lunes, 2 de marzo de 2015

Sólo por hacer la contra


Sólo por hacer la contra me gustaría que Tan Biónica me parezca una gran banda. El grado de encono que genera la banda seguramente habla más de nosotros como público rockero sin brújula que de Chano and Company. Tan Biónica se convirtió en un chivo expiatorio. En cierto punto, la sola mención de su nombre fue asimilada al insulto. La verdad es que se suelen atribuir a Tan Biónica todos los males del “rock nacional” cuando la banda, en caso de encarnar algún mal, es más una consecuencia que una causa.

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Una de las razones del odio que genera Tan Biónica se concentra en el tipo de público que sigue a la banda. La ortodoxia rockera, corriente de pensamiento basada en la orgullosa liberación de prejuicios y sectarismos, suele mirar de reojo a las bandas con público mayoritariamente femenino y adolescente. Porque el público de Tan Biónica ni siquiera llega a estar conformado por mujeres, como sucede con las legendarias amas de casa cansadas de la rutina que siguen a Ricardo Arjona, sino por “minitas”. Minitas que gritan permanentemente haciendo gala de un fanatismo enceguecido y un desconocimiento absoluto de la historia del rock argentino. El rockero desconfía de este tipo de público (exceptuando el género y la franja etaria, no muy diferente al de Los Redondos o Cerati) porque supone que más que por aspectos musicales, la “minita” se entusiasma por circunstancias de tipo hormonal. Tal interpretación camufla otra más incómoda: la certidumbre de que Chano, siendo o pareciendo (con mucho énfasis) un paparulo perfecto, tiene más posibilidades de tener sexo en una noche que nosotros en toda nuestra vida. La verdad es que el ataque hacia esa clase de público es injusto: muchos de los fans de Tan Biónica se están iniciando en el rock y es posible que la banda les sirva como trampolín hacia otros artistas, aunque no es alocado pensar que, desprejuiciados, ya escuchen Tan Biónica y Pink Floyd sin sentirse culpables de un delito moral.

En cuanto al prejuicio sobre el público femenino habría que aclarar que otras buenas y significativas bandas de rock argentino han sido imputadas por lo mismo sin que por ello se dudara masivamente de su talento: Serú Girán, Soda Stereo, Babasónicos. Si la mención de Serú Girán parece desacertada sólo lean entrevistas y cartas de lectores de la época en Expreso Imaginario. Estos casos de consumo cultural mayoritariamente femenino, en los que la crítica al objeto se traslada al menosprecio de sus seguidoras, suele darse en otros ámbitos. Sin ir más lejos veamos el escándalo que causa en las mujeres y hombres sofisticados la existencia de mujeres aparentemente no sofisticadas que se excitan con Cincuenta sombras de Grey.   

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Tan Biónica parece amalgamar la música que se oye habitualmente en las publicidades de celulares (un electro pop muy FM y apto para todo público) con las secuelas de una generación canchera que en vez de bucear en las obras cumbres de Spinetta y García decidió quedarse con los estereotipos de Calamaro, Páez y Cerati. Es decir, el aleph de todo lo que está mal en la vida. No culpo a Calamaro, Páez y Cerati por la existencia de Tan Biónica, digo que en Tan Biónica intuyo (tal vez en forma errónea) cierta metabolización a la bartola de estos tres compositores, que llegaron a niveles de exquisitez en más de una ocasión. La misma relación de dependencia se da entre Redondos y Callejeros o Pity Álvarez (Viejas Locas, Intoxicados) y Jóvenes Pordioseros. Los ejemplos son innumerables. Un artista puede inventar a otro sin siquiera tocarlo. Daniel Hendler es un actor de Martín Rejtman y nunca trabajó en una película de Martín Rejtman. En fin. Lo dijo el mismo Chano: “Spinetta y Charly García no me producen nada” (de allí la referencia a los dos patriarcas en el inicio del párrafo). La frase apuntaba directamente a los cimientos de la cultura rock argentina y provocó una mini polémica. El problema no es descartar a Spinetta y a Charly con tal soberbia (algo que han hecho muchos, especialmente con García, casi como rito de iniciación), sino decirlo y que tu música no esté a la altura de tales pretensiones. Uno puede criticar muchas cosas de los escritores argentinos pero nadie es tan necio como para ponerse en contra de Borges sin ironías. No podemos decir lo mismo de los músicos.  

