Ustedes las conocen. Esas personas que viven pendientes de las desventuras de sus ex. O, peor, de las parejas de sus ex. O más aún: de las ex de sus parejas actuales. Ni siquiera están enamorados, aparentemente los odian, pero allí están, navegando en las proximidades de sus facebooks, en los chats de un conocido en común, a la espera de algún dato escabroso que les compruebe que ellos son mejores personas. Mientras, de tanto gastar energía en aquello que desprecian les puede ocurrir lo que al personaje de Cortázar, ése que entra al Acuario/ y se queda embobado mirando el Axolotl/ y cuando sale del Acuario/ ya no es un tipo/ sino un Axolotl inmóvil/ mirando un tipo/ que se va de un Acuario. Cualquiera puede caer en este tipo de juegos de la mente. Hacia el final de The Social Network, encontramos al joven multimillonario enviando una solicitud de amistad a su ex novia, mientras actualiza frenéticamente la pantalla a la espera de una aceptación. Paradojas de la vida. "I don't like you/ But I love you". Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos.
Todo esto porque hoy escuché el programa de Víctor Hugo Morales. Eso debe ser lo que llaman "periodismo militante". Una tendencia política explícita de
Más que a las convicciones, esta deserción tardía se vincula al oportunismo. Recién ahora, cuando asistir a la mesa es un "quemo", los "artistas" entienden que el asesino era el mayordomo. Y no saciados en su demagogia, se dedican a lo mismo que hizo Mirtha Legrand desde siempre: abrir la boca y decir boludeces. No fue suficiente el kirchnerismo, ¡fue necesario que muera Néstor para que caigan de la palmera! El televidente, por su parte, también se siente cómodo en este plan: es más aliviador investigar qué hizo la “diva” en la dictadura y no qué hizo él mientras se mataban y torturaban personas. Menos mal que las canchas del Mundial
Elipsis.
¿Será desde que no tengo una fotografía en la billetera, desde que interpreto semiológicamente el sentido de un beso, desde que las neurosis y las patalogías del fucking amor me calcinaron el cerebro, desde que mi corazón no sabe/ no contesta, desde que prefiero leer al Turco Asís antes que a José Pablo Feinmann que: soy un cínico? Yo hago todos los intentos y cada tanto se muere Néstor Kirchner y me conmuevo. Pero ¿no habré crecido en los 90'? ¿O será, como cree el Mark Zuckerberg de ficción, todo culpa de mi ex? Voy a ver qué dibujo animado puso en su perfil de Facebook. Tal vez allí esté la respuesta de esta crisis, pero todo empieza y termina en que intuyo que el objetivo de los que quieren militar en realidad es conseguir una novia, muchachos. Y lo peor de todo es que este detalle me parece perfecto, no lo cuestiono, porque si me dijeran que quieren salvar el mundo, ni siquiera el mundo, el país, ni siquiera el país, su ciudad, ni siquiera su ciudad, su cuadra, ni siquiera su cuadra, su casa... De última, es mucho más productivo preocuparse por hacer cucharita con una joven nac and pop que buscar los subtítulos de una película rumana o el último disco de Arcade Fire en MiniNova. Pero por favor, hasta que los años no nos otorguen la perspectiva necesaria, córtenla con lo de la “juventud maravillosa” porque mi paso a la inmortalidad no es atentar contra cristinistas barbudos (lo que implicaría mi suicidio) sino algo más o menos sangriento ligado a la "cooltura" y a los niños ricos con tristeza y los esnobs con ropas estridentes.
A veces me parece que somos parte de una remake dirigida por el Señor Spielbergo. Debería haber escrito eso nada más. Recordemos siempre que todo discurso es boutade. Sayonara.




