sábado 27 de febrero de 2010

Música triste para escuchar mientras la Tierra explota

Cualquier banda under que esté en busca de un nombre copado al estilo El mató a un policía motorizado o El robot bajo el agua o Banda de Turistas o Prietto viaja al Cosmos con Mariano, si son tan audaces, chúpense esta tangerine: Música triste para escuchar mientras la Tierra explota.

Me pasa muy seguido que me fanatizo con un librito o una película o una banda y quiero que cada persona que está alrededor mío conozca eso que yo tanto aprecio. Esto se relaciona con lo que nuestros queridos amigos Brown y Levinson denominaron “imagen positiva”: la pretensión de que nuestros deseos sean deseados por los demás. Pero sé que ustedes perdonarán a idiotas como un servidor ya que detrás de esta obvia máscara del ego se esconde el deseo más simple y ancestral: compartir algo con alguien. Un paraguas en un día de lluvia. Una conversación en un atardecer de verano. Un asiento en un colectivo. Los discos de The Pains Of Being Pure At Heart y Letting Up Despite Great Faults. Música para escuchar cuando se termina algo y escapamos a toda velocidad. Música para escuchar en el micro mientras te alejas de la ciudad de tu ex. ¿Qué les parece? ¿No se mueren de ganas de escucharla?

Probablemente haya doscientas bandas iguales. El NME y La Inrockuptibles lo atestiguan. Grupitos que no inventan nada y que remiten invariablemente a otros 5:
-The Pixies.
-The Smiths.
-The Jesus and Mary Chain.
-Sonic Youth.
-My Bloody Valentine.
En determinado momento los sonidos del under se agotaron y, como diría Dylan, el futuro comenzó a rebotar en el pasado. En plena etapa de desarrollo tecnológico hoy es más actual el sonido ocurrido 20 años atrás que lo que impera en las radios modernas. Por un lado, entonces, estas bandas de nombres complicados e imposibles de pronunciar sin sonrojarse, parecen tener vida efímera y no aportar absolutamente nada al panorama. Pero por otro, le pueden salvar la vida a alguien. Imaginen un muchachito/a de 14 a 18 años, que escucha la mierda enlatada en boga y sin querer se cruza con las canciones ruidosas de algunos de estos esnobs norteamericanos. Si estamos ante alguien mínimamente curioso querrá escuchar el disco entero y escarbará en la red de redes hasta llegar a lugares, no cabe duda, mucho más interesantes que el apocaliptico reggaetón.
The Pains Of Being Pure At Heart. Diez temas rápidos que suenan prácticamente iguales y en las primeras escuchas parecen difíciles de reconocer como unidades autónomas. Híbrido perfecto y siempre al borde del plagio entre The Smiths y Jesus and Mary Chain: a los primeros añadir distorsión, a los segundos, pop y melodías gancheras. Ni más ni menos, el sueño del pibe indie. Los temas se llaman “This Love Is Fucking Right!” o “Everything with you” (el hit adictivo que se les incrustará en el cerebro). Está todo dicho. El disco ya tiene un año y en el transcurso del 2009 editaron un ep tan efectivo como su debut.

Al igual que los puros de corazón, Letting Up Despite Great Faults suele ser incluido en la rama del Shoegazing, esos muchachos que de tan tristes sólo pueden miran al piso y meterle muchos efectos raros a la guitarra. Pero mientras los TPOBPAH (permitidme la sigla, oh amado lector, si no quereis que me suicide escribiéndola) son palo y a la bolsa más alguna esporádica sutileza, LUPGF es un grupo mucho más elaborado. Nunca cae en melodías punkies edulcoradas, tiene una agradable predilección por los colchones de sintetizadores y por momentos se cuelga en secuencias electrónicas nunca tan explícitas como para fastidiarnos. Paisajes sonaros un tanto inasibles, un poco al estilo The Beta Band pero con el manual pocket alternativo siempre a mano.

Y ahora sólo queda ir hasta la banda ancha amiga y descargar soma hasta que la Tierra, finalmente, explote.

jueves 25 de febrero de 2010

Lost 5x06. Minuto a minuto.

El cuarto capítulo fue muy bueno, por eso no escribí nada. Ya lo dice el dicho: si no hay nada gracioso en el episodio, no escribas un post minuto a minuto.

Ahí empieza el quinto, prometo ser tolerante esta vez teniendo en cuenta la genialidad del cuarto.

Ahí están las escenas previas para que el espectador desprevenido sepa de qué estamos hablando.

Muy buena elección de escenas previas, este capítulo promete. Vean lo tolerante que soy.

Ahí arranca, se ve el primer cuadro del episodio y el veredicto es… ¡malísimo!

La cámara empieza dando un paneo por la casa de Jack y enfocan una fotografía en la que Jack (joven con raya al medio) posa junto a su padre. Re trucada, re mal hecha.

Jack en cueros, su cuerpo trabajado me recuerda a mí (?).

Ahora se seca la cara y tiene una cicatriz. Dentro de 7 años nos vamos a enterar que Jacob lo operó de apendicitis en el templo con el fantasma de Shannon en bolas como ayudante.

Llama la madre, hablan del padre, el testamento y toda esa temática; diálogo sin pena ni gloria.

Jack sale en su jeep y busca a su... ¡hijo! El hijo tiene cara de bay biscuits.

Se llevan mal, paralelismo entre la relación de Christian y Jack y Jack y bay biscuits.

Ahora en la realidad del templo el chino reflexiona con Jack.

Se sentaron al borde del lago artificial y se hacen sonrisitas y miraditas, se re gustan (?).

Alexis y Hurley juegan al ta te ti. Posta.

Hugo entra al templo a buscar morfi y está Jacob. Ya me cansan estas apariciones de Jacob con su cara de paparulo y sus órdenes enigmáticas. Nelson Castro diría: "Deberían cuidar las apariciones de Jacob para que éstas tuvieran la importancia que se merece".

Jacob-Cristina dice que alguien viene a la isla.

Uh, recién empieza.

Looost. Yo digo Loooost, cuando aparece la presentación. Re nerd.

El hijo de Jack ni bola al padre eh.

Está leyendo Lewis Carroll, la típica referencia demagógica para los nerds pelotudos que ven la serie y cuando empieza dicen: Looost.

Este pibe se merece un bife, muy maleducada, salió al abuelo (?).

Sale Sayid (que se muera) del templo y todos los lugareños lo miran con miedo. Los lugareños están vestidos como el manosanta de Olmedo.

Charla entre Jack y Sayid aburrida.

Hablan de la pastilla misteriosa y qué sé yo. Yo leo la autobiografía de Ballard mientras.

¡Qué capo Ballard! Ustedes sigan mirando. Mirá lo que escribe, qué capo...

Ahí está Claire con look francesa loca.

Lo ayuda a Antonini Jin que cayó en una de sus trampas. ¿Las venden en la selva a esas trampas?

Claire haciéndose la ruda es menos creíble que:
-yo haciéndome el lindo.
-ACDC tocando un bolero.
-Terragno haciéndose el salvador de la patria.
-Leuco tocando la pandereta (?).
-Nelson Castro haciendo que piensa. .

Mala actriz Claire, pero bastante dable diría.

Re dable te digo.

Ay qué puto Jin se cayó al piso porque tiene media pierna partida y ensangrentada (?).

Ahora Hugo camina por un pasillo (tiene anotado en el brazo lo que le dijo Jacob; a Hugo se le permite todo).

Se le aparece el chino y lo echa, Jacob le dice que le diga que es un candidato, el chino lo putea en chino, pasan muchas cosas.

Hugo busca a Jack porque le dijo Jacob.

Jack finalmente acepta. Es re aburrido esto que escribo. Kirchner está hecho mierda, ¿no? ¿Qué opinan de lo de Menem?

Jin se despierta en la carpita de Claire (no la de Sibelius, donde mañana leo). Hay dinamitas marca ACME, una bebé tótem (?) en la cuna, etc.

Claire trae al negro grandote del templo como si nada.

Claire cree que su bebé está en el templo.

El negro le dice a Jin que está loca y los va a matar.

Por favor, Claire, matá a Jin, así se termina de una vez su soporífera hisotria.

Por fi, por fi (?).

Jack y Hugo se encuentran con la perra de Kate que está en una roca (seguro está rastreando para encontrar a Claire).

Obviamente estaba buscando a Claire. No quiere ir con Jack, está todo mal entre ellos. Jack es más loser que yo creo. Igual si Kate no te da bola, no te hagas problemas, lo tenés al chino que te quiera dar.

Jack habla con su madre (que también le da al chupi como su fallecido concubino). Buscan el testamento. Lo encuentran. Claire (you knows).

Claire afila un hacha, uh, qué miedo.

El negro le llena la cabeza a Jin sobre Claire.

Claire le cura la herida a Jin.

La, la, la, la. Pasan cosas.

Claire dice que no está sola, que tiene "un amigo". Si no es el malo con el cuerpo de Locke pasa sonando.

Realidad sin accidente: el hijo rebelde de Jack se fue de la casa.

