Un marplatense marplatense jamás va a ver bandas locales. Un marplatense marplatense tuvo una vez, hace mucho una banda y jamás nadie fue a verla, resentido, entonces, no va a ver bandas marplatenses. Un marplatense marplatense tiene proyectos que nunca jamás se van a llevar a cabo; claro, vive en Mar del Plata. Un marplatense marplatense no lee el periódico El marplatense, en caso de que algún marplatense lo lea, leer el periódico El marplatense comienza a ser marplatense marplatense. Un marplatense marplatense toma un mísero y pequeño café en algún mísero y en boga Café para que los demás marplatenses marplatenses digan: Ayer vi a X marplatense marplatense tomándose un café en X Café marplatense marplatense. Un marplatense marplatense no lee o lee mal, informándose a través del suplemento cultural del diario marplatense marplatense La Capital que es el peor suplemento cultural del País. Un poeta marplatense marplatense publica sus tediosos poemas en el suplemento cultural de La Capital que es, si no le he dicho antes, el peor suplemento cultural del País. Un intendente marplatense marplatense dice que en la ciudad hay zonas liberadas y provoca en su comunidad marplatense marplatense un cataclismo inédito que comprueba que la comunidad marplatense marplatense no piensa mucho. Un marplatense marplatense sale a pasear los domingos con su familia y se queda 40 minutos mirando una estatua viva marplatense marplatense. Un marplatense marplatense tiene un local en una galería del Centro y se queda en la puerta esperando que alguien entre. Un marplatense marplatense trabaja en verano y durante el invierno se rasca. Un marplatense marplatense se queja de que la ciudad siempre esté pensando en el verano a pesar de que él mismo es un marplatense marplatense que siempre está pensando en el verano. Un marplatense marplatense detesta a los turistas a los que acusa de sucios y ruidosos. Un marplatense marplatense bien hubiese querido ser porteño; como no lo es, odia a lo porteño. Un joven marplatense marplatense tiene grandes objetivos en la vida: ser tarjetero, estudiar una carrera de tres años y vivir en Parque Luro o Los Troncos; sus hijos tendrán el nombre de moda del momento. Un marplatense marplatense cuenta incansable y tristemente la vez que fue a Buenos Aires donde le sucedieron hechos vulgares y superfluos que él considera fantásticos y paradigmáticos. Un marplatense marplatense vuelve del Centro y dice: Lo vi al Cholo Ciano y no hay nada más que agregar, así es el marplatense: meramente informativo. Un conductor de TV por cable marplatense marplatense no se diferencia de otro conductor de TV por cable marplatense marplatense. El único conductor de TV marplatense marplatense que se diferencia del resto no se diferencia por su genialidad u originalidad sino por su imposible modo de hablar. Un marplatense marplatense tiene un programa de radio en una indescifrable radio trucha marplatense marplatense y no se entiende un choto de qué hablan, a quién le hablan y por qué lo hacen (y siempre el programa es muy tarde o muy temprano). Un marplatense marplatense gusta de Queen, Aerosmith, U2, bandas así, de estadios, no sé porqué. Un prestigio marplatense marplatense vale la mitad de la mitad de la mitad de un prestigio porteño, platense, rosarino o cordobés. Un músico marplatense es músico marplatense marplatense si no compone, no sabe tocar bien un instrumento y no tiene personalidad; es decir, un músico es marplatense marplatense si tiene una banda de covers. Un marplatense marplatense come locro en una sociedad de fomento marplatense marplatense en tanto lanza una perorata a favor de la mano dura; los demás comensales siguen comiendo su locro y aprueban la perorata comiendo, entonces, a su vez, locro y perorata. Un diario marplatense marplatense es tan pero tan malo –tan pero tan marplatense marplatense- que llama a un abogado que no sabe escribir para que le escriba una columna mal escrita acerca de jubilados estafados. Un marplatense marplatense al ver en su diario marplatense marplatense: “3 de cada 10 familias sufrieron un robo”, no va decir: “Entonces 7 de cada 10 familias no sufrieron robo”; no, va a decir: qué mal que estamos, qué gran inseguridad, tenía razón el marplatense marplatense en el locro. Un adulto marplatense marplatense dice a sus amigos: Empecé a correr por la Costa. Un marplatense marplatense juega incansablemente al papi fútbol; ese el único fútbol que puede jugar un marplatense, un fútbol chiquito, entre cuatro paredes, entre amigos. Un marplatense marplatense sigue tomándose colectivos aunque estos estén caros, muy caros. Un marplatense marplatense, en fin, sigue tomándose colectivos aunque subir a uno signifique que le van a meter la palanca de cambios en el orto o un palo en el orto o un caño en el orto o un petardo en el orto. Un marplatense marplatense tiene temor de los limpiavidrios y no así de no saber quién va a ser el nuevo e ignoto Intendente, no así de nunca haber sabido quién fue su último ignoto y rubio Intendente. Un marplatense marplatense siente en sus profundidades cierta satisfacción cuando su rubio intendente almuerza con Mirtha Legrand. Algo marplatense marplatense: algo con la voz de Pérez Bastida. Ideal de revolucionario marplatense marplatense: un barbudo comunista de bolsillo de la Universidad de Humanidades que no leyó ni siquiera el primer párrafo del Manifiesto Comunista. Un comerciante marplatense marplatense tuvo una pista de hielo en los 80’, una cancha de paddle en los 90’ y un ciber en los 2000, porque esa es la única forma de ser comerciante en la ciudad: haciendo exactamente lo que se debe hacer en el determinado contexto en el que estés. Un marplatense marplatense ni se entera; ¿de qué?, de todo ni se entera, en caso de que se entere: no entiende, no le importa, no lo daña. Un marplatense marplatense no osará tomarse más de un colectivo para ir a algún lugar, en caso de hacerlo se considera un héroe, un transgresor, un inadaptado. Un marplatense marplatense comenta indignado e incansablemente que los villeros tienen Direct Tv, luego se queda callado y asintiendo junto a su receptor marplatense marplatense. Un marplatense marplatense dice que la solución está en España aunque de 10 conocidos marplatenses marplatenses que se van a España, 8 fracasen abruptamente y 2 estén por allí, deambulando, trabajando de las mismas cosas que acá, con el mismo sueldo de acá, no sé sabe bien porqué allá y no acá. Un marplatense marplatense siempre dirá que triunfó en el exterior y que de tanto éxito se volvió porque, acostumbrado al fracaso marplatense marplatense, no soportó tanto éxito europeo europeo. Un marplatense marplatense tiene un blog, critica a los marplatenses marplatense y estos ni se enteran o no se dan por aludidos o no leen el post por parecerle muy largo. lunes, 27 de agosto de 2007
MARPLATENSE MARPLATENSE
