miércoles, 4 de diciembre de 2013

No te busques ya (en el umbral)

Habitualmente, los comentaristas de un blog le hacen recomendaciones al bloguero. Por ejemplo:
1) Morirse. El comentarista cree que el bloguero no debe existir más en la Tierra y debe morir.
2) Buscarse un trabajo. El comentarista cree que alguien que escribe en un blog es un vago sin remedio y ésa es la causa por la que tiene tanto tiempo para escribir un texto de tres párrafos una vez cada quince días.
3) Que deje de escribir estupideces. El comentarista cree que el bloguero es estúpido y por lo tanto escribe estupideces, por lo cual lo invita a dejar de escribir tales estupideces.

En otras ocasiones más agradables, el comentarista parece pertenecer a este mundo y recomienda películas, canciones o, en este caso, series. En la última semana varios comentaristas del blog me hablaron de una serie llamada Louie. Así que la vi. Y me pareció genial.

Habría que saber distinguir las cosas que no nos gustan de las que no entendemos. Cuando vi Louie por primera vez, recién salida del horno, creí que no me gustaba. Ahora me doy cuenta de que no entendí nada. Todas las características que hacen de la serie algo original a mí me resultaron ilegibles: la inconexión, la deformidad, la indefinición temática. Cada episodio dura 20 minutos pero no tiene núcleo: va de un monólogo sobre la paternidad a una escena en la que Louie intenta levantarse a una mina sin éxito, otra en la que canta a todo volumen un tema de los Who mientras sus hijitas se horrorizan y cierra con un encuentro con el psicólogo. O el odontólogo. O un doctor sádico. Cambia el formato: a veces la anécdota está contada como si fuese un cuento de estructura clásica (al estilo Canterbury o Decamerón; incluso con moraleja y todo) a veces muta a comedia romántica trash; a veces es una viñeta urbana en el subte, de las que aparecen en la contratapa de los diarios. En la mayor parte de los casos, el capítulo termina cuando te parece que recién está empezando. En ese plano Louies C.K maneja el anticlímax como un maestro y esa gambeta al remate se convierte en un estilo totalmente admirable a medida que pasan los capítulos. Louie es Seinfeld escrito por Harvey Pekar. El antihéroe judío y neoyorquino regresa, pero en este caso cambia el enfoque y mira el mundo desde la perspectiva del padre loser, divorciado, sexualmente hambriento y emocionalmente derrotado. Y es esa faceta dramática, ese nicho impensable (porque se atisba algo parecido a un compromiso con el prójimo), lo que hace a Louie más humano y cercano. Mucho más que Woody Allen o Seinfeld: ellos daban la impresión de no creer en la existencia de la vida, ni la que representaban en sus personajes autobiográficos ni la que vivían como actores del mundo "real", como si la idea subyacente fuese que de verdad todo era broma y no valía la pena gastar sentimientos en una macro farsa terrible como la vida. En Seinfeld, como quería Mallarmé, la realidad culmina en una serie. En Louie, como versionó Cortázar, la serie culmina en la realidad. Louie sube el voltaje de contenido revulsivo, pero en compensación baja el nivel de nihilismo e ironía social. Por momentos se permite la postal melancólica de la ciudad y las primeras luces de la mañana, la postal cursi del padre desayunando con sus dos hijas luego de una mala noche. Por último, otro dato que juega favor de la serie es el tema que suena en la presentación ("Brother Louie", de Stories): ahí te das cuenta lo necesaria que es la música y la forma en que te predispone a ser feliz (o más feliz).  
 
Transcribo dos situaciones de Louie tal como aparecen en la serie, sin análisis ni opinión:

1) Louie monologa. Dice que una de las cosas que más teme es que sus hijas desaparezcan. ¿Por qué? Porque habitualmente cuando un niño desaparece es porque un mayor los rapto y abuso sexualmente de ellos. Y la pedofilia está tan mal vista en la sociedad que el pedófilo decide matar y enterrar en un baldío a sus víctimas antes de ser descubierto. Entonces Louie propone que la pedofilia no esté tan mal vista así en caso de que un niño sea abusado en vez de asesinarlo, el pedófilo pueda devolverlo a su casa.
2) Louie tiene una cita con una mujer. Ingresa a un local de donas. Un grupo de adolescentes hace mucho ruido y Louie les dice que se callen. Uno de los adolescentes se acerca a la mesa donde está Louie (de 42 años) y le dice que si no le pide por favor que no le pegue, lo va a cagar a piñas adelante de la mujer con la que está saliendo. Louie le pide que por favor no le pegue. Los adolescentes se burlan y se van. La mujer le dice que lo perdone pero que después de ver eso no le tiene respeto.

Desde hace un tiempo existe la sensación de que el umbral del sexo está cada vez más alto. Es decir que cada vez ponemos más alta la vara de la excitación sexual. El tipo que hace 20 años se masturbaba con una Playboy, hoy busca en su página porno favorita "filipinas bailando el ula ula con un enano albino mirando a través de un caleidoscopio" y probablemente encuentra el video. La existencia de esa múltiple oferta de escenas específicas en las que casi cualquier fantasía sexual, por más retorcida y bizarra que sea, encuentra su representación, viene a explicitar una demanda creciente por parte del público. Del mismo modo, una serie como Louie informa que se ha extendido el umbral del humor, es decir que cada vez nos cuesta más reírnos. No ya en comparación a Los Tres Chiflados o El Chavo del Ocho, sino con respecto a Seinfeld o Friends (menciono estas dos series por ser famosas y modélicas del humor contemporáneo, no porque tengan algo que ver). El humor siempre estuvo ligado al dolor y la humillación, pero ahora aparece casi como algo indesligable del dolor y la humillación.

