domingo, 22 de agosto de 2010

Fogwill, nos vemos en el infierno

(El título se lo afané descaradamente a Cristian Apas. Queda a su criterio iniciar acciones legales)

Esto es así: alguien se muere y uno tiene ganas de escribir. Y si ése que se muere es un escritor que se leyó hace poco y se llama Fogwill, el oportunismo se impone.

La única vez que vi personalmente a Fabián Casas fuimos a comer y tomar algo con Matías Moscardi. Marzo o abril del 2009. Lo recuerdo porque trabajaba en una librería y me vinieron a buscar los dos. La charla derivó del fútbol a la literatura. Hablamos de muchos autores (Aira, Borges, Bioy Casares, Bolaño) y llegamos a Fogwill. Le dije que me gustaba muchísimo uno de sus cuentos (Sobre el arte de la novela, casi una nouvelle), pero que no había leído mucho más. Casas (amigo y admirador de Fogwill) me aconsejó, con esa urgencia que demuestran los lectores fascinados por una obra imprescindible, leer Los Pichiciegos. Después creo que accedí a un instante de cholulaje y le pregunté si de verdad Fogwill estaba tan loco como parecía. No sé qué me contestó, pero sí recuerdo que Casas contó que "Quique" era muy inteligente y que además siempre que pasaba una mina se la quería garchar.

Un tipo inquietante Fogwill. Siempre temí por la vida de sus entrevistadores.

Nunca conseguí Los Pichiciegos, pero en el verano me compré sus Cuentos Completos, una edición que no recopila todos sus cuentos, sino los que Fogwill consideraba pertinentes recopilar. Se trata de uno de esos libros especiales para tener en la mesa de luz y leer de a poco. Diría "como si fuera un buen vino", pero temo que Fogwill, además de burlarse desde el infierno de las idioteces que escribo, me mande un rayo contra el mal gusto. En fin, reconocido publicista, Fogwill atrapa desde los títulos, a los que imprime una efectividad deliberada al elegir racionalmente el número de sílabas por su modo de acentuación. De allí surgen frases atractivas como el eslogan de una marca de cerveza: La larga risa de todos estos años, Los pasajeros del tren de la noche, Efectos personales, Muchacha Punk, La chica de tul de la mesa de enfrente. Su prosa está signada por el Mercado, algo que se debe haber dicho miles de veces, pero no exactamente porque en sus textos aparezcan más marcas (de cigarrillos, lapiceras y encedendores) que en una serie de Adrián Suar. La voz narrativa de Fogwill piensa que todo se puede calcular y ofrecerse a la oferta y la demanda. Esta concepción de la "realidad" (mercantilista dirán los distraídos del mundo en que vivimos) está atravesada por terminologías de disciplinas generalmente ajenas a la literatura (la estadística, la economía). De esa forma alumbra una voz única que lo aleja de los lugares comunes (¿a qué escritor se parece Fogwill?) y el sentimentalismo (aunque esto no significa que el lector no se pueda conmover con sus textos).

