viernes, 31 de octubre de 2014

Intrusos en Abbey Road


Me regalaron El sonido de los Beatles, un libro en el que Geoff Emerick, ingeniero de sonido de varios discos de la banda, explica la manera en que se realizaron varios trucos técnicos para que todo sonará diferente y mejor. Como el libro me gustó tanto (creo que es uno de los libros que más disfruté junto a Borges de Bioy), comparto algunos chismes sobre las peleas internas de la banda, que Emerick cuenta con especial énfasis.

Lennon vs. McCartney: Para Emerick John y Paul siempre fueron distintos: uno caótico, el otro metódico; uno brutal, el otro conciliador; uno instintivo, el otro intelectual. Hasta Sgt. Pepper's las diferencias eran necesarias para la evolución musical del grupo: a pesar de la distancia estética, los dos se complementaban como una pareja ideal. Según Emerick, Paul incidía más en las canciones de John que John en las de Paul (las llevaba casi terminadas y John tampoco se preocupaba mucho por ellas). A partir de la muerte de Brian Epstein, el desembarco del lsd y la irrupción de Yoko, todo se volvió mucho más denso (incluso Emerick renunció mientras se grababa el Álbum Blanco porque no se bancaba más la mala onda). A Paul no le agradaba la experimentación pasada de rosca de Lennon (odiaba "Revolution 9" y la forma abrupta en que termina "I Want You (She so's heavy)". Lennon se burlaba abiertamente de ciertas canciones de McCartney, especialmente de "Ob-La-Di, Ob-La-Da", a la que calificaba de "música para abuelas". McCartney cansó a todos intentando nuevas formas de tocar ese tema y, paradójicamente, fue Lennon el que un día, sacadísimo, se sentó al piano e inventó los acordes iniciales con los que empieza el tema. Sin embargo, en medio de esa tensión, Lennon y McCartney grabaron solos "The ballad of the John y Yoko", hicieron junto a George las preciosas armonías vocales de "Because" y tocaron, también junto a George, los solos de guitarra de "The End". Para Emerick el líder de los Beatles siempre fue Paul.   

McCartney vs. Harrison: Básicamente McCartney se la pasaba ordenando a George el modo en que tenía que tocar, hasta el punto en que él tocaba el solo del tema si así le parecía. Recién en Abbey Road, más seguro con sus aportes, George se animó a decirle a McCartney cómo tenía que tocar el bajo.

McCartney vs. Ringo: El mismo caso que Harrison: McCartney también tocaba la batería y Ringo se exasperaba con sus indicaciones.

Beatles vs. George Martin: Según Emerick, al principio la unión entre el productor y el grupo era perfecta. A medida que pasó el tiempo y comenzaron los cambios (la fama, la evolución artística) los Beatles comenzaron a desacreditar a George Martin, haciéndole saber (siempre en forma implícita) que podían hacer música sin él. A Martin le desagradaba bastante la experimentación con drogas de Los Beatles y durante una de las sesiones de Magical Mystery Tour, mientras los Beatles hacían una zapada interminable, dijo "¿Qué estoy haciendo acá?" y se fue. Emerick y su ayudante se burlaron del tono de la voz de Martin y al rato se fueron también (parece que el tono de la voz de Martin es muy gracioso porque Emerick se caga de risa todo el tiempo de eso). La etapa psicodélica de Los Beatles, post Sgt. Pepper’s, es decir Magical Mystery Touyr, para Emerick fue casi una broma pesada. En fin. Martin volvió a laburar fuerte en Abbey Road, en los arreglos de "Because" y la suite de Paul.

Lennon vs. George Martin: Emerick describe a Lennon como un "chabón" (aunque también dice que exageraba su faceta de "chico rudo", ya que se había criado con una tía y no había tenido una infancia tan dolorosa como la que planteaba). Tal vez por esa diferencia social con Martin, Lennon se le reía en la cara y desde siempre manifestó, sin pelos en la lengua, cuando no estaba de acuerdo con las ideas del productor, al que llamaba en sorna "Henry" (su segundo nombre).  

McCartney vs. George Martin: McCartney era el que más interesado estaba en la parte técnica y durante buena parte trabajó codo a codo con George Martin. Pero cuando las cosas empezaron a ponerse feas, en una de las interminables sesiones de "Ob-La-Di, Ob-La-Da", llegaron a insultarse.

George Martin vs. Emerick: Emerick maneja la honestidad brutal y sus palabras con respecto a su relación con George Martin no son la excepción: le agradece haberlo elegido para trabajar junto a Los Beatles, pero también comenta que el productor siempre quiso silenciar los aportes del equipo de sonido, haciendo de cuenta que todos los avances técnicos de Los Beatles le pertenecían a él. También se ríe, cómo no, del tono de su voz y de sus costumbres puritanas (por no darse cuenta que Lennon estaba en ácido, un día lo dejó deambulando solo en la terraza). Emerick cuenta que que cuando venían periodistas de televisión a hacer notas, Martin le pedía que saliera del estudio. 

Emerick vs. Lennon: Emerick es durísimo con Lennon. Su amistad con McCartney tal vez haya pesado a la hora de escribir el libro. Emerick pinta a Lennon como a un gran artista, pero también como un tipo violento, inseguro y cruel. El Lennon de Emerick por momentos es un psicópata peligroso. Emerick no duda en mostrarse totalmente disgustado con algunas canciones. Por ejemplo dice que "Come Togheter" era bastante mala y por poco afirma que "I'm the walrus" se salva por los retoques sonoros que él añadió. Se regodea en las dificultades de Lennon para expresar sus deseos artísticos y se muestra indignado con todo lo que tiene que ver con Yoko (bueno, en eso puede que tenga razón). Sin embargo también reconoce que Lennon fue el único que le pidió que se quedara cuando renunció y que cuando estaba de buen humor, podía ser genial.

