viernes, 6 de mayo de 2011

Expertos en pinchazos




1- Si nuestra cronología como espectadores de cine en formación tuviese algo así como una hermenéutica, ciertas películas actuarían como revoluciones que marcan un antes y un después en el funcionamiento de la subjetividad. Al igual que sucede con la lectura de algunas novelas: verlas nos hizo creer que éramos más grandes e inteligentes sin salir de casa. Nos ayudaba a proyectar un mapa de experiencias que deseábamos vivir en el futuro, como una Ingeniería del Deseo del Porvenir. A partir de allí se añadía una nueva perspectiva al lente de la cosmovisión formateada en los laberintos de Instituciones Represivas como la Familia y la Escuela. Por ejemplo, la Revolución Erótica de Último Tango en París: verla era como coger. La Revolución Violenta de La Naranja Mecánica: verla era como matar. La Revolución Sentimental de Eterno Resplandor de una mente sin recuerdos: verla era como amar. Y la Revolución Adolescente de Trainspotting: verla era como drogarse. Coger, matar, amar y drogarse: ¿acaso anhelamos otra cosa en la edad del pavo? ¿No pensábamos que de eso se trataba la vida? Pero después suceden cosas horribles: un trabajo, un café a la mañana, un tipo generalmente estúpido que dice ser tu suegro, facebook.


2- Hay una parte significativa de American Splendor: cuando Harvey Pekar advierte que los freaks como él son cooptados por el establishment, vaciados de sentido a partir de la repetición y devueltos al estrellato como parte del orden establecido. Como hito juvenil, Trainspotting es un caso paradigmático del producto noventoso que se vendía aparentemente por fuera del sistema y en realidad era parte indivisible del mismo. Su representación del imaginario yonqui es ambivalente. Por un lado, el enfoque es border, no apto para cardiacos: allí están las famosas escenas escatológicas que escandalizaron a tu mamá. Pero este matiz "subversivo" parece estar supeditado a la forma y no al contenido. La dinámica vertiginosa, propia del video clip, en vez de iluminar, encandila. Durante los 90’ se pensó que la velocidad nos protegía del conservadurismo (recordar el trabajo de los camarógrafos de El Rayo y CQC). De algún modo y contra lo que se pensó en su momento, Trainspotting es la mejor propaganda contra la drogadicción, ya que ésta se describe desde la ideología de la cultura hegemónica. ¿Cómo terminás si te drogás? Muerto ¿Quienes se drogan? Los jóvenes vagos, desempleados, roñosos y delincuentes. Estas cosas no son necesariamente falsas, el inconveniente es que incluso se advierte un tono moralista sulfuroso: si te divierte drogarte, hay serias posibilidades de que muera un bebé abandonado en una cuna. Pero Danny Bolyle es lo bastante posmoderno como para quedar bien con todos y elegir un final que nos interpela diciendo que para ser como nosotros, debemos traicionar nuestros principios. Algo que, a decir verdad, no es ninguna novedad.



3- El tono de Trainspotting no es neutral, sino más bien nihilista. El legendario manifiesto del principio, hoy parecería reaccionario. Al final, rechaza la drogadicción por autodestructiva. Rechaza (o acepta irónicamente) la vida pequeño burguesa por consumista y monótona. Y no propone nada. Mark Renton fue un héroe de la era del vacío. Actualiza el estereotipo del yonqui glamoroso: del fumador de opio del Siglo XIX al heroinómano de los 90'. Su itinerario nos muestra cómo es vivir en un mundo en el que el Che Guevara es sólo una imagen divertida para estampar en remeras y relojes. De la Revolución Proletaria a la de las drogas. A la distancia, Trainspotting parece la versión reventada de High School Musical. El look desaliñado de Ewan McGregor es más similar al de un top model que a un drogadicto en recuperación. Sus artistas favoritos (Lou Reed, Iggy Pop) tuvieron un revival inesperado. George Best pasó a ser un icono del futbolista rockstar. La banda de sonido (que ofrecía una vuelta de tuerca del canon del rock inglés: desde el glam rock a las raves) se volvió un objeto de culto. Y hasta Born Slippy, de Underworld, se convirtió en un hit masivo (en Argentina llegó a musicalizar una publicidad de Quilmes: "Gol, gol, gol en tu cabeza hay un gol").