En su autobiografía, Milagros de Vida, James G. Ballard confiesa que se refugió en la ciencia ficción porque "aquella literatura reconocía la existencia de un mundo dominado por la publicidad de consumo, en el que el gobierno democrático se transformaba en relaciones públicas". Al autor inglés le molestaba que en una novela de Virginia Woolf nadie llenase el déposito de gasolina de su coche o que en una de Sartre nadie pagara un corte de pelo. Deduzco que a Ballard le hubiese encantado leer a Fogwill. Quién sabe si no lo leyó. Sus personajes piensan en qué ropa se van a poner, calculan la hora, huelen a champú, mastican. Pero para que estos detalles de la vida cotidiana se conviertan en literatura no hace falta ser un publicista o un sociólogo. Es más, podríamos afirmar que el 99 por ciento de los publicistas y sociólogos fracasarían en su intento. Lo que hace falta es ser un escritor de puta madre, dueño de una sintaxis demoledora, que se mantiene equilibradamente entre lo coloquial ("malas palabras", referencias sociales) y cierta digresión puntillosa capaz de perderse en la descripción más absurda utilizando un vocabulario culto y refinado. Un narrador soberbio capaz de escribir un relato sobre hilos de sangre que manan de cuellos de taxistas. Y convencerte de que en cualquier momento puede suceder algo, cuando en realidad lo que siempre sucede en los cuentos de Fogwill es un lenguaje que brilla. No digo que todos sus cuentos sean extraordinarios, pero como dice Elvio E. Gandolfo desde el prólogo, aquí se encuentran seis o siete de los mejores de la literatura argentina. Mis favoritos son Sobre el arte de la novela, Muchacha Punk, Los pasajeros del tren de la noche, Dos hilitos de sangre y La cola. Estos cuentos son como hits perfectos que uno quiere escuchar una y otra vez, en este caso leerlos.

De todos modos dicen que el mejor Fogwill está en las novelas, pero yo no leí ninguna. Ya habrá tiempo.

De la imagen autoral qué él y los medios crearon, lo que más rescato es su interpelación constante al progresismo. Fogwill se hacía cargo de quien era y jamás reprimía sus instintos más retrógrados como ser humano. Por ejemplo, el prejuicio de clase, que lo llevó a escribir una nota horrorosa sobre una marcha a favor de la ley de medios.

En contra del aborto, del matrimonio gay, del número de desaparecido. La opción más fácil es pensar que todo era una gran broma, que un tipo no puede pensar así. Las barbaridades que escribió (me refiero a las entrevistas y su labor como periodista) tienen una funcionalidad que nos ayuda a mirarnos mejor al espejo, no necesariamente más lindos. Fogwill estaba al tanto, no era ningún boludo. Hay una gran diferencia entre decir boludeces y ser un boludo. En verdad todos esas manifestaciones repudiables anidan en alguna parte de nuestro ser, pero preferimos silenciarlas. El autor de Los Pichiciegos las eyaculaba bestialmente en la cara de nuestra corrección política. Es que para él, lo políticamente correcto era la incorrección. De alguna manera, encarnó el brazo armado de la cruzada iniciada por César Aira por la desacralización de la literatura argentina. Y en ese marketing consciente de su propia personalidad (que la valió tantos odios como lectores incondicionales) no barría nada debajo de la alfombra.

Años de provocaciones gratuitas y declaraciones para la gilada (algunos se perdieron al escritor detrás del ícono), le sirvieron, lateralmente, para denunciar la impostura del intelectual comprometido que se une siempre a las buenas causas e idealiza lo que no conoce. Después de escucharlo a él es imposible pensar seriamente en ciertos escritores. Un arquetipo (que tuvo su auge en los 60) se revela perimido. En realidad todo puede convivir a la vez, una forma de ser no anula a otra y preocuparse por decir "matrimonio igualitario" en vez de "matrimonio gay" puede ser genuino, pero Fogwill es tan obstinado (por no decir hijo de puta) que te hace dudar. Como se sospecha de sus opiniones porque es prácticamente imposible estar siempre en contra de cada uno de los aspectos que caracterizan lo bienpensante, debemos dudar de las nuestras, ¡porque también es imposible estar de acuerdo con todo lo que suena justo y equitativo! Somos formados en una sociedad prejuiciosa, hipócrita, clasista, misógina. Algo de toda esa mierda permanece inmutable en el transcurso de nuestra vida. Nos atemoriza saber que en el fondo somos quienes decimos detestar. Sólo hace falta que peligre nuestro servidor de internet. Que le roben la cartera a tu novia. Que te toque elegir al lado de quién te sentás en el colectivo. "La vida es un guiso espeso", también me dijo aquella vez Fabián Casas. Entonces qué decir de aquellos que añoran las calles empedradas pero jamás vivieron en un barrio. Los que hablan de la dignidad de ensuciarse las manos en el trabajo y nunca salieron de la oficina. De los seres impolutos que se paran en el atril e indican qué está bien y qué está mal.

