domingo, 21 de octubre de 2012

¿Sabés los pogos que hice yo en mi vida?


Hace un par de meses, un viernes helado de agosto, acompañé a mi primo a su primer recital de rock. Tocaba El Cuarteto de Nos en GAP. Quedamos en encontrarnos a las nueve de la noche en la casa de mis viejos porque a él le queda cerca y yo quería pasar a visitar un rato. Llegué nueve y veinte. Mi primo ya estaba desde las ocho y durante el día me había mandado varios mensajes. Antes de irnos empezó a guardar un montón de cosas en su bolso: los anteojos en un estuche, la billetera, un celular último modelo, un buzo con capucha. Le pregunté adónde creía que íbamos, si a un recital de rock o a un campamento. Yo era el representante empírico de ese paradigma familiar tan reconocible: el primo mayor y canchero.      

El taxista nos preguntó quién tocaba. Le gustaba mucho el rock. Dijo que antes iba a La Mula Plateada. Una vez, una pareja se puso a coger adelante de todos. Estaban locos los que iban ahí, agregó el taxista. Mi primo y yo asentimos con un gesto de complicidad. Y seguimos con ese tipo de mirada rockera durante varias cuadras. Recordé haber visto a Pez en La Mula Plateada en el año 2005. Era un barcito bastante border. Al revés de lo que sucede en la película de Lynch, había banda, lo que faltaba era el escenario: los músicos estaban a la misma altura que la gente sentada en las mesas. Había un borracho que no paraba de molestar. Gritaba, se reía, se ponía a hablar en voz alta entre tema y tema. Entonces, en medio de uno de sus habituales monólogos, Ariel Minimal le dijo: "¿Vos eras el que siempre quería llamar la atención en las reuniones familiares, no? Bueno, esto no es un cumpleaños, esto es un recital, la concha de tu madre". Fue una reacción genial. El borracho se calló para siempre. Porque aunque los músicos que tocan en estadios se quejan de que es difícil manejar a una multitud, creo que debe ser más difícil manejar a un borracho que te bardea a un par de metros. Hay que ser sabio para salir de ese tipo de situaciones. 

Como sucede en el mar, en la cola de un banco y en las canchas de fútbol, los recitales de rock demuestran que lo único que diferencia a los seres humanos de los animales es que nosotros usamos cuchillo y tenedor. La banda era muy profesional y amena. Ahora se convirtió en una favorita de las FM latinoamericanas, pero durante veinte años fue under. Es que todo ese imaginario bizarro, que antes estaba fuera del sistema lírico del rock en castellano, ahora se convirtió en la norma estética de la era. Siempre lo que se considera “contracultural” termina siendo adaptado, deglutido y serializado por el discurso dominante. Imagino que debe haber muchos fans viejos enojados, pero ésa es otra historia. El público disfrutaba y empecé a percibir a El Cuarteto como una mezcla entre Molotov (por el rap rock) y la Bersuit (por cierto espíritu festivo del ambiente) desde la perspectiva de alguien que leyó a Leo Masliah (por el ingenio absoluto de las letras). Un tema del último disco dice: “Sé que mis valores valen/ Y si las cosas no salen/ Hago como el Zelig de Woody Allen”. Antes de un par de temas el cantante principal contó que se le habían ocurrido en Mar del Plata. Ejercía una demagogia que no alcancé a entender si era satírica o verdadera. En cualquier caso no me pareció efectiva. Pero el problema era mío. Como en otros recitales a los que asistí sin saber mucho de la banda o el solista en cuestión, me di cuenta que no manejaba completamente el código de los que estaban ahí. Me reía cuando todos se callaban la boca. Me quedaba impávido cuando todos largaban una carcajada. No aplaudía cuando había una ovación.

