jueves, 13 de marzo de 2014
El Artista antes conocido como Jorge Bergoglio
jueves, 13 de diciembre de 2012
¡Tío Abuelo, Tío Abuelo!
sábado, 24 de abril de 2010
Cualquier cosa postearás
1) Lamentablemente, sé que algunos de los mercenarios blogueros pagos-financiados-subsidiados por el Estado marxista-fascista leen este blog, así que les hago un llamado a la solidaridad: dejen de agregar a sus bitácoras gagdets, banners, imágenes de 5 GB porque cada vez que entro a un blog de ustedes la computadora está a punto de explotar. Ya sé que no saben qué mierda hacer con la guita que les da Aníbal y se la gastan en lujos a los que los bloggers republicanos e institucionalistas no podemos acceder, pero de seguir con esta hipérbole tecnológica me hago anti-K. Sé que me expongo a las represalias de estos bárbaros cibernéticos, así que me despido de la vida.
2) Y desde ya me solidarizo con Magdalena Ruíz Guiñazú, quien será acusada en un Tribunal Público por Hebe de Bonafini. Magdalena es una luchadora incansable por la libertad y la democracia, tanto es así que durante los años más cruentos de la dictadura (76, 77, 78) resistió desde la trinchera de Teleshow en Canal 11 (junto a otro conocido emblema de los derechos humanos, Cacho Fonatana) y, astutamente, se infiltró en los recovecos del Poder de Facto hasta llegar a ser la asesora de prensa de Martínez de Hoz. Como si fuera poco, un día le dijo a Harguindeguy algo que nadie sabe pero que, según ella, fue muy importante y arriesgado (y si ella lo dice, ¿por qué no habríamos de creerle?).
3) Las personas que usan zapatillas sin cordones (es decir con abrojos o al estilo alpargata o, ya en el colmo de la irresponsabilidad, sin cordones porque deciden sacárselos) no merecen mi respeto.
4) Si usted es una chica marplatense y no es o está por ser o fue la novia de un fotógrafo: investigue, hubo un error en su partida de nacimiento, no es una chica marplatense.
5) Hay palabras que se le pegan a uno como chicle.
6) Me conmueven profundamente las personas feas que hacen todo lo posible para salir lindas en el perfil del facebook. Hay que aceptar que uno es feo y después todo es mejor porque ya sabés que tenés que desarrollar alguna aptitud para que en vez de ser reconocido como el feo, seas reconocido como alguien feo pero (y en la conjunción adversativa “pero” se esconde el secreto por el cual muchos no morimos vírgenes): gracioso o sensible o profundo o misterioso o inteligente o que escribe en un blog o tiene una lagartija de mascota (todas cosas absurdas y patéticas que hacemos los feos para que nos den bola). Ahora bien, ser feo y obstinarse en parecer lindo es completamente improductivo: ¿qué se creen? ¿qué los demás no se dan cuenta? ¡Los están viendo, colegas, no intenten más por el camino de una belleza a todas luces inexistente, son horribles!
7) Estoy obsesionado con Soñar, Soñar, la vieja y entrañable película de Leonardo Favio. Desde que me la bajé (la había visto hace dos años pero no la conseguía en la red de redes) la veo un par de veces por semana como quien escucha repetidas veces una canción porque le parece muy buena. Y esta película tiene algo de musical porque está repleta de estribillos, repleta de hits que uno quiere repetir a toda hora: “¡Vibrá, vibra: antes muerto que vencido!” o “¡Carlitos se va a Buenos Aires a trabajar de artista!”. También me conmueven profundamente las personas que se obsesionan con algo (una película, una mujer, una canción, un viaje) y hablan todo el tiempo de ello (como yo) y en realidad nadie comprende del todo el anhelo o el fanatismo del otro, pero tampoco da para decirle: “Sos un pelotudo hablando siempre de lo mismo, ¿no entendés, forro atómico, que a nadie le interesa Soñar, Soñar?”.
8) Por suerte se me pasó la insensatez de comprar Perfil los domingos porque siempre trae muchas páginas y es divertido indignarse y
9) No sé por qué recordé (ah sí, porque escuché el nuevo disco de Skay) cuando participé (pasivamente) en una conversación entre fanáticos de Patricio Rey, de la vertiente que interpreta temas y comienza cada alocución con frases del tipo: “Como dice el Indio: Violencia es mentir” o “Como dice el Indio: Sos un aristócrata de cotillón” o “Como dice el Indio: Camisa apretada, pezón radiactivo”. Pocas cosas más escalofriantes que quedar atrapado entre estos verdaderos enfermos que buscan significados ocultas (siempre ridículos, siempre vergonzantes al oído de otro) en letras que probablemente ni el mismísimo autor sepa de qué mierda tratan. En ese caso hablaban de “Vencedores vencidos” y recuerdo exactamente lo que dijo uno:
“Claro, “un mudo con tu voz y un ciego como yo”, no es lo que parece (sonrisa de entendido), es irónico (sonrisa, again), un mudo no puede tener voz y si él Indio es tan ciego no puede agarrar el micrófono y cantar”
10) Qué ganas de que maten a alguien para después decir “¿Vieron?, yo lo dije” que tiene Leuco, madre de deux ex machina.
11) En su columna semanal del diario Perfil del sábado pasado, Fogwill realizó una crónica sobre la marcha a favor de la ley de medios compuesta, casi íntegramente, por una serie de estimaciones sobre la cantidad de concurrentes. Verbigracia:
“La marcha del jueves. Debió haber 25.000 personas. Mi cuenta surge de dos modelos.
El modelo más fiable es el del cómputo de los pequeños bloques que compusieron la columna que marchó de Congreso a Tribunales. Había bloques de veinte o treinta manifestantes, otros de doscientos, unos pocos de una docena, y cuatro o cinco de trecientos o poco más. El cálculo estadístico de la mediana me indicó un promedio de setenta y cinco miembros por bloque que bien pudieron ser de cincuenta o cien personas. El recorrido de la larga fila me dio no menos de 300 agrupamientos. La estimación de curiosos participantes –gente aislada, la mayoría apartada en cordones y veredas– era no menor a un quinto del conjunto. Calculé 18.000 distribuidos en grumos o bloques y otros siete mil repartidos en grupitos de cordones y veredas”
Más allá del ánimo provocador de Fogwill (que, sin dudas, con este tipo de “datos” confusos, francamente insostenibles y más propios de una novela, por su alocada digresión, que de la columna de opinión de un diario, busca el suicidio del lector) y sin entrar en consideraciones sobre el contenido ideológico o argumental del texto, me sorprendí al leer en la semana un relato incluido en sus Cuentos Completos llamado “
“Con un cuentaganados en cada bolsillo de la campera trato de calcular la composición de la cola: por indicios externos llego a estimar para una muestra de doscientos metros de cola siete mil personas. De ellas, un tercio son mujeres, de probable extracción obrera, unas seis mil, cerca del ochenta por ciento”
Fogwill, toda una vida calculando peronistas. Buen título para una biografía.