¿Qué decir de nosotros?

Se habla a favor de los pobres pero se los subestima, se los trata como mascotas. ¿Acaso el paternalismo no es una de las formas del fascismo? La pregunta es:

¿Y si todo lo que pensamos es una proyección falsa que construimos para no sentirnos culpables de conformar un sistema desigual que ayudamos a mantener a través de un estilo de vida que deja afuera a millones de personas?

Opinar este tipo de cosas es duro y por lo menos polémico porque ataca los resortes básicos de quienes somos. Pero si estamos acá y nunca dudamos de nosotros mismos, mejor no haber nacido. Eso es algo que Fogwill, seguro, sabía muy bien.

35 comentarios:

El iconoclasta dijo...

En ese tren de declaraciones que hizo Fogwill, llamó mucho mi atención cuando dijo en distintos pasajes de su hija Vera y su hijo Andrés que eran unos pelotudos. Coincido con vos que nadie puede ser ni tan politicamente incorrecto, ni todo lo contrario.

Saludos!

PD: mi alterego desiste de las acciones legales.

cwppertino dijo...

¿Algún link en especial para conocer las declaraciones de Fogwill?

puzzle dijo...

le recuerdo una frase que le dijo a Horacio González en una entrevista : "Todo estudiante de humanidades es un pichón de hijo de puta".

Belén dijo...

www.fogwill.com.ar

larga vida, muerto punk!

APG dijo...

Como cada sábado por la mañana, fui en busca de su columna en Perfil y quedé desconcertada al no encontrarla.
Comencé a indagar entre quienes pudiesen darme una pista pero sólo encotré una puta certeza alrededor de las seis de la tarde.

¡ Eras tan necesario Quique !
¡ Te vamos a extrañar !

APG

Inmanente dijo...

"Sólo hace falta que peligre nuestro servidor de internet" gooool....Gonzalez dice que no compartía nada de lo que pensaba Fogwil pero lo leía por que era como una alarma para los progresistas ingenuos como el

Anónimo dijo...

"...la oscuridad del interior de nuestros cuerpos..." Increible primer parrafo. Como va a meter eso en un primer parrafo!!! Una bestia. Esa frase se parece a una del comienzo de "La muerte de Danton", de Georg Buchner. Demoledor. Si solo hubiera escrito ese cuento y los Pichiciegos, por ahi ganaba en los rubros mejor novela y mejor cuento de la literatura argentina. Tremendo Fogwill...sin acentos (me siento ridiculo frmando asi, me cambio a
mi nombre original)

Manucho

Isabel de Sebastián dijo...

La mejor nota sobre la muerte de Fogwill, lejos. Gracias.

Anónimo dijo...

Un sorete menos en al Argentina, quizás debería decirse, mejor, "un hijo de mil,putas menos en la argentina". Este oportunista, falso, farsante, mimado por la plana mayor de los suplementos cada vez más populistas y más snobs, seguramente será reemplazado rápidamente por otros farsantes, como Ricardito Piglia por ejemplo, por nombrar nada más que a unos de los íconos de la NADA actuales.

Gringoviejo dijo...

