miércoles, 7 de diciembre de 2011

Para un zombie es normal



Sos la cuarta persona que en la misma semana me dice que parezco un zombie, le dije. Eso es grave, dijo ella. Para un zombie es normal, contesté.
-No sé qué será: la forma de caminar, creo.
-El clonazepam diario que me tomo- agregué yo.
-Te fuiste de rosca. Te creíste eso que decías.
-¿Qué decía?
-Eso de actuar como un muerto. Actuar como un muerto para quitarle importancia al desastre.
-Claro: estoy muerto, nada de lo que haga tiene incidencia alguna en mi vida.
-Y actuaste tanto que ya sos un muerto.
-Exacto.
-Sos como Ricardo Darín. ¿Viste? Hizo tantas películas repitiendo siempre el mismo papel y ahora en las entrevistas no es Darín, es el de Luna de Avellaneda. Bueno, sos eso. Ricardo Darín zombie.


Después le mostré un cuento que había escrito. Porque lo tenía en el bolso y me lo pidió. Antes de leer, se levantó de la cama y abrió las ventanas de la habitación. Presiento que tu escritura me va a sofocar, dijo, impostando la voz.
-Esto es igual a Bolaño- bardeó. -Ya Bolaño no me gusta y una copia mala de Bolaño menos.
-¿Qué leíste de Bolaño vos?
-Nada, pero cualquiera sabe como escribe Bolaño, está en el aire.
-Y vos, tarada, debés escribir como Pizarnik.
-¡Yo no escribo!- gritó, se me subió arriba y dijo:


Pelotudo, pelotudo
debajo estás vos
pelotudo.


Se bajó y aplaudía y se reía a carcajadas. Le informé que era de mal gusto reírse de sus propios chistes. Me hizo fuck you. Y pensé que ella tenía una mente y que sabía usarla mejor que yo y varios que conozco. Tampoco entendí si lo que sucedía nos llevaría a algún tipo de sexualidad o éramos simplemente dos personas agrediéndose en el cuarto de un hotel. Estaba más seguro de lo segundo que de lo primero. Pero acostado ahí estaba cómodo y sereno después de bastante tiempo. Y eso ya era mucho pedir.


¿Y qué vamos a hacer?, preguntó. Capaz que nada, dije yo.
-Entonces hablemos de algo porque esto me deprime.
-Pero las conversaciones tienen que ser espontáneas. Si alguien dice "hablemos de algo" se pudrió todo.
-Entonces se pudrió todo, zombie puto- dijo ella y se dio vuelta.


Estuvimos media ahora así. Ella de costado, no sé si despierta o dormida. La miré y tenía los ojos cerrados y respiraba a un volumen altísimo y por la ventana abierta entraba brisa con olor a mar. Muy diciembre esto, dijo en voz alta, todavía dada vuelta. Hasta que de golpe se sentó, apoyándose en el respaldo de la cama, y dijo que si no había tema de conversación y si no íbamos a suicidarnos y si no íbamos a coger porque yo era la versión masculina de Andrea del Boca, me iba a preguntar cosas. Porque ella, cuando no sabe de qué hablar con un amigo, le hace una entrevista. Entonces me preguntó si creía en Dios, cuántas veces había estado enamorado, a cuántas me había garchado, cuántos amigos de verdad tenía, que por qué esa cara de zombie, qué quién mierda era esa mina para que la extrañara tanto. Y cuando respondí a sus preguntas (que fueron más pero ya no me las acuerdo y no vienen al caso), mintiendo en todas, ella empezó a hablar. De su infancia. De su relación conflictiva con mamá y papá. De sus primas que eran más lindas que ella y le arruinaron parte de la adolescencia. Del cigarrillo que no podía dejar. Del último tipo con el que había estado. Lo contaba todo detalladamente, como lo puede hacer alguien muy genial o muy estúpido.


Yo pensaba: se cree especial y es especialmente estúpida. Yo pensaba II: es sublime, es Dios representado en una mina que me habla sin parar. Yo pensaba III: tengo que dejar de pensar porque me voy para el otro lado. A veces lo que me contaba parecía tener alguna resonancia poética, alguna revelación escondida que un tipo más inteligente podría haber interpretado para hacer "click" y darle un giro de 180 grados a su vida. Y a veces todo lo contrario.


