domingo, 6 de octubre de 2013

¿Por qué no puedo hacer un gol si cuando partió el pase estoy adelante de la línea del último jugador del equipo contrario?



Ahora que se viene el superclásico y a mí no se me mueve un pelo descubrí que desde que River volvió a Primera, el fútbol me interesa cada vez menos. Fue tal la adrenalina que gasté en aquella mítica temporada 2011/2012 que me quedé sin combustible para lo que sucedió después. "Aquella mítica temporada", escribí, espontáneamente, como si me estuviese refiriendo a la Revolución Francesa y no a algo que pasó el año pasado e involucró a tipos como Funes Mori. River ascendió pero mi interés comenzó a descender. Se me ocurre que la única forma de mantener el entusiasmo hubiese ocurrido si River se hubiese ido a la Primera B, de ahí a la C, de ahí a la D y de ahí a la Nada. Uno valora las cosas en ausencia y ahora que jugamos otra vez los domingos el fútbol me parece muy bien definido en esa frase que dice que son 22 idiotas atrás de una pelota. Mientras otros millones de idiotas lo miran y otros millones de idiotas lo desprecian. Mirar un partido para mí se convirtió en ir al cine y que en medio de la película el protagonista pare todo y diga: "Esto es una representación, lo que ven al fondo es un decorado, nadie muere, la sangre es tempera, en la escena de sexo ni siquiera estábamos desnudos, no estamos en 1923, sino en el 2013, y yo no soy El Gran Gatsby, me llamo Leonardo Di Caprio, mucho gusto". Todo me parece una farsa: el festejo en los goles (¿por qué los jugadores, incesantemente, se meten el dedo gordo en la boca?), el dramatismo de las caras de los hinchas cuando algo anda mal, las quejas de los directores técnicos. Por un instante me parece que hay algo indecible que saben todos menos yo y por eso están tan preocupados. La novela de Cortázar que más me gusta se llama Los Premios. Cuenta la vida de los habitantes de un crucero misterioso: nadie puede ingresar a la popa. Pero durante toda la novela, al mejor estilo Kafka, no se explica por qué nadie puede entrar allí. El sentido del fútbol ahora me parece tan inabordable como esa popa. Pero a esta novela en vez de escribirla Cortázar, la comenta Julio Ricardo, un anciano demente empecinado en contar todo al revés. 

Los jugadores más preocupados en pedir que le saquen tarjeta a los contrarios que en jugar me parecen unos llorones, al estilo Popis cuando le recomendaba a Kiko que acusara al Chavo con Doña Florinda. Como a las películas de Eliseo Subiela, desde mi perspectiva, al fútbol le falla el verosímil. Además me hago preguntas peligrosas, que pueden terminar con todos los hinchas del mundo hamacándose en el suelo con una camisa de fuerza: ¿no será mucho perder 90 minutos por semana en algo tan intrascendente? ¿Por qué razón eludir tipos con una pelota en los pies es considerado hermoso? ¿No es absurdo que las personas lleven una pelota con el pie y la quieran meter adentro de un arco? ¿Qué clase de locura espantosa es esa? ¿No nos habrán engañado para que no pensemos en las cosas importantes, por ejemplo la muerte? ¿Por qué el off side? ¿Por qué no puedo hacer un gol si cuando partió el pase estoy adelante de la línea del último jugador del equipo contrario? Claro, porque estoy adelantado. Pero ¿por qué no puedo estar adelantado, hijos de puta?

Bianchi y Ramón volvieron al futuro pero ya nada es como era. En el fútbol y el rock eso pasa todo el tiempo. Recuerdo que durante años se pidió que la Afa le diera una oportunidad a la generación del 86'. Se hablaba de la generación del 86' como si fuera la del 37', que fundó las bases elementales de la Patria. Pero cuando la generación del 86' (con Batista y Maradona a la cabeza, algo así como Sarmiento y Alberdi) se hizo cargo de la Selección, directamente destruyó el fútbol argentino tal y como lo conocíamos. Bianchi, en el campeonato pasado, no salió último de pedo. Y Ramón hizo una campaña aceptable pero perdió todos los partidos que tenía que ganar, no ganó ni uno solo de los fuleros. Probablemente, con su habitual soberbia, haya dado a entender que lo hizo adrede. Y encima los dos equipos juegan para el orto. Pero igual los periodistas diagnostican un futuro prometedor porque River eliminó a Liga de Loja, un equipo que con respecto a la Liga de Quito es lo más parecido a Sonya, esa marca que imita a Sony aunque todos nos damos cuenta que no es. A Bianchi lo felicitan por haber unido a Gago y a Riquelme. Yo creo que si Bianchi tiene a Gago y Riquelme en un equipo y no los pone de titulares se demuestra lo que muchos venimos pensando: el que volvió no es Bianchi, ¡es el gran Larry David en uno de sus clásicos chistes! Abro paréntesis: Larry David fue uno de los creadores de Seinfeld. A Seinfeld, el comediante, le llegaron a ofrecer 5 millones de dólares por capítulo para seguir con la serie pero el tipo se negó porque consideraba que ya había dado lo mejor. Cierro paréntesis. Lo mismo sucede en política. León Gieco se hacía eco del pedido de la gente y reclamaba "un presidente joven, que ame la vida, que enfrente la muerte, la tuya, la mía, de un perro, de un gato, de un árbol, de toda la gente". Bueno, señoras y señores, les presento al presidente joven: Amado Boudou. ¿Y Obama, el negro más blanco de la historia? Yo sólo te pido que Los Redondos no se vuelvan a juntar. Abrazo de gol.     