Un "maldito de entrecasa",como diría el otro.Maldito siempre cerquíta de la guita y el poder.Con la panza llena y las neuronas anestesiadas se daba el lujo de boicotear desde la cloaca reaccionaria un proyecto que trata de paliar el hambre y la injusticia.La excusa:Los lugares comunes del falso progresismo y bla bla bla.A mi no me sirve de nada y a los pibes que cobran la asignación o que el viejo consiguió laburo o que la abuela se jubiló creo que tampoco.
¿Quien es el hipócrita entonces?
El pogre que se prende con los lugares comunes y le pone el cuerpo a un proyecto real y como tal defectuoso y por lo tanto que les acarreará mas de un dolor de muelas, o él que desde la peor cloaca reaccionaria la va de maldito cangandosé en el resto del mundo.Para mi es mucho mas útil a la humanidad Florencia Peña que él,por mas bién que escribiera y por mas simpatias que generara su aura de maldito entre la vanguardia esclarecida de la cultura y el pensamiento que valora su "honestidad intelectual" y su talento.
Cualquier canción de Barragán aporta mas luz y humanidad a la existencia que la suma de todos sus articulos de Perfil.
¿Que escribía bien? Sí, seguro.Y se lo recordará por eso,pero también por lo otro,porque no eran meras opiniones,era estar encolumnado en un proyecto de boicot en tiempo real.Era sumarse a correr a este gobierno por derecha o por izquierda según convenga para desgastar parejo.
Y eso para mi es lo imperdonable.
Y la muerte no tiene porque borrar un recuerdo y magnificar otro, todo lo contrario, congeló esa totatilad para siempre.
Saludos.

Anónimo dijo...

Anónimo envenenado de las 03:01 Hs. Anímese y firme, como Gringoviejo.
Hace unos dos meses compré y leí a Fogwill, tarde, porque jamás pasé por ninguna Facultad de Humanidades. Me pareció complejo y fantástico (lo que leí) punto. En las necrológicas me encuentro con un trosko devenido a marquetinero obsesivo y transgresor al pedo. Me puedo tentar a hablar boludeces del tipo, pero me quedo con lo que leí. A mi no me subyuga por jóven, que no lo soy, me llega como un narrador diferente de exelente claridad narrativa. Yo maté a Borges cuando tenia 17 y perdí un montón de años sin poder disfrutarlo. Si vamos a matar soretes, saquémosle el jugo o por lo menos, pongámosle la firma a nuestra condena, no seamos soretes, ni anónimos.
Jorge Pérez el filocubano.

Gringoviejo dijo...

Anónimo "Jorge Pérez",para pedirme documentos a mi, antes me tenés que mostrar la gorra por lo menos,¿no te parece?
Si para voz una opinión sin nombre ni apellido no vale nada,no la tengas en cuenta y listo,pero no pretendás correrme por ese lado,mejor sería desmentir lo que digo con algún argumento que tratarme de sorete.
Y la calidad de Fowgill como escritor o tus gustos literarios no es lo que está en discusión.¿O acaso leiste en algún lugar de lo que yo escribí que diga eso?Saludos.

PG dijo...

Marchen tres candidatos más para el grupete de mejores cuentos de la literatura argentina, Gandolfo, Zariello: "Japonés", "La chica de tul de la mesa de enfrente" y, en especial, "Llamándonos". Si parecen demasiados puede quitarse "Dos hilitos de sangre".

Por otro lado, sin compartir el calificativo, más vale un batallón de Fogwills hijos de re mil putas que una Florencia Peña altruísta, no jodan...

Inmanente dijo...

Florencia peña es mí límite para bancar al kirchnerismo, no jodan x2

Andreika dijo...

Gringoviejo, se entiende su resentimiento hacia Fogwill, usted no sabe leer. No puede descifrar el comentario de Jorge Perez, que con toda claridad apunta al anónimo envenenado de 3:01, no me lo imagino leyendo nada demasiado complejo. ¿Qué se puede esperar de un tío que comparó a Fogwill con Cacciatore, "Los Pichiciegos" con la autopista? Sin dudas, puestos a pensar que Fogwill nos dejó sus textos y Florencia, una buena mina, quien lo duda, "Casados con hijos", un Fogwill vale más que mil Florencias.

Anónimo dijo...