Un marplatense marplatense jamás va a ver bandas locales. Un marplatense marplatense tuvo una vez, hace mucho una banda y jamás nadie fue a verla, resentido, entonces, no va a ver bandas marplatenses. Un marplatense marplatense tiene proyectos que nunca jamás se van a llevar a cabo; claro, vive en Mar del Plata. Un marplatense marplatense no lee el periódico El marplatense, en caso de que algún marplatense lo lea, leer el periódico El marplatense comienza a ser marplatense marplatense. Un marplatense marplatense toma un mísero y pequeño café en algún mísero y en boga Café para que los demás marplatenses marplatenses digan: Ayer vi a X marplatense marplatense tomándose un café en X Café marplatense marplatense. Un marplatense marplatense no lee o lee mal, informándose a través del suplemento cultural del diario marplatense marplatense La Capital que es el peor suplemento cultural del País. Un poeta marplatense marplatense publica sus tediosos poemas en el suplemento cultural de La Capital que es, si no le he dicho antes, el peor suplemento cultural del País. Un intendente marplatense marplatense dice que en la ciudad hay zonas liberadas y provoca en su comunidad marplatense marplatense un cataclismo inédito que comprueba que la comunidad marplatense marplatense no piensa mucho. Un marplatense marplatense sale a pasear los domingos con su familia y se queda 40 minutos mirando una estatua viva marplatense marplatense. Un marplatense marplatense tiene un local en una galería del Centro y se queda en la puerta esperando que alguien entre. Un marplatense marplatense trabaja en verano y durante el invierno se rasca. Un marplatense marplatense se queja de que la ciudad siempre esté pensando en el verano a pesar de que él mismo es un marplatense marplatense que siempre está pensando en el verano. Un marplatense marplatense detesta a los turistas a los que acusa de sucios y ruidosos. Un marplatense marplatense bien hubiese querido ser porteño; como no lo es, odia a lo porteño. Un joven marplatense marplatense tiene grandes objetivos en la vida: ser tarjetero, estudiar una carrera de tres años y vivir en Parque Luro o Los Troncos; sus hijos tendrán el nombre de moda del momento. Un marplatense marplatense cuenta incansable y tristemente la vez que fue a Buenos Aires donde le sucedieron hechos vulgares y superfluos que él considera fantásticos y paradigmáticos. Un marplatense marplatense vuelve del Centro y dice: Lo vi al Cholo Ciano y no hay nada más que agregar, así es el marplatense: meramente informativo. Un conductor de TV por cable marplatense marplatense no se diferencia de otro conductor de TV por cable marplatense marplatense. El único conductor de TV marplatense marplatense que se diferencia del resto no se diferencia por su genialidad u originalidad sino por su imposible modo de hablar. Un marplatense marplatense tiene un programa de radio en una indescifrable radio trucha marplatense marplatense y no se entiende un choto de qué hablan, a quién le hablan y por qué lo hacen (y siempre el programa es muy tarde o muy temprano). Un marplatense marplatense gusta de Queen, Aerosmith, U2, bandas así, de estadios, no sé porqué. Un prestigio marplatense marplatense vale la mitad de la mitad de la mitad de un prestigio porteño, platense, rosarino o cordobés. Un músico marplatense es músico marplatense marplatense si no compone, no sabe tocar bien un instrumento y no tiene personalidad; es decir, un músico es marplatense marplatense si tiene una banda de covers. Un marplatense marplatense come locro en una sociedad de fomento marplatense marplatense en tanto lanza una perorata a favor de la mano dura; los demás comensales siguen comiendo su locro y aprueban la perorata comiendo, entonces, a su vez, locro y perorata. Un diario marplatense marplatense es tan pero tan malo –tan pero tan marplatense marplatense- que llama a un abogado que no sabe escribir para que le escriba una columna mal escrita acerca de jubilados estafados. Un marplatense marplatense al ver en su diario marplatense marplatense: “3 de cada 10 familias sufrieron un robo”, no va decir: “Entonces 7 de cada 10 familias no sufrieron robo”; no, va a decir: qué mal que estamos, qué gran inseguridad, tenía razón el marplatense marplatense en el locro. Un adulto marplatense marplatense dice a sus amigos: Empecé a correr por la Costa. Un marplatense marplatense juega incansablemente al papi fútbol; ese el único fútbol que puede jugar un marplatense, un fútbol chiquito, entre cuatro paredes, entre amigos. Un marplatense marplatense sigue tomándose colectivos aunque estos estén caros, muy caros. Un marplatense marplatense, en fin, sigue tomándose colectivos aunque subir a uno signifique que le van a meter la palanca de cambios en el orto o un palo en el orto o un caño en el orto o un petardo en el orto. Un marplatense marplatense tiene temor de los limpiavidrios y no así de no saber quién va a ser el nuevo e ignoto Intendente, no así de nunca haber sabido quién fue su último ignoto y rubio Intendente. Un marplatense marplatense siente en sus profundidades cierta satisfacción cuando su rubio intendente almuerza con Mirtha Legrand. Algo marplatense marplatense: algo con la voz de Pérez Bastida. Ideal de revolucionario marplatense marplatense: un barbudo comunista de bolsillo de la Universidad de Humanidades que no leyó ni siquiera el primer párrafo del Manifiesto Comunista. Un comerciante marplatense marplatense tuvo una pista de hielo en los 80’, una cancha de paddle en los 90’ y un ciber en los 2000, porque esa es la única forma de ser comerciante en la ciudad: haciendo exactamente lo que se debe hacer en el determinado contexto en el que estés. Un marplatense marplatense ni se entera; ¿de qué?, de todo ni se entera, en caso de que se entere: no entiende, no le importa, no lo daña. Un marplatense marplatense no osará tomarse más de un colectivo para ir a algún lugar, en caso de hacerlo se considera un héroe, un transgresor, un inadaptado. Un marplatense marplatense comenta indignado e incansablemente que los villeros tienen Direct Tv, luego se queda callado y asintiendo junto a su receptor marplatense marplatense. Un marplatense marplatense dice que la solución está en España aunque de 10 conocidos marplatenses marplatenses que se van a España, 8 fracasen abruptamente y 2 estén por allí, deambulando, trabajando de las mismas cosas que acá, con el mismo sueldo de acá, no sé sabe bien porqué allá y no acá. Un marplatense marplatense siempre dirá que triunfó en el exterior y que de tanto éxito se volvió porque, acostumbrado al fracaso marplatense marplatense, no soportó tanto éxito europeo europeo. Un marplatense marplatense tiene un blog, critica a los marplatenses marplatense y estos ni se enteran o no se dan por aludidos o no leen el post por parecerle muy largo. jueves, 23 de agosto de 2007
ARGUMENTOS PARA CUENTOS
-Un hombre que arregla persianas se enamora de una clienta. Para volver a verla, arregla la persiana de modo tal que esta, volverá a romperse pasados dos meses. Así, durante años, los dos individuos (la mujer está casada) se cuentan su vida, reflexionan y hasta discuten sobre los temas que a ambos inquietan. El marido asiste a todo inmutable. Se dan situaciones tragicómicas.
-Un hombre a menudo solidario, comienza a darle limosnas a un vagabundo que duerme en el porche de su edificio. A medida que avanza el tiempo, la mirada del vagabundo obliga al hombre a ofrecer una limosna de mayor envergadura. En determinado momento el hombre da al vagabundo todo su sueldo. En determinado momento el vagabundo se hace con la casa, el departamento y la mujer del hombre. Más tarde será el hombre el que pedirá limosnas en el porche de su antiguo edificio al otrora vagabundo produciéndose un círculo cíclico con ribetes absurdos.
-Una mujer ingresa al cambiador de un local de ropa. Se saca las prendas que lleva puestas y cuando va a vestirse comprende que ya no tiene ninguna de las dos ropas: ni las que llevaba al momento de elegir la nueva prenda, ni las que eligió al momento de querer tener más prendas. La mujer desnuda se preguntará una y otra vez qué es lo que sucedió. Diversos clientes entran al cambiador y la consuelan. El cuento puede tener como título: Ninguna de las dos prendas y ser indudable metáfora de algo, algo que nadie sabe qué es y que Kafka de seguro sabía.
-Un grupo de químicos atrozmente desplazado por la elite de la química de la región a la que pertenecen (una región montañosa) comienza a realizar importantes experimentos con minerales que los colocan a punto de realizar una hazaña mundial. Día a día, los químicos comprenden, con asombro y pánico, que lo que va a suceder les va a cambiar la vida. Incluso, para acomodarse a este estrepitoso cambio, se toman vacaciones, abandonan los experimentos y asisten a terapias de grupo con el fin de no separarse una vez alcanzado el éxito. Más tarde en el tiempo (uno o dos meses después), vuelven a la carga, esta vez decididos a dejar su nombre en el bronce de la química mundial. Finalmente, nunca logran la hazaña. Sus anteriores manifestaciones de inminente éxito los sumergen en un grupo aún más alejado de la elite de la química de la región montañosa: el grupo de los químicos presuntuosos e idiotas.