Qué aburrido todo por dios.

Había ido al conservatorio a dar una prueba y no le dijo nada. Qué interesante.

Jack llora: ¡hacete hombre de una puta vez, Jack, dejá de llorar y hacer caritas, carajo!

Geniales las líneas de Hurley caminando con Jack, es como un fan metido en la serie, salva el capítulo. "Los buenos tiempos". Los guionistas están conscientes de que ahora la serie es una cagada.

Llegaron al faro (yo ni sabía que iban a un faro).

Claire le clavó el hacha en la panza al negro cuando Jin le dijo que su bebé estuvo con Kate.

Claire está para actuar en Patito Feo.

En el conservatorio está el chino del templo con su hijo, claro está, chino.

Jack y el chino hablan. Culean.

Mentira, no culearon, era para impactar un poco a lo Campanella.

Jack se pone re histérica porque no aparece Jacob y rompe el espejo del faro. En el espejo del faro se reflejaba su casa de la infancia.

Jack se reconcilia con su hijo.

Jacob le dice a Hugo que quería que Jack rompiera todo para que se de cuenta que... bla, bla, bla.

Ahora el pelotudo de Jin le dice a Claire que le mintió, que los del templo tienen a Aaron. Claire le dice que si fuera cierto lo otro (que es cierto), mataría a Kate.

El amigo de Claire efectivamente era Locke.

Terminó gracias a deus ex machina (?).

Mañana leo en Sibelius


Mañana viernes 26 de febrero a las 19 hs. leo textos variopintos en la carpita del jardín florido de la librería Sibelius (Güemes 3381, Mar del Plata). Vaya, no sea como Pepe Eliaschev que ya confirmó que no va.

miércoles 24 de febrero de 2010

Sobre El secreto de sus ojos

Contradicción. La primera impresión que me dejó la aclamada película nominado al Oscar es el gran desfase entre el género (un costumbrismo realista, híbrido de Fontanarrosa y Polka; el autor de la novela original es Eduardo Saccheri, favorito de Alejandro Apo y seguidor de la línea del rosarino) y el registro de los diálogos. Frases y comentarios pomposas en un contexto que se pretende cotidiano. Obvia consecuencia de tal contradicción, buena parte de las conversaciones que se dan entre los protagonistas (centro neurálgico de los films de Campanella) suenan impostadas y carecen de verosimilitud. Un poco de laconismo y síntesis hubiese resuelto este inconveniente.

Efectividad y efectismo. Campanella tiene un buen taming para contar historias y hacer que el espectador se interese en ellas. (Esto es algo que molesta demasiado a los fundamentalistas de Lisandro Alonso). El problema es que para lograr esa efectividad es capaz de matar a su madre y no teme caer un sinnúmero de veces en el efectismo más ramplón. Los planos sobre las miradas de los personajes son recurrentes y buscan justificar absurdamente el título de la película. Las escenas “fuertes” de la violación y la parte en que el acusado muestra el pene parecen demostrar que estamos ante una “obra adulta” (en contraposición con productos para toda la familia como Luna de Avellaneda y El hijo de la novia). El primer paneo de Guillermo Francella es borroso y juega con la ansiedad del espectador por verlo en un papel diferente. En fin.

Las caracterizaciones. Son malísimas. Y eso que es uno de los elogios que más escuché. La historia se narra en dos unidades de tiempo: en la actualidad y hacia mediados de los 70. En una escena, Espósito (el personaje de Darín) dice que su DNI es 3 millones, por lo que tendría más de 70 años. Sin embargo, su apariencia es la de un cincuentón con las sienes plateadas. Soledad Villamil a los 60, sigue estando tan buena como a los 30. Eso sí, el personaje de Pablo Rago (el novio de la asesinada, se supone un poco más joven que el Darín de los 70’), envejeció por todos: pelado, canoso y con dificultad para caminar.

A comerla. Una de las “verdades instaladas” (como dirían en el cada vez más radicalizado y pedagógico 6 7 8) sobre El secreto de sus ojos es que la actuación de Guillermo Francella es genial. Efectivamente está muy bien (al igual que Darín, Villamil y Mario Alarcón) y sus acotaciones le otorgan respiración a una película que por momentos se estanca entre la desmedida ambición de sus variadas temáticas (la memoria, el amor, lo no dicho, la culpa, la ética, la historia argentina, la justicia por mano propia) y los errores citados. Pero tampoco creo que eso sea superior a “¡Es una nena!” o “¡A comerla!”. Es de una ingenuidad alarmante creer que porque ahora hace de serio es mejor que cuando hacía de idiota. Pensemos que Francella suele trabajar en programas y películas muy malas y aún así ganó un reconocimiento por su labor humorística. Rodeado de pseudos-actores, con pésimos guiones, se destaca muchísimo. Por más que uno levante las banderas del humor inteligente, Larry David y Flight of the Conchords, es muy difícil verlo y no cagarse de la risa. Es más, el único requerimiento para este papel parece haber sido que se limite a no hacer lo que siempre hizo. De todos modos quiero que diga “A comerla” si gana el Oscar.

martes 23 de febrero de 2010

Dadores de sangre

Se necesita con urgencia sangre de cualquier tipo para María Adelia Díaz Rönner. Ella está siendo sometida a transfusiones y los dadores son, a esta altura, indispensables.
Deben dirigirse a Fundación Médica Hemocentro Mar del Plata Mitre 3333, Tel: 495-3560/492-1458. De Lunes Viernes de 8 hs. a 12 hs. Sábados; 8 hs. a 11 hs.
Deben llevar: DNI o identificación pertinente.
Pueden tomar café, té, mate, o jugo de naranja. No deben ingerir ese mañana ninguna sustancia grasa (leche, yogurt).
Muchísimas gracias a todos.

domingo 21 de febrero de 2010

Preciso es condenar al que se burla de nuestra moral

La película se llama An Education y es como algunas personas: de tan idiota se vuelve enternecedora. Al finalizar su proyección uno quiere abrazar compasivamente a la directora (Lone Schefig) para luego pegarle un tiro en la sien asegurándose que deje de hacer tales bodrios. Al guionista, Nick Hornby, le perdonamos la vida por ser el autor de Alta Fidelidad, ¡pero lo hacemos arrodillar dado vuelta y que, durante unos segundos, piense que es boleta! Funes Mori no era la gran joya que nos vendieron, Cuentos Borgeanos sacó otro disco, María Julia Oliván se fue de 6 7 8, existe Mike Amigorena y encima tengo que soportar An Education. La historia es previsible, aburrida, cursi. Las actuaciones oprobiosas, mentecatas, re conchudas. Jenny, una joven que estudia violonchelo y desea ingresar en Oxford (interpretada por la mil veces bellísima Carey Mulligan, que de tan linda es sólo eso; qué frase, anótenla) conoce a David, un treintaniero que le ofrece llevarla a casa en un día de lluvia. Quien haya permanecido en el Planeta Tierra con más de dos años de uso de la razón sabe de qué estamos hablando: el típico cuento de la niña inocente que conoce a un garca que le muestra un mundo de sensaciones y después se raja porque está casado. Como está nominada a los premios Oscar uno que es un pelotudo que sabe que los premios Oscar son una garcha se la queda mirando igual porque espera que pase algo, que el director de otra vuelta de tuerca y se justifique la perdida del tiempo. Pero no. Así es la vida: uno espera, espera y al final no pasa un carajo. O pasa lo mismo de antes. O peor que antes. O se mueren todos, sí, ¿por qué no se mueren todos? ¿En qué estábamos? Ah, el tal David resulta ser un farsante (como todo treintaniero que se interesa en chicas de 16 años, por otra parte). La niña “pierde sus medias y su castidad”. Abandona los estudios creyendo que vivirá la vida loca junto al bon vivant ratero e interesado en el arte. Era todo mentira. Gran decepción, pero Jenny estudia y estudia y finalmente es aceptada en la Universidad. O sea que además de ser una película indudablemente mala, repleta de estereotipos escalofriantes, prejuiciosos y falsos que ya envidiaría la productora Pol-Ka (el París de las tarjetas postales a lo Rayuela/Amelie, el inglés ñoño a lo Noel Gallagher, la profesora de literatura aburrida a lo Beatriz Sarlo (que no usa cama solar), el judío rastrero a lo Shylock Kirchner), se trata de un panfleto pedagógico para pelotudos. “Fabricante de mentiras”, la canción de Sui Generis, incluso era más atrevida, porque al final “la niña ríe en vez de llorar”. Se la habían cogido y se ríe, claro, ¿cómo no reír?, si coger está bueno. Si usted no tiene ganas de detestar (aún más) la vida, no vea esta película, cómase unas empanadas de carne o fúmese un porro.