Gringoviejo, al anónimo de las 03.01 me referia, no a Ud. y, a él le dije que firmara poniéndolo a Ud. de ejemplo, que puso Gringoviejo y criticó, pero dando la cara.
No supuse que era el mismo atormentado de las
03:01 .
Vamos de nuevo: Si lee tan apurado
le voy a escribir apurado ;

Ustedenelfondohabladelosqueleson "útilesalahumanidad"ytampoco estábamoshablandodeeso.
CoincidoconUd,algunostrotskistasy muchísimos"intelectuales"
termminaronenla"cloacaReaccionaria"
ymuchos peronistastambién.

Respeto su opinión y no le muestro ninguna gorra, monto en pelo, y al anónimo de las 03:01 que lo cure Lola.
La palabrita Progre de uso taaaan corriente esconde una reacción furibunda, parecida a las de Fogwill.
Con sincero aprecio.
Jorge Pérez (gracias Andreika)

Anónimo dijo...

Ahora entiendo, de tal palo tal astilla, mis felicitaciones JP
Mariano

Anónimo dijo...

What the what?

¿Quien prendió el ventilador adelante del plato de diarrea?

Hernán Galli dijo...

Che, vos sabés que sólo lei Muchacha Punk en una compilación de Juan Forn sobre cuentos argentinos, POr cierto, el cuento Nadar de Noche de Forn es hermoso.

Lo curioso, en mi caso, es que escuhé mucho sobre Fogwill, sus diatribas, sus declaraciones polémicas, su acidez. A Los Pichiciegos nunca la leí, es que el tema Malvinas no me llama en la literatura, quizás por eso. Yo también escuché que su arte pasa por las novelas. Será cuestión de leerlas.

Leí algo de su poesía, pero no me llegó.

Saludos!

Anónimo dijo...

pobre fabian casas

Nombre dijo...

No me esperaba ni en pedo la muerte de Fogwill. Decía siempre que estaba jodido, pero no parecía. Lo ví una sola vez, en una charla en La Eterna Cadencia. Hizo mierda La historia del pelo de Pauls. Una chica había dicho que le gustaba el libro, así que Fogwill hizo que le trajeran un ejemplar. Después le preguntó a la mina la fecha de nacimiento (creo que era el 8 de mayo) y le dijo: "8+5: 13. Andá a la página 13 y leeme en voz alta los adjetivos, con los sustantivos a los que califican."

La mina (tendría 19 años) trastabilló y al final los leyó el entrevistador ("Perdoname, no te quería hacer pasar un mal rato - le dijo Fogwill a la chica - "La próxima te hago buscar los pluscuamperfectos del subjuntivo"). Fogwill se cagaba de risa con los barroquismos de Pauls. En una el entrevistador lee algo así como "condena infernal". "Leelo todo" le dice Fogwill. "Tener pelo es una condena infernal, es estar condenado al temor de perderlo." Fogwill pone los ojos en blanco, repite la frase y le pregunta a un pelado que sacaba fotos: "Decime, ¿vos lo sentías como una condena infernal?"

Una cagada, estaba laburando en varios libros.

Galli, lee los Pichiciegos, no se parece a ningún libro de las Malvinas que yo conozca. U2, Corvino. O lean En otro orden de cosas, que es genial. O Un guión para Arktino, que tiene partes buenísimas (los militares en los 70 pierden, pero el Estado Comunista Argentino sigue exhibiendo a Borges como ídolo: se dice que 'el aparato para-policial Emecé' había modificado los textos revolucionarios de Borges, a quien Fogwill describe con melodramatismo Sabatesco: "obligado a asistir a las reuniones de los aristócratas, entre la suntuosidad, las pieles, el lujo, y a llevarse a escondidas en los bolsillos comida para su pobre madre. Oh, realidad desgarradora del frío Palermo!")

Su poesía me parece malísima y sus artículos para Perfil, en general de medio pelo; pero lo demás... Qué garcha que se haya muerto. Ya sé que nos queda Florencia Peña, pero igual. Antes teníamos a los dos, era el Nirvana.

Gringoviejo dijo...

