martes, 10 de julio de 2012

Un perro con dos colas


Tomamos forma humana

Mientras viajamos en el 221 comenzamos a idealizar nuestro destino inmediato. Rápidamente, como Uruguay es la Suiza de Sudamérica, Santa Clara del Mar pasa a ser la "California de la Costa Atlántica". Allí encontraremos una playa paradisíaca y vacía. Nativos que nos indicarán con inédita y hasta exagerada simpatía los espacios emblemáticos de la ciudad. Lugares cálidos donde podremos adquirir infusiones y alimentos de gran calidad por un par de monedas. ¡Una casa con diez pinos en la que, ya alejados de la gran ciudad, pasaremos nuestra vejez, llena de amor, recuerdos y series con crímenes sin resolver! Y librerías, con los más preciados volúmenes del Globo ¡a precios irrisoriamente bajos! Enceguecidos, en vez de tocar timbre y bajar por la puerta de atrás, nos tiramos del colectivo en movimiento por una de las ventanas laterales y, ya convertidos en una entidad de entusiasmo desenfrenado, comenzamos a rodar por la ciudad hasta tomar forma humana frente a una sucursal del Banco Provincia con las dimensiones de un baño químico. Santa Clara del Mar resulta ser algo así como una especie de Pinamar a medio terminar interrumpida por un Parque de Diversiones ochentoso.

Una excusa para ser geniales

Nos sentamos en las escaleras de madera de la entrada de la playa. No es verano pero todavía no empezó el frío. Nos sacamos fotos y no conseguimos salir bien en ninguna. Yo siempre con los ojos cerrados. O en blanco. Ella haciendo muecas raras con la boca. De noche, en esta ciudad se podría filmar una película de terror malísima. Pero ahora hay sol, el mar es un lugar armónico y terrible, en el cielo ocurre una ópera espacial. Las cosas insignificantes de todos los días brillan desmesuradamente. Ese día habíamos vivido la mañana universal del amor. Nos levantamos al mismo tiempo y la realidad fluía estéticamente. Estamos muy enamorados. No sabemos una mierda pero ésa es la forma que tenemos de estar en el mundo. Cualquier cosa es una excusa para ser geniales. Tenemos un auricular en cada oreja. Qué suerte que existe la poesía rock para creernos épicos cuando sólo somos estúpidos.
-Cuando una pareja no tiene más tema de conversación, empieza a recordar cómo fue el día que se conocieron.
-Y ahí empieza el fin de la pareja.
-Claro, van para atrás, hasta el principio de la pareja y lo pasan de largo.
-Y quedan en el momento anterior, cuando no se conocían.
-Y si vuelven con una pareja anterior es como pasarse de la parada del bondi.
-Cuando vuelven con una pareja anterior es porque, además, son unos boludos.
-¿Nosotros cuándo nos conocimos?
-No sabemos. No le dimos importancia. Nos importábamos un pito.
-Pero fue todo parte de un plan mío. Como dice la canción esa que me hiciste escuchar: yo no quería ser tu amigo, quería ser tu novio, pero las condiciones no estaban dadas, así que hice todo lo posible para que fuésemos totalmente indiferentes durante años y años. A punto tal que nos caíamos mal.
-Y nos seguimos cayendo mal, mi amor.

El amor es eso más o menos 

Mientras veo el partido, ella está leyendo un cuento. Está bueno que tu equipo se vaya a la B. Es más divertido. Jugar con Argentinos Juniors o Lanús ya no tenía gracia. Jugar con Defensa y Justicia es como tomarte un LSD. Me dice que odia lo que está leyendo. Es uno de esos cuentitos escritos desde la perspectiva de un falso loser, explica, con esa actitud epigramática y sublime que tiene cuando habla. O una minita que tiene sexo y siente angustia.
-¡Uh! ¡Pobre minita! ¡Qué sola se debe sentir en el mundo!- le digo.  
-Son cuentos de pérdida, de resentimiento, de dolor, de tristeza. Cualquier cosa menos de amor. El amor incluye todo eso pero es amor, antes que nada. Esto es hacerse la víctima. Esto es haber leído a Nietzsche y a Bukowski, mezclar todo y convertirse en una persona muy confundida.
-¿Por qué no escriben un cuento verdadero sobre el amor? Un cuento estúpido. Para que la gente inteligente no se identifique. Un cuento sobre una pareja que va y come helado, por ejemplo.
-Y la chica tarda mucho en elegir los gustos.
-Después vuelven a la casa y garchan.  
-Discuten un rato por una pelotudez, están una hora en silencio creyendo que es el fin del mundo y se reconcilian. Se acuestan y en la mitad de la noche, uno de los dos se despierta y se queda mirando al otro y no entiende bien qué pasa.
-¿Qué pasa con qué?
-Qué pasa en general, en la vida. Cuánto durará la relación, quién es esa persona en realidad, si alguna vez llegará a odiarla, si tendrán hijos, qué estarán haciendo dentro de un año a esa misma hora.
-Después se levantan y al mediodía comen unas milanesas crudas.
-No sé si alguna vez leí un cuento con gente que hace milanesas.
-El amor es eso más o menos.