-Un club de segunda división contrata como entrenador a un italiano que bien podríamos llamar Vito Perlugi. Vito se considera un vanguardista abocado al fútbol y desarrolla estrategias que sus jugadores tardan en asimilar. Estas estrategias son llamados por el mismo Vito: Las Estrategias Imbéciles. Una de ellas puede ser, por ejemplo, durante todo un partido, correr alrededor del árbitro provocando el desconcierto en el equipo contrario, el propio árbitro y las dos hinchadas; otra estrategia podría ser, durante todo un partido, tocar la pelota sólo con la cabeza para así lograr el inédito gol total de cabeza en el cual se debe, en la jugada y definición del gol, tocar la pelota sólo con la cabeza. De ahí que el gol resultante de tal estrategia se llame: Gol total de Cabeza; otra estrategia puede ser jugar al fútbol en forma totalmente frecuente pero moviéndose en el campo de juego a través de medialunas y vueltas de carnero; otra estrategia puede ser reprocharle fallos a los árbitros recitando poesías de Raymond Carver, Lawrence Ferlinghetti, Nicanor Parra, Jorge Luis Borges, César Vallejo, Paul Valéry y Ezra Pound. Finalmente el equipo logra ganar un campeonato aplicando las Estrategias Imbéciles. El cuento puede llamarse: Las estrategias imbéciles.
-Un famoso post estructuralista francés se encuentra a gusto con su obra. Es requerido por profesores, admirado por alumnos y denostado por una gran parcialidad que lo califica de farsante abstracto, es decir, las tres características que debe tener todo teórico conocido. Un día, luego de idear novedosos planteos acerca de la clonación en la obra de Kafka, la improvisación en el armado de carpas en la obra de James Joyce y lo boquense en la literatura griega, el teórico debe acudir a uno de sus libros para refrescar una idea que lo ayudará a completar sus nuevos y necesarios estudios. Es de esta forma que el teórico se dirige a su grandiosa biblioteca y, subiéndose a un banquito de cuero que le ha regalado otro teórico amigo, logra hacerse con uno de sus tantos libros, en este caso el titulado La Conceptualizacion espermatozoide en el entramado de los genitales concluyentes. Una introducción a la literatura judía de posguerra –no importas cuál sea. En realidad sí importa-. Luego, el teórico se sienta en su mesa de estudio y comienza a leer aquel libro. Rápidamente comprende que las ideas y reflexiones de ese libro se le escapan, por así decirlo. Más luego se rasca la cabeza y se pregunta sí en verdad fue él quien escribió tal libro. Decide, entonces, dar un repaso total por toda su obra. Una hora más tarde se tira por la ventana. El cuento puede llamarse: Homenaje a Gilles Deleuze.
-En una ciudad de la República Oriental del Japón un maestro llega a clase con algunos minutos de retraso. Los niños japoneses, educados, observan al maestro con respeto y, tal vez, algo de sumisión. Hojeando el cuaderno de asistencias, el maestro queda mudo: no entiende una sola palabra de lo que allí hay escrito. Carajo, dice, luego de unos minutos y sabiéndose argentino, estoy en un sueño, por eso no podía leer los nombres. El resto del día, se lo pasa intentando explicar a los aplicados japoneses su accidente onírico. Los niños, como única respuesta, ofrecen reverencias y dicen Sayonora.
sábado, 18 de agosto de 2007
LOS SIMPSON-LA PELÍCULA…MALA
Si algo llamaba la atención acerca de las críticas y comentarios que los periodistas hicieron sobre Los Simpson-La Película es que todos se centraban en repasos y retrospectivas redundantes de la serie –la serie es irreverente, la serie es de Matt Groening, la serie es con personajes amarillos, la serie lleva 20 años emitiéndose, etc.- y no en la misma película. La verdad es que se hace difícil hablar mal de algo que alguna vez estuvo bueno, es complicado ir en contra de lo que alguna vez fue genial, del mito, de la leyenda. Y la gente, entre leyenda y realidad, suele quedarse con la leyenda. Al mismo tiempo, el que asegura que todo lo solido se desvanece en el aire es tachado de aguafiestas. Es difícil criticar los nuevos discos de Charly García, es difícil decir que los últimos partidos de Maradona o Francescoli fueron deplorables, es difícil decir que Octaedro o El informe de Brodie no son grandes volúmenes de cuentos, es difícil decir, finalmente, que las últimas 5 o 6 temporadas de Los Simpson son, si se me permite la incorrección política aprendida en dicha serie, pura mierda, con escasos momentos de brillo y más que excesivos capítulos y temporadas enteras de escenas ya vistas, personajes estereotipados, bromas que no hacen reír a nadie y preponderancia de chistes visuales con el protagónico excluyente de Homero Simpson. Estas características convirtieron a Los Simpson –una serie otrora magistral, la mejor de las series- en un capítulo subido de tono de Los Rugrats.De igual modo, nadie que haya visto las últimas temporadas dirigidas por David Silverman podía esperar que la película –justamente dirigida por David- sea buena. Más bien se trata de un capítulo estirado de la temporada 14 o la que ahora mismo se está emitiendo, con múltiples instantes para el bostezo y referencias inequívocas a escenas ya vistas: Homero tiene una mascota –ya había tenido un cangrejo, un mono, etc.-, Homero es el causante del colapso ecológico de Springfield –remite al genial capítulo en que se hace cargo de la limpieza de la ciudad-, Ned Flanders se adueña de los hijos Simpson –en este caso de Bart, en un recordado capítulo, de Maggie-, el abuelo dice incoherencias en reuniones, Lisa conoce un chico que tiene sus mismas inquietudes intelectuales, etc. Sin embargo en el cine la gente se ríe pero ¿no será que la gente que va a al cine no piensa?, ¿no será que la gente que va al cine a ver una Película De Risa se obligue a reír si o si porque ese es el Momento Para Disfrutar? ¿No es el mismo Homero el que nos enseñó, a través de su propia personalidad, que hay gente que, cuando todos ríen, se ríe a pesar de no entender el chiste? Teniendo en cuenta los geniales capítulos que no me voy a poner a rememorar por enésima vez: ¿a quién le puede dar risa Maggie amenazando un mono con la mamadera, impactar el pitito de Bart o la malignidad de Burns que se resiste a darle electricidad a la ciudad? En contraparte a los que se obligaron a disfrutar están los decepcionados, los que salieron del cine diciendo: He visto mejores capítulos. Sin dudas se trata de gente que vio 10 o 15 capítulos y ni idea tiene de Los Simpson Años 2000.
Otro punto flaco es haber perdido la oportunidad de hacer una gran crítica a Bush –cero referencias a la Guerra con Irak- poniendo en el lugar del Presidente a Arnold Schwarzenegger. Ya sé que el Gobernador de California es representante de la derecha católica, del vigilante-bobo medio estadounidense pero…Apenas algunas escenas, como la de Homero azotando unos lobos, hacen esbozar una sonrisa pero se trata de esas sonrisas débiles, que se logran con mucha fuerza y concentración, como cuando vamos a ver a Charly y lo vivamos por acordarse la letra de un tema, como cuando observábamos los últimos partidos de Francescoli y nos emocionábamos porque había hecho un buen pase, como cuando leemos Juan Muraña y decimos que sí, que está más que bien pero que, claro, ese tipo también escribió El fin, El Sur, Pierre Menard, autor del Quijote, etc.
La semana pasada, desde el suplemento cultural de La Nación, Stephen King les pedía a los directores de Lost que por favor no incurran en el vicio de seguir la serie por que sí para no matar a la gallina de los huevos de oro y, mientras, sacrificar el producto final de una serie implacable. Personalmente nunca desearía que Los Simpson se acaben: siempre estoy esperando la nueva temporada para que, aunque sea, uno solo de los capítulos sea la mitad de bueno de lo que fue, por ejemplo, el del Casino de Burns, el de Bart Boy Scout, etc. Desdeñar de un objeto con el que crecimos –como así también desprenderse de una persona que amamos- es harto complejo: ¿cómo desear la muerte de Bart, de Lisa, si, para los que nacimos en los 80’, Bart y Lisa crecieron con nosotros, son, de alguna manera, nuestros hermanos? Aunque eternamente tengan 8 y 10 años, los guionistas, inteligentemente, los hicieron pasar por todas las etapas posteriores a su edad: los dos se enamoraron y fueron rechazados, Lisa fue a la Universidad, Bart tomó pastillas, etc. De esta forma lograron una empatía inaudita con la generación que más directamente los recibió. Hace poco vi una entrevista a Borges donde Georgie diferenciaba a Quevedo y a Cervantes diciendo que el primero era un grandísimo escritor, etc. –no eran esas sus palabras pero sí la idea- y el segundo, junto a Alonso Quijano, su amigo, el tipo con el que compartía aventuras. Lo mismo pasa con Los Simpson, no son una serie, son nuestra familia: Lisa es mi hermana, Homero es mi viejo, Marge mi mamá, Diamante es mi Intendente, el Jefe Gorgory es cualquier policía, etc. Y a todos les sucede lo mismo.