PD: Lo único bueno de este bodrio es que me recordó un cuentito de Leo Masliah. Es la sinopsis sobre una película apócrifa y aparece en el disco Textualmente 3:

“Un joven hijo de campesinos sin tierra harto de la gran miseria que asola a su gente parte a la gran ciudad e inicia una brillante carrera universitaria durante la que se le impartirán cursos intensivos de literatura clásica, latín, griego, semiótica, filología y otras disciplinas aún más áridas que le depararán licenciaturas con las que acabará llevando una vida aún más miserable que la que dejó atrás”.

jueves 18 de febrero de 2010

Apostillas facebookeanas

Retribución del “me gusta”. Si un usuario A activa “me gusta” en la actividad de un usuario B, B, por cortesía virtual, debe retribuir con otro “me gusta” a A.

Ejemplo:

B se ha hecho fan de “Dormir apapachados un día de lluvia” (A, quien también gusta de dormir apapachado los días de lluvia y es tan idiota como para querer que todos se enteren, asevera que “le gusta”).

Acto seguido, B, debe dirigirse al muro de A y buscar una actividad de este último que le agrade. En caso de no encontrarla, debe forzar sus gustos, ideología y personalidad hasta hallar una forma de retribución justa:

A se ha hecho fan de “Odio cuando muevo una isla de sitio y no sé en qué año la he puesto” (B, quien también se cree inteligente y superior por unirse a grupos absurdo-irónico-sarcásticos que necesitan de un conocimiento nimio para ser entendidos, asevera que “le gusta”).

Si la simpatía hacia A es verdadera o la hipocresía de B es extrema puede añadirse un comentario amistoso "de yapa". Ejemplo:

“jajaj, yo también, eehhe, aguante lost, jajaje!!!!!!!!”


Esta dinámica debe respetarse cuando ocurre por primera vez como forma de romper el sólido hielo del que están hechas las relaciones virtuales. Luego el feedback ya está instalado y no es necesario que B responda con un mutuo (e hipócrita ya que es obvio que en realidad B no gusta de nada de lo que hace A) “me gusta” cuando A lo activa. Si B siguiese retribuyendo en forma exagerada, A deberá informarle que no es obligatorio devolver ipso facto con un “me gusta”, que esa costumbre ya le está molestando, que el diálogo virtual ya se ha iniciado de aquí a la eternidad, que no quiere terminar así una relación tan linda, que se siente presionado y está confundido. Ahora no pero quizás sí en el futuro puedan gustar recíprocamente de sus actividades.

Seppuku facebookeano. Esta práctica tabú y silenciada en las sociedades modernas es consecuencia de la peor humillación a la que puede ser sometido un usuario de faceboook: A envía una solicitud de amistad a B. En las horas posteriores, como es usual, A se conecta deseando fervientemente encontrar en la pantalla pensamientos, fotografías y detalles escabrosos de su nuevo “amigo” virtual. Sin embargo, B no da señales de vida. Cuando ya pasaron 24 horas, la humillación comienza a tomar cuerpo: A cae en la cuenta de que B ha visto su solicitud (actualmente es imposible que un ser humano normal no se conecte durante un día a Internet) y la ha rechazado o, peor, la ha dejado en “veremos” para verificar morbosamente hasta qué punto A puede someterse a sus designios virtuales. Cuando ya han pasado dos días, es tiempo de que A obture la relación “amo-esclavo virtual”. Por dignidad (el daño a la imagen ya ha ocurrido y es irreparable), debe auto-eliminar la solicitud considerando a ésta una “entrega al honor de morir gloriosamente, rechazando cualquier tipo de muerte natural” (wikipedia). La única forma de emparejar esta afrenta es que B envíe una solicitud a A y éste la rechace de igual modo, pero esta situación es improbable ya que B pasará el resto de su vida ocupado en comentar con sus amigos que le rechazó una solicitud de amistad “al gil de A”.

Próximamente:

-Soy amigo en facebook pero no me saluda en la vida real: ¿qué hago?

-Se agrega a mis grupos copados y no me pone un mísero “me gusta”: cómo hacer para que no te suceda más.

-¡Divertidos tips para eliminar sutilmente parientes de tu lista de amigos y que no se entere tu mamá provocando una crisis familiar!


-Chequeando los gustos personales de la chica que te gusta te enteraste que forma parte de los grupos:
-Siempre hay una NEGRA TOBA q se cree Lady Súper Star....jajaja
-NO A LA ZURDA DICTADURA KK Y METANSE LA CINTITA VERDE BIEN EN EL ORTO
-AGUANTE MARTIN REDRADO: NO MAS CORRUPCION
-QUE SE SIGAN CAYENDO LOS FAROLES DE PLAZA DE MAYO EN CADA ACTO DE LOS "K"
-un beso no se le niega a nadie, solamente a los negros feos:)
-Odio a los negros cabeza
-vieja chota de hebe de bonafini que se arrodille a susana y pida disculpa:
¿Cómo sobrellevarlo y seguir con ganas de darle masa?

-Personas que naturalmente no deberían relacionarse y te conocen por separado se hicieron “amigas”: ¡consejos para llenarles la cabeza estimulándolas a que se eliminen y no se cuenten “eso” tan inquietante y polémico que no querés que salga a la luz!

domingo 14 de febrero de 2010

Doble Post

En realidad un post y un "hallazgo" que no quería dejar pasar.

Feinmann, de rodillas

Say No More

Comente aquí, si quiere.
Ah, me olvidaba: ¡Muy feliz día para todos los que están enamorados y los que están solos que se suiciden, por supuesto!
Sayonara.

Feinmann, de rodillas

En la edición de Página 12 del día de hoy, José Pablo Feinmann le dedica un artículo al escritor Guillermo Saccomanno, quien pocos días atrás, en un pase mágico, ganó el premio Seix Barral y escapó de la Parca. Por un lado, se trata de un texto sentido, porque Feinmann habla en forma sincera de un tipo al que aprecia. Por otro, es un texto oprobioso, que bordea los límites de la obscenidad. Una vez más, Feinmann se arrodilla ante el Canon elaborado por Beatriz Sarlo y pregunta a los gritos por qué no los dejaron entrar a él y sus amigos:

“Además, nació marcado con el desdén olímpico de la diosa de la academia del ’80. En el ’84 publica su primera novela. Se llama: Prohibido escupir sangre. Insólitamente, la profesora Sarlo se detiene un instante en ella. Sólo una columna y media. No la trata bien. Mala suerte, Guille”

Además de insoportable, es casi conmovedor asistir periódicamente a la obsesión que tiene el filósofo por este personaje alguna vez respetado al que las luces de la cama solar parecen haberle quemado la piel y los sesos (sus performances en programas de Mariano Grondona y Van der Kooy no dejan lugar a dudas). No soy lector de las novelas de Feinmann (sí de su labor periodística), pero si hay algo que me impide acercarme a Últimos días de la víctima o La astucia de la razón es este resentimiento recurrente que guarda hacia sus enemigos (y amos) de Puán. Porque de tanto odio parece que hay un amor reprimido o sublimado en bronca. Aunque usualmente se diga lo contrario, para un lector, la imagen autoral cumple un papel importante. La verdad de la milanesa se ve en los textos, pero el swing que tiene un escritor fuera de la cancha es un factor que determina el acercamiento de sus potenciales receptores. Sobre este tema, hay un ensayo de Fogwill, publicado en Adn Cultura en septiembre de 2007: Perfil preelectoral de una cándida candidatura literaria. Leer a Feinmann escribir cosas tales como:

“En la última Feria del Libro entre mi La filosofía y el barro de la historia (814 páginas todas escritas por mí) y unas desgrabaciones de clases de Oscar Terán que hicieron sus alumnos, premiaron a Terán. Que acababa de morirse, es cierto. Pero no era por eso. Es por algo que uno nunca alcanza a explicarse. Tengo treinta libros publicados. En la Feria del Libro nunca me dieron ese premiecito que dan. Me dijeron que siempre hay dos o tres chicas de Puán que deciden la cosa. A favor mío, nunca. Y bueno, que se lo guarden”

desmagnetiza profundamente. Es como estar enamorado de una mujer hermosa y que de repente se tire un pedo o diga que votó a De Narváez o que le gusta Showmatch o que escucha a Daddy Yankee. Toda la inteligencia, la belleza y el misterio del mundo se pueden esfumar en un instante, amigos. El fragmento citado anteriormente probablemente posea una mezcla de patetismo y ego que empalidecería el rostro deforme de Ricardo Fort:
-de entrada, referencia a un libro propio (Feinmann parece estar pendiente siempre de sus libros, como el insólito Fernando Iglesias en ¿Qué estás leyendo?);
-referencia a la cantidad de páginas como sinónimo de calidad (“814 páginas todas escritas por mí” = “500 páginas”);
-insinuación de que por tener treinta libros publicados hay que ser premiado.
-referencia a un “premiecito” que si fuese tan “iecito” no valdría tal imploración.

