
River echó a sus ídolos (Gallardo y Ortega). River espantó a los ex jugadores que alguna vez brillaron en el Club y ahora juegan en otros países (Aimar, D’Alessandro, Saviola, etc.). River quemó a los escasos jugadores potables que habían salido de sus inferiores en los últimos años (Lamela, Mauro Díaz, Lanzini). Lo peor no es que River haya descendido a
Tres tristísimas postales de la secularización del espíritu riverplatense. J.J eligió a Arano (un marcador de punta rústico que ayer perdió casi todas las pelotas que tocó) como reemplazante de Almeyda (mediocampista central) en vez de apostar por Cirigliano, jugador del Club y quien en el partido de ida había demostrado personalidad y un notable manejo de la pelota. Bordagaray, único refuerzo del Clausura y quien nunca fue tenido en cuenta por el técnico, entró en el segundo tiempo y a los pocos minutos se hizo de la pelota para patear un tiro libre clave a las puertas del área. Ninguno de los jugadores habitualmente titulares discutió su decisión. Por último, Villalba, un juvenil surgido en el año 2009, que siempre prometió más de lo que cumplió, ante la ausencia total de referentes, con más ímpetu que claridad conceptual, poniéndose el equipo al hombro y llorando desconsolado al final.
"Me parece que Merlo no sale campeón/ Me parece que Merlo no sale Campeón/ Sale River, sale River sí Señor".
Supongamos que hubo una Súper Conspiración para que River se vaya a
"Qué amargo que sos/ Patronato de Paraná"
Pruebas irrefutables de la idiotez del fanatismo. El progreso científico, la tecnología de punta y la educación laica y gratuita no han erradicado la idea de que uno incide en los resultados a través de ritos, costumbres y cábalas. Por ejemplo, en los días previos al partido no quería decir que pensaba que River ganaba (inconscientemente presupuse que si explicitaba mi vaticinio, River perdía). El gol de Pavone me encontró viendo el partido en el televisor de la pieza y no me moví de allí durante todo el encuentro (inconscientemente presupuse que si me sentaba frente al televisor del living, River no haría más goles). Cuando los hinchas de otros equipos decían que River no podía irse a
Creo que, actualmente, el gran problema de River forma parte de los greatest hits de