Los Simpson, la serie, están repletos de discursos interrumpidos, de escaleras que van hacia ningún lugar, de próceres con pies de barro, de momentos en apariencia ampulosos que terminan significando la absoluta nada. En la mayoría de los casos, las resoluciones a los problemas agregan un problema aún mayor: eso mismo sucede cuando una plaga invade Springfield –las lagartijas bolivianas- y la solución es un sinnúmero de plagas aún más mortíferas o cuando la ciudad es liberada de la secta de El Líder y la escena final explicita que todos somos presos de la televisión –Están viendo Fox, dice la caja boba, Estamos viendo Fox, repite la familia atontada-. En resumen: Los Simpson nos enseñaron que las soluciones radicales, los héroes indiscutibles y las personas perfectas no existen. El Manual Simpson dice que cuando uno está esperando algo grande, hermoso, recordable sobreviene lo terrible, el caos, el aburrimiento. Quiero creer, como compulsivo fan, que Los Simpson-La Película es el más claro ejemplo de la doctrina que la serie ha expresado a través de los años, es decir, la película es tan mala a propósito, para remarcarle a sus acérrimos fans que la realidad se escapa, está prendida de alfileres, que en la vida no existen ni los grandes discursos ni los grandes mensajes ni los próceres intachables. Quiero creerlo pero no me lo creo.
jueves, 16 de agosto de 2007
SODA
1. La primera banda que escuché con suma constancia y fanatismo fue Soda Stereo. Quizás por ello, luego de los primeros años de apego, sobrevino cierto resquemor o vacío de parte mía hacia la banda. Recién en el último año pude reconciliarme con la música de Soda, especialmente con Dynamo, un disco del año 1992 que quizás se encuentre ente los mejores del rock argentino. A la distancia comprendo el hecho haciendo una analogía con esos primeros autores que leemos –Cortázar, Sabato, etc.- y a los que luego, dejamos de lado.2- En un medio como el rock, tendiente a la demagogia y el exhibicionismo, Soda Stereo siempre fue una excepción. Nunca tocaron con Las Madres de Plaza de Mayo ni se pronunciaron enfáticamente en contra de las injusticias, tampoco tuvieron relación con políticos –Menem/Charly, Gieco/Kirchner, etc.- ni hicieron desmedida gala de actitudes rockeras –demoliendo hoteles dixit-. Además, evitaron referirse con asiduidad a la realidad cotidiana. Estos rasgos hicieron creer a algunos –muchos- que Soda era una banda de plástico, sin vida. El prejuicio se mantendría a través de los años, incluso llegando hasta el día de hoy, cuando Cerati es denostado tanto por los seguidores del rock barrial como por los miembros pertenecientes a la inteligentzia del rock vernáculo. Es verdad, como afirma Alfredo Rosso cada vez que puede, que el primer disco de Soda es un manifiesto tan propio de la primavera alfonsinista como Ciudad de pobres corazones de su caída, pero más allá de La ciudad de la furia y las religiones sin motivos de Prófugos, las letras de Cerati siempre estuvieron hablando –a veces en forma acertada, en otras ocasiones recurriendo a frases repetitivas- de otra cosa: imágenes yuxtapuestas como las de En Remolinos, letras no del todo explícitas y rozando el absurdo como De música ligera o frases ingeniosas como Ella uso mi cabeza como un revolver profundizan esa marcada tendencia del grupo de abogar por una irrealidad. La imaginación al poder.
3- Y por eso Soda es/fue una banda rara. En primer lugar, la mayoría de las más populares bandas del rock argentino –no necesariamente las mejores, no Invisible o Pescado Rabioso que siempre, como toda banda de Spinetta, fue seguida por un círculo pequeño, a veces más grande, pero nunca masivo- tuvieron una agitada correspondencia entre sus mensajes y el contexto: Serú y sus alusiones a la dictadura; Los Redondos, refugio impensado de los que quedaron fuera del sistema; La Bersuti Vergarabat y su estallido, y su tema prohibido, y su perorata por la ecología, etc. Soda, en cambio, que en la primavera se convertirá en la banda más exitosa de la historia del rock argentino –si ya no lo era- no tuvo nada de esto: sí se puede hablar de mensajes decodificados, como el más que elocuente misil en el placard que alude a la Guerra Fría –¡Grande, Cerati!- o la tv de El ojo de la tormenta, donde todos quieren un flash y pocos algo para ver, pero, sin dudas, nunca se hizo de esto un símbolo de la banda, sino todo lo contrario. Ni siquiera Babasonicos –que ni remotamente es tan popular como lo fue y es Soda- puede desentenderse de su contexto: el híbrido transcultural de su música, las frases-slogan de Dargelos, quiéranlo o no, nos están enviando un mensaje desde un mundo globalizado, caótico, etc. La música no tiene moral, la música no tiene mensaje para dar y sin embargo te lo da, que le dicen ¿no?
4- Y sumado a este –singular y bienvenido- desfasaje entre realidad y mensaje, los integrantes de Soda Stereo quizás sean los músicos menos carismáticos en la historia del rock argentino. Menos carismáticos y más exitosos ¿Lo vieron a Cerati queriendo parecer gracioso? Bueno, sólo es necesario decir que difícilmente lo logre. Zeta Bosio parece un muy buen tipo –de hecho dicen que lo es, no como su engreído líder de grupo- pero para ser estrella de rock no se necesita ser de ese modo, se debe ser atrevido, rebelde, locuaz, enérgico, etc. Todos atributos que el bajista no tiene y mucho menos Charly Alberti, que es, y no hace falta comentar nada, el baterista. (Para la materia Rock y bateristas Ver Divididos I, II y III o Ringo se va de la banda y a Paul, George y John les importa un pito).
5- Dargelos es carismático, incluso hay un tema llamado así que parece haber compuesto –como lamentablemente ocurre con casi todo el disco Anoche- para hablar de cuanto le pegó la fama y ser tan revolucionario con su banda. Pity es el más carismático de todos. Spinetta te hace mear de la risa. Un Charly encendido también. El Indio Solari impone ¿Y Cerati? De seguro Cerati es un tipo de frontman que comunica más a las mujeres –atraídas no sólo por su música sino por él- que a los hombres. A mí, personalmente, no me dice nada: esta ahí, parado, no me hace creer nada, no habla mucho, tiene movimientos esquemáticos, poco usualmente se aleja de las versiones que viene tocando en la gira –recordar el toque rocanrol de Prófugos de su última gira solista-, hace chistes que parecen estudiados de un Manual, parece la representación de toda la frialdad del mundo.
6- Corrijo: Soda Stereo no tiene un mensaje… creado a partir de los deseos de sus integrantes. Babasonicos sí, porque, a través de los recurrentes monólogos sobre la cultura rock de Dargelos, explicitan el mensaje que anteriormente se ha mencionado. Pero los integrantes de Soda, difícilmente digan: Sí, significamos toda la frialdad del lógico y premeditado mundo contemporáneo y moderno al que pertenecemos, somos empresarios –todo lo contrario a Babasonicos- del que nuestro mayor ejemplo es Sueño Stereo, paradigma de la frialdad si la hay-. Quizás hablen del hedonismo, del consumo, quizás de eso sí hablen pero no de la frialdad que provocan –más allá, claro está, de las sensaciones y recuerdos que el oyente tiene asimilados a Cuando pase el temblor o Nada personal-.
