miércoles, 30 de septiembre de 2015

Cuando Minimal entró en los Cadillacs


Cuando tenía diez años el novio de una prima me contó que los Cadillacs encaraban un estilo distinto para cada disco. Por eso a veces sonaban como una banda de cumbia. Y a veces como una de ska. Y en otras ocasiones como una de salsa. E incluso de música disco. Y a veces como todo eso junto. Creo que el dato no guarda correspondencia exacta con la realidad pero en su momento me impactó.

De los Cadillacs de los 80 y principios de los 90, más que los discos como obras acabadas, me gustan algunos temas puntuales: "Contrabando de amor", "Silencio hospital", "Siempre me hablaste de ella". Lo atractivo de esos Cadillacs es que, al parecer, entre lo que querían hacer y lo que finalmente hacían había una gran distancia que de todos modos era atractiva. Eran como esas bandas o escritores o directores de cine que inventan una estética de carambola.

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Después intelectualicé mi perspectiva del rock argentino y los Cadillacs quedaron del otro lado de la frontera en el mapa de mis gustos. Hasta que un día estaba mirando una entrevista que les hacían en MTV y me di cuenta al instante que algo había cambiado: se vestían distinto, hablaban distinto; Ariel Minimal había entrado al grupo.

En cierto punto actuó como el pibe que llega de otro colegio, se infiltra en un grupo de amigos y lo cambia para siempre.  

Aquel ingreso, para quienes hasta tuvimos una infancia rockera, fue un acontecimiento inesperado y épico en el rock del país. Y durante una era en la que no había tanto contacto entre el under y el mainstream. Aunque tal vez lo correcto sea decir que todavía existían el under y el mainstream (¡cuánto hacía que no mencionaba la palabra mainstream, dos semanas por lo menos!). Buena parte del viejo público de los Cadillacs no entendió la jugada. Después de El León, Vasos Vacíos (un compilado que incluía “Matador”) y Rey Azúcar, Los Cadillacs se habían convertido en una máquina de producir hits a escala continental. La verdad es que los temas eran muy buenos (podían animar las mejores fiestas y acompañar las peores resacas), pero como siempre sucede, la popularidad estaba convirtiendo a la banda en algo demasiado inofensivo y apto para todo público.

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Fabulosos Calavera sería el Beat Nro. 1, el Dynamo, el Último Bondi a Finisterre, el volantazo de una banda que se está por terminar y que por eso mismo permite y justifica sus nuevas ideas. La presentación en vivo fue denominada Calavera Experimental Concherto y la transmitió I-Sat (con esto quiero decir que en los 90 todavía mirábamos el rock por televisión). Vicentico se probó como pianista y parecía un niño gigante y huérfano. Minimal cantó “El anillo del capitán Beto” de Invisible. Los viejos hits fueron absolutamente deformados. Las crónicas de la época contaban que cuando Flavio Cianciarulo se largó con un solo de bajo alguien del público gritó “¡Pará Serú Girán!”. Fue en esa época cuando se lo cruzó a Charly en la Trastienda y le pidió perdón después de tantos años de parricidio. Fabulosos Calavera representa el fin de esa mueca de burla y desprecio que la banda mantenía con respecto al sector vip del viejo rock argentino.

Si las bandas de la época repasaban minuciosamente la lista de los chiches tecnológicos que habían servido para grabar los discos, en Fabulosos Calavera se anunciaba lacónicamente “En este disco no se utilizó ninguna clase de sampler”. 

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En Fabulosos Calavera los Cadillacs inventaron un imaginario desopilante y siniestro en el que se cruzaban la nostalgia por el paso del tiempo de la lírica tanguera y una aproximación a la cultura mexicana en la que los muertos también están vivos. La referencia clave era Fishbone pero tampoco había demasiadas semejanzas. Con la obtención del Grammy Fabulosos Calavera también es el último hito del rock argentino en América Latina antes de que tomaran el poder los artistas mexicanos (a nivel nacional el predominio porteño, con el éxito de Calamaro en Alta Suciedad, daría paso a las invasiones conurbanas que terminarían en Cromañón; a propósito, Los Cadillacs son, de las bandas que alcanzan mayor popularidad durante los 90, la única que no representa las coordenadas clásicas del rock chabón).  

