domingo, 27 de febrero de 2011

Apuntes arbitrarios sobre Black Swan, Inception y 127 Hours

Black Swan. He aquí la historia de una bailarina (Natalie Portman) que debe protagonizar El lago de los cisnes y se vuelve loca. Pero los fantasmas que la atormentan (su propia imagen duplicada en un Otro siniestro) no son los de Scooby Doo, sino los de su sexualidad irresuelta. Estamos ante una extraordinaria película de terror sexual que, por momentos, parece guionada por el loco Altthuser de El porvenir es largo. Más allá de la efectividad de las diferentes partes en las que se introducen elementos fantásticos (espejos con vida propia, fotografías en movimiento, metamorfosis corporales), la escena memorable de Black Swan es cuando Nina se masturba en su habitación y abruptamente se detiene al advertir la presencia del Aparato Ideológico del Estado: su madre. Horror cotidiano. La neutralización del placer físico que sufre Nina se explicita en el contrapunto con su Némesis, Lily. Aronofsky acierta y elige para interpretar ese papel a Mila Kunis, alguien a quien el Indio Solari llamaría "una tipa rapaz", de ésas que provocan envidia en las mujeres porque a pesar de no ser perfectas, en un pestañeo, le pueden cooptar el novio a cualquiera. Con solo una noche de rave, pastillas y lesbianismo onírico, Lily se las arregla para mostrarle a Nina el lado oscuro de la luna. La tensión estética entre la belleza castrada de Nina y el erotismo puro y duro de Lily (Apolo y Dionisio siempre vuelven) se desarrolla en un crescendo dramático. Por otro lado, a pesar de su sordidez, el tono opaco y la ausencia axiomática de humor, Black Swan es una película hermosa que corre el riesgo pero jamás se pierde en el delirio sin ton ni son. El final sugiere toda una ética de vida y, contra todos los pronósticos, le sale muy bien, algo que en tiempos en los que impera el insufrible relativismo de una era en la que nadie se juega por nada, ya es demasiado.


Inception. La imagen duplicada de la ciudad ya es un hito del cine contemporáneo y plantea un inédito link hacia una posible versión digital de Xul Solar. Pero lo más interesante es que los laberintos arquitectónicos, a su vez, tienen su correlato en los laberintos cerebrales. Porque (al igual que Shutter Island, que también tuvo a Di Caprio como protagonista el año pasado), Inception es una película sobre el poder de la mente: basta con que algo "ocurra" allí para que se nos escape la tortuga. Así lo prueban el comportamiento de los participantes de Gran Hermano, el baile de Thom Yorke y las estadísticas sobre el consumo de Rivotril. Los dramas existenciales que nos acosan (la angustia, la depresión, los celos, los prejuicios) más que consecuencia de hechos comprobables, son obra y gracia del estado de nuestro trip en el bocho. En un discurso de graduación, el escritor norteamericano David Foster Wallace recordaba, con respecto a la mente, un dicho que señala que ésta puede ser un excelente siervo y, a su vez, un amo muy tirano. Para rematar su observación, comentaba:

"No es coincidencia que los adultos que cometen suicidio casi siempre lo hacen disparándose en la cabeza. Matan al terrible amo, y la verdad es que la mayoría de estos suicidas ya estaban muertos mucho antes de jalar el gatillo".

Lo mejor de todo es que Foster Wallace terminó colgado en una viga de su casa, pero ésa es otra historia. En fin, a diferencia de pretenciosos engendros del Mal como Mr. Nobody, aquí la pirotecnia visual y la idea de entrar en los sueños de los demás son el anzuelo tras el cual se esconde una profunda reflexión sobre las relaciones humanas. El vínculo de Dom Cobb y su esposa dice que primero debemos dejar ir a las personas y luego a los recuerdos que tenemos de esas personas. En caso contrario estamos condenados a ser estatuas de sal. Como "Naranjo en flor" pero con efectos especiales. La verdad es que cualquiera sabe que la mejor ciencia ficción no ocurre en los viajes intergalácticos, sino en las resonancias emocionales que activan los latidos del corazón.