19 comentarios:

Leandro Snm dijo...

Te pegó mal el escabio. Me gusta. Coincido con el 90% de las cosas. Incluso con los spoilers.

Saluditos.

Paco Censor dijo...

Perdí el interes por River desde que está el canchero de Ramón: me parece terriblemente desilusionante, una pesadilla, una vuelta a los noventa; no sé, es como si el presidente de Argentina fuera Amado Boudou.

Alejo Salem dijo...

Lo hiciste de nuevo, Corvino.
Abrazo.

Anónimo dijo...

Estás en orsai; estupendo.
Feliz domingo.
JP

Mauri K dijo...

Corvino, si no existiese el OFF SIDE, habría tantos goles en los partidos, con en los de basket y el festejo por su obtencion tendria la misma jerarquia que un gol de basquet, un pedo digamos.
Y los goles perderian su belleza, la táctica creativa y todo sería
una cagada, al final nadie miraria partidos.

Diego Astarloa dijo...

Hola Corvina. Me pareció genial tu texto; qué estilo digresivo apaludible de dorapa. Y me cagué de risa. Te ganaste un lector, viejo. Un abrazo!

jfc dijo...

Si a boudou le pega la nacion y perfil, entonces no debe ser tan negativo, lógica jauretcheana,
votemos lista celeste y blanca o metrobus, camaritas, semillitas y sonrisitas

Desocupado mental en la era del blog dijo...

"Ganamos", aunque afortunadamente no vi el partido, porque debe haber sido un dolor de ojos. Para mí, en caso de empate, deberían jugar pulseadas los cinco jugadores más fuertes.

Anónimo dijo...

En el hockey suprimieron el offside y no hubo la avalancha de goles que algunos pronostican respecto del fútbol.
Bah, yo qué sè..

Billy dijo...

Ta bien, olvidate del fútbol hasta que llegue el mundial. Ahí te pones a hacer posts para todos los partidos.. a laburar corvino, que quiero que la experiencia Brasil 2014 esté marcada por este blog, como el mundial anterior y el final de Lost.

JLO dijo...

y además siempre lo mismo: o gana Boca o se las arregla para festejar... salu2...

Anónimo dijo...

Sambú

Quién iba a decir que tan luego, el brasilero Alfredo Le Pera iba a terminar explicando el trauma post descenso de los hinchas de River

La verguenza de haber sido y el dolor de ya no ser

Anónimo dijo...

Corvino, el fútbol existe porque existe la muerte. Como casi todo lo que existe y vale la pena. Sin la muerte, no habría nada.

PD: me corrijo: si la lógica de una porno dominara el mundo, el futbol y/o la cultura no existiría.

Abrazo,
Polkiani.

Anónimo dijo...

Sí que podés hacer un gol en esas condiciones.
Y hasta te lo pueden cobrar.
Sobre todo, si tu camiseta es celeste y roja....

zidane dijo...

medio putazo eso de preguntarse por qué es bello eso de eludir rivales con la pelota atada al pie.

Cine Braille dijo...

Hubo un River, el Millonario, el Campeón del Siglo XX, hasta del día del infame 2-2 con San Lorenzo en la Libertadores 2008, ganando 2-0 y con el rival con dos jugadores menos. Venía de antes, de las primeras grandes macanas de Aguilar, pero ese día quedó claro. Lo que vino después es otra cosa, una especie de Racing de Núñez.

Ricardo dijo...

Probablemente Ramón Díaz tenga la culpa.
Y la ida de Funes Mori. Ahí está, para todos los que lo puteaban, ahora extrañan, como Jelinek a Fariña, la ficción que le metía Rogelio al fútbol. No me digan que la esperanza de observar en vivo y en directo, como en alguna novela, la redención del héroe caído en desgracia, no era parte del atractivo.
¡Volvé, Rogelio! ¡Perdonalos, no sabían lo que hacían!

Saludos.

Carpe Diem dijo...

Yo esperaba. Esperaba que el Melli intentara una chilena y terminara auto decapitándose...Es cierto, esa expectativa ha muerto.

Anónimo dijo...

Parece una arbitrariedad total el off-side, claro, y raro, pero en realidad es totalmente razonable para que no se arruine la dinámica del juego. Es bastante difícil imaginar cómo sería sin esa regla, ¿no?
Me gustó lo de Desocupado de definir los empates con pulseadas, con cualquier prueba al azar, diría yo.