Un puñado de admiradores

Miramos Stalker. Nos cuesta distinguir a los tres pelados. Son casi iguales, ¿lo habrán hecho a propósito? En caso afirmativo, ¿con qué objetivo? Ella se está durmiendo mal, los ojos se le cierran cada dos minutos, pero dice que está despierta para no cambiar de lugar en la cama. Posiblemente nunca la veamos entera (juntos). Para hacer de cuenta que viste Herzog tenés que ver Aguirre. Para hacer de cuenta que viste Bergman tenés que ver Gritos y Susurros. Para hacer de cuenta que viste Hitchcock tenés que ver Vértigo. Y para hacer de cuenta que viste Tarkovski tenés que ver Solaris. Pero Tarkovski hace todo lo posible por dormirnos. No sé dónde leyó (o le contaron o inventa) que Tarkovski aburría deliberadamente en la primera media hora para que se vayan los censores del PC.
-Yo digo que me gusta Tarkovski y vi Solaris nada más. Creo que la escena del auto que da vueltas la pasé rápido.
-No me la cuentes, no la vi. ¿Quién habrá ido al estreno de Stalker?
-Tarkovski.
-Que llega media hora después y con cara de orto.
-Su mujer...
-Llega con él. Después van a cenar y no dice una sola palabra en toda la noche. Es muy alta y flaca.
-Su amante...
-Llega a horario y se hace la boluda. Lo ama pero no quiere montar una escena.
-El censor del PC...
-Llega a horario y se va a la media hora, por supuesto. _
-Y un puñado de admiradores.
-Los tres pelados que actúan en la película.

El mundo arrasado de una novela de ciencia ficción   

Ella finalmente se duerme y yo me desvelo. Ahora es verano y hace bastante calor. Me tomo tres vasos de una Coca Cola roja y helada. Prendo la notebook y me quedo leyendo noticias raras en Internet. En Portland, un hombre sobrevive con un corazón que late cada 3 minutos. Un perro chino tiene 2 colas y es la atracción principal de un parque de diversiones. En una fotografía, dos nenes chinitos le agarran cada cola y sonríen. En Brujas, una mujer de 91 años fue madre de trillizos. En Ñeembucú, un hombre se quiere casar con un gallo y no lo dejan. En Asunción dos hombres de 35 años, sin ningún tipo de parentesco, son exactamente iguales. Estoy sentado en la oscuridad, muevo el dedo índice en el pad óptico, se lo estoy metiendo en el orto a Cristo. La única luz que ilumina el departamento es la de la pantalla. El único sonido que se escucha es el ronroneo de la heladera. El único amor verdadero que existe en la Tierra es el nuestro. Sobre la mesa: tabaco, libros apilados, mi celular, un cactus de tela rosa. ¡Si el Songwriter de la existencia tiene que poner Pause o hace un póster de mi vida que sea ahora! Porque aunque tendería a creer que esta escenografía es eterna, sospecho que nada dura, las cosas cambian, el tiempo es una ilusión y no existe. Cinco minutos de dolor pueden parecen ocho meses. Un año de felicidad son treinta putos segundos. ¿Cómo será volver a vivir un domingo infinito? ¿Qué pasará cuando nuestra relación se convierta en el mundo arrasado de una novela de ciencia ficción y debamos escapar hacia otro Planeta? ¿Nos acordaremos en el 2040 qué tema de qué bandita éramos según un chef fumado en el segundo piso de Nevermind? Me desconecto rápido. De Internet. De la disyuntiva emocional de madrugada. De pronto, observo que ella está despierta y me mira con los ojos muy abiertos.