127 Hours. "Estoy bien metido en esta mierda" dice Aron (James Franco), al promediar 127 Hours, atrapado entre una grieta y una roca en un cañón de Utah. Más o menos lo mismo que el protagonista podría afirmar el espectador al asistir a lo que, hasta allí, parece la película favorita de un oyente de Metro: música estridente y monótona, una cámara vertiginosa que le debe más al video-clip que al cine, un personaje principal omnipotente al borde del estereotipo. Pero después, milagrosamente, todo confluye en una historia de superación personal, de ésas que, aunque nos cueste reconocerlo, tanto nos gustan a los espíritus sensibles. Siempre es interesante ver cómo carajo se las arregla el hombre cuando está más solo que Kung Fu en el desierto. En realidad Danny Boyle nos hace tragar esa introducción insufrible porque sabe que tiene el swing necesario para alternar escatología (Aron bebe orina, se corta el antebrazo) con flashbacks lagrimógenos (los recuerdos familiares y afectivos del alpinista) que nos dejarán al borde del coma emocional. El epílogo es prácticamente orgásmico en su cóctel de aventura, viaje iniciático y moralina barata (hay que amar a los padres, hay que ser buenos con nuestras novias, hay que avisar adonde vamos antes de irnos). Podría decir de este film lo mismo que del peronismo o el rock o el amor: no sé si es bueno, pero funciona.

15 comentarios:

facundo.olano dijo...

Black Swan es una maravilla, no sentía tanta tensión con una película desde Requiem For A Dream, también de Aronofsky.

g. dijo...

a mi black swan me pareció pirotecnia (aunque hermosa esteticamente, la escena del cisne negro es bellisima) y creo que inception esta sumamente sobrevalorada (lo cual me da bronca porque me parece que tiene una premisa genial que no se resuelve de manera interesante). 127 horas no la vi, pero la verda? no le tengo fe.
en todas las pelis que vengo viendo encuentro el mismo problema: guiones fallidos, resueltos a los apurones como si la técnica o una linda fotografia fueran a salvar que en realidad tenes una historia que no supiste contar. estoy desencantada de la mayor parte del cine mainstream.
este año voy con toy story 3 a pleno.
salut!

Jim el del Cañamo dijo...

Black Swan me parecio buenisimo, desde la historia y desde la filmacion, efectos bien logrados (la escena es que se transforma en cisne negro es bellisima), aparte de que cualquier pelicula con natalie portman ya suma puntos de por si, por estar ella. Por otro lado, siendo un drama, nunca estuve tan aferrado al asiento (tengo que reconocerlo, soy un poco cagon, ja).
Inception la vi en el cine hace un tiempo y me parecio muy bien lograda, aunque si no tuviera todos esos efectos (asombrosos, por cierto) dudo que hubiera pegado tanto en la gente.
De 127 no puedo hablar, no esta en mis planes.

Anónimo dijo...

totalmente de acuerdo con g. en la apreciación de Inception. hasata cuándo le van a seguir mintiendo a la gente?

Inmanente dijo...

Discrepo:

Inception es tan mala que los personajes te tienen que ir contando de que se trata todo entre diálogo y diálogo (un recurso para pre-púberes aficionados al comic). Además Ellen Page y buen cine son términos incompatibles. El casting no podía ser peor. Di Caprio y otro bodrio mental más después de la horrenda Shutter Island

Black swan es un robo malo a De Palma y Polanski anabolizado a pura pirotecnia visual efectista que se deja ver sólo por el virtuosismo cinematográfico innegable de Aronofsky

127 horas es la mejor, la más digna,Boyle hace milagros con una historia mínima. El rush final es extraordinario

Anónimo dijo...

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Matías dijo...

Black Swan plantea todas esas cosas; todo lo que decís de ella es cierto. Tan cierto y tan obvio que creo que si se la proyectás a un tipo en coma 4 (¿eso existe?) la caza al toque. Aronosfky compone pornografía cinematográfica; es detestable porque tiene cosas buenas y porque lo seguiré viendo, pero su estilo chirle simplemente no lo soporto. Me hace mal. No soporto estar con alguien y decirle "y ahí le van a crecer plumas" o "y ahora la ve a la madre" o "y ahora se parte el pie" y pegarlas todas. El género, ah sí, el género es todo, pero el buen arte (?) es disimularlo. Aronosfky bocha mal en eso. Me amarga realmente.