La lírica de Chano hace una épica del reviente nocturno, electrónico y selecto de los jóvenes ABC1 de la Buenos Aires del Siglo XXI (aunque su música atravesó todas las capas sociales).  Las melodías zigzagueantes y frenéticas (casi siempre matizadas por una gruesa capa de sintetizadores) parecen recrear la banda sonora del consumo de determinadas sustancias tóxicas, con sus efectos colaterales: ansiedad, desequilibrio, agitación, etc. A este tipo de piezas se contraponen las canciones del bajón, que ya no ocurren en la noche sino en la mañana posterior al reviente. “Chica biónica”, el tema que abre su primer disco oficial (Canciones del huracán, 2007) parece una declaración de principios: “Sobreviví, mi novia biónica empolva su nariz/ en duras tardes cotidianas/ canta la Capital, la radio anuncia las catorce/ y la ciudad va recogiendo mis pedazos”. “Arruinarse”, el primer hit, predecible ya desde el título, es una canción de versos pre adolescentes con el sujeto abandonado quejándose porque la chica/merca no lo quiere más. (“Detesto no saber si te acordás de mí/ O no te importa nada de lo que me pasa”). El tercer tema (¡“Mis madrugaditas”!) es un híbrido de electrónica y cumbia (a la Bersuit), donde se rima la palabra “cerveza” con la palabra “tristeza”. Incluye frases del tipo “Por perder el control, lo pierdo todo”. El resto del disco deambula por los mismos parajes pachangueros, con algunas tendencias que, a futuro, se convirtieron en el ADN de la banda: referencia constantes a Buenos Aires (más que a un letrista, descubrimos en Chano un geógrafo frustrado), multiplicación de diminutivos, exclamaciones y la hazaña de intentar una poética desde el discurso de un mensaje de texto mandado a las cuatro de la mañana. No siempre la suma de los defectos crea un estilo, a veces la suma de los defectos da como resultado muchos defectos. Algunas otras frases imperdibles: “Qué rica pastillita fuerte”; “acostumbrado a mis nochecitas/ voy emparchando mis fisuritas”; “Everybody welcome/ Sangraba plush, bijouterie”; “la cocaína seca las lágrimas/ y es el combustible de mi ciudad”.  

Obesionario (2010) sigue exactamente la misma tónica, con canciones llamadas “Dominguicidio” y “Pastillitas del olvido”, nuevas alusiones a la ciudad de Buenos Aires y frases del tipo “este amor es como un helado caliente/ que te quema cuando lo querés chupar”. Hay, eso sí, un aumento de climas oscuros en la intro de las canciones, por lo que se deduce un aumento del consumo o una baja en la calidad de los tóxicos. Destinología (2013), último disco por el momento (ya sale Hola Mundo) es un acto reflejo del fallido Mylo Xyloto y sin Brian Eno.

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Después de formar parte de innumerables charlas en las que los interlocutores (entre ellos un servidor) criticaban a Tan Biónica sin siquiera haber escuchado un tema creí oportuno dejar de lado los prejuicios y, como decíamos en los 90, “ver qué onda”. Escuchando la discografía de Tan Biónica es sorprendente lo mucho que se parece la banda a su propio estereotipo. Básicamente no hay nada en los discos de Tan Biónica que no hayamos adivinado con escuchar dos temas de pasada en la radio. Lamentable y musicalmente Tan Biónica es el triunfo de nuestros peores prejuicios. El resto es propio de toda la cultura rock en Argentina: construir una identidad a partir del síndrome de Peter Pan, replicar discos exitosos del rock de afuera, usar trajes ridículos, etc.  

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Volviendo a las letras, este tipo de contenido (incluso su dinámica: “me coloco, luego fisuro”) también es muy propio del rock. Tal vez Tan Biónica abusó, fue demasiado lejos. La diferencia es que si la cultura rock habitualmente utilizaba técnicas de reviente como medio para llegar a un fin (y así le fue), en Tan Biónica el fin parece ser el mismo reviente (y así les va). Y aquí nos encontramos con un “problema” del que Tan Biónica (o por lo menos su imaginario) es solo un emergente.

Por otro lado nótese que el rock es moralista hasta cuando se droga, sus teóricos nos convencieron de que incluso drogándonos tenemos que tener algún tipo de proyecto a largo plazo, ya sea encontrarle sentido a la vida, hablar con Enrique Symns, hacer Sgt. Pepper’s o tirarnos de un noveno piso.   