Cantó un pájaro y ella dijo que qué raro que un pájaro cantara cuando todavía no era de día. Que qué raro que un pájaro cantara a las cuatro de la mañana. Que eso era augurio de algo malo. Del fin del mundo tal vez. Y yo le dije que me agradaba la idea de que fuera el fin del mundo y nosotros estuviésemos hablando. Y ella dijo que no sea demagógico, que el tiempo del sexo había sido tres mil años luz atrás y que ahora no tenía que sostener ninguna clase de discurso amoroso.
-Ya somos dos sujetos asexuados, lo único que enrarece la circunstancia es que estamos en una cama.
-Qué definitiva.
-Qué lento.
-Justo te iba a decir que ahora sí, que podríamos coger.
-Pero ya no tengo ganas. En realidad no sé si alguna vez tuve ganas. Además: no voy a coger con un chabón que está enamorado de alguien que no soy yo. No es que nunca lo haya hecho, es que esta vez es demasiado.
-¿Y de quién estoy enamorado?
-De vos, papá, de vos estás enamorado.


Ahí me reí mucho. Hacía como dos semanas que no me reía y aproveché para hacer catarsis. Parecía Bob Patiño cuando asume como alcalde de Springfield. Supongo que no fue una imagen muy linda para ver, pero no me importó nada. Ella me miraba como si me estuviera volviendo loco en ese mismo instante, como si estuviera asistiendo al segundo final de cordura de una persona. Me reía porque además de que parecía un zombie, también me habían dicho varias veces que en realidad el problema era que yo estaba enamorado de mí.


-Nada que ver- le dije.
-Pero de mí no estás enamorado.
-Vos me pediste que no sea demagógico, flaca.
-Está bien. Tu dharma es ser esto y no tenés escapatoria. Si querés estar acá para cuando me despierte, vas a tener que transformarte en otra persona. Hacé la inversa de la Metamorfosis. Dejá de ser una cucaracha y convertite en un hombre. Con huevos, uno que se la banca. Hasta mañana.


Dijo eso y me acarició el pelo, sonriendo. Pero a pesar de que en ese gesto probablemente se escondiera todo el amor y la sordidez del mundo, yo, claro, me acordé de otra sonrisa. Después se paró, se sacó el vestido y se metió abajo del cubrecamas. Hizo unas caras extrañas y al toque se durmió. Entonces abrí el bolso que estaba en el suelo, tirado al lado de la cama, y saqué un clona. Lo partí al medio y me lo tragué. Y mientras esperaba que la pastilla hiciera efecto por el resto de mi vida, me quedé mirando el techo. Porque, aunque con muy buenas intenciones los demás me aconsejen lo contrario, a veces el ser humano no puede hacer nada más que eso: mirar el techo.

79 comentarios:

Josue dijo...

Una copada la minita,
lindo cuentito, che!

Inmanente dijo...

Muy Bueno

Anónimo dijo...

Excelente +

Extático dijo...

plas plas plas; bárbaro.

qué gusto da leer cosas así

Anónimo dijo...

jaja! muy bueno! che, si no conociera a Darín pensaría que es Chuck Norris...


Mr Gabi

Anónimo dijo...

Excelente el cuento Corvino. Si es verídico todavía mejor.

Gran abrazo, hermano.

Franco

germán dijo...

jajaja, no te la cogiste??? ¡es para matarte! y seguro estaba buena. Dios le da pan al que ni tiene dientes quevacer, decía mi sabio abuelito.

Anónimo dijo...

AUTOR ≠ NARRADOR

Lucía dijo...

Che, buenísimo. Creo percibirte versado en autores que se han ganado mi admiración.
Un verdadero placer haber llegado azarosamente a tu blog. Te voy a estar leyendo.

Saludos!

Makuni dijo...

loco, hace algo con este talento

Juilia dijo...

Si, el blog te queda chico Corvino

Usted es grande Martín, GRANDE!

Que la sigan chupando los barderines

un conejo dijo...

Ja. Que bueno leerte y leer esto. Caí en tu blog de casualidad.
Saludos!

paula dijo...

Y sí, siempre que estás por cerrar una etapa de tu vida, aparece una mina a hincharte las pelotas. Excelente usted, Corvino.
Por qué Corvino?

Fd. dijo...

Libro de Zariello, ya.

Esteparia dijo...

No exagero: ES GENIAL ESTO.

Saludos, y por favor, no nos prives de leerte. Seguí escribiendo.

Melanie dijo...

qué basura la mina... cómo le dejaste saborear tu valioso esperma?