7- Entonces volvamos: Soda no es una banda demagógica, Soda no tiene relación frecuente con su contexto y Soda está integrado por tres personas sin el más mínimo rasgo carismático. Y es por eso que son diferentes a todos: porque desdeñando de las más comunes taras del rock argentino –puro rock nacional, según la Mega; el rock nació mal, según Charly García- lograron tener éxito –quizás el más increíble y duradero de los éxitos- y, lo que es importante, hacer buenos discos. Canción Animal y Dynamo –los más rockeros y arriesgados, los más viscerales y soberbios- son mis preferidos pero también habría que nombrar a Signos como uno de los más perfectos discos pop de por acá –el tema homónimo, Persiana Americana, Prófugos, Final Caja Negra, etc.- y al primero, llamado simplemente Soda Stereo, como uno de los más simpáticos –sólo hace falta recordar Dietético, ¿Por qué no puedo ser del jet set? o Sobredosis de TV-.
8- Después está lo demás: la nueva imagen, el nuevo logo, los nuevos 30 conciertos que se anuncian, los millones que ganaran a lo largo y ancho del continente. Soda, principalmente, es un grupo que evoca, a 10 años de su falsa despedida, un tipo de rock que ya no existe ni volverá con su vuelta: la mutación de disco a disco –con errores y aciertos, claro está-, el respeto por el público, la oportunidad a bandas jóvenes –entre las que se contaron Peligrosos Gorriones, Babasonicos y Martes Menta (Ariel Minimal), entre otras-, etc. Mientras, se da una situación rara: Soda vuelve pero no está, Soda tocará pero sus integrantes no piensan hacer música nueva. Una situación rara en verdad, como si una pareja se volviese a juntar para salir, comer en restaurantes e ir al cine pero sin tener sexo. Misterios del rock. Lo importante es que entre tanta parafernalia –algo típico en un grupo que hizo del cambio de look una forma de vida- a algunos se les olvida que, más allá de todo, Soda fue una gran banda. Y está bueno recordarlo cada tanto. Saber si era necesario que se vuelvan a juntar es algo que recién se empezará a deducir el 18 de octubre.
lunes, 13 de agosto de 2007
PEZ EN LA VINOTECA PERRIER: DENSIDAD Y DISTORSIÓN
1. Dicen que una vez, hace muchos años –cuando no existía Airbag ni había sucedido la Tragedia del 30/12/04- alguien pudo ver con exactitud y en su totalidad los cuerpos y las caras de una banda que tocó en la Vinoteca Perrier. Y no era ninguno de los de seguridad. Yo creo que es una leyenda.2. La Vinoteca Perrier es como un garaje, un pasillo un tanto ancho –no mucho- donde tocan bandas desde que yo tengo uso de razón. La primera vez que fui, varios años antes de vivir a una cuadra y media y no ir nunca –creo que tocaba Loquero o El otro yo-, me dije que si había algo parecido al rock en Mar del Plata eso era la Vinoteca Perrier. Hay gente que va siempre, no importa quien toque: ellos son el público de la Vinoteca no de la banda. Son esas chicas pálidas, salidas de dibujos japoneses, vestidas con trajes cuadriculados conseguidos en ferias americanas de las que el resto de los mortales no tenemos idea donde quedan, esas chicas vintage o indies que nunca me prestaron la más mínima atención; son esos chicos flaquitos con anteojos negros de marco grueso que quizás aún escuchen Jaime Sin Tierra. Históricamente los chicos alternativos nunca quisieron ser mis amigos. No es que yo cultive la amistad pero puedo decir que tuve diferentes tipos de amigos pero nunca un amigo alternativo. Quizás eventualmente pero no un amigo verdadero y alternativo. Como tocaba Pez, claro, se sumaron esta vez barbudos con bolsos cruzados y ojos inyectados en sangre vaya uno a saber por la infusión de qué hierba.
2. a. Cuando digo que las chicas indies, vintages o alternativas nunca me prestaron atención no me estoy refiriendo al sexo. En caso de no tener y amar una novia quizás sí me estaría refiriendo al sexo pero en este caso no, me refiero a cualquier tipo de atención, triviales atenciones de la vida. Por ejemplo: pongamos en una mesa a 4 personas, entre ellas yo y una chica indie, vintage o alternativa. Los otros dos pueden ser Bioy Casares y Borges o Carlos Monzón y Ubi Sacco o, mejor, James Ballard y Olaf Stepledon. Pero ¿qué importa quiénes nos acompañan en la mesa? Absolutamente no importa pero pongamos que están Bioy, Ballard, la chica y yo. Pero olvídense de los demás, sólo presten atención a lo que hace a continuación la chica indie, vintage, alternativa. Recapitulemos: supongamos que yo estoy comiendo unas papas fritas y necesito la sal y el salero no está a mi alcance –debe ser una mesa muy larga ya que mis largos brazos suelen llegar a todos lados- ni al alcance de James ni al alcance de Bioy sino cerca de la mano de la chica indie, vintage, alternativa. Incluso más, el salero está en la mano de la chica indie, vintage, alternativa. Ella ya ha usado la sal. O quizás no, quizás no come con sal, quizás odie la sal y como toda chica indie, vintage, alternativa esté haciendo comentarios ácidos y crípticos sobre la sal, sobre la gente que come con sal y sobre los saleros en sí, la forma de estos o la forma que deberían tener. Entonces yo le pido la sal a la chica indie, vintage, alternativa. Ella no me responde, no es que no me oye, directamente yo estoy en otra realidad, en una realidad paralela. Pido la sal varias veces pero sucede lo mismo. La total indiferencia. A eso me estaba refiriendo. Es que siempre me costó relacionarme con lo cool. Si intentaría ser cool parecería más idiota de lo que soy. La línea convencional, básica y anti-elitista, esa es la mía.
3. Se vivió un clima de paz, amor, respeto y libertad. La Vinoteca estaba llena. Antes de los porteños tocó Tantra, una banda de jóvenes marplatenses que habitualmente telonea a Pez en la Feliz. Tantra hace una música hipnótica, llena de canciones instrumentales, largas zapadas y sonidos espaciales. Si uno cierra los ojos mientras toca Tantra, se imagina círculos fosforescentes con fondos negros, como cuando de chiquitos nos refregamos los ojos y accedemos a una pequeña dosis de psicodelia. A veces recuerdan a Mars Volta pero también pueden hace pensar en un Invisible 5.0, un Invisible del futuro, en el cual sus integrantes conocieron los videojuegos y tienen microondas. Como una novela de Kafka narrada desde la mirada lisérgica de Hunter Thompson. Hay que prestarle atención a Tantra.
4. Como una novela de Kafka narrada desde la mirada lisérgica de Hunter Thompson. Me encantan esas definiciones retorcidas que no agregan nada más allá de que el que las dice quiere informar que es culto y leyó a Kafka o a Thompson. La verdad es que son implacables de enunciar.
5. No sé a qué hora salió Pez. Lo que recuerdo es que fue todo a horario y que el recital terminó a las 23: 30. Detrás de un gorro de hilo, Minimal, taciturno pero sin mala onda, sin demasiados pasos de comedia, parecía un hongo. Pepo Limeres cambió nuevamente de look. Fósforo parece siempre igual, aportando la calma, el contrapunto ideal de Minimal. Franco Salvador se merece un punto aparte.
6. Franco Salvador es un animal. Es el eslabón perdido entre Bonham y Oscar Moro. Podría haber sido baterista de Piazzola. Creo que la mayoría de los chicos querían ir adelante para ver cómo tocaba la guitarra Minimal pero Franco se robó la noche –a pesar de que contamos con un Minimal inspirado, eminentemente aguerrido, como siempre-. Franco Salvador es el mejor baterista de Argentina. Y a otra cosa mariposa.
