), ya editaron dos discos de este arriesgado plan de adaptación que podría picar en punta en una hipotética competencia de traductología: Volumen 1 (2010) y Volumen 2 (2011). Las canciones de Stephin Merritt (compositor de Magnetic Fields) son reconocidas por tratar sobre cuestiones amorosas desde una estética ingeniosa: bordea la cursilería pero no escatima ironía ni cinismo. Los Campos Magnéticos seleccionan las canciones de su agrado y mantienen esa instrumentación original que añade al rock una vertiente poco frecuente (banjo, cello, ukelele). El resultado es un pop melódico que hace mucho no se escuchaba por acá. Piglia dijo que el mejor escritor argentino del Siglo XX era un polaco, Witold Gombrowicz. Y en la misma sintonía chicanera, tienta decir que el mejor pop argentino actual es el de una banda que hace covers de otra banda extranjera. Pero tampoco somos tan cancheros. Si alguno duda del fervor de este servidor, transcribo sólo una parte de la letra de “No me quiero olvidar de vos” (I Don’t Want Get Over You) para confirmar que la cosa es en serio:


“No quiero olvidar el amor/ Podría escuchar a mi psiquiatra y ver/ que no vas a volver/ y no soñar con tenerte otra vez/ Hacerle caso a mis amigos y/ tratar de ser feliz sin mirar hacia atrás/ O hacer de la tristeza una virtud/ Vestir de negro y escuchar The Cure/ Volver al vicio y tomarme un vermouth/ Eso sería genial pero en realidad/ No me quiero olvidar de vos”.


Apuesto a que Los Campos Magnéticos formarán parte de los Documentos Recientes de sus computadoras hasta que se encariñen con otro disco. Perdón, con otro archivo.


(Publicado en la Revista Power Music Agosto/Septiembre 2011)


41 comentarios:

joaquín c. dijo...

un corvino apocalíptico un tanto desfasado.

del mismo modo que todos extrañamos al viejo calamaro, existe la certeza de haber perdido al corvino

Anónimo dijo...

aveces el amor o mejor el amor de alguna mujer nos puede hacer muy mal a nivel artístico

Josue dijo...

"parece remitir a una actividad propia de cazadores"

Muy cierto, muy buen post.

Anónimo dijo...

yo no quiero protestar en todos los posts(?), pero para mostrar que esta banda va en serio en esto de la música pop argentina actual, ponés una letra... es una banda de música o es un grupo de poesía?

Pelo dijo...

Hace un tiempo que leo tu blog y me parece que es la primera vez que comento. Yo creo que es para bien el avance de la internet y lo que tiene que ver con la música grabada, si bien rescato el valor de "fetiche" que tiene el hecho de comprar un disco y todo el ritual que relatás vos (para mí es exactamente igual), no olvidemos que el disco-objeto es algo impuesto, y ahora que se puede prescindir del "objeto" sumado al acceso ilimitado a infinitas cantidades de música gratuita es algo (paradójicamente) impagable; pero bueno, depende de uno saber hacer uso racional de eso, saber tomarse sus 40-60 minutos para escuchar un disco nuevo.

Saludos Corvino

Anónimo dijo...

con el ebook te equivocas corvino.

despues de tener en la mano un rato un libro del tamaño de 2666, por ejemplo, pasar a tenerlo en un aparatito de 1/2 cm de espesor y 200 gramos es una bendicion.

el ebook es un viaje de ida
saludos
L

Anónimo dijo...

yo prefiero sentir el peso del libro,y cuanto mas pesado mas lindo. No hay fin para el libro, eso es evidente

Anónimo dijo...

fatigar disquerías, ooohh jorge luis

Wing derecho dijo...

"O hacer de la tristeza una virtud/ Vestir de negro y escuchar The Cure."
En ese preciso momento el medidor de endorfinas se me paso de rosca.

Anónimo dijo...

2666 en e-book. Dios mío...

Que adentro la tenés... no aprendiste nada.

two- dijo...

Son impecables esos adapta-covers.. muy buen disco.

Anónimo dijo...

Anonimo de las 0.44

Sí, 2666 y Guerra y Paz, Los Detectives Salvajes,y cientos más.

porque en vez de escribir en computadora, no mandas señales de humo, forro.

Tambien sigo leyendo en papel y escuchando vinilos, y no digo que los que escuchan mp3 la tienen adentro, aunque suena como el orto.

Anónimo dijo...

me causa gracia que nadie compra un puto disco, pero algunos se quejan de la calidad de producción de cual o tal disco, un poco de etica pelotudos!

Santiago Segura dijo...

Excelente el primer disco, al segundo no me animé a escucharlo mucho porque sé que me va a decepcionar después del volumen 1 (quizá porque creo que era un proyecto para hacer un solo disco y ya).
Igual, creo que las dos canciones que más me gustan son El galán de La Paternal y Todas mis palabras.

El comentador de arriba tiene un poco de razón, clavate un Grooveshark o Goear, Corvino!

Santiago Segura dijo...

Me olvidé de "Oh, sí!". Genial. Listo.

Lucía dijo...

tener un e-book es tan inútil... yace en el living de mi casa como recuerdo de una mala adquisición capitalista. Que viva el libro, que vivan los Cmpos Magnéticos que tantas tardes lindas me acompañaron para festejar que falta poco para la prima-vera. Salu

Martín Zariello dijo...

Joaquín: A mí me sigue gustando Calamaro. Extraño, eso sí, al viejo Joaquín Correa (?).

Anónimo: Por suerte no soy artista.