Con Boyle me pasa lo mismo pero del otro lado de alguna línea caprichosa trazada por mí. Siempre se pasa de raya con su atmósfera pop televisiva (Shallow Grave y 28 Days Later... quizá sean excepciones) pero tiene un swing bárbaro para editar y para llevar adelante películas, tanto que te olvidás que hay edición y que está la mano de alguien ahí. O sea, al final es exactamente lo opuesto a lo que me pasa con Aronosfky.

La introducción, hasta esa toma en la que se abren las puertas de la camioneta, me encantó. Me gustan los títulos que saben meterte en ambiente, para mí esa es su función específica, lo demás, si es de videoclip, etcétera, en ese momento me la refala. Cumplen su función. Por eso brindo. Y por eso estoy buscando esa puta introducción en todos los sitios de video para verla de nuevo.

Abrazo.

Anónimo dijo...

la puta madre escribi un comment reflexionado y se/me/lo borró!
bue.
ahora este que como vicario es un bando.
vlt.

Arquitecto de hormigueros dijo...

Che corivini, 127 horas es pau-pé-rri-ma, creí que eras irónico con el comentario, pero te gustó de verdad y te decís sensible.

Nina dijo...

¿Qué es lo que sale bien? ¿Que finalmente logro consumar la perfección inducida por el Otro que tantos problemas me trae en la película? ¿Que me la juego por la expectativa del otro y la interiorizo como propia? ¿Que acepto ser mi propia imposibilidad porque mi madre, Lily, el franchute y la tarúpida de Beth no la aceptan por mi?
Qué bueno es entonces salir airosa frente a tanta bazofia relavitista.

Martín Zariello dijo...

Guachi comentaristas zarpados en locos tengo.

Anónimo dijo...

Black Swan: película altamente perturbadora e inquietante; en la línea del Inquilino de Polanski. Tiene encima todo un manual de semiología, es el relato del padecimiento subjetivo, el desencadenamiento de una psicosis: experiencia enigmática, autorreferencia, cenestopatías, alucinaciones visuales y auditivas, cuerpo fragmentado, realidad hipersexualizada, delirio de tinte persecutorio, autopunición... Dos escenas a destacar: el baile del cisne negro y el estado de beatitud del anunciado final. Ahhh, por cierto: odio a la muy perra de Natalie Portman y me la banco.
Inception: me gustó eso que escribiste: "una posible versión digital de Xul Solar" y agregaría de M.C. Escher. Tiene algunos puntos de contacto con Matrix (sin las machines) y con la cosmología del chamanismo de Castaneda. El vaivén lúdico entre el sueño y la vigilia me parece que está muy bien logrado.
127 Hours: paso.
Saludos.
Marian

Enrique dijo...

comparto el comentario de Black Swan. Tanto la fotografia como la musica acompañan generando una hermosa estetica. Merecia el Oscar. Aronosfsky sigue demostrando que tiene una enorme capacidad.

Anónimo dijo...

Black Swan es otro maíz inflado de Hollywood con pretenciones de una profundidad que quedó a ras de la superficie... Patético.

Pablo Lanz dijo...

No vi 127 Hours, y no tengo muchas ganas de hacerlo, creo que sería como ver una escena de Saw, version extendida.. (lo cual no me agrada..)

Inception... Soy gran fan de los efectos de grandes proporciones,, como torcer una ciudad o poner un mundo de cabeza, cambiando la gravedad del mismo; pero no se queda sólo en los efectos, sino que hace que trabajes un poco el cerebro intentando seguir la historia a medida que se meten cada vez más en estos niveles del sueño.. Me gustó, lo digo como parte del público, no como crítico de cine, no me creo un crítico de cine.

Natalie Portman es una razón para ir a ver Black Swan,..
Y Black Swan es una razón para quedarse en la sala,..
Y Mila Kunis es una razón para babearse, más aún cuando Lily le explica oralidad a Nina,,
(Un día vi a Natalie Portman teniendo sexo en Black Swan, y al otro día vi a Natali Portman teniendo sexo en Amigos con derechos)
En mis esfuerzos por intentar analizar una pelicula como un crítico, noté como con los primeros planos y movimiento de la cámara no nos deja frenar y ponernos a analizar cómo viene todo,, haciendo que compartamos el ahogo y la presión que siente Nina mientras avanza la historia.. Nos envuelve y atrapa hasta que quedamos viendo los créditos como parte de la historia