¿Qué es lo que lleva a un hombre inteligente que lee a Sartre y Heidegger de atrás para adelante a decir estas cosas? Porque si (siempre utilizando la terminología feinmannesca) esto no es un pelotudo contante y sonante, explíquenme qué mierda es la pelotudez. Justamente yo tenía entendido que los requisitos mínimos para ingresar en esta horda que maneja el mundo (además de tener un “bloc”), eran hablar de uno mismo como Dios y llorar por un premio del orto. ¿Un premio? ¿Qué significa un premio además de guita y reconocimiento entre las 10 personas que se enteran? ¡Por el amor de Larry David (1)! A Ballard, Salinger, Borges y Kafka no les dieron El Premio, sin embargo son los más grandes. Existe una alternativa cuando no te aceptan en los cenáculos, cuando no sos bienvenido en las sectas: hacer la tuya sin arrastrarte. Es bastante arriesgado porque tal vez quedes entre la nada y el fracaso, pero es mejor que chupar una pija, ¿no? El cliché dice “si no puedes con ellos, úneteles” pero el lugar común no cuenta con la probabilidad de que “ellos” no quieran que se les una cualquiera. Y así nacen los outsiders, tipos que están al margen y tienen la libertad necesaria para decir lo que quieren, sin arrodillarse por un premio, ni una publicación, ni una crítica y ese tipo de cosas que indefectiblemente arruinan la vida.

(1): Dios.

Say No More

Comentarista del foro de Callejeros:

"Que raro todo esto! estoi seguro que edu nunca habria querido matar a su esposa y menos de esta manera y mas que se habian casado hace poco.. Pensar que los medios ya lo trataban de asesino! Fuerza Edu y Wanda estamos con ustedes!"

jueves 11 de febrero de 2010

Apuntes sobre El Silenciero, de Antonio Di Benedetto

Transición:

Antonio Di Benedetto era humano. El silenciero (1964) es una novela de transición, no por casualidad está entre medio de dos hitos de la narrativa argentina. No es mala (probablemente Di Benedetto no haya escrito nada que remotamente entre en el orden de lo “malo”), sí, tal vez, comparada con Zama y Los suicidas, parezca menor.

Trilogía:

Es usual que se hable de trilogías sólo para armar un corpus y etiquetar obras con un título llamativo (nadie parece interesarse por novelas que formen una dupla o una pareja, incluso se trata de un tópico inexistente (1); la “trilogía”, en cambio, atrae: actualmente arrasa la de Larsson). Las novelas mencionadas, sin embargo, son la excepción a la regla y comparten aspectos que se vinculan fuertemente:
-las características topológicas de los tres personajes principales son prácticamente las mismas (inclusive en su devenir psicológico cercano a la paranoia y la esquizofrenia);
-el estilo (entelequia en la que podríamos reunir la sintaxis, el campo semántico y la articulación de distintos géneros literarios llevados a cabo por el autor), con cambios y evoluciones favorables, responde a un patrón reconocible;
-la elección de un tema o motivo que se mantiene a lo largo de toda la novela: el desarraigo (Zama); el suicido (Los Suicidas); el ruido (El Silenciero). Se pueden nombrar otros pero estos son los más identificables.

Solidez:

Tal unidad estético-estructural otorga a la obra de Di Benedetto una identidad muy marcada. Si algo se puede asegurar del autor de Zama es que su obra es sólida, de una regularidad que linda con la perfección (la lectura de sus Cuentos Completos me dará un panorama general) y no encuentra paralelos en sus contemporáneos.

Cine:

Otro aspecto que tienen en común las novelas de la trilogía (en este caso uno más bien subjetivo) es el potencial traslado a la pantalla o la representación teatral de sus historias. La economía de los diálogos, los escasos personajes, los ambientes cerrados confluyen en posibles proyectos cinematográficos.

Fantástico:

La novela posee un prefacio llamativo:

De haber ocurrido, esta historia supuesta pudo darse en alguna ciudad de América Latina, a partir de la posguerra tardía (el año 50 y su después resultan admisibles).

Esta advertencia explicita un dato curioso: las novelas de Di Benedetto, a pesar de causar un claro efecto de extrañamiento en los lectores, pueden comprenderse en el campo del realismo. No, por supuesto, con las pautas rígidas del Siglo XIX, pero sí por narrar historias que se suceden en el mundo real y no contienen elementos que obturan el marco de verosimilitud. Como la ciencia ficción de James G. Ballard, lo fantástico en Di Benedetto se halla en los cerebros de sus personajes. Inclusive (ya en tren de trazar semejanzas insospechadas) podemos atisbar que los itinerarios de los personajes de Ballard y Di Benedetto son similares: seres alienados, que se pierden en tramas cognoscitivas hasta no poder discernir la “realidad” de la ilusión óptica o mental. Los paradigmas reconocibles de esta conexión secreta (hasta hoy) serían La isla de cemento y Zama.

Clásico:

Los primeros párrafos de El Silenciero configuran la estructura conocida: el personaje dibenedettiano arquetípico (lacónico, solitario, algo brutal) con una perturbación manifiesta (esta vez los ruidos que le llegan desde el exterior interrumpiendo su vida cotidiana) y unos pocos personajes que lo rodean. Entre estos últimos sobresale Besarión, mitómano y enigmático, de indudable reminiscencia arlteana, parece salido de Los 7 locos. Las mujeres también guardan rasgos en común con las que luego brillarían en Los Suicidas. La madre omnipresente y la disyuntiva entre dos amanes: Leila y Nina, que dice cosas como “Cuando he hecho daño o me siento triste, cuando estoy con alguien y me deja sola, canto”. Así son los personajes femeninos de Di Benedetto, discretos y entrañables.

Problema:

Durante la primera parte, la historia avanza elegantemente, con ese humor seco, esas personalidades misteriosas y el bendito ruido acechando, que obliga al protagonista a rebelarse contra radios, motores y gritos. El “problema” comienza en la segunda parte. Di Benedetto es un campeón de la elipsis (comentábamos sobre Los Suicidas el pulso magistral para describir un encuentro sexual, apuntando, simplemente: “Después voy con ella y encarnamos”) pero lo velado aquí parece construido con trazos demasiado gruesos. De pronto han pasado tres años, los protagonistas han iniciado un derrotero absurdo escapando del ruido, el inequívoco proceso de locura del protagonista se ha acelerado pero no hay huellas persistentes en el texto que expliquen el por qué. La asimilación de estos sucesos por parte del lector es forzada. Se percibe (en forma incomprobable: ¿qué sabremos nosotros de las intenciones y los errores de un autor?) que Di Benedetto se encontró llegando al final de la novela sin una resolución precisa y apuró los términos mezclando todo. Apartados pseudos-filosóficos (inéditos en su obvio divague) no hacen más que enturbiar el panorama:

Aunque si estoy conmigo, estoy acompañado. Ya que si estoy conmigo no soy yo solo, somos dos. “Estar con” indica “alguien o algo junto a”, no el mismo.

Si somos dos, constituimos uno y el otro. ¿Cuál de ellos soy? Digo: yo y el que está conmigo. Luego, el que está conmigo es el otro. ¿O si digo “estar conmigo” supongo “un yo” y otro “un yo”?


Contratapas:

Que las contratapas son problemáticas es una verdad que no necesita ser dicha. Cuando no cuentan todo el contenido del libro hasta en sus detalles más específicos (el ejemplo más absurdo de este tipo ocurre con la edición de El pasado, de Alan Pauls) mienten descaradamente. Edgardo Dobry, para el El País de Madrid, afirma que en El Silenciero “Di Benedetto alcanza la cima depurada de su manera y de sus temas”. Uno puede gustar más de El Silenciero que de Los Suicidas, pero habiendo leído los tres tomos de la trilogía es ineludible que Di Benedetto “alcanza la cima depurada de su manera y de sus temas” en Los Suicidas y que el que dice lo contrario falta a la verdad.

(1): Una dupla que comprueba mi teoría: Rayuela-62/Modelo para armar. La primera probablemente sea la novela más mencionada. Su secuela a nadie le incumbe.

miércoles 10 de febrero de 2010

Lost 6x03. Microsegundo a microsegundo

Ahí arrancó.

Ahí sigue.

El ayudante del chino pelilargo (que a partir de ahora será Chi P) avisa a Chi P que Sayid está vivo.

Todos rodean a Sayid y lo abrazan porque revivió. Claro, es lo obvio cuando revive un amigo. Jack tiene raya al costado.

Sawyer y Kate miran desde lejos, como que no se la creen del todo.

Sawyer dice que se va a escapar y Kate seguro que lo sigue como otrora x 5

Ahora vuelven a la realidad paralela. Kate escapa con Claire al lado. Me aburro.

El taxi que la lleva se cruza con el que explota en muchas partes al final de la primera temporada. Es como que tienen que meter a todos los personajes en algún lado.

Ahora se bajó el taxista y sigue Kate manejando con Claire atrás. Este capítulo no daba para un post, no sé si seguir.

Ahí la bajó a Claire que tiene una panza de embarazada más trucha que las de Artear.

Chi P se lleva a Sayid al interior del templo. Cansa Chi P con su manía de hablar en chino cuando sabe inglés; soy un espectador occidental, los chinos no me causan empatía, señor J.J Abrams.