4- Contradictoria, repleta de estribillos audiovisuales, con swing, humor y algo de sordidez, Trainspotting todavía se la banca. Tal vez porque activa resortes emocionales difíciles de manejar. ¿Con qué argumentación se olvida aquello que nos conmovió? En fin. La composición del grupo de amigos, mezcla de The Breakfast Club y A Clockwork Orange, es altamente efectiva. Frank Begbie, el psicópata interpretado por Robert Carlyle, al igual que el Señor Rubio de Reservoir Dogs, todavía me inquieta. Las discusiones sobre Sean Connery. La escena de Perfect Day. Y especialmente cuando Mark divisa a Diane entre la gente y empieza a sonar "Atomic". ¡Enamorarse a primera vista en una disco mientras suena un tema de Blondie! Eso a los 13 años me pareció sublime. Y a los 26 también.

26 comentarios:

Alejo Salem dijo...

El post es mejor qu la película.
Y a mi me gustó -y me sigue gustando- toda Trainspotting.

Abrazo.

Barbarroja dijo...

Me gustó el posteo, y el punto 3 me pareció genial.
Viva el Corvinito que critica desde este lado, no desde el mundo ñoño!

Barbarroja dijo...

Ah, quiero agregar que no me volvió tan loca porque me habían hablado mucho y visto otras cosas que me habían volado más el marote. Pero en su momento debe haber dado miedo (?). De mi categoría "que pasa cuando te drogás" (ja!) me quedo con esta mil veces antes que con Requiem por un sueño (hablando de guión claro)

Anónimo dijo...

Hola Martín Zariello ¿por qué haces esto? que te mueve para escribir un post sobre una pelicula, o la muerte de un escritor? ¿nunca pensaste en dejar el blog y hacer otra cosa?

Agustín.

Anónimo dijo...

Iba a comentar algo referido a Trainspotting, pero el comentario de Agustín me obliga a preguntar: ¿tanta envidia puede provocar un blog?

Desocupado mental en la era del blog dijo...

Está bien, a cada uno le generará cosas diversas. Es el riesgo de "exponerse".
Coincido mayormente y no se me ocurre mucho que agregar (o sí, pero da para un post entero). Les cuento un chiste que leí en "El flaco" de Feinmann (a propósito, ese tipo está cada vez más soberbio, se cree un genio, dan ganas de cagarlo a trompadas a veces):
Ahí va el chiste:



Un capataz llama a su patrón, alojado en el Hotel City de Buenos Aires por negocios ganaderiles.




-¿Hola, patrón?




-Diga, don Braulio.




-Se murió el lorito, patrón.




-Qué pena, don Braulio. Pero vea, hombre, yo ando muy ocupado por acá. Haga lo que usted quiera.




-Peo, ¿usted lo recuerda bien al lorito?




-Sí, don Braulio. Y me duele mucho su noticia. Bué, ¿algo más?




-El lorito se murió quemado.




-¿Quemado? ¿Y por qué quemado?



-Por la caballeriza.



-¿Qué pasó con la caballeriza don Braulio?



-Se incendió toda, patrón. Algunos caballos se salvaron. Pero pocos y no los mejores.




-Pero, ¿qué me está diciendo, hombre? ¿Y por qué mierda se incendió la caballeriza?




-Ay, patrón, porque se incendió la casa.




-¿Y por qué mierda se incendió la casa?




-Por las velas, patrón.




-¿Qué velas?




-Las del velorio de su esposa.




-¿Qué? ¿Murió mi mujer?




-Sí, patrón. Y como sabemos que usted no va a volver hasta dentro de quince días la velamos nosotros nomás. Pero si quiere quedarse por más tiempo, quedesé, patrón. Porque con la casa también se incendió el féretro de su mujer. Con ella adentro.




-Don Braulio, ¡váyase a la puta que lo parió!




-Epa, patrón, tanto enojo por un lorito muerto

Desocupado mental en la era del blog dijo...

Debe ser lo mejor que escribió Feinmann en años, y es un chiste de Pepe Nun (?).
Bué, no se ofendan, estoy siendo provocador. Igual lo leo a nuestro Sartre criollo.

matías dijo...

justo acabo de escribir sobre hughes, peor que vos, pero son dilemas burgueses.

no tiene nada que ver, pero capaz que completa (?) la idea.