Extático dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

excelente, con cero "peros".
vlt.

Anónimo dijo...

Excelente. Además de transmitir emociones de todo tipo, me pareció de una perfección técnica insuperable.

Primera vez que comento pero lo leo siempre.

Un abrazo

Paz

Anónimo dijo...

Paula, qué paradoja, ud. también es barderína!

Lucas dijo...

No soy muy dado a leer cuentos, pero este merece mucho la pena, la fuerza para narrar que tenes es envidiable.
La verdad es que siempre es un placer pasear por acá.

Riforfo Rex dijo...

Qué chungo no ser el primero en decir: ¡joder qué bueno!, le quita valor. Pero ahí queda.

Anónimo dijo...

La genialidad de un tipo al borde del abismo. Impacta tu capacidad para transmitir emociones, para hacer reír y llorar. Me saco el sombrero.

Anónimo dijo...

De repente Corvino es Robert de Niro, para mí que hizo la gran Ibarra con Malnatti en canal 13, unos cuantos comentaristas son de cotillón.

PG

Anónimo dijo...

Que placer la vuelta de los relatos a IlCorvino. Me dejó triste y a la vez me quedó una buena sonrisa en la boca.

Ana

Anónimo dijo...

tanto insulto y connotaciones escatológicas al pedo, no sos Bukowski Corvino! aprendé a ser rebelde con contenido, forrazo de la lengua!

Abel

Anónimo dijo...

uuuy,
qué texto tan potente
aquí hay ecos de Bolaño, efectivamente

Anónimo dijo...

sos el mejor escritor argentino vivo. y si contamos a los muertos ya estás entre los mejores 5. te amo, quiero que me cojas toda!!!!

Cindy.

Anónimo dijo...

cindy es fácilmente identificable como un de los anónimos barderines haciéndose el irónico,
je, je, je (?)

Me gustó mucho, Corvino. Concuerdo en que es hora de leerte en papel;
y aprovecho para felicitarte por tu lectura en el psicofango, la mejor de la noche... lejos

Anónimo dijo...

último anónimo, por qué carajos le arruinaste la erección al Corvino??

Anónimo dijo...

sí, qué ganas de romper ilusiones, yo pensé que había vuelto la época en que las señoritas se dejaban romper el orto en respuesta a un bello poema o un lindo texto, una lástima.

Andrea dijo...

Hola Corvino:

Coincido con varios. Muy lindo cuento. Es divertido y es angustioso también. Con un nivel muy difícil, sino imposible, de encontrar en un blog.
Vayan mis felicitaciones con abrazo incluido.

saludos

Anónimo dijo...

qué perspicaz que sos, anónimo de las 19:25!!

Anónimo dijo...

También "voto" por Corvino en papel.

Inmanente dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

pero si todo el tiempo salen libros póstumos de Bolaño! para qué seguir exprimiéndolo?

Inmanente dijo...

Con respecto a eso de amarte dejo una cita de Kristeva que zafa en ese sentido (un embole en gral esa mina)

"La reivindicacion mas o menos solapada de la experiencia narcisista como fundamento necesario del arte, como creación de apariencias y, sin embargo, como unica vía de acceso a la verdad, desgarrada entre el placer y la muerte, es constante a lo largo de los siglos. Pero es a Paul Valery a quien hay que reconocer el mérito de reivindicar sin complejos las delicias del inagotable Yo. Ni el menor rastro de verguenza o de condena: la escritura, que sabe que es, y quiere ser, signo y símbolo reivindica la figura dividida de Narciso y se inspira en esta exquisita separación interna del ser hablante, que "desliza entre nosotros dos el hierro que corta un fruto". Narciso será de ahora en adelante, para la modernidad, "un tierno perfume de suave corazón". La tragedia de este joven enamorado de su imagen aparece como la propia fuente de conocimiento de si mismo: "Hasta aguel maravilloso momento no me había conocido / y no sabia quererme y unirme a mí" y el poeta, que se declara menos perfecto que el "efimero inmortal", encuentra en él un inagotable "tesoro de impotencia y orgullo" que lo justifica en su propia posición de no reconocer más esencia que la del Yo. No siento curiosidad sino por mi esencia... El resto es solo ausencia.. Himno a la muerte de Dios, esta apología de Narciso se convierte en el desenlace psicológico de la posición especulativa: "Soy único. Soy yo. Soy verdadero... Os odio". "

luquitas dijo...

no es perspicacia de ese anónimo... me parece. es la previsibilidad de los porongiles-barderines
Y ya, no le arruinemos más el cuento a corvino con este tipo de estupideces, no seamos pelotudos, ya estamos grandes

Anónimo dijo...