Jack pregunta qué quieren, por qué se lo llevan a Sayid y otros interrogantes que todos nos hacemos y se arma una mini peleíta trucha interrumpida por unos tiros de Sawyer que dice que se va. No me busquen, indica antes de perderse por un pasadizo. Andá a cagar, pelotudo.

Uh, recién ahora ponen la placa de Lost, falta un montón. Definitivamente este capítulo no daba para un post.

Qué innecesario que es esto que escribo, dios, ¡qué mal que la estoy pasando!

La barra de Chi P pregunta adónde se fue Sawyer y Kate dice que puede rastrearlo y regresarlo. Ya tengo las bolas llenas con Kate y sus fucking rastreos. Encima lo dice como si a alguien le impactara que sabe rastrear, me saca esta mina (?). Si sabés rastrear tampoco hagas alarde.

La barra de Chi P le pregunta a Kate cómo hará para traerlo de nuevo y ella dice que puede ser muy convincente. Pete.

Vuelta a la realidad paralela, Kate se hace sacar las esposas por un mecánico. Escena sin pena ni gloria.

Kate se equivocó de bolso y se llevó el de Claire o lo hizo a propósito.

En la realidad paralela del templo (que parece un decorado abandonado de Indiana Jones) hablan Jack y Kate. Sus típicos diálogos de pelotuditos (?).

Jack se la quiere chapar pero Kate no le da cabida. La mina lo va a buscar a Sawyer. Esperó a que se muera Juliet, su Némesis, para agarrárselo otra vez. Así son las minas, muchachos, cuidado.

La acompaña en su soporífero rastreo Antonini Jin, que ya podría ser asesinado para variar.

Malísimo, Chi P lo tiene a Sayid atado a una cama y le sopla un talco.

Ahora lo tortura un rato con picanas Taser y carbones.

El torturador torturado, cosecharás tu siembra, ya lo dijo Lou Reed.

Este capítulo es malísimo, nadie puede decir lo contrario. Y encima es aburrido. ¡Cómo me equivoqué al creer que podía dar para un post!

Me equivoqué, perdón (?).

Ahora Kate se encuentra con Claire, que está sentada en un banco. ¿Cómo sabía que la iba a encontrar ahí?

Y ahora la acompaña a dar el bebé en adopción. Cualquiera desde todo punto de vista.

Falta como media hora. Entre la faringitis y esto me estoy muriendo.

Ahora vuelven al rastreo. Antonini y Kate discuten con los del templo de Chi P. Kate caga a patadas a los del templo y se escapa. Discute con Jin (¡que lo mate así se deja de joder este Antonini de mierda!) y se va a buscar a Sawyer.

Vuelve Sayid, lo abrazan nuevamente, esta vez porque lo torturaron.

Jack entra re enfurecido a preguntarle a Chi P por qué torturaron a Sayid. Ch P está revolviendo una cosa, no sé qué mierda, me cansa con sus enigmas.

Chi P le da a Jack una pastilla verde para que Sayid ingiera así no se le disemina la infección. Jack no sabe si dársela o no y se enfrenta a una de sus típicas disyuntivas de pelotudito.

Hurley le pregunta a Sayid si es un zombie.

Kate acompaña a Claire a conocer a la pareja que se va a quedar con su hijo (¡!). La mina que lo iba a adoptar fue abandonada por su marido y ya no lo quiere. Es probablemente una de las peores escenas de Lost: por el absurdo de que Kate acompañe a Claire, por lo mal que actúa la mina. Extraño al viejo y buen Lost.

Si alguien sigue leyendo pido perdón.

Ahora Kate entra al barrio privado de Dharma, está el pelmazo de Sawyer mirando una cajita con recuerdos de Juliet.

Kate, fugitiva, acompaña en el taxi robado a Claire al hospital. El Doctor es Ethan. No me sorprende.

Kate y Claire ven al Aaron feto por tele y se hacen amigas.

Ahora está Sawyer en el muelle. Llorisquea por Juliet. Que tipo maricón, pensar que uno daría todo porque mueran las ex.

Bueno, tampoco que se mueran, pero sí que se vayan a vivir a un realidad paralela donde por lo menos no exista facebook (?).

Momento emotivo con musiquita y todo. Sawyer ahora dice que él tuvo la culpa de que se muera Juliet (¿en qué quedamos, pelmazo?) y la manda a mudar a Kate. El pelmazo tira el anillo al mar. Kate llora porque se da cuenta que el pelmazo no le da cabida.

Ahora Jack entra a la oficina de Chi P, que está con una pelota de béisbol:

Jack: ¿Qué es eso?
Chi P: Una pelota de Béisbol.

Que termina Lost ya, que la cancelen antes del final, esto es una agonía, esto es ver en vivo y en directo la decadencia de la serie más fabulosa de la historia. Y este chino de mierda con sus misterios merece morir, sin dudas, ya no lo soporto ni un microsegundo más.

Charla relajada, de café (?), entre Jack y el chino insoportable. Finalmente se sabe que la pastilla verde era veneno, Jack casi se la traga.

Claire y Kate se despiden, son re amigas.

El chino le dice a Jack que quieren que Sayid se muera porque el barba lo reclama: “Hay una oscuridad que crece en él. Cuando llegue a su corazón, todo lo que fue tu amigo desaparecerá”. Parece la letra de una canción de Almendra. ¿Cómo sabe eso?, le pregunta Jack. Porque eso le pasó a tu hermana (Claire), responde el chino.

Los del templo cazan a Jin. Tiros. Es Claire, arousseauda.

Fin. Me duele la garganta, me voy a dormir y morir, Lost no puede ser tan choto.

lunes 8 de febrero de 2010

Hipótesis sobre un grafiti

La fotografía pertenece al blog “Mar del Plata, mi Nikon y yo”. Se capta una imagen usual de la cotidianeidad urbana: un grafiti. Hay muchos tipos de éstos. De seguro deben existir categorías que los definan por género, actualmente hay especialistas de cada cosa existente y los grafitis no pueden estar exentos. Se me ocurren los grafitis deportivos que califican negativa o positivamente una entidad: “Peña puto”, “Alva Capo”, etc. Los grafitis políticos, que explicitan su apoyo o rechazo al proyecto de determinada personalidad: “En el 2011, Kirchner presidente”, “Cobos, saludos a Vandor”, etc. La lista podría ser interminable y de hecho lo es: ahora mismo podemos comprar un aerosol y garabatear en una pared lo que se nos venga en mente inaugurando una nueva temática. Sin dudas, los grafitis más sugestivos son los del tipo amoroso. En primer lugar, nos dicen que allí afuera hay una persona que todavía ama y tiene ganas de que todo el mundo se entere. Por otro lado, en tiempos de teléfonos celulares, correos electrónicos y facebook, el grafiti advierte una inobjetable distancia o lejanía entre el autor del mismo y la persona a la que se lo ofrece. Es decir que por debajo de la superficie asoma el drama (a excepción de que el mensaje del grafiti diga enunciados del tipo “Nos vemos a las 11 en el baldío de la esquina, me quedé sin mensajes, no te pude avisar” que comprueban una evidente cercanía entre los dos involucrados y, en este caso, una ausencia de síntesis alarmante): por motivos tan variados como enigmáticos, ya no hay formas de que los enamorados (o los protagonistas de la historia de amor: uno de los dos ni siquiera puede estar enterado de que es el personaje principal de una) se encuentren y la única forma de comunicación es la escritura de una frase en un paredón. Dios sabe que la vida puede ser muy triste. En la imagen de Matha Burroughs (titulada “Palabras de amor”) el grafiti está escrito sobre una pared que posee dos ventanas enrejadas (una de ellas tapada por un árbol). El cuadro alcanza a reflejar la mitad de un auto y el nacimiento de otro (parte del paragolpes y las luces traseras). El mensaje dice (en azul): “16 años te busqué Paola”, “(corazón dibujado con rostro) Te amo” y (en verde): “Te busqué toda mi vida”. “Te am… Ma…”, “A…o”. Las hipótesis obvias del caso:

I used to love her. “16 años te busqué”, el tono acusatorio de la frase no deja lugar a dudas: X reprocha a Paola no haberse movido un milímetro para buscarlo. Tal vez ni siquiera tuvieron algo juntos, sólo X estuvo enamorado de Paola. El inicio de la búsqueda, sin dudas, fue motorizado por el amor. Conforme avanzan los años, comienza a latir en X el resentimiento y el deseo de venganza por esa mujer a la que tanto ama y nada hace para verlo. Ya furioso, contrata a un detective privado. La frase escindida “Te Am… Ma…”, dice en su totalidad: “Te Amo, Mas ahora tendré que matarte”.

Tarde para cambiar. X tiene 16 años. Proveniente de una familia desmembrada, desde niño deseo algún tipo de amor, tanto es así que cree haber nacido buscando a alguien que lo comprenda. Conoce a Paola. Es un amor adolescente, apasionado y algo ingenuo, destinado a terminar rápidamente pero dejar una huella profunda, por eso el romanticismo de las frases, el gesto entusiasta del corazón.