7. Por momentos el show me aburrió. Me anestesió. Eso suele pasarme con las bandas que más me gustan. Incluso con Spinetta. En realidad eso suele pasar si uno no está high y va a ver un banda como Pez –o Tantra o Natas o Invisible- que se cuelga en zapadas interminables, zapadas que nadie sabe bien dónde ni cuándo terminan y que vuelven al grupo levemente impenetrable. Recordemos que Pez es una de las pocas bandas de rock argentino que toca lo que se le canta, sin hacer concesiones. Lo que sí me sucede cuando voy a ver Pez, incluso en los esporádicos momentos de bostezo, es la certeza de estar viendo una banda de rock real, no imaginada a través de juegos de luces, vestuarios y cambios de ropa sino rock, a la que te criaste, sin más.
8. A menos de un año del lanzamiento de Hoy, Pez parece haber hecho, otra vez, borrón y cuenta nueva. Si no estoy loco la banda sonó como una especie de locomotora de carga, sincronizada a la perfección –¡hay que ver lo que están tocando estos tipos!- y totalmente alejada de las melodías suaves y sanadoras del disco del año pasado. Esto parece, si se me permite el conservadurismo genérico, una vuelta a Pez, el disco punk de 1998, pero desde la óptica de Folklore, el disco progresivo del 2004. Si lo de ayer no fue el sueño de una noche de invierno, Pez parece estar tocando una música llena de densidades, totalmente distorsionada –aún más que antes-, como un hard rock delirado, místico y desconcertante. Un nuevo cambio de rumbo para una banda que, siguiendo los preceptos básicos del rock –mutar, subvertir, complejizar-, está acostumbrada a cambiar.
8. a. Mientras las demás bandas –Los Piojos, La Bersuit, Babasonicos, Ratones Paranoicos- acostumbran a sus públicos a querer recibir más de lo mismo, Pez acostumbra a su público a recibir con agrado cualquier cambio estilístico, por más violento y pasmoso que sea ¿Cuántos grupos pueden ufanarse de eso? ¿Cuántos grupos pueden jugar y experimentar -en el estudio y en vivo- y seguir manteniendo la misma esencia? ¿Cuántos grupos de rock argentino pueden decir de sí mismos que no son demagógicos, que no van detrás de un hit sino de un resultado artístico…sin ponerse colorados? Pez es uno de esos pocos.
9. Tocaron temas nuevos. Uno instrumental llamado El jodo, dedicado a un cineasta, guionista de cosas y psico-chamán, de seguro el genial Alejandro Jodorowsky –a no ser que en el mundo haya otro cineasta, guionista de cosas y psico-chamán que no sea el chileno-. Hubo una total ausencia de clásicos –ni Corazón Coraza ni El desengaño ni Campos de inconsciencia ni Para las almas sensibles- con las excepciones de Maldición, Haciendo real el sueño imposible y Fuerza, de Quemado, tema, este último, que tocan a menudo. También estuvo presente Desde el viento en la montaña hasta la espuma del mar, la magistral balada de El sol detrás del sol. Cada vez que lo escucho me pregunto cómo no fue un hit. De Hoy, como ya se ha mencionado, hubo muy poco. El mejor momento de la noche llegó con Al espacio, el blues-progresivo sobre la paternidad y/o maternidad –un tema nuevo, muy bonito, también se mueve por esos rumbos- en el que Minimal, luego de cantar por primera vez el estribillo, se fue por la puerta de atrás y dejó tocando a los restantes tres una suite jazzera donde se lució principalmente Pepo.
10. Se despidieron con Respeto, la arenga heavy de Folklore. El de la Vinoteca, entonces, fue un show donde Pez ensayó una nueva inclinación sonora de difícil acceso, algo densa por momentos, luminosa en otros. En 15 días entran a grabar un disco nuevo. Falta poco, entonces, para conocer la nueva elección musical de la mejor banda de rock de la Argentina. Sayonara.
domingo, 5 de agosto de 2007
ENTREVISTA A FABIÁN CASAS: “TRATAR DE SER AIRA SIN TENER SU TALENTO, ES VERY DANGER”
IntroducciónNo sé exactamente cómo empecé a leer a Fabián Casas, en qué orden, sólo recuerdo que de un momento a otro su nombre comenzó a estar ligado a muchas de las cosas que más me interesaban. Quizás a otros les sucedió lo mismo. Por eso mismo pasaré a contarlo. Firmaba algunas de las letras del primer disco solista de Ariel Minimal, Un hombre solo no puede hacer nada. También de Folklore, un disco de Pez del mismo año. Escribía pequeños y lúcidos ensayos en el blog de Mal Elemento, mi programa de radio favorito. Aparecía en el primer número de la revista La Mano con su iniciático relato "El bosque pulenta", donde uno de los personajes escuchaba Spinetta hasta morir y comentaba Zeppelin 2 en la vereda. Tengo que leer más a este tipo, pensé en ese momento. Tengo que parar con Rodrigo Fresán y prestarle más atención a Casas. No, mentira, es una broma. Simplemente su forma de escribir me caló en los huesos, como el frío que siente el tipo que se acuesta con la muchacha punk en el relato de Fogwill. Todo eso fue en el 2004, el año en que ingresé a la Facultad de Letras. Para cerrar el círculo, en el segundo cuatrimestre de ese mismo año cursé un Taller de Oralidad y Escritura sobre poesía argentina contemporánea. Dicen que los pocos que vieron a Velvet Underground en vivo formaron una banda. Bueno, yo creo que los que fuimos a esa materia, de algún modo, modificamos nuestra manera de escribir para siempre. Y también el modo de leer. Entre Cucurto, Rubio, Gambarotta, Durand y tantos otros poetas que, literalmente, nos partieron la cabeza para evidenciar que la literatura no terminaba en la esquina Alejandra Pizarnik y Julio Cortázar, apareció, nuevamente y esta vez en forma definitiva, Fabián Casas. Primero leí El Salmón. Después Matías Moscardi me prestó Tuca y El Spleen de Boedo. Como corolario de la cursada debíamos hacerle una pequeña entrevista a alguno de los poetas, menos, creo, a Durand, que parecía que no contestaba mails y vivía alejado del mundo como un ermitaño. No sé, hay muchas leyendas alrededor de Durand. También nos contaron que el año anterior una de las estudiantes le había hecho una entrevista a Cucurto y éste la había llevado a unas bailantas. Me acuerdo que en el 2003 yo había leído una entrevista a Cucurto creyendo que él se llamaba de verdad así, que no era Santiago Vega. En definitiva, elegí a Casas para hacer la entrevista. Porrúa –profesora and poeta- me corrigió los acentos del mail en el que le mandaba las preguntas. Al año siguiente, en el 2005, cuando leí el volumen de relatos Los lemmings y otros, Casas terminó de asomarse como uno de mis autores favoritos, dueño de una escritura despojada y con un imaginario barrial pre-chabón, inmiscuido en la segunda mitad de la década del 70’. Allí cabían las postales adolescentes de la dictadura y algunos implícitos mensajes filosóficos que, como en su emblemático poema "Paso a nivel en Chacarita", intentaban observar en los pequeños detalles, en la cotidianeidad, una profundidad ontológica. También otros relatos precisos -"Asterix, el encargado" o "Casa con diez pinos"-, ambientados en un tiempo más cercano, parecían explicitar una veta autobiográfica. El combo terminaba por dar resultado: como se decía en la contratapa del libro, los relatos de Casas funcionan como "antropología política y estética de una generación". Bueno, desde aquellos lejanos tiempos tengo su mail. Hoy, dos años y medio después, Casas sigue escribiendo, participando en los discos de Pez y aportando lo suyo en los blogs Mal Elemento y El señor de abajo. Ahora se me ocurrió hacerle algunas preguntas relacionadas con la literatura, Roberto Bolaño, su forma de escribir. A continuación, entonces, el resultado de una entrevista vía mail que le hice en estos días. Es para Ñ que lo mira por PC.
