sábado, 6 de junio de 2015

Está por empezar el partido


Nunca conecté con la costumbre del Siglo XXI, consistente en seguir el fútbol europeo casi con el mismo nivel de concentración que habitualmente se utilizaba para el campeonato local. Debe ser porque no considero al fútbol una de las bellas artes ni la octava maravilla. No podría explicar racionalmente por qué el fútbol y no el básquet o el tenis, que también son deportes atractivos y con un gran componente azaroso que favorece la expectativa del público. Tal vez soy muy consciente de que un alto porcentaje de mi obsesión con ese deporte (y con River en particular) se debe a factores emotivos: la cercanía con mi viejo, la infancia y la adoración por ciertos jugadores emblemáticos, etc.

Un buen ejemplo de qué pasa con el fútbol cuando no existe el factor emotivo se puede ver en un capítulo de los Simpsons. México y Portugal juegan para determinar cuál es el país más grande del mundo (la serie profundiza el sinsentido del fenómeno) y el relator yanqui analiza el partido como una serie ininterrumpida y soporífera de pases horizontales en el medio de la cancha.

Las leyendas sobre míticos bateadores de beisbol que vemos en películas de micro de larga distancia no son tan diferentes al rito de la palomita de Poy, al gol de Palermo en muletas o a la vaselina de Rojas.   

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La hermenéutica kirchnerista descubrió en las recientes PASO que a la hora de elegir un candidato el electorado decide más por cuestiones afectivas que ideológicas. En esta era de secularización del fútbol, en la que los partidos parecen revelarse como poco más que cartón pintado y se hace necesario bajar un cambio ante el avance de la violencia simbólica y fáctica, tal vez sea interesante considerar que el fútbol no es superior estéticamente a ningún otro deporte (como ningún otro deporte es superior al fútbol).

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Partiendo de la base de que influyen más los motivos emocionales que los estrictamente deportivos es que esta fascinación por el fútbol europeo siempre me pareció cercana a la tilinguería. La misma que se puede rastrear cuando un superclásico termina en escándalo y el principal problema es lo que van a decir de “nosotros” en el exterior. O cuando los Capos de la FIFA andan flojos de papeles y la noticia se transmite en cadena nacional y con ese impostado tono de tragedia, como si el chanchullo de Blatter y Cía. fuese a afectar seriamente el funcionamiento de los hospitales y las escuelas del país.

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No es que no me atraigan los colores de la camiseta del Arsenal, el césped sintético del Nou Camp o la imperturbabilidad de los hinchas del Bayern. Es que básicamente todo eso me chupa un huevo. Puedo disfrutar con un golazo o un buen partido de la liga X de Europa, incluso con el partido de hoy, pero ninguna de esas cosas me puede llegar a conmover. Y es muy probable que uno haya sido el equivocado al idealizar un  supuesto mundo en el que lo que realmente importaba era lo que nos conmovía, no lo que era “bueno” o “espectacular”.        

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Pero hay algo que me llama la atención de los indignados del fútbol político, atentos a los pasillos de la Conmebol y al móvil desde Zurich, y es que no ven una conexión entre la FIFA y lo que más les gusta, es decir, el fútbol, con el Mundial por un lado, y el partido “que hay que ver”, Barcelona vs. Juventus, por el otro.

Si hay algo que representa a la FIFA como país imaginario es un partido como el de hoy. Barcelona vs. Juventus sería el superclásico del país FIFA. El que quiera creer que la Juve, por enfrentarse al Barcelona y tener en su plantel un Tevez y un tucumano, es un equipo humilde está mirando otro canal. Por si alguien no se acuerda hace menos de diez años la Juve fue descendida por casos de corrupción no muy distintos a los que hoy agobian a los amigos de Grondona.

¿Y qué podemos decir del Barcelona? Es algo así como la Nueva Roma del fútbol. La existencia de Cristiano Ronaldo y su antagonismo con Messi convirtió al Real Madrid en un club antipático. Muchas veces en los últimos años se lo criticó por basar su poderío futbolístico en su incalculable fortuna. Así cualquiera. Y estoy de acuerdo. Ahora bien ¿qué se puede decir de un equipo que cuenta con Messi, Neymar y Suárez? ¿Representaría algo así como el espíritu amateur en el fútbol? ¿Traducidos al fútbol argentino serían Deportivo Riestra? ¿Esa es la última esperanza del fútbol? ¿Una multinacional catalana que puede contar con el mejor argentino, el mejor uruguayo y el mejor brasileño mientras las ligas de los países de esos mismos cracks no tienen un solo tipo que exprese futbolísticamente el diez por ciento de ellos?