Jóvenes del mundo, felices pero atentos
Hablemos de una buena vez de John Hughes. ¿Ustedes se preguntarán (con total lógica) quién es John Hughes? Bueno, es un tipo importante. Los yankees invaden, matan, y esas cosas. Pero también generan cultura pop, cultura adolescente. Y este es un suplemento joven. Hughes les habló a los jóvenes de ayer, a los de la década del 80, pero su mensaje sigue vigente por la profundidad de su obra, de sus comedias.
Los estadounidenses son una de las pocas civilizaciones que entendieron la importancia de hablarles a los jóvenes de una manera distinta.
Y ahí andan, haciendo genialidades, desde siempre, en ese plano.
Paka Paka no es buena hoy porque un funcionario se puso al hombro un decreto, es buena, o será, en tanto nos la tomemos en serio, además de educativos los contenidos tienen que ser populares si se busca ganarle el segmento a Nick, entre otros productos. Y los amigos norteamericanos se tomaron en serio bien temprano estas cosas, como decir Disney, xD.
Se la tomaron en serio.
Hablábamos de adolescencia. Que es el paso superior a la política pública de la producción de contenidos infantiles. La adolescencia es un sentimiento infuso.
El amigazo Miguel Brascó (un genio) una vez dijo: “un amigo holandés nunca descifró la ciencia infusa del cómo corno se prepara una paella valenciana”. Pero una mujer argentina descifró el cómo corno se le habla a un adolescente. Se llama Cris Morena. Debería ser tratada con respeto, por eso. Más allá de la valoración de sus productos, Cris Morena es “el puto amo”.
Capaz que nos fuimos de tema, volvamos.
John Hughes es la versión mejorada del relato adolescente, mainstream por alcance imperial, de culto, por méritos propios. Tiene una producción dedicada a la adolescencia. Ese público deforme que se pelea porque está vivo, que quiere cambiar el mundo porque es joven, que tiene granos porque es la época, que no quiere que le digan qué hacer porque es nuevo, que no cogió porque es así, y que busca su identidad, por una síntesis de todo lo anterior.
Hughes le habló a esa gente, y murió, hace unos años.
Pero dejó un legado: El club de los 5, película total (The Breakfast Club), ochentosa, por tanto bella; la monumental Todo en un día (Ferris Bueller’s Day Off), que lo es todo; y la mínima pero revolucionaria Ciencia Loca (Weird Science). Ah, también hizo Dieciséis Velas (Sixteen Candles), bonita peli. Y la saga Mi pobre angelito, para los más chicos.
Está todo ahí, en esa profundidad: la mujercita tratada como un cúmulo de conflictos; el hombrecito, tratado como un cúmulo de conflictos. Que son diferentes, lo conflictos, los cúmulos. Pero que nos ayudan a mejorar como sociedad. Porque la única solución para mejorar nuestras vidas es entender la vida de los otros. Sus particularidades. Por ahí anda el legado de Hughes, y no está nada mal.

Anónimo dijo...

Agustín: ¿sobre qué se supone que tendría que escribir un tipo que escribe?

Anónimo dijo...

Corvino, muy bueno el post, hay una observación que haces sobre las drogas (casi apologética) que es rara pero es verdadera, lo curioso es que en una época el anarquismo y el socialismo duro pensaban que drogarse era un escapismo típico de pequeño-burgués, es más: se pensaba que la droga era distribuida por el "sistema" mísmo para mantener a la gente anestesiada y no se rebele contra las causas verdaderas de su esclavitud.
El personaje de Sean Penn en " El día que mataron a Richard Nixon" le hace esa observación a un integrante de los "Black Panthers" en una escena muy lograda de la película, si no la viste mirála! eso sí: dependiendo del estado de ánimo que detentes te puede pegar mal.

Pd. American Splendor es una genialidad!

saludos

Mr Gabi

Eddie dijo...

Nunca pude engancharme con eterno resplandor... Será que antes de verla escuché a mil tipos decirme que era genial. Demasiada propaganda.

Es posible que después de Requiem y de Trainspotting muchos han desistido de inyectarse; como bien decís, hay encubierto un mensaje hegemónico. Sin embargo, no subestimaría la estupidez, el deseo tonto de transgredir -como si peinar una línea es revolucionario- e innovar en el boludeo.

Lúcido post, las últimas dos oraciones ponen blanco sobre negro en una tediosa y tonta polémica dada en los comentarios del post anterior.
Saludos.

Joyce dijo...

Muy bueno el post, nada que agregar.

American Splendor es genial, sí. Lo mejor es el verdaro Harvey Pekar. Y Giamatti, junto a su papel de Sideways, es EL natural born looser.

Andrés dijo...

Larga vida a Trainspotting. Hace un par de semanas se la quise hacer ver a mi novia y no se la bancó. A mi nunca me deja de gustar, es genial como una película logra sintetizar un momento de la historia. En ese sentido Trainspotting es LA pelicula de la década del '90.
La escena de perfect day es perfecta, como la de born sleepy. Me encanta esa pelicula que lo parió!!!

Anónimo dijo...

