Cualquier banda under que esté en busca de un nombre copado al estilo El mató a un policía motorizado o El robot bajo el agua o Banda de Turistas o Prietto viaja al Cosmos con Mariano, si son tan audaces, chúpense esta tangerine: Música triste para escuchar mientras la Tierra explota.Me pasa muy seguido que me fanatizo con un librito o una película o una banda y quiero que cada persona que está alrededor mío conozca eso que yo tanto aprecio. Esto se relaciona con lo que nuestros queridos amigos Brown y Levinson denominaron “imagen positiva”: la pretensión de que nuestros deseos sean deseados por los demás. Pero sé que ustedes perdonarán a idiotas como un servidor ya que detrás de esta obvia máscara del ego se esconde el deseo más simple y ancestral: compartir algo con alguien. Un paraguas en un día de lluvia. Una conversación en un atardecer de verano. Un asiento en un colectivo. Los discos de The Pains Of Being Pure At Heart y Letting Up Despite Great Faults. Música para escuchar cuando se termina algo y escapamos a toda velocidad. Música para escuchar en el micro mientras te alejas de la ciudad de tu ex. ¿Qué les parece? ¿No se mueren de ganas de escucharla?
Probablemente haya doscientas bandas iguales. El NME y La Inrockuptibles lo atestiguan. Grupitos que no inventan nada y que remiten invariablemente a otros 5:
-The Pixies.
-The Smiths.
-The Jesus and Mary Chain.
-Sonic Youth.
-My Bloody Valentine.
En determinado momento los sonidos del under se agotaron y, como diría Dylan, el futuro comenzó a rebotar en el pasado. En plena etapa de desarrollo tecnológico hoy es más actual el sonido ocurrido 20 años atrás que lo que impera en las radios modernas. Por un lado, entonces, estas bandas de nombres complicados e imposibles de pronunciar sin sonrojarse, parecen tener vida efímera y no aportar absolutamente nada al panorama. Pero por otro, le pueden salvar la vida a alguien. Imaginen un muchachito/a de 14 a 18 años, que escucha la mierda enlatada en boga y sin querer se cruza con las canciones ruidosas de algunos de estos esnobs norteamericanos. Si estamos ante alguien mínimamente curioso querrá escuchar el disco entero y escarbará en la red de redes hasta llegar a lugares, no cabe duda, mucho más interesantes que el apocaliptico reggaetón.
The Pains Of Being Pure At Heart. Diez temas rápidos que suenan prácticamente iguales y en las primeras escuchas parecen difíciles de reconocer como unidades autónomas. Híbrido perfecto y siempre al borde del plagio entre The Smiths y Jesus and Mary Chain: a los primeros añadir distorsión, a los segundos, pop y melodías gancheras. Ni más ni menos, el sueño del pibe indie. Los temas se llaman “This Love Is Fucking Right!” o “Everything with you” (el hit adictivo que se les incrustará en el cerebro). Está todo dicho. El disco ya tiene un año y en el transcurso del 2009 editaron un ep tan efectivo como su debut.
Al igual que los puros de corazón, Letting Up Despite Great Faults suele ser incluido en la rama del Shoegazing, esos muchachos que de tan tristes sólo pueden miran al piso y meterle muchos efectos raros a la guitarra. Pero mientras los TPOBPAH (permitidme la sigla, oh amado lector, si no quereis que me suicide escribiéndola) son palo y a la bolsa más alguna esporádica sutileza, LUPGF es un grupo mucho más elaborado. Nunca cae en melodías punkies edulcoradas, tiene una agradable predilección por los colchones de sintetizadores y por momentos se cuelga en secuencias electrónicas nunca tan explícitas como para fastidiarnos. Paisajes sonaros un tanto inasibles, un poco al estilo The Beta Band pero con el manual pocket alternativo siempre a mano.Y ahora sólo queda ir hasta la banda ancha amiga y descargar soma hasta que la Tierra, finalmente, explote.