Algún invierno aterrador   

-Vení, soñé algo feo- dice.   
Me acerco a la cama y le pregunto si fue una pesadilla. Me contesta que sí. Le digo que soy yo, porque parece que ni me reconoce. Me dice que ya sabe. Le digo que no se asuste porque está todo bien. Pero me dura la angustia, dice. Le acaricio la frente y me pide agua. Mientras voy a buscar la botella a la heladera, me cuenta que estaba en un sótano. O en un pasillo negro. Y a lo lejos se veía una luz. Ella avanzaba pero, al contrario de lo que debería, la luz se alejaba cada vez más. Y encima, dice, la luz era intermitente, a veces se apagaba y no veía ni por donde caminaba. Y se daba cuenta, además, que sus familiares y sus amigos estaban lejos. Tenía esa sensación de mierda muy presente aunque en el sueño no había nada concreto que se refiriera a ella. ¿Y yo?, le pregunto, ¿dónde estaba? Le pido un poco de agua y me la tomo toda aunque no tengo sed. Ella hace un silencio largo. Con el tiempo me acostumbré a sus silencios. O a que retome una conversación un par de horas o días después. Es más: no sé por qué, pero me parece genial que haga eso. Al principio estabas conmigo, me contesta, pero después desaparecías.
-¿Así de la nada?
-Como en los sueños, sin mediación.
Me quedo pensando y le pregunto:
-¿Le puedo contar tu sueño al psicólogo?
-Contale los tuyos.
-Es que nunca me acuerdo lo que sueño.
-Empezá a acordarte, hijo de puta, no me cooptes.
-Amor kirchnerista. Hasta de tu inconsciente me apropio.    
Nos reímos. Voy a mear. Vuelvo y me meto en la cama. Me acuesto boca arriba y la abrazo. Ella me agarra el cuello de la remera con una mano y pone su cabeza en mi hombro. Somos como un rompecabezas humano, loco. La mítica vanguardia del Amor a las tres de la mañana de un sábado perdido de febrero. ¿Acuario y Escorpio eran signos incompatibles? ¿Spinetta y Charly no pudieron grabar un disco juntos? ¿Aquiles nunca alcanzó a la tortuga? Nacimos para estar juntos. No nos vamos separar nunca. Y si nos separamos no importa. Tiene que existir un segundo compartido que justifique la entrada al Paraíso. O al Infierno. En el Juicio Final de algún invierno aterrador.
-¿Le puedo contar al psicólogo, directamente, tus sueños como si fueran míos?
-Si me acariciás el pelo para que me duerma sí.
-Listo.
-Te amo.
-Yo también.
-Gracias.
-Me olvidé de contarte.
-¿Qué?
-En China hay un perro que tiene dos colas. 

24 comentarios:

Julia dijo...

Soy una adoradora de tus relatos. Este me gusto más que casi todos.

Qué sería de nosotros sin nuestros propios engaños tan necesarios, a veces, para seguir viviendo. Leyéndote recordé que hace muy poco me encontré con mi primer amor de juventud, cuando éramos estudiantes. Desde entonces no lo había vuelto a ver y fue algo casi mágico.

Un abrazo.

Lea dijo...

ufffff, me emocionó!!!! excelente!!
un abrazo

Anónimo dijo...

Qué lo parió, qué lindo cuentito, corvincho!

Anónimo dijo...

Demasiado autobiográfico. Dejá de llorar un rato, loco.

Jorge dijo...

Muy bueno che. Gustó harto.

Desocupado mental en la era del blog dijo...

Muy bueno! Es cierto que parece bastante autobiográfico, y en parte por eso me pareció un relato "sentido", por así decirlo.

Si fuera Dolina diría: "cuando uno se enamora, conviene creer que es para toda la vida. No se le puede decir a una mina 'amor mío, te amaré por los próximas dos semanas'". Y luego ilustraría mi reflexión con alguna cita de Borges, Jorge Wagensberg y el Unamuno del "Sentimiento trágico de la vida".

Como dice el monólogo inicial de Annie Hall: "dos litas de lázaris están en un hotel, una le dice a la otra 'che, qué comida de mierda que tienen acá'. 'Sí', le contesta la otra: 'y además las raciones son tan pequeñas'".