Los cambios correspondían a los de un grupo que había llegado a la adultez: las letras más oscuras, las referencias culturales (Sabato, Piazzolla), los distintos ritmos y géneros en un mismo tema, el coqueteo con el tango y el jazz. “Hoy lloré canción”, junto a Rubén Blades, era la única pieza que debería haber formado parte de algún disco anterior.   

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A la distancia uno supone que si los Cadillacs no grababan ese disco se separaban inmediatamente. Vicentico después dijo que nunca más quería cantar un tema como “Sabato” (se refería a las inflexiones vocales que exigía). Evidentemente el motor del cambio fue Flavio Cianciarulo y aunque la mayor parte del material es de él, en Fabulosos Calavera se encuentran “Niño diamante”, "A amigo J.V" y “"A.D.R.B", tres de las mejores canciones de Vicentico, de una vertiente introspectiva que finalmente no desarrolló con énfasis en su carrera solista. Otro tema muy lindo es "Amnesia", que creo que es el último que compuso Sergio Rotman como miembro de la banda. Para los marplatenses "Surfer Calavera" fue lo más. 

Antes de volver con una gira latinoamericana, los Cadillacs se reunieron y grabaron una canción para el homenaje a Calamaro. Minimal no participó y dijo que se sentía como el jugador que dejan afuera del Mundial justo antes de la última convocatoria. Un Zanetti. Los Cadillacs del regreso, al igual que Soda Stereo (sin continuidad), presentaron algunos temas nuevos pero fundamentalmente prefirieron  destacar el poder de sus viejos éxitos sin profundizar en las búsquedas de la última etapa del grupo.   

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Fabulosos Calavera es uno de los discos más extraños del "rock latino". Y no está producido por Santaolalla. 

10 comentarios:

Anónimo dijo...

La Marcha del Golazo Solitario es, incluso, mejor disco: no lo olvidemos.

Anónimo dijo...

Conozco a ese anónimo. Creo que es al mismo que le gustó otroletravaladna .

Uno más dijo...

Hola Corvino y televidentes (?)
Escuchaste Lost in the Dream de The War On Drugs?
Más allá de la pomposidad del nombre, es un discazo. Eso.
Buen post, me gusto eso de los Cadillacs como banda anti-populista.
Saludos

caca dijo...

En la luz del ritmo graban el fin del amor de rotman pero nadie escuchó ese disco porque nadie registró que se habían vuelto a juntar así que quizás no pasó

Cabeza de Platino dijo...

No tiene nda que ver con el post, pero las mejores canciones de cancha son las que tienen ritmo de Cadillacs. Demasiada presión, siguiendo la luna, carnaval toda la vida, manuel santilán.

Hernan Dardes dijo...

Si me preguntan, es mi disco preferido de los Cadillacs. Pero las canciones que tarareo están en los otros. Cabeza de latino tiene la posta.

Anónimo dijo...

No sé si esta entrada es casualidad o ya estabas enterado, pero mañana sábado se despide El Siempreterno. La banda de Rotman con Mimí Maura, tocando con Minimal y Ricciardi. Prácticamente el dream team de LFC.

Saludos,
José.

Corvino dijo...

No tenía idea. Saludos.

Anónimo dijo...

Posteate algo sobre cuando Minimal entró a Cadáveres de Niños... (?)

Mañana tambien toca Pez, gratis, en San Isidro.

Anónimo dijo...

Me perdí toda su carrera porque la salsa, lo latino, no me gusta. Tengo una data anglosajona que máximo llega al raggee. El único disco genial de musica latina es el solista de Miguel Abuelo.