sábado, 27 de junio de 2015

La historia de Tevez


El otro día me colgué viendo la “historia de Tevez”, un compilado breve de su carrera en Boca, Brasil y Europa. Ahí me di cuenta de tres cosas:

1- Que la mayoría de los goles de Tevez son golazos.
2- Que lo mejor de cuando baila es su cara.
3- Que me había olvidado de varios de los despelotes extra futbolísticos que tuvo: pelea a piñas con un compañero del Corinthians, pelea con Ferguson, pelea con los hinchas del Manchester United cuando pasó al City, pelea con Mancini, pelea con los hinchas del City.

Cualquier otro jugador, por más bueno que sea, hubiese sucumbido mediáticamente ante ese itinerario tempestuoso. Tevez, afortunadamente, no.

Se suele comparar a Tevez con Maradona, aunque sea en la naturaleza de sus actitudes. Y Tevez tiene algo de la actitud clasista y combativa de Maradona pero sin el componente político. Antes del partido contra Italia jugado en Napoles, en el Mundial 90, Maradona dijo que recién ahora los italianos se daban cuenta que Napoles quedaba en Italia. Se refería a la encrucijada nacional entre el Norte y el Sur. Tevez le gritó un gol en la cara a Ferguson con la camiseta del City. Se refería a la encrucijada personal entre él y Ferguson. Son actitudes similares con la diferencia de que en un caso las repercusiones se limitan al fútbol y en el otro lo exceden.

Hay una estética de la honestidad, basada en la ausencia de filtros para expresarse, que Tevez representa y que gusta mucho a los espectadores de fútbol. Ese mismo comportamiento Tevez lo traslada a la cancha, donde suele ser un jugador explosivo, que aterroriza a los defensores con una gambeta efectiva y un remate violento de media distancia que lo convirtió en ídolo de sus Clubes. Al mismo tiempo, hinchas de los dos Manchester tiraron sus camisetas a la basura en reproche a algunas de sus actitudes. Es como si Tevez estuviese condenado a vivir en extremos: de Fuerte Apache a Londres, de ídolo a villano, del Manchester United al Manchester City.  

Hay algo significativo en Tevez y es su resistencia a ser colonizado por la subjetividad europea. De hecho su vuelta a Boca, en un momento de esplendor de su carrera, remite a ese estoicismo. Puede usar tatuajes y gel, pero mientras los demás jugadores argentinos se muestran escandalizados ante el evidente bardo que es el fútbol argentino, Tevez, contra todos los pronósticos, decide volver al bardo.

Ayer Agüero hablaba de “América” como si fuera un conquistador del Siglo XV describiendo un mundo exótico y primitivo.   

A diferencia de otros jugadores de la Selección, de igual pasado humilde y presente multimillonario, Tevez todavía logra entablar identificación con el público. No importa si quien lo reemplaza hace un buen papel o si cuando juega no se nota, el público, aunque sea una gran parte de él y no necesariamente hinchas de Boca, quiere que Tevez siempre juegue en la Selección.

Antes del Mundial 2014 existía la equivocada sensación de que a Tevez nunca le habían dado una oportunidad en la Selección. Sin embargo Tevez terminó siendo titular tanto en el 2006 como en el 2010. Es más de lo que muchos jugadores de la historia del fútbol argentino pudieron hacer. Bochini, por ejemplo, sólo jugó unos minutos contra Bélgica en el 86. Riquelme jugó un solo Mundial. Pero el absurdo no termina. Cuando la Selección perdió la final con Alemania muchos salieron a decir que con Tevez ganábamos. La Selección llegó a la final de un Mundial después de 24 años y sin Tevez pero una extraña lógica contrafáctica indicaba que con Tevez (que, repito, ya había jugado dos mundiales que la Selección había perdido contra los mismos fucking alemanes pero en Cuartos) ganábamos.

Por su actualidad futbolística Sabella debió haber convocado a Tevez el año pasado. Muchos se siguen preguntando por qué no lo llevó. ¿Nunca se dieron cuenta de que Tevez es un tremendo bardero? Y lo digo con la simpatía que me causan muchos de sus bardos. Un equipo de fútbol también es un grupo de seres humanos que se tienen que llevar bien. Simplemente Sabella debe haber visto el partido contra México del Mundial 2010 en el que Tevez manda a la mierda a ¡Maradona! porque se anima a reemplazarlo y debe haber preferido que Lavezzi le “acabe” una botella de agua en la cara. Es una opción menos riesgosa. También debe haber pensado en las peleas con Ferguson y Mancini. Es decir, la realidad indica que tener a Tevez en un plantel es beneficioso sólo cuando está adentro de la cancha. Pero a veces hay otros jugadores que merecen ser titulares tanto como él. Y finalmente ocurre algo extraño: aunque sus virtudes lo destacan del resto, parecería que los entrenadores de la Selección (aunque sea Pekerman, Batista y ahora Martino) lo ponen porque no les queda otra. Esa es la verdadera historia de Tevez, aunque sea en la Selección. Hasta ahora, claro.  

***

Ayer Tevez hizo el demorado penal del triunfo y Argentina pasó a semifinales de la Copa América. El mito dirá que Tevez necesitaba errar el panel en el 2011 para poder convertir el de ayer. Me gustaría que la misma paciencia que le tienen a Tevez se la extiendan a Messi, que hace cosas extraordinarias cada vez que la toca. O por qué no a Martino, que acaba de iniciar su ciclo y todavía no pasó ningún “papelón” importante. Hay una histeria permanente ligada al fútbol que no tiene ningún anclaje en lo que sucede en los partidos. El equipo suele jugar muy bien los primeros tiempos y se desinfla en el complemento. Además se pierde muchos goles (peor sería que no hubiese situaciones). Los cambios no aportan mucho. Eso es lo único que se puede decir del equipo de Martino, que apenas tiene cuatro partidos oficiales en la Selección. Abrazo de gol. 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay una idea tuya muy buena en 'Tévez el jugador del country', donde lo comparás con un Batman que 'se niega a borrar las cicatrices de su cuerpo para no olvidar de donde viene'; mientras Messi es más bien un milagro de la ciencia como Súperman. Es genial y suelo usarla en reuniones de amigos. Sin citarte, por supuesto.

Creo que la selección es un emblema del argentino medio, es un símbolo de la chapa que nos creemos como diría Calamaro. El hincha quiere que La Selección salga y gane todos los partidos 3-0, con juego vistoso y sin despeinarse. Brasil y Uruguay son los únicos que pueden hacernos partido. Inclusive a equipos con menos estrellas que el actual le hemos pedido esto. Los otros hermanos sudamericanos mejoraron o nosotros fuimos en retroceso, pero hace ya rato que no se gana una copa América así. De otro modo tampoco la ganamos claro está.

El otro día Dunga pidió un baño de humildad después que su intrascendete Brasil se fuese temprano de la copa. Eso nos falta también a nosotros me parece.

Saludos.
José.

Gabriel Appella dijo...

Anónimo del primer comentario: concuerdo en todo con usted, pero con respecto al supuesto o mejor dicho ficticio baño de humildad de Dunga, debo recordar algo que el técnico carioca dijo al finalizar el partido contra Colombia. "Estos muchachos de Colombia, parece que jugaron por un plato de comida", haciendo referencia al gran entusiasmo de los colombianos en la cancha y, claro esta, poniéndose gratuitamente (en realidad por historia) por encima de Colombia. Para rematar, en algún momento de la copa "tragedia-América", dijo que por como juzgaban los árbitros a Brasil, parecería tener influencia afro. En resumen, tenia razón, pero que se bañe con humildad urgentemente. Saludos