En cierto sentido, hemos llevado al límite todos los umbrales, no sólo los del sexo y el humor, sino también los de la tolerancia a la violencia. Por eso, hermanxs, lo único que nos queda es elevar el umbral del amor. Y que siga la melodía. 


12 comentarios:

Victoria dijo...

¡Gracias! El final de Dexter dejó un vacío en mi disco rígido que todavía estoy buscando llenar.

Martín dijo...

Qué bueno que viste, digeriste y escribiste a Louie.

Lo que más me gustó de la serie, en comparación con las demás comedias charladas aquí, es que, a través del cristal del absurdo, no reduce la existencia, sino que la amplifica.

Y a diferencia de Harvey Pekar, no hay que olvidar ciertos aspectos de realidad: Louie es multimillonario y monologa a sala llena hace más de una década. Parir una serie así desde ésa altura debe sentirse de puta madre.

damianivanoff dijo...

que bueno ver tu reseña sobre "Louie"!!!

(y desde ya mil pedondes por haber sido tan rompebolas)

es un tipo (Louis CK)que iene facilidad, sin valerse de recursos bajos ni predecibles, de hacerte pasar por muchos sentires incluso encontrados, contradictorios. la escena que contas de la cafeteria te deja pensando montones de cosas (la posmodernidad, el machismo, la violencia, la mujer machista, el miedo en la calle, etc), pero el capitulo sigue y te encontras con un padre, que muy amargado, reconoce que no puede encauzar a un hijo mal llevado.

hay escenas hilarantes por lo sutiles, como esa en que una de las nenas le dice a Louie, mientras {el le lava los dientes antes de ir a la escuela, que le gusta estar mas con la mama...pero lo dice con ese tonito hiriente y jugueton de las nenas (que ya sabemos son mujeres en miniatura); la cara que pone Loue disimula mal que le rompio el corazon un pouito y la caretea, pero cuando se da vuelta la nena, sin que lo vea, le hace "fuck you",con cara de tener ganas de matarla. En fin. No quiero aburrir explayandome, pero es una serie que realmente me atrapo. Nota aparte: "Louie" SE CAGA en ciertos convencionalismos. La actriz que hace de ex esposa en un capitulo cambia en otro, una mina se cansa del chabon en medio de una cita, se sube a un helicoptero y lo deja solo en un banquito, estando de viaje pide un vaso de agua en un avion y le dan uno diminuto que puede sostener con dos dedos...

...etcetera.


saludos.

Damian

Corvino dijo...

Che qué onda el capítulo de Louie en Afganistán? Lo vi ayer después de postear y me hizo mucho ruido. Sigo sin entender. Saludes.

JLO dijo...

mas allá de las aseries, que lindo seguir teniendo presente al Flaco...

lo que leí de la serie no me gustó ja, un humor hiriente? Seinfeld es la única serie que seguí, mas allá del superagente 86 y todas las de mi infancia...

bueno, me fui a la carajo... que tipos raros estos bloguers...

Sex Shop dijo...

Muy buenoooo!!!!!!!!!!

damianivanoff dijo...

Sí, el de Afganistán no sé qué decirte...y bueno, hasta los simpsons tuvieron sus agachadas...a mí me parece que el capítulo más flojo es justamente el primero, por la resolución completamente inverosímil y fuera de tema con la serie (que aparecen bocha de autos onda VIP para levantar a los pibes).

saludos

Anónimo dijo...

morite

Anónimo dijo...

BRAVO! qué raro que billy no comentó, dado que él me abrió la pantalla a esa maravilla angustiante que es Louie.
Me encanta que no sea cínico, justo como has dicho.
No la seguí completa porque me dieron ganas de juntarme con ganadores, aprovechar mi femeneidad, juventud y tersura y pegar grititos. Pero ahora, más tranqui, la podría retomar.
salú corv.
vlt.

Corvino dijo...

Si, que Billy diga qué le parece el capítulo sobre Afganistán!!

Anónimo dijo...

Mas allá de lo que pensemos de la política externa yanqui, los milicos de allá son respetados/queridos por la gente y un episodio como el de Afganistán a ellos no les hace el menor ruido.

El capítulo es patriotero, sentimental y feel good, no hay porqué negarlo. Además tiene una atmósfera documental que no tienen ninguno de las otras historias. Mas cerca del "Louie-real" que del "Louie-personaje".

Después de todo él no deja de ser un americano promedio que trabaja de cómico y, cual Cantalicio Luna, recorre los fortines "entreteniendo a la tropa".

Chancho Piluqui dijo...

Llego tarde al tema, pero no quería dejar de comentarlo. Soy muy fanático de Louie. Me todos los stand up disponibles, la investigación sobre la Iglesia Católica que está en Youtube y las series. Primero vi Lucky Louie, que me pareció una sitcom bastante estándar, con algunos chistes bravos sobre pajas y otras cosas, pero nada más. Cuando vi Louie, quedé impactado y me pasó casi calcado lo mismo que usted. Llegué a este razonamiento, que es bastante arbirtrario, pero tal vez comparta: Seinfeld cambió las sitcoms por cuanto los 4 personajes principales eran básicamente despreciables (que los adoráramos igualmente es otro cantar) Ahí se cambió el paradigma. Después vino The Office (o vino primero Arrested Development?), donde la risa llega, pero es distinta, no explosiva, instantánea, sino que es incómoda... o sea, es gracioso, pero te hace una cosa en la panza. Louie lo llevó un paso más allá. Louie es "post humor". Ya no nos reímos a carcajadas. Ya no nos reimos con incomodidad. Ya no nos reímos. Y es increíblemente fresco. El capítulo del amigo suicida me cagó la noche.

Me gustó muchísimo eso de "Seinfel escrito por Harvey Pekar", es acertadísimo.

Abrazo.