Y ahora mejor dejo de escribir: está por empezar el partido.


14 comentarios:

Harry Haller O Fernando dijo...

el problema tuyo radica en lo que decis al principio, no ves al futbol ni a ningún deporte como nada parecido al arte y yo sí. Planteada esa diferencia, y diciendo que soy un seguidor simpatizante del Barça, simplemente porque me gusta el futbol, el futbol bien jugado, coincido en todo lo expresado a grandes rasgos; porque en definitiva somos un manojo de contradicciones...
Y para explicar un poquito mejor digo que el Barça es como que es el mal menor ante un Real con estrellas sin un poco de humildad, de amor al juego, cuasi profesionales del juego en el más frío sentido y el Barça aún tiene algunos jugadores formados en sus inferiores y cierto amor al juego. En definitiva, es como jugar el juego de la política, no es el mejor sistema (decimelo a mi que esta a punto de ser gobernador de mi provincia un payaso como Del Sel y la opción nuestra se pasea con el pelotudo del manco) pero es el mejor que hay...es como decir que no me gusta este capitalismo de mierda, ningún capitalismo, pero bueno hay que jugar este juego y entonces prefiero un capitalismo más humano, como bien lo definió CFK.

Corvino dijo...

De hecho la última frase del post la escribí para remarcar esa contradicción de la que hablás. Saludos.

paco dijo...

emotivo o no, fue un partidazo. Acá en Argentina no suele haber partidos así. Si te gusta el juego, es muy difícil que no te interese ver el fútbol europeo. Quiero decir que ese interés no me parece una tilinguería (sí la finjida pasión con la que algunos viven estos partidos). Igual coincido con lo que decís al final: el barcelona no representa el espíritu amateur de nada, es mentira que todos sus jugadores salen de las inferiores. Juegan bien y ganan, por eso gustan.

pd: el madrid siempre fue antipático

Leandro Snm dijo...

Me encanta el fútbol y en diversos contextos y por varios factores me emociona bastante. Pero el fútbol local y todo lo que lo rodea es patético, por lo que casi automáticamente queda exento de emoción. Los espectadores se viven cagando a tiros y los jugadores son horribles. Hace años que no puedo desarrollar empatía con ninguno porque -después de diez excepciones- si alguien está más de tres años en un club es sólo porque juega como el culo.

Si te gusta el juego en sí y te emociona el fútbol europeo o alguno de sus jugadores, te aseguro que cosas como las de hoy son irremplazables. E históricas. Porque el Barcelona en los últimos diez años ha hecho cosas que dificilmente vuelvan a suceder, y jugando muy bien. Messi, Xavi, Iniesta, Puyol... son nombres ilustres de este deporte.

Pero nada más. En Argentina estamos confundidos con un montón de boludeces: la pasión, la locura, poner huevos, la humildad absoluta, etcétera. El Barcelona o cualquier otro de estos equipos son la sublimación del juego que deviene en un gran negocio para meter goles y salir campeones nomás. Esta noche, nadie está sin dormir en Torino pero en Argentina tal vez sí. Buscarle la humildad a la Juventus es equivalente a buscar el pique corto de Messi en Gigliotti. ¿Qué épica podemos exigirle al Real Madrid si en nuestro "Torneo de transición 2014" el mayor goleador tenía once goles? River el otro día le ganó un partido a un equipo amateur en cuyo plantel había un tipo que se quedó sin laburo por jugar. El Mundial es una mierda y Messi es un pecho frío pero si no hace un gol en la final es un pelotudo. Pero qué bien que no tienen alambrado y están todos ahí sentaditos.

El no saber por qué es este el deporte y la exaltación de la emoción que genera explica una gran parte de por qué no nos atrae tanto el fútbol europeo. Ahí hay menos emoción. Juegan mucho a la pelota. Aunque el Barcelona en sus finales con siete u ocho canteranos de 30 años, que se conocen hace más de veinte, sea más emotivo que la mayoría de las cosas que pasaron en la última década del ponderado fútbol argentino. Porque acá no hay fútbol. Porque ya nada tiene algo que ver con tu viejo, la infancia o lo que sea. Pero misteriosamente estamos cada vez más emocionados.

Matías dijo...