Puta desagradecida. X tiene más de 16 años, conoció a Paola recientemente, la frase “toda mi vida” significa que desde que su cerebro tiene uso racional busca a alguien como Paola. Son muchos los que se disputan su amor y decide ser original. Comienzan una relación pero al poco tiempo ocurre algo usual: Paola lo deja por otro. El grafiti es testimonio de un amor fugaz sin pena ni gloria.

Te recuerdo invierno. X y Paola fueron novios en la juventud. Un romance breve pero intenso. Probablemente hayan perdido la virginidad juntos. Probablemente el destino los haya separado terminada la secundaria o cuando alguno de los dos cambió de carrera universitaria o se mudó a otra ciudad. Durante algunos meses, X se entristece ya que quería a Paola, pero pasan los años y con llega el olvido. X tiene diferentes relaciones y ninguna funciona. Luego de romper con A o B o C, renace el recuerdo de Paola. El tiempo la ha idealizado. A partir de se momento, X comienza a buscar a Paola incansablemente. Finalmente la encuentra, caminando por la calle, un día de invierno. Está igual, más hermosa que antes. No se anima a decirle nada pero escribe un grafiti.

El corazón sobre todo.
X busca a Paola, su primer amor. Ella fue obligada a casarse con alguien despótico que no ama. X es el verdadero amor de su vida. La busca, claro está, incansablemente (la única manera de buscar algo durante 16 años es incansablemente). La encuentra. Con solo mirarlo, Paola advierte que X viene a rescatarla. Tienen un par de encuentros furtivos donde se agita la pasión por años reprimida. Paola lo ama todavía más que antes. El tercer encuentro es el de la fuga. Todo ha sido preparado por X a la perfección, pero algo falla. El marido de Paola los descubre. Mata a Paola. Deja vivo a X para que sienta la culpa de haber sido el causante indirecto de la muerte de quien tanto buscó. La pared con ventanas enrejadas es una funeraria. El rostro del corazón (bizco, con una mueca estupefacta) ejemplifica el absurdo de la vida.

Tangled up in blue. Un noviazgo que se termina. Paola se siente sofocada por X, pero todavía lo ama. Le promete, para tranquilizarlo, que pasado el tiempo volverán a estar juntos. X sufre, pero acepta el pacto resignado. La justificación de sus días es el destino remoto que le aseguró una mujer a la que no vio nunca más. Paola fue honesta, pero entre los 16 años que pasan entre el adiós y el reencuentro conoce a un hombre bueno que la ama tanto como ella a él. X, mientras tanto, deambuló y la buscó y pensó constantemente en cada lugar que estuvo (países, ciudades, trabajos, calles). Se encuentran. Paola tarda en reconocerlo, X debe dar algunas explicaciones que al poco rato le parecen patéticas. Ella es la misma, pero nada queda de aquel juramento. Por dignidad, X ni siquiera se lo recuerda. Se despide amargamente. Borracho, escribe un grafiti en una calle cualquiera (¿qué importa que Paola lo vea o no?, ama a otro): “16 años te busqué”, “Te amo”. No hay recriminación alguna en sus palabras, sino el tono resignado de un amor no correspondido. Después, como es usual en estos casos, se suicida. Paola se entera a través del diario. Llora durante días, sin que su marido sepa las causas. Cuando se reencontró con X esperó a que él dijera algo, a punto estuvo de recordarle lo prometido, pero la extraña indiferencia de éste la obligó a callar. Ya en su casa y en la intimidad del cuarto matrimonial a oscuras, cae en la cuenta: la justificación de sus días siempre fue el potencial reencuentro con X, el verdadero amor de su vida.

She said she said. Quien escribe el grafiti no es X, sino Paola. “16 años te busqué (firmado:) Paola”. Es ella quien busca incansablemente. Se suicida, mata, vive un amor sin pena ni gloria, forma parte de una familia desmembrada, etc. “Te Am… Ma…” significa “Te Amo Mariano, Te amo María, Te Amo Martín, Te Amo Marisol, etc.”.

Otros puntos inexplorados:

-Si los dos colores del aerosol tienen algún significado.

-Si por la forma del corazón (que no cierra) es factible una interpretación de tipo freudiana.

-Si los automóviles son de los dos protagonistas de la historia (acaso se estacionaron cada uno con un aerosol de color diferente para declarar mutuamente su amor).

-Si la duplicidad de colores no infiere la existencia de un triángulo amoroso, dos personas disputándose el amor de Paola o de X o de Ma...

-Si la pared con ventanas enrejadas no es una cárcel o un internado y el grafiti se dirige a alguien que está allí encerrado.

-Si la pared corresponde a la casa de alguno de los involucrados, lo que convertiría la declaración de amor en un agravio a la propiedad privada capitalista.

-Si el hecho de que el enamorado escriba sin problemas en la pared de la casa del otro no nos esté diciendo que se trata de un amor entre comunistas; o quizás el hacedor del grafiti es comunista y el receptor capitalista y por consecuencia el mensaje estaría diciendo explícitamente “te amo” e implícitamente “te odio”; en caso contrario, es decir, que el hacedor del grafiti fuese capitalista y el receptor comunista, se podría pensar que la declaración también estuviese pensada como una forma de derribar las barreras ideológicas: “soy capitalista, pero por tu amor no dudo en escribir sobre la pared de tu casa/de mi casa aunque eso implique una violación a la propiedad privada, con la cual estoy de acuerdo”.

-Si “busque” está bien escrito así, sin acento, y no se refiere a una búsqueda pasada (como lo implica el pretérito perfecto simple), sino a una que recién empieza en el presente. Los 16 años todavía no transcurrieron, es un lapso cualquiera que X/Paola ponen para buscar a su amado.

-Si hacer este tipo de deducciones sobre una fotografía no implica algún tipo de problema mental en el hacedor de las mismas.

jueves 4 de febrero de 2010

Revista Métrica Nro. 14

"Algunos de los contenidos:
- Estelares: el arte de la canción (entrevista), por Martín Zariello.
- Muestra Andy Warhol, por Mario Gemin.
- Jazz argentino, por Jorge Velasco.
- Dossier: Vladimir Nabokov.
- Reseña: "Anatomía de un instante” (Javier Cercas), por Jorge Velasco.
- Un cuento inédito de Murakami, traducción de Juan Forn.


Conseguí Métrica en los siguientes lugares de Mar del Plata:
-Fray Mocho, Belgrano 2877, 0223-495-1737
-Ilusiones Libros, La Rioja 2379
-Kiosco de Revistas de Avellaneda y Güemes
-Liberty Libros, Alem 3633
-Punto Secreto, Paseo Diagonal, Diagonal Pueyrredón 3050
-Sibelius, Güemes 3381
Precio de tapa: $ 12"


Fuente: http://revistametrica.wordpress.com/

LOST 6X01. Minuto a minuto


¡Ahí empezó! Mmm, no entiendo.

Pantalla blanca. Jack en el avión. Uh no, parece que volvió todo al principio.


Una azafata que está bastante buena le tira onda a Jack. ¡Buena Jack! (?)

Turbulencias. Rose le habla a Jack (está en el asiento del frente). Rose y Gerard deben morir sin dudas, son los dos personajes más aburridos de la serie.

Siguen hablando, qué embole. Me parece que Rose se lo quiere levantar. Ahí volvió Gerard y se hacen mimitos (?).

Jack se mira al espejo y tiene un corte en el cuello. Dentro de 55 capítulos nos vamos a dar cuenta que esa marca en realidad es un chupón que le dejó Kate en el 2015 cuando miraban un partido entre Platense y Nueva Chicago.

Jack vuelve a su asiento. ¿A qué no sabés quién está? ¡Desmond!

Qué corte de pelo fiero tiene Desmond.

Jack le dice que se conocen y Desmond no lo recuerda.

La cámara baja y baja, atraviesa el océano y aparece el pie con tres dedos (que estaba en la isla) sumergido en el agua. Claro, ya entiendo (?).

Aparece Kate. Está subida a un árbol. Qué perra.

Ahí se bajó y no puede escuchar. Pero qué perra.

Se cruzó con Miles, el chino que habla con los muertos. Miles es igual a Alexis Sánchez. "¿Se acuerdan de Alexis Sánchez? Volvió, en forma de Miles".

Volvieron, ahora ya no están en 1977, están en el presente.

Caminan y se encuentran con la escotille El Cisne. Están tirados Jack y Sawyer. Kate asiste primero a Jack. Qué perra.

Jack hace sus típicas caras y Sawyer le pega una patada en la cabeza. Muchas gracias.

Uh, lo tiró por el desbarrancadero y lo acusa de matar a Juliet. Qué drama.

Ahora vuelven al avión y Jack se cruza con Kate en el baño y le hace una mirada speed de seducción.

Ahora Kate está comiendo (esposada) y pasa Sawyer y le hace una mirada speed de seducción.

Jin y Hurley están con Sayid moribundo a unos metros de los otros (Jack, Sawyer y Kate, no The Others).