Cada tanto, si sonaba algún tema que le gustaba demasiado, mi primo iba hacia adelante y volvía para contarme algunas impresiones sobre la banda. A veces sacaba algunas fotos con el celular. Estuve a punto de aconsejarle no hacerlo porque eso le quitaba densidad a la experiencia. Y además se le podía romper. Pero no quise ponerme en policía con una persona nacida en el año 1995 y le dejé hacer lo que quisiera. Tal vez eso de que sacar fotos en un recital le quite potencia al momento sea una estupidez. Tal vez los que sacan fotos en un recital disfrutan el triple: mientras ven el recital, mientras ven las fotos en sus casas y cuando se las muestran a sus amigos. Hay mil maneras de ver la vida. Y otras mil de ver un recital. Tal vez nos declaramos en contra de ciertas costumbres relacionadas con la tecnología por ignorancia y prejuicio y, lo que es peor, cierta adhesión a normas de comportamiento políticamente correctas. Todo era más o menos perfecto hasta que mi primo tardó en venir. Pasaron dos o tres temas y rápidamente ingresé en la desesperación. Estos salvajes de mierda le rompieron los lentes de contacto de un codazo y le explotó el ojo, pensé. O se le cayó el celular al piso y lo está buscando mientras lo cagan a patadas. O peor: recibió un golpe en la cabeza, se desmayó y los infradotados le bailan encima al ritmo de la coreografía del video de "El hijo de Hernández". Después comencé a elucubrar las terribles reacciones que el acontecimiento tendría en mi familia. Y cuando pasaron cinco o seis temas y mi primo no daba señales, pensé lo peor. Porque que se te muera tu primo en un recital de rock ya debe ser doloroso, ¡pero que se te muera en un recital de rock uruguayo además es indigno! "Tu sombra hiende la distancia", pensé, "es como un pétalo de sal". “Say no More”. “Toxi taxi viene y va y tu sombra va detrás”. “No puedo evitar que los sándwiches de miga vengan hacia mí”. “Kinki, Nasty, roba el show de stripper y arranca mil hurras: ¡Viva Satana! ¡Viva Satana!”. “Las gallinas se ahorcan en el muelle, la infancia anda suelta anciana y crece”. ¿Qué mierda es todo eso? ¿Cómo pude dedicar tantas horas de mi vida a esa farsa? ¿Por qué tal devoción por gente que toca la guitarra, canta mal y nunca leyó a Borges?

Ortega y Gasset decía que el amor es un error de la atención. Uno mira demasiado a una mina, examina los detalles mínimos de su personalidad y se pasa de rosca. Acto seguido, todo lo que hace y dice, por más que se trate de enormes boludeces, te parece maravilloso: estás enamorado. Entre paréntesis, en "Asterix, el encargado", un cuento genial de Fabián Casas, el narrador asiste a una fiesta y ve una chica durmiendo en un sillón. Cuando se retira, le deja un papelito en el bolsillo de su sobretodo con una frase de Flaubert y su número de teléfono: "Basta que miremos demasiado fijo una cosa, para que empiece a resultarnos interesante". En fin, creo que el rock también es un error de la atención. 

Mientras seguía sumergido en esos pensamientos oscuros, mi primo volvió. Sonreía y no lo escuché, pero seguramente me contaba cosas extraordinarias que habían sucedido allá adelante. Le pregunté qué había estado haciendo.
-Pogo- contestó.
No dije nada y ante mi silencio, explicó seriamente:
-El pogo es saltar y empujarse.
Ya sé, grité, por favor, ya sé lo que es el pogo, yo hice muchos pogos. Como me di cuenta que me había desquiciado, rápidamente pregunté en clave paródica:
-¿Sabés los pogos que hice yo en mi vida?
Mi primo se cagó de la risa y volvió nuevamente cerca del escenario porque sonaba "Buen día Benito".

A esta altura ya no era el primo canchero, ese reconocible paradigma familiar, sólo el primo mayor.  

A la vuelta, el taxista también era rockero y tenía más o menos mi edad. Dijo que le gustaba el Cuarteto, la Vela Puerca y No te va gustar, entre muchas otras bandas. Mi primo le contó que era su primer recital. Mientras veíamos cómo abría la puerta de entrada de su casa, el taxista dijo que para mi primo el recital debió haber sido todo un flash. Si, respondí, para mí también fue un flash. Hasta que bajé nos quedamos hablando de la época en que Los Redondos todavía estaban juntos y cuando Charly aparecía de improvisto en Elvis Café.   

24 comentarios:

Desocupado mental en la era del blog dijo...

"Basta que miremos fijo un partido del Boca de Falcioni, para que empiece a parecernos una mierda" (Angel Cappa)
Ojalá la haya pasado bárbaro tu primo... está bueno que el primer recital sea una experiencia placentera. Yo recuerdo la primera vez que fui a ver a los Redondos... salí re flasheado.
Saludos!

Miño dijo...

¿A los 17 su primer recital de rock? Qué loco, yo empecé de re pibito. Ojalá la haya pasado del re carajo... aunque no banco mucho al cuarteto y ni ahí me parece que su música de para poguear, pero bueno, es algo muy subjetivo. Llevalo a ver a Pez y va a quedar de la cabeza.

Anónimo dijo...