La vida es una mierda, pero nos parece corta.

Que no decaiga chamaco!!

Anónimo dijo...

Quisiera tener en mis manos un libro repleto de cuentos tuyos. Sería feliz. Me encantó. Me gustó demasiado.

Anónimo dijo...

Aprobado.
Lo leí dos veces del principio al final.
"El censor del PC"

JP

Anónimo dijo...

Hermoso!! cuanta fuerza.

Barbarroja dijo...

uuuuuuuuf stalker la vi en velocidad doble, y la terminé porque me autoprometí un chocolate de premio.

Barbarroja dijo...

lindo cuento.

Anónimo dijo...

Muy bueno che!
Saludos.

Anónimo dijo...

¿Por qué nos cuesta tanto el Amor?

Marulo dijo...

El amor los está muy muy muuuy boludos. ¿O necesitás que esa cosa descienda otra vez para entender como funciona? Rescatate antes de la cachetada. Suerte.

Anónimo dijo...

Tus cuestos son devorables, publicá más cuentos Corvi, si?

L.

Andrea dijo...

Marulo: Esto es literatura, qué importa si es autobiográfico? Le reprochas a algún escritor que te guste sufrir por amor y escribir en consecuencia maravillosamente hermoso? Ay!

Anónimo dijo...

Corvino, está muy bueno este relato, muy interesante el tercer parrafo, pero aún así no entendí si es un dialogo improvisado por la pareja o una enumeración del narrador? si me despeja la duda le agradezco desde ya.

Sanchy

Eduardo Araya Cortez dijo...

Don Corvino, 3 cosas:

1. Me gustó el cuentito, como siempre. Pero personalmente me quedo con aquellos textos tuyos en que el protagonista habla del amor desde la soledad o soltería. Tus personajes son aún más melancólicos y angustiosos e ingeniosos y fascinantes en ese estado.

2. Vi la película "The whisperer in darkness". En realidad es una correctísima adaptación de la obra de Lovecraft, como las hay pocas. Vale por la recomendación.

Y 3. Te aconsejo ver el documental "Indie game: the movie". Habla sobre el proceso creativo, entre otras cosas. Hace tiempo que no veía algo tan conmovedor. Quizá te motiva a escribir algo. O quizá no.
http://www.youtube.com/watch?v=LZhbCfm_JLs

¡Saludos!

Corvi (?) dijo...

Sanchy: Es diálogo, pero a propósito hice que parezca un enumeración del narrador (?).

Eduardo: Es muy buena la de Locecraft, en otro post me mataron por recomendarla. Es de unos tipos, una asociación o algo así, que se dedica a recrear películas de Lovecraft. En cuanto a lo que decís del cuento: Perro con dos colas justamente es una crítica a otros cuentos míos (como la she que se fue, etc), pero a propósito lo escribí de tal manera que nadie se de cuenta (?).

A los demás, gracias por leer, aunque no les haya gustado. Saludos.

Barbarroja dijo...

A mi si me gusto, puto! es lindo porque el personaje(?) está enamorado de los defectos de su amada, algo CLAVE para reflejar el amor, si te gustan hasta las actitudes de mierda, estás hasta las manos. Y los diálogos tienen como un ritmo (no es la palabra)... Como que enganchan lindos y naturales, pese a lo inteligentes que son (que siempre hace ruido!) El título te lleva a "más contento que perro con dos colas" que a que se resignifique después, no me gusta ni de título ni de remate... Pero el cuento está bueno, aunque los angustiantes, solitarios, nostálgicos son mejores, creo que la palabra es "catarsis" o "público pelotudo". Es como con Charly, TE QUEREMOS FISURA PORQUE ERAS MEJOR JEJEJE

Había vuelto para decir que una de Tarkovski linda es "El espejo". No ví Solaris igual.

Marulo dijo...

Salgan de la cátedra por favor!!! Manga de nenas.

lapibapintoraescribe dijo...

genial corvino sos el escritor que mejor refleja este tiempo

el lupe dijo...

la gente feliz no escribe cuentos de amor cotidiano, ocupa su tiempo garchando, tomando helados, yendo al cine, etc. la gente infeliz que intenta escribir un cuento de amor cotidiano termina tiñendo de tristeza.

Anónimo dijo...

me amás ilcorvino je, buenísimo che!