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En conclusión: a excepción de hacer música que no nos gusta, se declara a Tan Biónica inocente de todas las acusaciones que se hicieron en su contra; asimismo Tan Biónica sólo puede acercarse al rock presentando una orden legal; el rock, por su parte, puede volver a renacer sólo a 100 metros de donde se encuentre Tan Biónica.      

16 comentarios:

Matías dijo...

No creo que Tan Biónica sirva como trampolín hacia otros artistas. Yo por lo menos no conozco a nadie que haya llegado a Yupanqui gracias a Soledad Pastorutti o Los Nocheros.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Si bien no tengo un odio especial por Tan Bionica, como tal vez lo tenga por Los Fabulosos Cadillacs o más bien Vicentico, tampoco es un grupo del que me dedicaría a escuchar un CD. Diría que me gusta menos Cola de Pato.
Calamaro, Paez y Cerati han llegado a alcanzar en por lo menos algún momento un nivel que no ha tenido nunca Tan Bionica.
No le produce nada Spinetta. Puedo creerlo, si hubiese recibido alguna influencia podría haber sido más interesante. Cerati si la recibió, siendo el músico que más se acercó a ser Spinetta.
Si la comida es buena, no es un obstaculo la ausencia de ese grupo.

Me gustó "sangraba plush" dijo...

Curioso que no haya una mención a Miranda!, otra banda seguida por minitas (por pendejitas, más bien; minitas siguen a Babasónicos).
Al menos para decir que Miranda! es rock. Que no sé si ameritó tantos prejuicios, pero que los superó ampliamente.

Y, digamosló también, Chano se garchó a Celeste Cid. Eso lo redime de casi todo.

Ah, el disco Obesionario es el favorito de Cormillot. (chiste)

Ale R dijo...

Clap clap clap! Más allá de que concuerdo con casi todo, los aplausos son porque esto tiene mucha claridad en los conceptos.

Marxista dijo...

Tan Biónica es el soundtrack de la Buenos Aires PRO. Un bodrio. Igual es valiente "Chano" en criticar a Spinetta y a Dios.

El tema de las mujeres y el arte es cosa seria: yo también sospecho que las minas consumen lo peor de lo peor (revistas femeninas, novelas del corazón, música oligofrénica, películas calenturientas, en fin: arjonismos varios) pero no digo nada para que no me linchen lxs fxmxnxstxs, siempre tan simpáticas.

Cine Braille dijo...

* Con los bardeos a los grandes de tipos que no dan el peso, me acuerdo de Chilavert y su "tú no has ganado nada" o del Dr. House y "el derecho a la soberbia hay que ganárselo", que creo es robado de Nietzsche.
* Más bandas denigradas en su momento por tener público de minitas, disculpen el olor a naftalina: Sui Generis, Nito Mestre y Los Desconocidos de Siempre, Los Abuelos de la Nada 1982-85. Gracioso que aquellas minitas hoy probablemente sean abuelas o casi. La Beatlemanía sería inconcebible sin minitas, con eso I rest my case, you Honor.
* Las notas que parecen fluir mejor son las de artistas que no nos gustan. ¿Estoy en lo cierto?
* El paralelo Tan Biónica - PRO es tentador, pero por eso mismo habría que desconfiarle un poco.
* El rock es moralista con la droga porque ése es el hilo de Ariadna, sino no podemos salir y terminamos sodomizados por el Minotauro, que es lo que el mito y Borges ocultan por pudor.
Saludos

Hernan Dardes dijo...

Tan Bionica es funcional al optimismo PRO porque Turf quedó pegado a la Alianza. Comparto tu posteo Corvino, pero a esto le falta una explicación: cómo carajo es que grabaron un cover de Queso Ruso? En qué parte de todo este juicio entra cuestión?

Plop! dijo...

Hacer una sociología de Tan Biónica es como hacerlo sobre una barra de cereal.

Si pasás más tiempo pensando en ella que en digerirla, game over.

Anónimo dijo...

Bueno, si van de la mano con la expansión PRO, tenemos por delante cuatro años de éxito nacional para Tan Biónica.

Chancho Piluqui dijo...

Su señoría, si me permite, quisiera presentar nueva evidencia para conseguir una orden de restricción permanente de parte del acusado en relación con el rock como movimiento, concepto e incluso palabra. La prueba en cuestión es la versión de "Queso Ruso" que hicieron en su primer disco.

No más preguntas, su señoría.

Mastrángelo dijo...