Anónimo II: Cuando digo que voy a demostrar que va en serio me refiero a la adaptación de las letras al castellano.

Pelo: Tenés razón, gracias por leer.

L: La mía es una opinión subjetiva, no digo que sea así. 2666, por ejemplo, es un libro que no puedo concebir sin su estética de mamotreto.

Anónimo III: Yo también.

Anónimo IV: Es un chiste.

Two: El primer volumen es de lo mejor que escuché últimamente.

Santiago: Tampoco escuché mucho el segundo.

Saludos a todos, no cambien nunca.

Piamontes dijo...

Nada se compara a tener el ladrillo de 2666 en mi biblioteca. Ah, y leerlo me ejercitó los brazos (?). Ahora te leo Ulises con una mano (?).

Digitalmente hablando (?), yo ya me vendí en terminos musicales: no compro más discos compactos, me los bajo de la web (Taringa es Dios). Pero con los libros sigo a full con el papel. ¿Que es un Ipad?

lamepijos dijo...

el libro se lee desde él, es una cuestión de soporte. La musica de un disco original y la de mp3 bajado comparten la misma salida (parlantes)

Anónimo dijo...

andamos por los mismos recorridos.
ahora, no mucho que ver con el post pero sí con el infatigable tema del CD, leí este otro post y me sorprendió mucho lo que explica, la verdad cuenta con mi credibilidad.
la estafa disquera:
http://alejandrocaja.com/2011/03/17/editorial-01-que-se-joda-la-industria-musical-i-la-tomadura-de-pelo-del-cd/

saludos, afectos, defectos
vlt.

Anónimo dijo...

escribir es un arte, y vos, corvino, no solos sos un artista, son un gran artista de la escritura,ni lo dudes

Andrea dijo...

Genial. Me encantó. Nada más.
Chau.

Desocupado mental en la era del blog dijo...

Creo que hay tecnologías que son casi insuperables: el tenedor, el cuchillo, la cuchara, la bicicleta, la silla, Perón, la mesa y el libro.
Ya lo demostró Majul en su grandioso programa "Cuatro sillas": la silla del futuro, la del pasado y la del presente son maoménos iguales (?)
No existe nanotecnología que cambie el concepto de esos inventos anteriormente citados.
Más allá de la chicana de Piglia: es muy lindo leer a Gombrowicz. Los "Diarios" son güenísimos.

Anónimo dijo...

Santiago, creo que los dos volúmenes se grabaron juntos, intentalo porque te va a encantar!

Belen dijo...

Tres cosas:
1.La mayor mentira del mercado es querer desaparecer los libros de carne y hueso (?).
2.Leer tu blog es un placer y cuando las editoras se aviven, en formato papel y tapa dura leerte va a ser doblemente exquisito.
3.Me encanta que a la gente le de nostalgia ese tipo de cosas como desenvolver un disco, o rebobinar un cassette con una lapicera.

Anónimo dijo...

que les hace pensar que en papel va a escribir mejor? cualquiera...

fer dijo...

desde la tapa llama el disquito, vamos a escucharlos y ver que onda

Anónimo dijo...

hay un punto de inflexión de corvino en el momento en que river bajo a la b

Anónimo dijo...

de onda vaga? bueeh, paso.

Anónimo dijo...

"hay un punto de inflexión de corvino en el momento en que river bajo a la b" si, descendió también al inframundo

Anónimo dijo...

il Corvino tiene una crisis, le llego antes la de los 30, por eso tiene regresiones, extraña su mundo de River prestigioso, Charly super-loco, chicas que se dajaban avanzar, el rock considerado rebelde, etc, pero eso ya no vuelve más Corvi, bienvenido al adulto mundo de la eterna incertidumbre.

Carolina Bugnone dijo...

el análisis que hacés es brillante, como todo lo que he leído por acá. marche mi admiración y un saludo.

Anónimo dijo...

Encantador de serpientes

Anónimo dijo...

yo también quiero leer un corvino de carne y hueso

Calenchu dijo...

Yo quiero a un corvino de carne y hueso para mi mesa de luz.

Anónimo dijo...

odioamos a corvino porque encanta a toda las minitas(?) así que era eso...

Anónimo dijo...

manga de libidinosas, uds solo quieren la de carne sin hueso del corvino jaja

Santiago Segura dijo...

Bueno Anónimo, me convenciste con tu inquebrantable opinión (?). Bajado ya lo tengo desde que salió.

Anónimo dijo...

libro-falo dos objetos estrechamente relacionados, feministicamente hablando, no?

Anónimo dijo...

despumes de vindicar a coldplay corvino se fue al carajo

nadie dijo...

Es la primera vez que comento, no se muy bien en qué consiste comentar, pero desde ya la tipografía con la que estoy escribiendo no me gusta. Te podés ir a comprar un disco o bajártelo y puede ser igual de fetichista. Internet es un dispositivo que se encarga de disfrazarse de mecanismo democratizante, nos hace creer que elegimos, nos propone falsas creencias y promesas de felicidad. querés escuchar un disco de los 500 de yo la tengo? entrá a interné! carlito interné te da la posibilidad de descargarlo con un click. O si no, si sos más copado, ponete tus auriculares enormes, anda a tomarte el bus (el bondi que le dicen en mi barrio)y recorré los circuitos under y buscá ese disco que sólo uno cree que lo escucha!
No importa el medio, la industria cultural triunfa en su negocio, y al mismo tiempo nos hace creer que elegimos, pero sólo le compramos el producto que ella nos vende, a veces en formato de espectáculo, a veces como contracultura.