Buena crónica, de esas de "cuando a ud. le parece que sabe todo de la vida, se da cuenta de que es un pelotudo, que todo cambia, esté ud. de espectador o no".

Hombre Polilla dijo...

No me animo a escribir sobre interpretaciones del post, porque seguro en un rato encontraría una nueva y entonces todo el análisis anterior habría sido al pedo.
Por más que me bardees, te doy las gracias de nuevo.
Y tené en cuenta que cuando a alguien podés basurearlo y no le importa, es que sos grande. O que el otro es un pelotudo ("Lo dejo a tu criterio").
Gracias.
Chau.

Anónimo dijo...

que linda crónica=)

Cine Braille dijo...

Peor que se te muera un primo en un recital de rock es acompañar a una novia a un recital de Montaner y que a la salida te pare TN para preguntarte qué te pareció. Después del bochorno ése hay que cambiarse el apellido e irse a vivir a Katmandú.

Hugo dijo...

¡Qué grande! Eso es ser un primo copado.

Yo soy de los que aborrecen a quienes sacan fotos o filman en un recital; aunque después me cuelgo viendo videos en YouTube subidos por los que estaban ahí.

Qué se yo, a mi dejame tranquilo viendo a la banda sin ningún aparatito de por medio.

Santiago Segura dijo...

Ja, la anécdota de Cine Braille es definitivamente peor... Un valiente, mis respetos (?).

Igual, sí: somos viejos.

Anónimo dijo...

El Día Que Artigas Se Emborrachó
El Cuarteto de Nos

"Mi autoridad es la hermana de vosotros
y ella se deja ante mi presencia soberana"

El día que Artigas se emborrachó
hizo cualquier cagada como un buen señor
pero como ningún libro nunca lo contó
por eso ahora agarro y se los cuento yo.

Con la lengua trabada explicó el general
qué color en su bandera iba a utilizar:
"blanco y rojo en honor al vino que me tomé,
y azul por el pedo que después me agarré".

Se emborrachó, porque la guerra perdió
y se emborrachó, porque alguien lo traicionó
se emborrachó, y la patria se lo agradeció.

"Llegamos al Ayuí con el éxodo oriental"
gritaba haciendo eses nuestro general
y un paisano le avisó "pero usté está en cuete,
éste no es el Ayui, no ve que es el Miguelete".

Llegó al Hervidero y antes de tropezar
preguntó a que hora tocaba la Banda Oriental
se tomó un bicarbonato que después eructó
y le puso a ese pueblo Purificación.

Se emborrachó, porque la guerra perdió
y se emborrachó, porque alguien lo traicionó
se emborrachó, y la patria se lo agradeció.

Ese día dejó como a diez embarazadas
se casó con la prima que era medio retardada
le dijo a Posadas "agarrala que me crece",
y vomitó en las instrucciones del año trece.

Mamado hasta las patas dijo "me gusta esa china"
y en realidad no era otro que el negro Ansina,
fajó a Lavalleja que le quiso explicar
pero el pedo se le fue recién en el Paraguay.

Se emborrachó, porque la guerra perdió
y se emborrachó, porque alguien lo traicionó
se emborrachó, y la patria se lo agradeció.

"Whisky para los vencidos!"

El Corvi dijo...

Eh, pero yo la pasé re bien. Polilla, no recuerdo haberte bardeado. Cine: eso te pasó a vos? No está tan mal, después de todo Luismi es nac and pop: http://www.lanacion.com.ar/1519711-antes-de-hablar-por-cadena-cristina-junto-a-luis-miguel-con-las-abuelas-de-plaza-de-mayo

Saludos, amigos.

Lisandro dijo...

mi primer reci grande (por que antes habia ido a ver bandas locales) fue intoxicados a los 16 años. Me alegra porqué fue bastante violento por momentos. Con respecto al rock yorugua, todo me parece una chagar salvo carmen sandiego

Hombre Polilla dijo...

Corvino:
No me bardeaste. Quería dejar en claro que si te pintaba putearme por rompe bolas, estaba todo bien... porque sos groso.
Chau. De nuevo.

Anónimo dijo...

Mi primer recital fue uno de kapanga en san clemente del tuyu.. año 97 o 98.. un verano.. habian sacado operacion rebenque (gran disco). y tengo un par de anecdotas: recuerdo con mucho cariño una versión de la parabellum de los redondos y recuerdo con dolor el crack que me hizo un dedo en medio del pogo de "soy elvis.. soy elvis.. y mirame como muevo la pelvis".. estuve mas de la mitad del recital sosteniendome el dedo que al otro día resulto estar quebrado

Corvi dijo...