No sé quién es Kristeva pero está interesante eso, algo más que "zafa", me parece. Una lectura que nos revela lo nuestro (a ustedes que escriben y al resto, a nosotros los comunachos también), aunque al Yo no le caiga muy bien. Fantástico el texto ese che.

Anónimo dijo...

Muy bueno Inmanente elogiándose su propia cita.

Anónimo dijo...

UUUUUY....OOOOOOOOH...UUAAAAAH....corvino, por favor chequea tu fecha de nacimiento, me parece que vos sos la reencarnación de Borges...

Anónimo dijo...

UUUUUY....OOOOOOOOH...UUAAAAAH....corvino, por favor chequea tu fecha de nacimiento, me parece que vos sos la reencarnación de Borges...

Anónimo dijo...

ya que sos tan posmodernoso, por qué no pones links en tus posts, por ej. en el nombre "Bob Patiño", resulta que si no ví ese capitulo de los Simpson me quedo afuera de tu cuento, andáte a cagar, pelotudo!

El Tiger Woods del subdesarrollo dijo...

Buenas, Corvino. Te saluda un frecuente lector de tu blog, amante de la tercera persona para hablar de sí mismo, que quiere compartir con vos un texto suyo, a ver qué le parece. Está dividido en dos partes porque no entraba en un sólo comentario.
Un saludo, una felicitación por el blog y 1 (una) disculpa por posibles molestias, pero la timidez no le permite actuar de distinta manera, sepa usté entenderlo.



Es Jueves, 4 y 10 de la tarde. Salgo del edificio en donde estuve los últimos 45 minutos, en la Avenida de Mayo casi esquina Piedras, y debo caminar unos pasos hasta la boca del subte, línea A. Compruebo que el calor, pesadísimo, me esperó discplicente mientras estuve en aquel acondicionadamente frío séptimo piso.
Pero en esos pasos me cruzo el puesto de revistas de siempre –hace dos meses que voy, todos los jueves, a la misma dirección - y me paro a ojear algunos títulos, algo interesante. Tengo una tendencia a hacerlo –me divierte, me entretiene. Es tiempo que disfruto desperdiciando, y por tanto tiempo no desperdiciado, diría un señor muy aristocrático y matemático de apellido Russell. Siempre que paro a ver nomás, lo que se dice a ver nomás, espero que el diariero no me pregunte si estoy buscando algo, porque no lo estoy, y le tendré que responder que no, que estoy viendo nomás; y en un puesto de revistas y diarios no se suele ver nomás. Sí en una librería, en una juguetería, en una casa de ropa; está aceptado en todos esos lugares. En un puesto de revistas, no. Quizás porque hace de las calles, de las que albergan puestos de revistas, un fin; ver nomás, porque sí. Y éstas, calles diarieras, suelen ser un camino de paso, un nexo, voy por Cablido caballo concentrado para tomarme el subte, por Avénida de Mayo mis piernas rapiditas graciosas apuradas porque son 6:13 p.m. y 6:19 p.m. tengo que estar llamando el ascensor para 6:23 p.m. estar en el 19avo y tocar el timbre una vez, luego 3 golpes a la puerta de madera oscura porque Sergio sino se confunde de puerta y va a la de atrás, pero con esos golpes no, y se toma 5 minutos para acomodar las cosas, sus cosas, y nunca le digo que por qué no las acomoda antes de que llegue, o las deja desordenadas hasta que me vaya, porque le estoy pagando, y cada vez más caro, me subió tres veces los últimos tres meses el muy angurriento, pero es una hora necesaria, y al final que le voy a decir yo, y entonces bueno, apreto muchas veces el botón que llama el ascensor cómo si así viniera más rápido, y sé que no lo hace pero lo sigo haciendo, cómo sigo llegando 5 minutos antes para exprimir esa hora, minuto por minuto. Y quizás por eso, se me ocurre, que alguien paradito vea nomás, rompe un poco con el cuadro general. Se me ocurre que quizás sea por eso -seguramente no lo sea. No hay, entonces, convención, no se ve nomás en un puesto de revistas. Yo prefiero ver nomás sin que me pregunten, porque en cuanto me preguntan si estoy buscando algo y les respondo que no, que estoy viendo nomás, seguramente gesticularán disconformidad aparatosamente, me harán sentir incómodo –me dirán que no debería, que qué me importa lo que piensen los demás, pero en este caso, usual, y de una manera inusual, me importa. La diversión, el inútil -¿inútil?- goce ya no son tales. Y por orgullo, por arrogancia chiquita, me quedo mirando un poco más, ya sin disfrutar, y me voy.