El fútbol sin el factor emotivo no se sostiene. Vemos al Barcelona porque está Messi. Si la final hubiera sido Bayern Munich vs. Real Madrid a nadie le importaría un carajo por estos pagos. Dolina suele hacer un chiste que tiene algo de cierto: el éxito del mundial está garantizado por el odio entre naciones.
También está el factor estético, claro. Pero viene después.

Anónimo dijo...

El juego del fútbol es artístico, sin dudas, más allá de Funes Mori, y en Europa (por una cuestión económica) se quedaron con los mejores jugadores. No ver fútbol europeo por una cuestión sentimental o chauvinista es idiota. A mí me conmueve más el futbol europeo que el argentino. El fútbol argentino no me interesa en absoluto porque siempre salen campeones equipos porteños. Che, el Arsenal tiene los colores de River, el Camp nou no tiene césped sintético y la hinchada del Bayern debe ser una de las más gritonas de Europa.

Anónimo dijo...

No te olvides del caso neymar (neymar padre de joda all inclusive bancado por zubizarreta que tuvo que dejar el cargo y el barcelona no pudo comprar jugadores por un año), o el pase de saviola (en river 22 millones, en barcelona 35,9, 2 años después salió a la luz), entre otros.
por el lado de la juve, la temporada 1996 (con champions e intercontinental) ayudados por el EPO (que poné en riesgo al atleta, y que en otras disciplinas se despoja de los títulos a quienes le salta en el doping).
el fútbol es un deporte, un espectáculo y un montón de cosas más que mejor no pensar mientras la pelota gira.

Anónimo dijo...

Yo estoy bastante de acuerdo con lo que decís en el post y con mucho de lo que comentan. Pero me parece que no poder abstraerse del negocio alrededor de la pelota es como no poder sumergirse durante 2hs en una película bien contada. Por más que tenga aspectos ficcionales completamente inverosímiles y que todos sepamos que es bolazo.

La final de la Champions es de la misma magnitud y relevancia que el estreno de algún tanque de Hollywood con un elenco plagado de estrellas. Es más, creo que, irónicamente se parece bastante al 7mo arte: Los Deportivo Riestra no distan mucho de los directores que presentan su corto en el BAFICI, independiente, amateur, contracultural y todo lo que quieran.

Saludos.

cavernícola dijo...

Coincido en todo, menos en lo del tenis, es un deporte horrible de ver, y ni siquiera podés putear o arengar a los jugadores porque te hacen callar.

Cine Braille dijo...

Ya que se citó a Dolina por ahí: sin suspender la incredulidad, no se puede disfrutar de nada en el mundo, ni siquiera del amor. No otra cosa es "si yo pudiera como ayer / querer sin presentir" del tango. El problema está en esos locos, como el Panadero, que no son capaces de bajarse de esa credulidad momentánea. Son esas cosas que te están amortajando.
Saludos

Anónimo dijo...

Il, yo también te amo y está todo bien con vos, te sigo leyendo y seguiré leyendo. Pero resulta que denostas (para ser precisos, la final de la Champions League) el fútbol y otros deportes que aglutinan a las masas tal cual Panem et circenses, y tenemos que bancarte no sé cuantos episodios espántosos sobre River Plate, que representa el fútbol argentino y el fútbol latinoamericano, -modo libertadores- que es decadente y apesta; pero déjate de joder. Lo tuyo, perdona que lo diga, es un fanatismo, en este caso, tan mierda como los quilomberos en la Bombonera y el gas pimienta. Casi siempre, cuando hablas de cine, de literatura, de arte, andas afinado, pero hoy no measte fuera del tacho, sino que cagaste, vomitaste fuera del tacho. Deberíamos agradecer entre tanta MERDA, que exista un club como el Barcelona, con jugadores como Messi, Suarez, Neymar, Xavi, Iniesta, Masche, y ver en una nueva versión ese fútbol hermoso. Sobre plata, todos quieren plata, pero estos pibes no solo juegan bien, sino que se divierten, parece que juegan por la coca. Un abrazo fratello Corvi.

Anónimo dijo...

Que vuelvan los post sobre Piazzolla, Charly García, el cine y esas cosas.
El Barsa es el mejor equipo que vi en mi vida.
Leer tus post sobre River es un bajón, y ahora encima esto.

Abrazo Corvino

Pablo dijo...

Concuerdo 100%
Para mi meo justo en el centro del tarro.

pulcinella dijo...

te banco en lo que decis, corvino. el fanatismo de algunos por clubes de afuera me hace acordar a la gente que hace cola para comer en mc donalds