Ahora parece que Juliet pide ayuda desde abajo. Jin los encuentra y va a traer la camioneta que tiene cadenas (?) que pueden mover los pesados metales que aplastan a la pobre Juliet.

Sayid sigue moribundo y se pregunta adónde irá ya que torturó y mató tanta gente. Insufrible Sayid, que se muera.

Sayid está muriendo y sigue hablando. El espectador ya se ha ido y él sigue hablando.

Uh, se le apareció Jacob a Hurley. Le dice que lleve a Sayid a un templo (?) donde hay un agujero (??) al que Jin fue con unos franceses (???). Ni puta idea de qué habla.

Esto parece el capítulo de Los Simpsons en el que cada uno hace su gracia.

Mientras tanto en el avión Boone habla con Locke y Jin (misógino) le dice a Sun que se abroche un botón de la camisa.

Ahora están Ben y John (que no es John) en el templo donde mataron a Jacob (que se le apareció muerto recién a Hurley). Hablan y reflexionan.

Ahí llegó Jin con las cadenas. Ja, ja. Es buenísimo.

Sawyer le dice a Kate (re perra) que si Juliet se muere lo mata a Jack. Como dirían en el barrio: Se la tiene jurada, se la tiene.

Ahora nuevamente en el avión lo llaman a Jack porque es doctor y hay alguien encerrado en el baño (cualquiera, ¿qué tiene que ver?).

Es Charlie que quería pasar heroína.

La azafata le tira más onda a Jack, que no acusa recibo. Qué puto.

Sawyer llegó hasta Juliet que está moribunda. Susurra como Pablo Echarri y suda como Osvaldo Laport. La escena dura años. Que se muera (Sawyer, no Juliet).

Ahora otra vez en el templo, con Ben, Alpert y los pibes (?). John está muerto afuera y vivo adentro. Entra la barra brava de Jacob y quieren matar al No John. Al No John no le entran las balas (literalmente). Se enojó y llamó al humito (cual perro). El humito estroló a varios entre sí, parece Kung Fu. Malísimo.

Juliet y Sawyer se dan un beso. Momento emotivo. Ahora Juliet le dice que tiene que contarle algo muy muy importante. ¿Son hermanos? ¿Está embarazada? ¿Está enamorada de Jack? ¿Piensa que Kate es una perra? ¿Sabe para qué Kirchner compró dos millones de dólares? ¿Es teñida? ¿Se va a trabajar a V Invasión extraterrestre?

Justo cuando le iba a decir palmó. Pucha.

Sawyer y Jack se miraron re mal.

Otra vez la azafata le tira onda a Jack (en el avión) y el gil ni bola. Que se muera.

Cuando vuelve a su asiento, Desmond ya no está y los boludos de Rose y Gerard no vieron nada porque estaban dormidos. Qué boludos, que se mueran.

Momento emotivo. Musiquita y todos en cámara lenta haciendo sus cosas.

Como 5 minutos de cámara lenta y emotividad, había que llenar con algo el capítulo doble parece.

Golpe bajo: le hacen upa a John para colocarlo en la silla de ruedas y Jack lo mira.

Hurley se cambió la remera.

Sawyer está re mal y va a enterrar a Juliet. Kate le rompe las bolas.

¿De dónde saca Sawyer la pala para cavar la fosa? De la camioneta, por supuesto. ¿Tendrá banda ancha la camioneta?

En el aeropuerto le dicen a Jack que se perdió el ataúd del viejo. Pucha.

Ahora todos (menos Sawyer y Alexis Sánchez que se fueron al velorio de Juliet) están adentro de una cueva con Sayid moribundo.

En el aeropuerto Kate se escapó del comisario que la vigilaba. Qué perra.

Sawyer terminó la tumba de Juliet y obliga a Miles a que le hable (a la finada) ya que él habla con los muertos y quiere saber qué le quería decir antes de ser boleta.

Sawyer apoya a Miles sobre la tumba, en una posición que muchas espectadoras desearían.

Parece que Miles está por hacer la gran Sandro: se va a probar la gran mortaja acostado en la tumba del pasado (?).

Ya habló, todo bien (?), Juliet dijo que "funcionó".

A Jack y los muchachos los agarró una banda comandada por un chino con pelo largo (posta) que salió de un templito. Los acompañan unos hippies que son la mezcla perfecta de los varados en el Machu Picchu y la secta del Líder (Na, na, na, na, LÍDER, LÍDER).

¡Entre los hippies roñosos está la azafata con una trenza en el pelo!

Pasan cosas medias inexplicables. La cuestión es que van a tratar de salvar a Sayid sólo porque a Hurley lo mandó Jacob.

En el aeropuerto a Jin no lo dejan pasar porque tiene más de 10.000 dólares y no los declaró. Mirá vos Antonini Jin.

Ahora entraron al templito y hay una pileta sucia. El chino se corta la mano y la mete en el agua. Ahora lo agarran a Sayid y lo ahogan. Se supone que lo están salvando. Jack ataca al chino pero éste se defiende con una toma de karate.

Se murió Sayid. No somos nada.

Kate finalmente escapa. Se sube a un taxi y apunta al tachero con el arma para que arranque. En el mismo vehículo va Claire. Está re baqueteada.

Hurley habla con el chino que está haciendo bonsais. Le dice que Jacob se murió y el chino empieza a dar indicaciones a los gritos cual Simeone. Tiran bengalas, corren, etc. No quieren que venga él (el No John).

En el aeropuerto Jack y John hablan. Parece que Jack le va a arreglar la cadera (?).

El No John sale del templo (el otro), caga a piñas a Alpert y lo sube al hombro. Camina y pasa por al lado del John real.

Revive Sayid. En este capítulo hubo un promedio de 7 resurrecciones por cuadro.

Fin.

martes 2 de febrero de 2010

¿Y dónde están esas radios modernas?


Repaso arbitrario por algunos programas radiales

Perros de la calle. 10 a 14 hs. Metro. Andy Kusnetzoff es producto inconfundible de la factoría Pergolini: canchero (no se sabe bien por qué), “zarpado”, con un vocabulario de no más de 84 palabras, dueño de una cohesión verbal compleja. Su virtud (desmentida por la empírica) es la ocurrencia. Es llamativo el total desconocimiento cultural de este tipo de muchachos (nunca se los oye manifestarse con propiedad sobre algo, siempre haciendo chistecitos; ¿escucharon alguna vez a Pergolini hablar de algo que no sea Metallica y Boca?: mejor no lo hagan). Se trata del viejo estereotipo del “chanta/vivo argentino” aggiornado a los tiempos modernos (el costado cool aquí pasaría por hablar de “sexo”, tanto que cansa). Las opiniones (a)políticas rozan la más limitada ingenuidad. Tendencia a contar los vulgares sucesos de la vida cotidiana con tono de café (al estilo, valga la redundancia, de Pergolini) para que el receptor se identifique y lo considere un par. Cede el protagonismo del programa a los oyentes, especialmente mujeres que adoran comentar el supuesto tamaño de sus pechos y la calidad de sus fellatios (algo usual en la programación de Metro que, exceptuando Basta de todo, deja muchísimo que desear).

Comunidad Metro. 7 a 10 hs. Metro. Tal vez el peor programa de la historia de la radiofonía argentina. Conducido por un tal Santiago Schefer que cada tres minutos dice la hora (nada peor en una jornada laboral estar todo el tiempo consciente del paso del tiempo) y cada 5 “buena onda”. Sin opinión, sin siquiera un rasgo detestable para odiarlo. Encima heredó el público de Fernando Peña (en su género, casi tan odioso como el de Joaquín Sabina: ¡muchachos, era una anciana temerosa de D’Elía, no el Marqués de Sade!) y recibe múltiples ofensas. Simplemente soporífero.

La mañana con Víctor Hugo. 9 a 13 hs. Continental. Entre el aquelarre opositor de las grandes emisoras, la opción de Víctor Hugo es un remanso. Pero hasta ahí. Su obsesión por demostrar que relata fútbol por diversión pero que en realidad tiene mucha cultura y escucha música clásica y es cinéfilo y se lee libros enteros en una tarde (¡!) por momentos cansa. Desde París, desde New York, desde la fucking Antigua Grecia, Víctor Hugo siempre da a entender que es demasiado elegante para juntarse con los demás (incluyendo entre estos últimos a los integrantes de su propio programa, a los que mata con la indiferencia). Desespera también su gusto por pasar ópera y artistas de varieté (al estilo Pepe Laposta) a las 9 y 58 de la mañana. Especie de TVR radial (parece que en la Argentina la única manera de ser modestamente progresista es a través de la recopilación de archivos), Víctor Hugo cada vez está más montonero, tanto es así que por momentos Daniel López, su socio, parece un infiltrado de la Reacción. El humor, a cargo de Adrián Stoppelman, que tiene la comicidad de un tío borracho en la sobremesa del domingo.