Pucha, que diez mil veces me recomendaron este blog y recién entro hoy. Y ya vi un post de 2008 que habla de la genialidad de Charly en 1982, entrada de la que me ocuparé en breve.

La verdad que coincido con amplitud, sobre todo en cuanto a Tan Biónica como chivo expiatorio. Algo parecido le ocurrió a Miranda en su momento, solo que Miranda “ya fue”, pasaron del casi estadio a “LaTrastiendizarse”, lo que no tiene por qué tener correlación con su desempeño artístico. En todo caso, mucho no me preocupa.

Con todo, mi opinión sobre Tan Biónica reside en que, si bien hacen una música que me parece espantosa, agresiva, estridente pero mal (porque está la estridencia hermosa), no me molesta su éxito en virtud de los años que han laburado en las sombras, y sobre todo, de una convicción gigantesca, un contrario absoluto al autoboicot, la misma perruna, molesta e hinchapelotísima seguridad que nos suele faltar a los que nos creemos artistas “de verdad” (y encima empezamos a echar culpas…) y que escuchamos buena música.

El paralelismo que establecés con Coldplay no es desacertado ni caprichoso: QUIEREN ser Coldplay hasta en sus defectos, a mi entender, una lisa y llana incapacidad de crear un proyecto artístico de mediano plazo mínimamente interesante y creíble. ¿O alguien cree de verdad en el giro “experimental” a partir de X&Y? Esa gente tiene tanta psicodelia como Ray Coniff.

La última: los guardianes galácticos del rock se equivocan mucho a la hora de elegir sus enemigos, porque el enemigo está en nuestra cama, sale en nuestra radio, está en nuestra batea. Basta con mirar el line-up del Cosquín, del Baradero.

Saludos

Cabeza de Platino dijo...

¿que onda corbino, te gusta tan bionigay y querés justificarte con ésto?

Marcos dijo...

Las minitas fanáticas históricamente fueron un problema. No nos olvidemos que los Beatles dejaron de tocar en vivo porque les jodía mucho lo que gritaban las fans y no escuchaban lo que tocaban (entre otras razones). Y cuando dejaron de tocar en vivo, florecieron los problemas, así que le podemos echar la culpa de la separación de los Beatles a las minitas (?).
No se entiende el género femenino. Habría que hacer un articulo (?) sobre como se fanatizan y cada tanto encuentran un fenómeno nuevo para inflar, como ahora pasa con lo de 50 sombras de grey o antes con Justin Bieber.
Ah, sobre el tmea del post: Tan Bionica es una mierda pero en mis oscuras noches, a veces canto la melodía de Dios (un poco pretencioso el nombre, no?).
Saludos

Jo Goyeneche dijo...

La histeria femenina difiere en algo de la masculina? Como fan que fui de los redondos podría decir que hay muchísimos paralelismos entre uno y otro püblico. Lo señalás bien Corvi, pero leo algunos comentarios extraños por acá, hasta peligrosos diría.
No hay nada más insoportable que el püblico de Spinetta, no hay nada más genial que la obra de Spinetta.

Tan biónica empapeló la ciudad de Buenos Aires con autocitas del tipo "hay que mirar para adelante porque si mirás para atrás no ves el adelante" (estoy inventando, no retuve esas máximas que intuyo eran frases de estribillos, pero juro que eran así) fondo negro letras blancas con el texto grande entre comillas y la firma de Chano abajo. Me despertó un odio frenético, y mucha pena. Hay una relación lógica entre la complejidad de una obra y el grado de entendimiento de su público. Müsica para imbéciles. Está bien igual, cuanto más definible sea el enemigo mejor podemos sentirnos en nuestra mediocre genialidad. Pero esas frases por dios, esas frases en todo buenos aires.

Recin bajé a la playa de Mar de Cobo a mirar el mar de noche y vi Mar del Plata, que está acá nomás no? Pensé ahí vive ilcorvino, que gran tipo es ilcorvino. Lo tendría que haber invitado un día a tomar unas birras acá a este pueblito, pero la colgué. Así que volví a casa y me puse al día con estos textos, excelentes chabón, abrazo!

cavernícola dijo...

Buen texto, pero ya Capusotto ha dicho todo lo que se podía decir sobre el rock argentino, así que es un poco redundante.

Anónimo dijo...

la musica de Tan Bionica es horrible y de muy baja calidad, y en eso no tiene nada que ver el tipo de publico que lo consume, las letras de los temas de T.B. dan verguenza ajena.