jueves, 10 de septiembre de 2015

El Ministerio del Amor


Por qué Daniel Melero no es tan famoso como supuestamente debería serlo es un lugar común de la rockología argentina. Ese pedido tan frecuente de reclamar que se valore en su real dimensión a un artista determinado y no favorecido por la masividad. El caso más emblemático tal vez haya sido Spinetta. Con Dylan pasa algo similar. El gesto es noble pero obliga a preguntarse si realmente el fan de rock se banca que su ídolo de culto sea reconocido masivamente. Más bien el fan de rock quiere que su ídolo se quede siempre en el mismo lugar, como si fuera un bonsái o uno de esos gatos enanos que cultivan en Japón. "Quedate ahí, Fito, quedate ahí sin dientes, con tus familiares todos muertos y tomando merca". En cierto punto el ídolo de rock es una mascota imaginaria o un hermano menor al que le pedimos que por favor no crezca así no nos sentimos viejos.

La aparición de Piano en el año 99/2000, si no me equivoco, fue uno de los movimientos más distinguidos de la historia del rock argentino. Un disco de piano y voz ya sonaba clásico. Pero con canciones de Melero la ecuación resultaba perfecta. Como si fuera una fantasía rockera de las que casi nunca ocurren. Del tipo Thom Yorke cantando temas de Spinetta.

Nótese que cuando todos los músicos van hacía la Sinfónica más próxima, Melero se dirige al piano. 

Una de las características que hizo a Melero un músico con un estilo es la subrayada contradicción entre las líricas románticas, que no temen apelar a la cursilería y a la simpleza (con excelentes resultados), y los sonidos más bien desprovistos de calor, marciales: el traqueteo constante de las máquinas. Ese cruce de sensibilidades perfuma la música de Melero de una manera muy especial. ¿Música para bailar triste? No siempre. En fin. Los Encargados parecen encarnar la idea de ser Virus sin onda. En el único disco de la banda, Melero registra la que tal vez sea su mejor canción, lo que ya es mucho decir. Después vendrían otras más conocidas, pero la combinación del ritmo ochentoso y la melodía robótica de “Líneas” tiene algo tan evocativo que resulta insuperable en cierto punto. Como seguramente le gustaría a Calamaro la canción sostiene un interesante planteo que hace un paralelismo entre las canciones y los romances. Es una canción de ideas, como un poema conceptual de Borges. El resultado es la amarga reflexión del estribillo: “Somos mundo cerrados/ Vivimos separados”. Chau. Se pudrió todo. Pero en la segunda estrofa vuelve con algo genial: “No puedo recordar la primera estrofa/ de la canción que siempre quise cantarte”. Eso le otorga a la letra una gran aproximación atemporal con el oyente: la canción habla de esa canción, de otra canción, de todas las canciones. Mientras tanto “Líneas” suena como el tema final de La Película. Melero hace canciones de amor sin resentimiento.

Ahora Melero volvió a actualizar su repertorio de clásicos con la salida de Piano Vol. 2, la obvia continuación (no dogmática) de su celebrado Piano de fines y principios de Siglo. Ahí está “Líneas”, por supuesto, en el sentido más depurado de la canción. Sin embargo el tema que tal vez más espesor gane frente a los demás es “Amor difícil”, en su versión original ejemplo evidente de esa cautivante ambivalencia en cuanto a las asociaciones estandarizadas de sonidos y líricas. Sorpresivamente “La reina del enigma” adquiere una atmósfera épica, de canción rockera propia de Travesti (o ¿Canción Animal?), es entonces algo así como el núcleo del disco.    

A Melero nadie le pide que sea como era antes. A Melero le piden que sea como en el futuro. Tampoco habría otro Melero al que volver. Melero como el personaje de una película de ciencia ficción, claramente. Acusado de ser muy pop para el rock, Melero debe ser uno de los músicos con más conocimiento histórico del rock, o sea, uno de los pocos a los que se los puede denominar Artista de Rock, no sólo por la manera en que asimila las influencias, sino por la manera en que ejerce influencia. Yo le doy un Ministerio a Melero, loco. El Ministerio del Amor.


6 comentarios:

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Es cierto. Hubo quienes pensaron que Tratame suavemente era un tema de Cerati.
Y hay quienes no recuerdan el disco de Cerati-Melero.
Los Encargados tal vez eran mejores que Virus.
No está mal el tema. Aunque no sé si compraría el disco.

Cine Braille dijo...

El ídolo de rock como tamagotchi, es así nomás. Como ir a los recitales del Indio a encontrarse a uno mismo cuando iba a los de Los Redonditos de Ricota.
Saludos

Alejandro Rubio dijo...

Pasa algo con artistas como Melero. Lo conozco (seguia) desde mediados de los 80. Cuando salia el disco de Los Encargados y tocaba en Canal 9 en un programa de los sabados y luego cuando pasaba sus demos de Conga con Tom Lupo. Lo vi en el ICI, en el Astral con los Corrosivos, en el Goethe o soporte de Soda...o miembro de ellos. He charlado con él por Tel o en Die Schule, y me ha regalado TDK con demos de Camara para un programa de radio. Hace poco lei que dijo que "todo el mundo decia que él estaba adelantado 10 años...pero la verdad era que el pais estaba atrasado culturalmente ese periodo...él solo era contemporaneo" (buenisimo). Yo soy el que le pide a Melero que sea el de antes...ese que no se repetia...grabar Piano 2 es parte de eso. Tal vez lo que ocurre es que hoy Melero abarca muchas lineas (electronica, solo piano,rock, etc etc) porque saca muchos discos en el año y tal vez ya no tiene aquella pluma fina, para dar una impronta tan personal como unica, y al abarcar tantos lugares tal vez se repite bastante (como Capusotto tal vez). Los Encargados no fueron mejores que Virus porque simplemente eran distintos...y si bien Tratame suavemente es mejor la de los encargados que la de Soda, el nivel compositivo de gustavo solista es demasiado alto para compararlo con cualquier mortal.

Gabriel Nombre dijo...

Comparación ridícula, pero "La reina del enigma" más que a Canción animal me hace acordar muchísimo a "Estranged" (http://www.youtube.com/watch?v=dpmAY059TTY&t=5m5s), aunque obviamente con más desapego y minimalismo lacónico, y menos delfines y orgasmos púber-mesiánicos de guitarra en altamar.

Anónimo dijo...

Buen cambio de frente metió Don arroyo para Melero, saludos.

Anónimo dijo...

Pero bien sabemos Corvi que líneas es una canción de amor, de amor a la falopa. Líneas se llama la canción.
El tópico preferido de don melero.