Declaración (es)
I
La otra vez estaba guardando unos diarios viejos en el ropero de mi pieza y vi un ejemplar de la revista Ñ donde estaba Saramago ensayando un gesto típicamente solemne –el ceño fruncido, el cabello despeinado a los costados del cráneo, quizás denotando acción existencial- en tanto el titular decía, certero, LITERATURA COMPROMETIDA. Creo que todos sabemos el tipo de escritor que representa Saramago. Y no estoy juzgando su escritura. Una pista puede ser que en lugar de él podría haber muchos otros más. Escritores que encarnan el papel del Intelectual, el Luchador, el Hombre Moral e Intachable. El escritor funcionario. Bueno, olvídense de eso.
II
Difícil encontrar a Casas enarbolando esas banderas tan afectas al escritor con mayúsculas: para él, cualquier definición de Literatura implica el riesgo de lo inmóvil, de la solemnidad. Casas prefiere pensar en la literatura como un terreno donde se pueda respirar, un cielo estrellado. Sabe que la mención de grandes nombres o entelequias rimbombantes –EL ESCRITOR COMPROMETIDO- termina por paralizar al escritor. Cuando le pregunto por la configuración que Bolaño ofrece en su ensayo Derivas de la pesado sobre la literatura argentina post-Borges, colocando a Osvaldo Soriano, Osvaldo Lamborghini y Roberto Arlt como ejes, responde: “Querido Corvino: No pienso a la literatura como en una oposición constante de autores. Si no que la imagino como un gran cielo estrellado donde los autores forman una constelación, en un inigualable momento de simetría. Depende quién sea el que los mire desde la tierra, tendrá su Osa Mayor, Las Tres Marías o lo que sea con los autores que se le canten. En mi caso, Borges, Leónidas Lamborghini (no Osvaldo), para nombrarte los dos que me interesan de los tres que vos nombraste forman un vector poderoso, que se potencian junto con otros autores. En eso soy Spinoziano: me interesa que un ser potencie a otro. La literatura argentina, la literatura, es una idea que te impide escribir. El canon es algo que le importa a la gente que hace canones, como los que votan el Martín Fierro o el Oscar”. Esta forma de entender la literatura se ve complementada cuando le nombro, entre otros poetas que lo pueden haber influenciado, Octavio Paz: “Me influyeron todos los autores que hay en el mundo y que pude leer. De los que nombrás acá arriba, Paz como ensayista y no como Poeta. También me influenció por negatividad, representa un tipo de escritor que ocupa un lugar social que no me interesa”.
III
Hay algunas pistas que Casas ofrece en cualquiera de sus textos, ya sean ensayos, poemas o relatos, a través de las cuales se puede reflejar un universo propio, particular, repleto de referencias sociales –San Lorenzo, Boedo- como así también de artistas u
objetos culturales que lo marcaron de algún modo. Una pista puede ser la película de Francis Ford Coppola- extraordinario poema, según Casas en el ensayo La Reacción-, Rumble fish. Otra, la obra de Zelarayán. Incluso cuando le pregunto por un escritor perfecto, que contenga en sí las mejores características de otros, dice: “El único escritor argentino con genio es Ricardo Zelarayán, leanlo”. Pero si hay un párrafo de su obra que ejemplifique en forma implacable cierto universo propio como así también su modo de observar la literatura, es el siguiente, ambientado en una librería de la calle Corrientes, en el relato “Asterix, el encargado”: “La mayoría de las mesas estaban infectadas con esas novelas de mierda del boom latinoamericano, pero rescaté Las Sirenas de Titán, de Vonnegut, una obra maestra”. A pesar de que se trata de un cuento que, haya sucedido en la realidad o no, forma parte de una ficción, esas breves líneas pueden seguirse a través de otros escritos de Casas. Por ejemplo en un pequeño ensayo publicado en El señor de abajo a raíz de la muerte del autor –no la de Barthes sino la real, la que le ocurrió a Kurt al caerse en su depto-. Sobre él y el género de ciencia ficción, dice: “Vonnegut para mí no es un autor de ciencia ficción, sino que toma elementos de esta y los subvierte”. Para finalizar, cierra con una definición asombrosa: “Me gusta la mezcla que se da en él: la visión de Celine, relatada por el cómico argentino Juan Verdaguer”. Más adelante, cuando le pregunto si alguna vez lloró con un libro, vuelve a la carga con el autor de Matadero 5: “Ahora me acuerdo de estar llorando con el final de Las Sirenas de Titán, de Vonnegut, yendo a la casa de mi viejo en el 160”.IV
“-¿Beatrice?- dijo Unk, entrando en la nave espacial.
Stony cerró las troneras, apretó el botón de marcha.
-¿Vamos…vamos al Paraíso ahora?- dijo Constant-. ¿Voy…estoy yendo al Paraíso?
-No me preguntes por qué, viejo –dijo Stony-, pero hay alguien allí arriba a quien le gustas”. –Las Sirenas de Titán, Kurt Vonnegut.
Me había olvidado. Efectivamente es para llorar.
V
-Si es que la hay: ¿cuál es tu relación con la carrera de Letras? Apunto a discernir qué pensás sobre los contenidos que se dan, las expectativas con las que entran los estudiantes, etc.
-La única relación que tengo con la carrera de letras es que en mis años mozos tuve alguna novia ahí.
VI
Tenía una duda acerca de la relación de Casas con la literatura latinoamericana, esa que todos conocemos (García Márquez –Marketing a partir del apodo que, dicen, inventó Fogwill-, Vargas Llosa, Fuentes) y se centra principalmente en la de los autores pertenecientes al boom latinoamericano de los 60’, fenómeno que Casas, como advertimos a través del elocuente fragmento de "Asterix…", no dudó en calificar de “garcha. La pregunta que le hice podría sintetizarse en estas dos: ¿Cuál es la garcha del boom latinoamericano? y ¿Qué autores rescatás de entre la garcha?: “Vargas Llosa me parece un escritor extraordinario. Creo que sin Conversaciones en la Catedral no tendríamos a Bolaño tal cual es. En realidad, yo hablaba, cuando lo trato de garcha, de esa cosa mercantilista y jeitera que me rompe las bolas. Armar generaciones, etiquetarlas en antologías, es algo más necesario para las editoriales que para los lectores (ahora por ejemplo está La Joven Guardia, en celo, todas esa cosas). Por el contrario, creo que el boom tiene autores monumentales en términos de escritura. Incluso un autor que me parece insufrible como "escritor comprometido", García Marketing, me parece un autor notable. Una muestra de esto es que después de 100 years, escribe un libro complejísimo y mortal como El otoño del patriarca”.
VII
Las preguntas que le mandé a Casas podrían calificarse de mamotretos o preguntas mal formuladas, así que desde aquí le agradezco haber sabido decodificarlas, no porque impliquen retorcimiento intelectual alguno sino por el modo en que las construí. Un lindo ejemplo es el siguiente:
-¿Alguna vez mentiste diciendo que leíste a un autor que en tu vida leíste para parecer importante o no perder una discusión? Recuerdo el caso de Zelig, el personaje de Woody Allen, que decía haber empezado a mutar en otras personas cuando dijo que leyó Moby Dick sin haberlo hecho.
-No.
VIII
Bolaño x Casas. Quizás por no ser un gran lector de poesía, a la hora de leer a Bolaño, nunca tuve en cuenta su producción poética. En los últimos meses encontré un pequeño artículo donde Casas recomendaba 2666. Para el autor de El salmón, la condición de poeta es esencial para comprender la escritura del chileno: “Bolaño es un gran escritor. Y 2666 me parece su obra maestra. Me gusta su desmesura y ese tono de estar narrando para poder detener a la muerte, como en las Mil y una Noches. Bolaño es un poeta y por lo tanto es lector de poesía, eso marca la diferencia con otros autores. Estrella Distante también es un gran libro. Lo leí porque me lo recomendó Pauls y fue mi entrada a Bolaño”.