Hombre Polilla: La próxima vez explicá mejor qué mierda querés decir, ok? Andá a cagar. Enseñanza: no le digas a alguien que te bardee, porque te va a bardear (?).

Para el que le reprocha a mi primo que fue a ver rock tarde: no sé si fue el primer recital, sí fue el primer recital en el que pagó.

Para los que recuerdan su primer recital: no me acuerdo cuál fue mi primer recital, seguro fue uno de Charly. Igual nadie me preguntó.

Para los hijos de puta que nos niegan la verdad.

Saludos.

Cine Braille dijo...

Lo de Montaner le pasó a un compañero de trabajo. Le duró más la vergüenza que la novia. Suele pasar.

Anónimo dijo...

...Se le da una estocada "significativa" a D'elía, se aprueba ley de ART, se descabeza una cúpula policial por ligaduras con el narcotráfico, etc...y el Corvino pelotudeando...Corvino sos el *Maradona de la blogósfera progre!!!!!


*Maradona: Objeto popular utilizado por gobiernos o corporaciones mediáticas para instalar una cortina de humo distractora cuando la situación lo requiere.

Ojón Ojeda






Anónimo dijo...

Ojón, estás meando afuera del tarro.
Te equivocás seis veces:
1- No existe una blogósfera Progre.
2- Este blog es de un escritor y escribe lo que se le canta las pelotas pero no es pelotudeo.
3- Para que Corvino te conteste,con esta ofensa no alcanza; tenés que apuntar mejor.
4- Maradona no se mancha.
5- Si querés política andá a mi blog pero no creo que entiendas un carajo.
6- Los recitales de rock me chupan un huevo pero no te metas con Corvino.

¡Ojón al piojón!

JP Filocubano alerta.

Corvino dijo...

Cine: "le pasó a un amigo de un amigo...". Vamos, estamos entre amigos, Cine (?).

De hecho nací el mismo día que Maradona... y eso es lo único que me acerca a Maradona (por otro lado, prefiero a Riquelme; aunque hasta el 2000 me quedo con Maradona).

http://coningredientes.blogspot.com.ar/

Ése es el blog de JP, me tomo el atrevimiento de linkear. Lo recomiendo y de paso me rectifico de alguna que otra chicana en alguna que otra discusión bloguera: escribe muy bien, su prosa fluye.

Saludos.

Cine Braille dijo...

¿Por qué te creés que firmo "Cine Braille" y no con el nombre del DNI?
Si yo fuera un genio como Larry David, con eso ya tendría para arrancar un capítulo de Curb o de Seinfeld.
¿Viste esto?
http://www.crackle.com.ar/c/Comediantes_en_carros_tomando_caf%C3%A9/Larry_come_un_panqueque_con_subt_tulos/16000458

Anónimo dijo...

Martin:
Mi prosa fluye y mi próstata rejurgita. Gracias por el link.
No rectifique que oscurece.

Cine Braille:
mi primera mujer se enamoró del pelado Cordera a los 55 años y la segunda tiene a Alejandro Sanz en el MP3; a lo mejor la tercera comparte conmigo algún disco de Herbie Hancock (al que tuve la suerte de ir a escuhar en vivo, en el 2000)
Pero nunca me emocioné tanto en un recital como en Café Homero sentado al lado del negro Ruben Juarez con cuatro whiskys y su infernal versión de Tinta Roja.
Me abrazó al final y me dijo - vos sos de éste palo, gordo - todavia no entiendo a qué se refería o si lo dijo sin coma.

JP

Anónimo dijo...

"Maradona no se mancha"...habría que empezar por avisarle al mismísimo Diegote!!

no soporto a la gente dijo...

Sacar fotos en un recital -o en cualquier ámbito, diría- es como sacar fotos mientras cogés. Lo central pasa a ser que la foto o la filmación salga bien, y el recital, el garche, la reunión, pasa a segundo plano, creo. Y finalmente terminás cogiendo para sacar fotos.

No sé. No tengo cámara.
Pero la idea de que haya recuerdos de primera, digitalizados y objetivos, y recuerdos de segunda, imprecisos, dudosos, en la voluble memoria de nuestras cabezas, no me gusta.

Igual, este video está muy bueno. Valió la pena filmarlo. El dedo en la lengua a los 9:21 me mata.

Anónimo dijo...

...Uno de los mejores posts del Corvino!! esa sensación de hastío y alienación ante los propios gustos musicales me es muy familiar!!

Mr Gabi

Anónimo dijo...

genio!