Anónimo dijo...

(Qué curioso, "el puesto de revistas de siempre". Dos meses y ya se ganó el siempre. Pero siempre hago eso, tengo un problema con la finitud, con lo efímero de las cosas. Innovador, yo, si apenas algunos comparten mi problema. Hasta hay una disciplina, dicen, escuché, para eso. Filosofía, o algo así).
Bajo las escaleras, pegajoso por el calor. Y le sumo el subte: creo que nada veo más pegajoso que un subte, la idea de viajar en él. Ya había comprado boleto para la vuelta a la ida, previsor, y lo inserto en la ranura de la máquina del molinete. Apenas insertado, camino, pero el molinete no cede, todavía inmóvil. Siempre -já- me pasa: ansiedad, idiotez, lo que sea, siempre lo hago. Un segundo después, en segundo intento, lo atravieso.
Luego de unos minutos, llega. La línea A tiene muchos vagones antiguos, de madera, que se abren a mano, agradables y cálidos en comparación a la caja blanca pegajosa que chilla. Los caja blanca, acá, son los menos (en la línea D son todos), pero me tocaron hoy, y qué se le va a hacer. Subo, hay cantidad de asientos libres, y me siento, diciéndome que por lo menos me pude sentar -la famosa suerte en la desgracia. No niego que pueda existir alguna módica suerte en la desgracia, pero que no modifica lo principal: sigue siendo una desgracia. Recorro una sola parada, porque me bajo en Perú y hago conexión con el D.
Cuándo me bajo del A, y para llegar al D, tengo que cruzar algunos pasillos. Me gusta pensarlos como túneles, como pasadizos, y los disfruto un poco más. Leo los afiches pegados en la pared de azulejos: nuevo libro de Paulo Coehlo, dicen 4 seguidos en fila en la pared izquierda; lo siguen 3 de aprenda a hablar Inglés fluido en 2 meses; en la pared derecha, son todos de la Noche de las disquerías, evento organizado por el gobierno de la ciudad. Cuando termina esta primera tanda de afiches, un mural de Quino con su entrañable Mafalda, en la izquierda, y un hombre de unos 50 años tocando la guitarra sentado en un banquito, una lata gastada recaudándole las monedas y billetes, el rostro evidencia de vida dura, a la derecha. Luego, afiches de nuevo. Coehlo, Noche de las disquerías, Festival de Cine de no sé dónde, un hombre sonrisa inverosímil de felíz cumpleaños promocionando una marca de seguros.
Ahora sí, en el andén de Catedral, esperando el vagón que inexorablemente será blanco pegajoso chirriante, junto con la manada de gente.
Llega.
Chilla.
Entro.

Billy dijo...

No sé que me molestan más; los comentaristas que vienen a bardear o los que vienen a figurar.

luquitas dijo...

Por qué no te ponés un blog anónimo?
Acá venimos a leer a Corvino. No usen esta sección para promocionarse o sacarse la paja.

Anónimo dijo...

Hola martín:
Me gustó. Una sola cosa. Hubiera esperado que sea un poquito más extenso. Me quedé con ganas de más.
Javier

Gabriel Nombre dijo...

Estoy de acuerdo con el resto: que se venga el libro del Corvino, ya hay material de sobra! Podría venir incluso con varias páginas en blanco al final, para que los anónimos bardeen o spameen con una birome si así lo desean.

Igual, aunque sea fan de Zariello (faniello?), tengo que admitir que detesté este cuento tanto que me dan ganas de agitar el puño mirando al cielo gritando el título, como un villano de los 50. El narrador, la mina, está todo en tono autorromántico bohemio, con una pátina pseudoirónica para tratar de zafarla! Hasta las comas están en pose! Si los puntos de este relato pudieran hablar, citarían a algún beatnik! Es tan malo que si lo empeorás un poco podrías insertarlo como otro capítulo en Rayuela.