Adreika y Jorge Perez,mis disculpas si no era para mi,pero como no veo diferencia entre un nombre de fantasía (que tiene un registro en blogger es cierto) y un comentario sin él,a los efectos de identificar al comentarista,pensé que lo escrito por JP era una ironía.Si entendí mal por apurado o por corto como dice A.les reitero mis disculpas.

Repito por si no se entendio: NO ESTOY CUESTIONANDO A FOGWILL COMO ESCRITOR,perdón por levantar la voz.
Tampoco cuestiono la ideología politica de Fogwill,si es que tenía alguna.
Cuestiono al Fowgill persona,al que entre otras de sus ingeniosas
reflexiones de "maldito" incurable, dijo que las cárceles de la dictadura eran un lujo comparadas con las actuales.Y como ustedes lo señalaron, él era un tipo brillante y muy informado,no podía desconocer que por esas mazmorras de carnicería,por ese matadero, pasaron un montón de personas que fueron despedazas lentamente,(psíquica y literalmente),violadas sexualmente,obligadas a parir encadenadas para ser asesinadas después,vejadas y torturadas solo por diversión.
Al reverendo hijo de remilputas que decía esas cosas es al que cuestiono y partiendo de allí si era un exquisito genio literario o un ególatra ingenioso con talento para seducir snob me tiene completamente sin cuidado y me chupa un reverendo huevo,lo que no tiene que significar que a todo el mundo le tenga que pasar lo mismo.Yo solo quiero dejar en claro mi opinión.Saludos.

Anónimo dijo...

Si ,yo lei esa nota que mencionas en el blog dela Cadencia y me dio mucha bronca porque me habia gustado Historia del Pelo.. pero le reconozco a Fowill que logró ocurrencia, impacto y hasta cierta credibilidad con lo de la pobre chica..al final de todo me rei mucho
B.

Anónimo dijo...

...para los que leemos ritmicamente tu última pregunta es gramaticalmente excesiva...

Martín Zariello dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Martín Zariello dijo...

Iconoclasta: gracias, no tenía recursos para defenderme.

cwpp...noséqué: internet es un gran link a declaraciones de Fogwill. Es más: se dice que internet fue creada para que Fogwill bardeé.

Puzzle: Es verdad.

Belén: yes, larga vida. Admiro te.

APG: Mmm, tengo una relación ambivalente con las columnas de Perfil. Las leía pero además de indignarme muchas veces tampoco me gustaba la forma en que estaban escritas, pero bueno, es una cuestión de gustos.

Inmanente: Hay una crítica muy conocida de González a Fogwill por los Pichiciegos, está en su página. No la leí.

Manucho: sin acentos era Manucho? Manucho Sotelo? Si no lo sos perdón, el único Manucho que conozco es Sotelo. Si sos Manucho, un abrazo.

Isabel de Sebastián: Isabel de Sebastián la cantante? La de Metropolis? La de Héroes Anónimos? La que cantó con Spinetta? Si no los sos perdoname, la única Isabel de Sebastián que conozco es la cantante.

Anónimo: ...

Gringo: Pensamos distinto, pero todo bien. Creo que son incomparables Flor Peña o Barragán con Fogwill, en tren de comparaciones se podría hacer un paralelismo con José Pablo Feinmann o Eduardo Galeano, qué sé yo, tipos que se asocian al progresismo y además son escritores. Y analizar desde ahí, no quizás en los términos con los que yo escribí ("hipocresía", etc.) sino su funcionamiento en el campo intelectual. Todos los escritores quieren guita, no sólo Fogwill. Tampoco creo que magnifique una parte en desmedro (incluso hablo de notas horrorosas, provocaciones gratuitas y declaraciones para la gilada), creo sí que a un escritor se lo debe reconocer por su obra y no por lo hijo de puta o boludo o buen padre que era. En el caso de Fogwill igual un poco te doy la derecha, porque él daba rienda suelta a que su propio personaje se confunda con su obra.