Bravo Continental. 13 a 17 hs. Continental. “Aquí está, aquí llegó, Fernando Bravo y su equipo ya llegó”. La cortina, invariablemente canturreada por el conductor, ya incita al oyente al suicidio o al crimen. El desarrolla del programa acentúa esta premisa. Se valora el esfuerzo de los conductores por llamar a la presidente por su nombre y no “conchuda”. Con el pensamiento promedio de un comentarista del diario Perfil, Bravo y Leuco (tan campechanos y amenos) dan rienda suelta a sus prejuicios, parcialidades y lugares comunes. Una verdadera fiesta del medio pelo argentino.

Vamos con Niembro. 12 a 14 hs. Del Plata. ¿Adónde vamos con Niembro? A la tierra del lobby, la mala leche, las operaciones de prensa, los chismes. Todos son o parecen o se hacen los garcas. Elio Rossi, Aldo Proietto. ¡Qué nenes! Benedetto y Tití Fernández son las mascotas. Mientras y a toda hora, Niembro sobra a sus compañeros, a los oyentes (a quienes no informa el nombre de los entrevistados), a sus jóvenes y cuasi analfabetos corresponsales. El único que se salva es Verón, inequívoco Cobos del nuevo fútbol nac and pop. El programa avanza entre chupadas de medias y repentinos fusilamientos mediáticos. Imperdible.

Magdalena tempranísimo. 6 a 9 hs. Continental. De pensar como en la actualidad en la época de la CONADEP, Magdalena probablemente hubiese tenido que juzgarse a sí misma. Su voz (pastosa y de Recoleta) es la de los tilingos, los sojeros, los gorilas, los evangelistas de las institucionalidad, los apóstoles del republicanismo pocket, los que se asustan cuando Chávez nacionaliza una empresa, los que comparan a Cristina con los militares porque usa la cadena oficial. La acompañan dos mentes siniestras del Grupo Clarín: Edgardo Alfano y María O’Donnell. Sus antológicas (y ya exasperantes) discusiones con Aníbal Fernández (en las que abiertamente juega el papel de la “vieja de mierda que se queja de todo”) serán recordadas como un emblema de la época.

Apuntes sobre Los Suicidas, de Antonio Di Benedetto

Singularidad:

En Los Suicidas ya no hay siquiera reminiscencias borgeanas en la adjetivación, el estilo cultivado en Zama (basado especialmente en un orden de la sintaxis tan original como brillante) aparece totalmente pulido. Parece que Di Bendetto no escribe una sola palabra de más. Esto le otorga a sus textos una identidad inédita en la literatura argentina. Lo escribe Di Bendetto y no podría haberlo hecho otro. Por otro lado, a diferencia de Zama, que en un principio puede ser difícil de abordar por su registro heterodoxo, la lectura de Los Suicidas es voraz. Es odioso pero inevitable no advertir que mientras el mendocino llegaba a tales conclusiones narrativas, Cortázar, por la misma época (Rayuela es del 63, Los Suicidas del 69, aunque para Saer fue publicada en el 66), se divertía con ejercicios de escritura que se asemejan peligrosamente al borrador de un fan de Girondo: “apenas él le amalaba el noema ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes”. Esto quizás habla menos de Cortázar como autor y más de Di Benedetto como precursor y genio. Al fin y al cabo son contados los argentinos que llegaron a tal nivel de singularidad: Borges, años luz por encima de todos; Arlt, por supuesto; Sara Gallardo en Eisejuaz; la obra de Saer.

Vodevil existencial:

Una de las mejores películas de esta década (por sus resonancias poéticas y la belleza de su argumento) se llamó Wristcutters: A love story (Goran Duckic). Cuenta la historia de dos jóvenes que se matan por amor (cada uno por su lado) y se conocen en un pueblito olvidado, especie de limbo o purgatorio impreciso donde van a parar todos los amantes suicidas. La atmósfera melancólica de la novela recuerda esa película. Seres absortos que deambulan por ahí con una pena y un gran vacío. Di Bendetto los reúne con una discreción y una gracia apabullante, como si todo fuera un vodevil existencial.

Suicidio, mujeres:

La historia es mínima pero atrapa. Se extraña esta literatura argentina ajena a las afectaciones, atemporal, cargada de tristeza, de ingenio. Un periodista debe encargarse de elaborar una serie policial a partir de las fotos de un par de suicidas. Es un tipo algo inconmovible (de ahí que en la película de Juan Villegas, que no vi, lo haya representado Daniel Hendler) y brutal, como el mismo Zama. Le gustan las películas de ciencia ficción, se desahoga insultando en el boxeo y parece no tener muchos sentimientos. Por dentro, su cabeza viaja a cien kilómetros por hora. El trabajo se le mezcla con su tendencia natural al suicido. Alrededor de él, un grupo de mujeres impasibles que lo vuelven chiflado. Entre varias, las más trascendentales: Bibi (quien se encarga de realizar una especie de historia universal del suicidio hecha de citas y apuntes que se va filtrando a medida que avanza la novela), Julia (su tonta amante o esposa o novia) y Marcela, la fotógrafa, probablemente uno de los personajes femeninos más logrados que se recuerden. A Di Benedetto le basta con delinear algunos aspectos, hacerle decir unas líneas.

Absurdo:

Con la misma temática con que otros hubiesen armado un drama insufrible (se me ocurre el pobre Sabato, pero no lo voy a mencionar para no caer en el facilismo de pegarle), Di Bendetto arma una comedia negra. Las sucesivas reflexiones sobre la muerte son contrarrestadas por diálogos y escenas que rozan el absurdo:

“Le digo todo esto a Julia y parece que concuerda, sin embargo me pregunta qué es ella para mí, y yo sin pensarlo detenidamente le doy la contestación más simple que se me ocurre: “Todo”, lo cual es verdad porque no a nadie más, a pesar de que lo he intentado (…).
Por último me dice que si no me he preguntando qué soy yo para ella, y aunque en realidad no lo hecho, le digo que sí y que me interesa su propia versión, cosa que no es verdad si bien comprendo que la conformará. Entonces medita un momento y luego dice: “Todo”, con lo que, verdaderamente, no agrega nada a la cuestión”.

“En la mañana el jefe me pregunta si he vuelto. Como contestarle que sí sería redundancia espero que diga algo más”.

Esencial:

Cuando se hacen referencias a la sintaxis especial de Di Bendetto se habla de frases como la que sigue: “Ponemos un disco, dos discos, tres discos, nos miramos y hay un poco de vacío qué hacemos”. “Su arte sutil va descartando con mano segura las escorias retóricas para concentrarse en lo esencial”, dice Saer en el prólogo de El Silenciero. Y tiene mucha razón.

Lapidario:

Por otro lado (todo se conecta en verdad), su poder de síntesis. “Después voy con ella y encarnamos”, señala el narrador para describir un encuentro sexual que el lector espera ansioso desde las primeras páginas. Lapidario. Di Benedetto es un poeta. Frases asertivas y palabras justas constituyen su universo lírico. Verbigracia:

“Zumban
y me rozan las moscas,
poseídas
por el demonio
del verano,
y el mundo es duro
y violento”

La versión original no está en verso, claro, es un párrafo, pero trafica poesía. ¿O no? En otro pasaje, Marcela dice que le gustaría haber sido: “La pasajera de un avión que no descendiera nunca”. Pero más allá de cualquier burda explicación convengamos que Di Benedetto puede hacer en una baldosa lo que ni usted ni yo en dos siglos de escritura continua:

“Preguntó cuándo fue. Este invierno. Mi memoria profesional niega que yo haya visto publicación alguna. ¿Marcela? Tampoco. Le resulta nuevo. Comento que es por la falta de colaboración. Marcela parece estar de acuerdo, pero no lo expresa. Y yo la miro y siento que amo a la gente triste y silenciosa”.

Libros, películas, artistas, autores mencionados:

-El mundo sumergido (¡Ballard!)
-Las mil y una noches
-Ingmar Bergman
-Fahrenheit 451
-Shakespeare
-Kant
-La veneración
-País de las sombras largas

Anotaciones finales, citas:

-Si en una película, o en una novela, el protagonista se mata, termina el relato.

-Si se mata al principio es porque irá atrás, la historia será contada de un salto al pasado.

-Creo que nadie puede discutir seriamente su muerte con otro.

-Algunos insectos se devoran a sí mismos si se les ayuda arqueándoles el cuerpo.

-De acuerdo (el suicidio), es una cobardía, pero una cobardía que exige mucho valor.
Bonus:
Mentira

“El tipo de novela que Borges hubiera aceptado escribir” dice Ignacio Echeverría en la contratapa de Los detectives salvajes. Mentira atroz, Borges hubiese considerado insufrible el hit de Bolaño. En tren de ucronías literarias podemos afirmar que las novelas que Borges hubiera aceptado escribir son Zama, Los Suicidas, etc.

Qué calor hará sin vos en verano

Di Benedetto no se deja tentar por el lugar común. No asocia la tristeza a la época invernal, ubica Los suicidas en una estación cálida. Durante toda la novela hace muchísimo calor. Cuánto más intolerable es el desasosiego en verano, cuando todos son felices.