No quiero tirar abajo igual; hasta los Beatles tuvieron sus "What Goes On". Si esto fuera Taringa y yo no fuera novato, dejaría puntines. Saludos.

Anónimo dijo...

Desocupado mental, disimula un poco al menos, se nota a la legua que sos vos el anónimo del texto extenso, un poco de carpa, no subestimes a la gente.

PG

Anónimo dijo...

Desocupado mental, disimula un poco al menos, se nota a la legua que sos vos el anónimo del texto extenso, un poco de carpa, no subestimes a la gente.

PG

Anónimo dijo...

a ver...uy,sí! sos vos Desocupado mental, boludo, ni siquiera te preocupas de ensuciar tu escritura para despistar, dejate de joder! te dan a cuidar una tortuga y te la matan un par de babosas!

Anónimo dijo...

a ver...uy,sí! sos vos Desocupado mental, boludo, ni siquiera te preocupas de ensuciar tu escritura para despistar, dejate de joder! te dan a cuidar una tortuga y te la matan un par de babosas!

Martín Zariello dijo...

Lo único que tengo que decir sobre los comentarios es:

http://www.youtube.com/watch?v=bDjO00VxPjs

Ella y el Pajaro dijo...

Emocionante este pasaje: "Cantó un pájaro y ella dijo que qué raro que un pájaro cantara cuando todavía no era de día. Que qué raro que un pájaro cantara a las cuatro de la mañana". Una clara metafora de la erección masculina. ¡Genio Corvi!

Anónimo dijo...

Genial, este pasaje: "Pelotudo, pelotudo
debajo estás vos
pelotudo." clara metáfora de la batalla del ello y el superyo, genial!

Anónimo dijo...

Genial, este pasaje: "Pelotudo, pelotudo
debajo estás vos
pelotudo." clara metáfora de la batalla del ello y el superyo, genial!

Anónimo dijo...

Anónimo de las 00: 34: Ver Pizarnik, Alejandra.

Desocupado mental en la era del blog dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Desocupado mental en la era del blog dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Estás muy Kent Brockman, Corvi, últimamente.

Muy Simpson, muy Groening....

Anónimo dijo...

Desocupado: coincido, pero termina siendo el deseo mas grande que la propia mujer, una vez satisfecho vuelven Schopenhauer y Nietzsche a la carga, y que mejor que compartirlos con una mujer por mas que no sea tan linda.

Anónimo dijo...

Y quién mierda le preguntó todo eso a Desocupado Mental?

Desocupado mental en la era del blog dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Me enamoré de vos a través de tu cuento.

luz

Anónimo dijo...

hay una distancia abismal que separa al escritor del lector, acá se nota

Desocupado mental en la era del blog dijo...

Muy bueno el cuento Martín.
acá les dejo mi respuesta a algunos anónimos

Y ya no contesto más.

Abrazo de gol!

Anónimo dijo...

Me había fascinado el relato anterior, pero, vaya, este me ha gustado todavía más, pues, felicitaciones y síguenos deslumbrando
Omar

Anónimo dijo...

Mi vida vos.

Anónimo dijo...

Pendejeo! si te avivas y aprovechas la de pendejas groupies que te garchas

Anónimo dijo...

Un escritor posmodernoso pones links en tus escritos?? qué fiasco, yo no lo leería ni en pedo.

Carolina Bugnone dijo...

pasador de trapos.

g. dijo...

flaco, sos un maestro. estás hecho poronga, pero qué escritor.

Anónimo dijo...

Che, corvino, The walking dead tiene un influjo casi "pop" para vos, o me equivoco?

Paulo Gilberto

ana dijo...

Si esto es producto de tu estado de porongues, estíra lo que más puedas y seguí escribiendo así de maravillosamente bien

Anónimo dijo...

el último anónimo es Katherine Fullop.

Anónimo dijo...

Muy buenos los cuentos...en contraste con las crónicas minuto a minuto sobre Lost...en retrospectiva, me pregunto, qué mierda te pasaba por la cabeza para escribir esas mierdas??...debe ser el autoboicot de todo artista.

saludetes

Miguelón

Martín Zariello dijo...

Ja, para mí los m a m de Lost es lo mejor que escribí jamás.

Ricardo dijo...

Muy bueno, Corvino.
Así vienen las minas ahora, es culpa de tantos padres separados. Antes venían más sumisas, culpa de tantos padres que no se separaban.