IX
En un ensayo titualado Soriasis, aparecido en El señor de abajo –blog a cargo de Pedro Mairal, Adriana Battu y Miguel U.-, Casas se refería a un cúmulo de autores argentinos que aparecían en un limbo impreciso y entre los que él podía contar a Osvaldo Soriano (debido a la polémica de Bayer y Sarlo sobre el autor “maltratado”, escribió el post), Vicente Batista, Geno Diaz, Dal Masetto, Rabanal y Poldi Bird. La verdad es que de los que nombró aquella vez no leí a ninguno pero me quedé pensando en uno que ni siquiera mencionó: Abelardo Castillo. Cuestionado acerca de esta omisión –omisión que sólo yo advertí, omisión arbitraria que reside en mi cerebro y no en el de Casas, quizás porque nombró a Batista que, creo, es amigo de Castillo- y sobre el papel que el autor de El que tiene sed tendría para él en la literatura argentina, se defiende con gracia: “Castillo debe ocupar algún lugar. A mí con él me pasa lo del agrimensor de Kafka: nunca pude entrar al castillo”.
X
Escribir. “Escribo a mano y en computadora, cuando empiezo a sentir la musiquita en el oído. Cuando se apaga, dejo todo patas para arriba hasta que vuelva. Empecé escribiendo relatos largos, pero no me gustaban. Así que empecé a escribir microrrelatos, los poemas de Tuca. Ocio fue escrito a lo largo de 4 años a la par de El salmón”.
Trabajar. “Nunca tuve empleos ligados a la literatura. Prefiero no trabajar con la literatura”.
Publicar. “Juan Gelman me presentó a su editor José Luis Mangieri que, a partir de ahí pasó a ser mi editor, padre, amigo y pastor”.
XI
El último ensayo que Casas publicó en El señor de abajo –quizás propulsor de esta entrevista- trató, de alguna manera, sobre cierta antinomia que los escritores argentinos han observado en las figuras de Julio Cortázar y César Aira. El cronopio representaría la pose snob del intelectual comprometido, el NO cronopio…todo lo contrario: el escritor que no corrige, el parricida, etc. Todo finalizaba en una escena paradigmática, en la que Casas llamaba a un amigo diciendo: “Che, Aira nos cagó, la literatura argentina cayó en la trampa de Aira! ¡Es un agente de la Cía!" Respecto a este tema, Casas agrega: “Aira es un gran escritor. Y Cortázar también. Lo que escribí estaba teñido de cierta emoción: Cortázar tiene que ver con mi pubertad, con el amor y los ideales juveniles. Aira con el escepticismo, la pasión por la indiferencia y el cinismo. Creo que a partir de sus tesis, muchos escritores cayeron en la trampa de primero publicar y dopo escribir. Una estupidez. Tratar de ser Aira sin tener su talento, es very danger. De ahí toda una ristra de novelas y novelitas aburridísimas”.
XII
Si hay una música que puede servir como banda de sonido en la obra de Casas es el rock argentino. Incluso en “Casa con diez pinos”, el tema homónimo de Manal se termina intercalando en las últimas líneas del relato. Además de eso, como ya se ha mencionado, Casas mantiene una relación de amistad con Ariel Minimal por la cual realizó varias letras, tanto de la carrera solista del músico como de su banda, Pez.
-¿Cómo ves hoy al rock argentino?, ¿Además de Pez hay alguna banda que te interese?
-El mató a un policía motorizado, Flopa, Gabo, Florencia Ruiz, Juan Ravioli, me gustan los autores que complejizan la realidad, que trabajan con riesgo y no son estereotipados, como, por ejemplo, Los Piojos, que, para mí, son la peor banda de rock del mundo.
Otro lazo que Casas tendió con el rock vernáculo se dio a través del ya mencionado ensayo La reacción, publicado en La Mano –antes en Mal Elemento- en el famoso especial sobre Spinetta, especial que The Flaco salió a quemar por los medios, entre otras cosas porque Casas, lucidamente, analizaba algunas declaraciones desafortunadas que el autor de "Sicocisne" (si, me hice el spinetteano nombrando un tema desconocido) había hecho a Sergio Marchi para su libro Mi rock perdido. Cuando le pregunto a Casas si lo afectó en algo que el amigo de Rozitchner (ahora me hice el anti-spinetteano) haya salido con los tapones de punta, se muestra súper relajado: “No. Ayer estuve toda la mañana escuchando Artaud. Una obra maestra”.
XIII
En su libro de memorias Descanso de caminantes, Bioy Casares decía que le divertían los epigramas de escritores contra escritores ¿Y a quién no? Sin embargo a mí me interesan más los de escritores a favor de escritores, quizás porque a través de las preferencias de otros siempre se encuentran notables hallazgos, libros o autores que de no ser por la mención de otros nunca hubiésemos conocido. A continuación, entonces, epigramas de un escritor a favor de otros escritores:
El libro imprescindible: “Los años salvajes de la filosofía, de Rudiguer Safransky. Es la biografía de Schopenhauer y la de toda una época gloriosa”.
Los personajes literarios preferidos: “Supongo que son esos personajes a los que uno le da una existencia real. Bardamu, de Celine, el Jugador, de Dostoievsky, Silvio Astier, Remo Erdosain, Benji, de The Sound and the Fury, el Atravesado, de Andrés Caicedo, la mujer que narra El año del desierto, de Peter Mairal, etc.”
Los libros de autores argentinos que le partieron la cabeza: “Señales de una causa personal, de J.O.Giannuzzi. La Piel de Caballo, de Ricardo Zelarayán, Paisaje con autor, de Jorge Aulicino, Rayuela, de Cortázar, Cicatrices, de Saer, Todos los veranos, de Conti, La obra completa de Borges, Daniel García Helder, etc.”
XIV
A la hora de imaginar una antología que contenga a los autores argentinos que representen la literatura argentina contemporánea, enumera: “Llach, Gambarotta, Mairal, Incardona, Cucurto, Roberta Iannamico, Laura Wirtner, Martín Rodríguez, Paula Peiceré, Violeta Kesselman. Como dice Charles Simic en un poema sobre la guerra: la lista es larga, todos nuestros nombres están ahí”.
XV
Consultado acerca de cuáles son sus preferencias a la hora de leer ensayistas que se hayan referido a la literatura argentina –le nombro a Piglia, Sarlo, Viñas, etc.-, señala un modo de agrupación teórica a tener en cuenta y además agrega un estudio de los últimos años: “Piglia, Viñas y Sarlo son escritores notables y no excluyentes, habría que leerlos de manera conjunta, como si fuéramos un soldador trabajando tarde en la noche. Y le agregaría a esta lista a Martín Prieto y su breve Historia de la Literatura Argentina, quien poniendo el eje en la poesía, cambia el paradigma”.
XI
-¿Qué estás escribiendo ahora?, ¿Hay algún libro tuyo que vaya a salir este año?
-En octubre o noviembre por Emecé sale Ensayos Bonsai, una recopilación de ensayitos al tuntun que fui publicando en blogs y revistas sobre cualquier cosa. Y estoy escribiendo boludeces.
Adivinanza
No sé si Casas sabrá el impacto que su escritura tuvo en varios de los autores posteriores a su generación. Poetas, Narradores y hasta bloggers parecen estar pendientes de sus pasos a seguir. Intuyo que si se creyera de verdad el papel que en él han depositado, su musiquita, la médula principal de su obra, se esfumaría. Es que creerse dentro de la LITERATURA, autonominarse Comprometido o marcar caminos solemnes e insoslayables no parece importarle demasiado a Fabián Casas. Eso no aparece en su horizonte, en su programa, que, justamente, reside en no tener programa alguno. Más bien me recuerda a un tipo sin rumbo que sabe perfectamente donde ir, buscando en los detalles cotidianos un brillo especial, una respuesta que lo aleje de ese infierno en que se convierte la vida cuando un individuo llega a la adultez, como cuando el hermano de Rusty-James, el motociclista de Rumble fish, se queda observando los peces y decide regresarlos al río. Su literatura va de eso: cada uno de sus escritos es un intento más por llevar los peces al río. Lo logra con frecuencia.
La foto que acompaña este post ha sido ultrajada de una nota de Página 12.