Dan ganas de seguir leyendo. El capítulo 1 es genial y el resto acompaña muy de cerca, me refiero a la calidad de tu escritura. Desde el lado ño-ño agrego que yo sí creo en la teoria del complot como origen del flagelo drogoso en norteamérica, pero eso es otra "literatura". Tu forma de escribir y pulsar sensaciones con honestidad, es envidiable.
Saludos.
jp

SUNRISE dijo...

Las agujas se desafilan con singular rapidez...

Anónimo dijo...

JP: yo también creo en la teoría del complot del adormecimiento de la juventud con el esparcimiento de las drogas duras.
Por eso le comenté a Corvino cómo pensaban mucho tiempo atrás los libertarios y comunistas, y como luego tras la llegada del flower-power y luego el movimiento punk comercial(Sex pistols) se institucionalizó la idea del drogón reventado como figura anti-sistema y revolucionaria ; por suerte existieron bandas como The crass que representaron una opción anti-sistema verdadera.

saludos

Mr Gabi

Anónimo dijo...

Me gustó el post. Están pasando de nuevo la peli por la tele no? por eso la retomás? Pregunto por el resorte que actualiza la peli hoy, nada más.
-
agregaría que me llamó mucho la atención el contexto escocés y que (aún desde el absoluto desconocimiento) siempre me pareció una clave de lectura fundamental; lectura que nunca pude hacer porque no me dio.

saludos
vlt.

Anónimo dijo...

ah
sublime el apartado 1 jaa. Aunque cambiaría "eterno resplandor..." por otra que ahora no sabría decir. je
vlt.

Ricardo dijo...

"Trainspotting parece la versión reventada de High School Musical": precisión quirúrgica.

Paula dijo...

Coincido con Alejo, post mejor que película, y también con Ricardo.


Como llegué tarde no tengo nada bueno que aportar.
Chau.

Anónimo dijo...

Corvino, hace poco la vi de nuevo, pero me liquideo la escena de la muerte del bebé, una especie de rocamadour más truculento. debe ser por mi paternidad.

kaspar houses.

Martín Zariello dijo...

Alejo: Gracias. A mí también me sigue gustando toda.

Barbarroja: Claro, porque los que leen a Sabato no son ñoños. Dejá de pelearme, no ves que me hacés mal? (?)

Agustín: Quiero conmoverte (?).

Anónimo: No te la agarres con Agustín, quiero conmoverlo (?).

(?)

Desocupado: El chiste es muy bueno y eso que a mí no me copan los chistes. Feinmann cree que inventó el kirchnerismo, vive autocitándose, dice cosas que no son ciertas (como lo de Firmenich) y otras que son directamente canalladas (como echarle la culpa al PO por la muerte de Mariano Ferreyra). Sabato se espantaría de su egolatría.

Matías: Hace muy poco vi El club de los cinco, me encantó.

Anónimo II: Dale, Agustín, respondé y anoto.

Mr. Gabi: Si, quedó medio apología de las drogas, pero no era la idea, quería poner otra cosa más profunda (?) pero no la resolví. Hay que ver American Splendor una vez por mes.

Eddie: A mí la que nunca me gustó mucho fue Requiem para un sueño. Eterno Resplandor es un hit.

Joyce: Queremos tanto a Harvey Pekar.

Andrés: Totalmente, cuando la vi creo que tuve epilepsia.

Jp: Gracias!

Sunrise: Engimáticas palabras.

Vlt: No sé cómo pero terminé viendo T otra vez y se me ocurrió: Qué bueno hacer una reseña (???) titulada Experots en pinchazos, como la peli de Olmedo y Porcel (tal vez también actuara Rolo Puente, así que éste sería mi homenaje). Pero nadie recaló en el título.

Ricardo: Gracias!

Paula: Igual aportó, gracias.

Les contesté a todos, saludos!

Martín Zariello dijo...

Kaspar: Justo iba a hacer analogía Rayuela-Trainspotting, pero me olvidé. Si, creo que esa escena envejeció: sin paternidad alguna me pareció innecesaria. Abrazo.

Anónimo dijo...

no es una "teoría del complot", es una realidad: en los 60 el ejército yankee repartía LSD a los hippies (se escribe hippies, se pronuncia jipis). después los aplastaron o ni siquiera tuvieron que hacerlo. pasó, es así, la vida es dura.

Bela Tarr dijo...

El post tiene demasiadas palabras de gente ñoña.
Hay que romper eso...
Culo, teta, pijicorto, Grondonas, Grondonas everywhere!!!

Ahora sí, buen post.

Ezequiel M. dijo...

Es todo lo que se puede decir de Trainspotting.
Maldito Danny Boyle y su excelente musicalización