Emerick vs. Ringo: La semblanza que hace Emerick de Ringo es lapidaria: lo describe como alguien callado y desconcertante, muy lejos del humorista nato que todos recordamos. Emerick dice que nunca pudo entablar una conversación con Ringo y destroza sus aportes al grupo. También cuenta que fue reemplazado por otro batero durante la grabación de “Love me do”. Se refiere varias veces a sus complicaciones para hacer un simple redoble (algo de lo que el mismo Ringo se burló diciendo que sus redobles tenían el sonido de una persona cayéndose por una escalera). Eso sí, es muy emotivo cuando recuerda la sesión en la que Ringo cantó "With a Little Help from My Friends", con los tres miembros restantes del grupo alrededor, motivándolo para que lo hiciera bien.  

Emerick vs. Harrison: Otro que cae en la volteada del Ingeniero. Hasta "Something" y "Here comes the sun", para Emerick todos los aportes de Harrison fueron malos o aburridos. Emerick se complace en contar lo mucho que le costaba a Harrison hacer un buen solo (literalmente cada vez que tenía que hacer uno entraba en crisis) y la indiferencia de los demás beatles hacia sus temas (mientras los de John y Paul recibían la atención de todos, los de Harrison los hacía él solo).

Yoko vs. Todos (menos John): La llegada de Yoko contada por Emerick es especialmente desopilante y llega a su punto máximo cuando durante la grabación de Abbey Road Lennon llevó una cama al estudio y Yoko permaneció ahí acostada (recibiendo visitas) hasta que terminó de grabarse el disco. Emerick cuenta la irritación de todos cuando Yoko dijo que un tema debía ser tocado más rápido. Los Beatles eran muy maniáticos con su comida. Un día estaban todos en la consola y George Harrison vio como Yoko se comía sus galletas digestivas. La recontra cagó a puteadas.

Para el final transcribo el testimonio de Emerick sobre la grabación de los solos de guitarra de “The End”:

“(…) durante la hora que tardaron en tocar aquellos solos, toda la mala sangre, todas las peleas, toda la mierda que había separado a los tres antiguos amigos quedó olvidada. John, Paul y George parecían haber retrocedido en el tiempo, como si volvieran a ser niños, tocando juntos por puro placer. Me recordaron a unos pistoleros, con las guitarras colgadas, la seguridad de acero en sus miradas, decididos a superarse el uno al otro”.


6 comentarios:

Cine Braille dijo...

Lo compré en marzo-abril y me llamó la atención la parte de la cama y Yoko Ono, que en realidad es un pequeño paso después de la vida de fiestas y relajación post Sgt Pepper, que parece haber quemado a la banda.
La sensación que me deja es que la larga separación después de que dejaron de tocar en vivo hizo que cada uno agarrara por su lado. (Lennon se va a España tres meses a firmar una película y vuelve con el pelo corto, los anteojitos que hoy asociamos con él y en otra frecuencia, pasado de LSD y limpio de agresividad, y ahí es donde Paul manotea el timón. Ah, y vuelve con la idea de Strawberry Fields. George se fue a la India, Ringo se quedó con la familia y Paul se dedicó a recorrer los lugares de onda de Londres y escuchar música experimental).
Hubo un gran esfuerzo para sacar Sgt Pepper y ahí se terminó todo.
De todos modos hay que tener cuidado con estas cosas, porque no hay nada en el mundo que resista una mirada tan cerca. Emerick lo hace con buena onda, pero un HDP podría haber hecho un libro incendiario con el mismo material. Imaginate a los medios de hoy dedicándose al casamiento de San Martín con una menor: el cruce de los Andes lo hubieran hecho los españoles y al carajo la independencia. O ventilando que Churchill se levantaba a las 11 tras bajarse una botella de whisky por la noche: Fontevecchia se hubiera cargado a Churchill, y Hitler se hubiera cargado a Inglaterra.
Saludos

Anónimo dijo...

Gran síntesis del material "intrusístico" del libro de Emerick. Pero resulta conmovedor leer cómo esos muchachos (incluyendo a Martin y, claro está, al propio Emerick, que arrancó muy, muy joven) lograron ese (esos) sonidos con limitaciones tecnológicas enormes y casi inimaginables al día de hoy. Emerick "pegando" la cinta en la intro de Strawberry Fields, Paul colocándoles "encima" los micrófonos a los músicos "clásicos" en Eleanor Rigby, son claros ejemplos que nos muestra el libro.
Esperamos nuevos posts sobre el tema, Corvino
Pablo Cabot.

Ricardo dijo...

Esperamos la dura respuesta de Ringo a Geoff Emerick en cualquier momento...

Corvino dijo...

Ringo "salió a cruzar" a Emerick (?).

Anónimo dijo...

Es muy interesante el libro, pero para Emmerick el mismo es un genio al nivel de Mc Cartney y los demás unos pelotudos
Si, ya se que lo mio es un reduccionismo.

Sebas Naranjo dijo...

Buen libro.
A George Martin le debemos que Eleanor Rigby no haya sido en ukulele.