lunes, 23 de mayo de 2011

Vindicación de Palo Pandolfo



¿Alguien recuerda a Pipino Cuevas? Pipino Cuevas era (es) un jugador de fútbol maravilloso, de una habilidad sorprendente y capaz de gambetear a un equipo de Rugby entero, pero que, aunque sea en su paso por River, cuando llegaba a la hora de la definición, en la mayoría de los casos, se equivocaba. O hacía una de más. O mandaba la pelota a las nubes. O comenzaba a dar vueltas como una calesita hasta que se la sacaban. En la misma línea también existen cuentistas geniales que no saben cómo terminar sus relatos y abusan del final abierto y tipos graciosos que no le encuentran remate a los chistes y quienes tienen una inteligencia asombrosa en múltiples disciplinas pero nunca logran aplicarla a una cuestión práctica de la vida. Personas que, se nota, tienen algo importante entre manos pero no saben cómo sacarle el máximo provecho. Porque no quieren. Porque no les importa. Porque no les tienen paciencia. Palo Pandolfo es uno de ellos.


Alguna vez me pregunté por qué Daniel Melero no salía en la tapa de la Rolling Stone y llegué a la conclusión de que su anti-demagogia y su lazo estilo Bioy-Borges con Cerati le habían jugado una mala pasada. Lo mismo me preguntaba hasta el sábado sobre Palo Pandolfo. Un tipo con prestigio, que tuvo muchos hits, dos bandas importantes (Don Cornelio y la Zona, Los Visitantes) pero que en su etapa solista nunca pudo despegar del todo, tanto es así que todavía está presentando un disco que grabó hace casi tres años.


El Teatro Melany tiene espacio, calculo, para 200 personas. Muy bien, éramos alrededor de 40. Antes de Palo tocó una banda, Sujetos, pero el gran telonero fue la interminable tira de auspiciantes (entre ellos una verdulería llamada “Kermosa” y una profesora de ballet clásico, Marilyin Mónaco) que se repitió cuatro veces hasta acabar con la paciencia de los concurrentes. El conductor del evento (porque el recital se enmarcaba en el ciclo "Músicos Argentinos"), parecía salido de un sketch de Cha Cha Cha o un cumpleaños de 15. Al ver el escaso público, comentó ante la estupefacción general: "Esperábamos que el Teatro estuviera lleno, no sé bien qué pasó". Había un agitador, un dionisíaco inédito y genial, que al final levantó a todos de sus asientos y cantaba cosas como "Mamá mamá mamá yo quiero oh oh, Mamá yo quiero oh oh, Mamá yo quiero, Mamá, Que salga Palo oh oh, que salga Palo oh oh, que salga Palo y todo el año es Carnaval".


El ambiente conspiraba, entonces, contra el recital y contra el fluir de la Humanidad. Pero ver a Palo en vivo es una experiencia religiosa. Es conmovedor ver a un tipo tan colocado o tan vivo (vaya uno a saber si eso lo provoca lo que tomó Mike Amigorena para conducir los Martín Fierro o la vida o un "café veloz"). Canciones con una línea melódica marcada, pegadizas, con el tándem estrofa-estribillo trabajado a la perfección. Allí están El Ente, Oficio del cantor, Playas Oscuras, Estaré, Tazas de té chino, Ella vendrá, Antojo, Amor (practico el ritual). Todo ferozmente deformado por la conducta de Palo, un desquiciado absoluto que mueve su cuerpo en espasmos re locos mientras juega con su registro vocal hasta provocar miedo o llanto o risa o emoción.


Palo Pandolfo: un tipo que deja un tema por la mitad porque dice que cantarlo le da vergüenza. Palo Pandolfo: un tipo que en el medio del recital le compone una canción a su hija. Palo Pandolfo: su gestualidad es la envidia de Thom Yorke en 1994 (cuando ni siquiera se había institucionalizado que un tuerto sea el líder de la banda de rock más importante del mundo). Palo Pandolfo: el jugador de fútbol maravilloso que gambetea a los 11 del equipo rival y cuando está solo frente al arco la manda a la tribuna. Por elección propia.