Jorge: Totalmente de acuerdo! A muchos les pasó lo mismo que a vos con respecto a Borges y cuando lo leés te caés de culo, es alguien que excede cualquier tipo de ideología.

PG: Fogwill al lado de Florencia Peña en Son de 10 no tiene nada
que hacer (?).

Andreika: Ja, ja, muy dura con GringoViejo. No se peleen.

Mariano: Ah, claro (?).

Anónimo: Yo no fui.

Galli: Forn fue uno de los más denostados por Fogwill. Leí dos cuentos de él, ese que decís y otra que está en McOndo. Me gustaron los dos.

Nombre: De acuerdo con los artículos de Perfil.

B: Siempre le dio con un caño a Pauls. Décía que uno de los personajes de El Pasado era él.

Anónimo: Es verdad, me pareció horrible pero la dejé. Debería haber escrito: ¿Y si somos todos unos hijos de puta? Incluso así se debería llamar el post y el blog.

Chau, loco.

Anónimo dijo...

digo, y si resulta verdad que la negociación de papel prensa arriba de una mesa de tortura es una farsa?? se cae la tentativa del gobierno de editar la historia oficial? no es lo único que se caería...lo más triste es que el giro va a enturbiar las cosas al punto de que el hecho mismo de señalar las deformaciones y excesos de los pulpos mediáticos quede envuelto en la sospecha de una jugarreta "K", a ver cómo reman ésta seisieteochistas...

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1297295

Anónimo dijo...

Hoy escuche a Papaleo (Osvaldo)y dijo que su hermana no compartió cautiverio con Caraballo.
De cualquier forma si ocurre eso seria una gran cagada, ya que quedarían como victima y no lo son, veo algo similar con Fibertel, para lo unico que sirvio es para que darles de hablar.
Un saludo

Martín era un mensaje para el Filocubano.
Gracias

Mariano

Anónimo dijo...

jamás se me hubiese ocurrido que Fogwill pudiera suscitar reacciones no digo tan extremas, sino reacciones tout court.

Anónimo dijo...

Volviendo al post, alguien opinó que la última pregunta es "gramaticalmente execiva para el que lee ritmicamente" y me detuve en ella, yo creo que es ideológicamente comprometida, transcribo:

¿Y si todo lo que pensamos es una proyección falsa que construimos para no sentirnos culpables de conformar un sistema desigual que ayudamos a mantener a través de un estilo de vida que deja afuera a millones de personas?

Te doy vuelta el concepto:

Un sistema que deja afuera a millones de personas, también nos deja afuera a otros millones que zafamos por el momento, pero aspiramos vivir en un mundo mejor.
Si ayudamos a conformar y mantener ese sistema desigual es porque o no somos parte de los millones de excluidos o no somos parte de los otros millones menos excluidos que aspíran vivir en un mundo mejor. En ambos casos, todo lo que pensamos, lo que somos, no es ninguna proyección ni falsa ni sicótica, es un pensamiento de clase, y será injusto, hipócrita, prejuicioso, y si quieren misógino, homofóbico y cruel, solo si estamos en la vereda de enfrente..

Gringo Viejo, todo bien, te leí atentamente.

Jorge Pérez

Anónimo dijo...

Gracias Jorge, igualmente había entendido la pregunta, lo que pasa es que leer dos o tres preguntas más con esa misma estructura te pueden producir un desbalance respiratorio o una acidosis transitoria.

saluditos

Anónimo dijo...

Upalala!

¿Y si aflojan con la aburridisima esgrima verbal y se agarran a las piñas en el patio?

Asi nos divertimos todos, porque los comentarios son ZZZZZZ. Si creian que eran apasionantes, se equivocaron.

Anónimo dijo...

Callate Jorge, el nene se duerme.

Anónimo dijo...

Si, lo era, o lo soy...un abrazo corvino...es peligroso andar diciendo el nombre en estos lares, no?

adios

Manucho

Anónimo dijo...

Aflojando con la mano en la bragueta... cuánta paja!