En ese sentido vendría a ser el negativo de Cerati, quien realizaba conciertos en los que todo estaba en su preciso lugar, al punto de que uno se preguntaba si no sería lo mismo escuchar el disco en el living de nuestras casas. Pandolfo maneja la estética antagónica: frasea para que nadie pueda seguirlo, monologa con frases más enigmáticas que las de un koan zen, se pierde en los pasillos de su mente, derrapa, "pandolfea". Si en la literatura argentina Apolo es Borges y Dioniso es Arlt, en el rock son Cerati y Pandolfo quienes representan esa dicotomía.


Pandolfear: Llevar una situación al absurdo porque sí, irse por las ramas y no volver, bifurcar los senderos.


Entre paréntesis: quiero un agitador como el que tiene Palo para mi vida. Cuando me va mal, cuando me equivoco, cuando me pierdo en un laberinto, ¡que aparezca el agitador detrás de un arbusto, que salga del cajón de un armario, que baje del cielo en paracaídas, a los gritos, haciendo pogo, alentándome a seguir contra viento y marea, cueste lo que cueste, caiga quien caiga, "arriba los corazones" (sic)!


En fin, se supone que hay un Manual de Instrucciones del Sentido Común, una forma adecuada, una ley implícita que regula la realidad para que todo suceda normalmente. Palo Pandolfo, como muchos de nosotros, no conoce ni el sentido común ni la forma adecuada ni las leyes implícitas. Y por eso uno solo de sus shows es más revolucionario que todas las manifestaciones de los Indignados de España. Sayonara.







19 comentarios:

Cinesis 2.0 dijo...

Este tipo escucharlo hablar es medio imbancable...toda esa pose de super artista. Igualmente reconozco que dos por tres se manda unos temas bárbaros. Y como guitarrista tiene técnica terrible....

Anónimo dijo...

Terriblemente mala.

Eurípides dijo...

corvino amigo,
sos un capo.
sos el borges de nuestra generación.
de acá a unos años vas a ser muy famoso!
te recomiendo a todo el mundo,
te re banco
y a palo tb!

Gonza Averna dijo...

Vengo a hacer una vindicación de este fragmento del post anterior:

"...¿Qué hace una chica para parecer moderna hoy? Se corta el pelo. Hace gala de cierta ambigüedad sexual. Se comporta, en lo referente al sexo, como habitualmente lo haría un hombre. Se manifiesta insatisfecha y al borde de una crisis de angustia provocada por el pavor de la Nada. Se refugia en el nihilismo. Su condición apolítica no la acompleja..."

Pero, a no abusar de la vindicación, o se vendrá la vindicación de las vindicaciones: La Re (?) vindicación.

Abrazo.-

matías dijo...

Sexual
Gala
Ambigüedad

Anónimo dijo...

Para colmo en la época en que Iorio era amigo de todo el mundo, Palo lo convoca para hacer algo medio folklórico y el perro cristiano le corta los pelos!!...y...pasa...estos artistas que dan la impresión de no comprometerse nunca con nada inspiran un poco de rechazo, uh! ya sé... está re-comprometido con el arte y el espíritu contracultural de...blabla...

pd. tiene unos cuantos temas memorables, sí,sí.


Mr Gabi

Jack dijo...

palo siempre me cayó simpático, pero no lo escucho, es como a mina que te dice que te quiere como amigo y se va con otro, y bue... pero si se cerati es el apolo del Rock argentino ahí sí que estamos hechos mierda, es como que elijan a flor de la v. como la mujer del año

Ricardo dijo...

Quizás sea que conoce sus limitaciones y eso es interesante también para el análisis. Hay quienes, por el contrario, quieren quebrar sus posibilidades. No encuentro un ejemplo en nuestro rock para equipararlo a un Francis Black. Después están los que no lo consiguen y se transforman en Calamaro y sacan una porquería como ese disco quíntuple.

Por lo menos me provoca prestarle más atención a Pandolfo.

Martín Zariello dijo...

Banco al Salmón (el disco y el artista). Y a Fillol (?).

Santiago Segura dijo...

Banco a Palo, más que nada por Don Cornelio -el primer disco, aunque ya lo haya dicho todo el mundo, es genial acá o donde sea- y Los Visitantes. Después alterna buenas, malas e insufribles (como el cover de Karma police) pero igual le tengo cariño por tantos temazos.

Y El Salmón es un discazo, incluso por los temas desquiciados o descerebrados o como se le quiera decir.



Aguante el Pato! Carrizo, no le ganaste a nadie muerto! Andá a empujar a la concha de tu hermana (?).

Tomi Lebrero dijo...

Yo estuve ahí, y creo que el post está bien para los shows, pero no cre que para los discos. A la salida, escuche la charla de una pareja y destacaban la entrega del tipo, pareció que daba la vida en ese show, un show bizarro, para 40 personas y él dando todo arriba del escenario. Tiene discos mejores que otros y temás peores que otros, pero los shows los lleva al extremo. Yo me puse en la piel de alguien que quiso ir a cantar temas que conocía y se debe haber ido decepcionado, porque todos los hits los destruyó, los aceleró, los gritó, los despedazó.
Es raro porque parecen shows de alguien totalmente intoxicado (Charly rompiendo cosas, Pity totalmente ido), pero si vas a hablar cinco minutos después del show no da esa impresión.
Hay que ir a verlo a Palo para entenderlo, es la gloria y la decadencia, ambas en estado puro y al mismo tiempo.

Anónimo dijo...

Tomi Lebrero el verdadero? me muero (?)

Cuántos otros grosos leerán este blog!
Qué grande Il Corvino.

paula dijo...

Más preguntas que respuestas!

Corvino, usted me hace creer en un mundo mejor (aún) más que Coca Cola.

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

hey, Corvino, no te duermas en los laureles loco! cuando vas a hacer el post sobre Sarlo en 678? para el de 9 de julio? dale loco! apura la tinta que la gente tiene opiniones reprimidas!!!...

Olga dijo...

Respecto de lo que dice quien firma Tomi Lebrero: si querés cantar los hits, ¡andá a un karaoke! De hecho, eso de ponerte en la piel de quien va a cantar los temas que conoce a un show de Palo quizá sea un acercamiento errado: no sé cuántos de los que suelen ir a verlo van con esa intención.
Y Tomi retoma una idea que subyace en el post: eso alabar a Palo poniéndolo en un lugar que me hace pensar: con amigos así, quién necesita enemigos.
No sé qué entiende Tomi por decadente. Okey, dice que también es la gloria, pero también la decadencia. Y el autor del post dice que no despegó como solista que sigue presentando un disco que tiene tres años, que se gambetea a todos pero no mete el gol. Al instante lo matiza diciendo que la tira afuera por elección.
Veo algo de patético en el tipo que no le encuentra remate al chiste. Y entonces siento que la comparación no solo es desafortunada, sino medio bardera.
¿Qué sería sacarle el máximo provecho? Ir a lo de Tinelli. Ya fue: Los Visitantes fueron a lo de Tinelli. Los Raporteros usaban un tema de Palo como cortina, creo.
¿Qué sería? Sonar en La MEga, en la R&P?
No sé...

Y sobre el agitador, es una constante entre el público de Palo. Casi siempre aparece un personaje así. :)

mensajes claro dijo...

@Ricardo , Me has hechi reir con tu comentario.

José Melo dijo...

Tardé años en entenderlo, aunque siempre pareció que no era para tomarlo a la ligera... un verdadero capo, a quien hoy puedo asegurar que escucharé toda mi vida. Muy buen blog, gracias!

Osvaldo Clement dijo...

Me gustó mucho lo que escribiste. Comparto varias cosas. Palo Pandolfo es un ARTISTA que nunca paró de tocar. Su desfachatez, entre otras cosas, definen su estilo. Puede gustar o no su música pero no me gustan las críticas sin sentido de algunas personas y que apuntan a la persona y no al artista(si pudiésemos separarlos). Un abrazo.