martes, 4 de diciembre de 2018

¿Hay alguien ahí?


¿Es demasiado soberbio/ dar la espalda a la calle/ donde rugen los automóviles terroristas/ y la policía rebosa de actualidad?” (Invitación a la dalia, Joaquín Giannuzzi)

Hoy tuve que pagar una factura vencida en Edea. Tenía que ir y pagar pero antes actualizar la factura en la mesa de informes, cuya cola ocupaba media cuadra.

Hay que tener una gran capacidad de frustración para asimilar con tranquilidad que algo en lo que creías que ibas a gastar quince minutos, te va a llevar dos horas. El tipo de adelante se dio vuelta y me dijo: "Antes pagaba dos, ahora pago treinta, ¿cómo puede ser?". No supe qué contestarle. Es decir, sabía por qué ahora pagaba treinta y antes dos pero me pareció que no era indicado decírselo.

Antes me gustaban esas escenas costumbristas, me servían para intentar sacarle la ficha a ciertos comportamientos sociales. En los suplementos culturales uno aprende que este tipo de cosas son "kafkianas". Es una manera de otorgarle una poética a la vida cotidiana. Para mí, más que kafkianas, estas escenas son una mierda.

¿Qué ves cuando vas a Edea? Casi todos tenemos una cara que denota que la vida no era lo que pensamos cuando teníamos ocho años. Hay muchas personas mayores acompañadas por hijos de treinta a cincuenta años. Estas personas mayores de pronto se han convertido en los hijos de sus hijos. Los hijos casi siempre intentan que los padres no hagan la cola y parecen apurados. Deben pedir la mañana libre en el trabajo para este tipo de cosas. No deben haber pensado que algún día sus padres se transformarían en sus hijos y eso les debe causar incomodidad y violencia.

También hay personas que, además de pagar o reclamar algo, quieren hablar. Con el cana de la puerta, con los de informes, con todos. En fin: personas solas que tal vez no tienen a nadie y sólo pueden hablar cuando van a pagar algo a Edea. ¿Quién asegura que no nos vamos a convertir en esas personas? Nadie.

Pero quienes más se ven son viejitas. Pequeñas y arrugadas mujeres de más de ochenta años, señoras bonsai que deambulan por Edea con bastones, grandes sombreros, sacos holgados y carteras en las que podrían meterse y dormir. No tienen hijos o nietos que funcionen como tutores de un mundo posmoderno que no entienden. No hablan mucho, preguntan algo cada tanto, sonríen cuando se les da el paso o se les responde con amabilidad. Señoras bonsai que me hacen acordar a mi abuela, que poco antes de morir, cuando se le preguntaba por algún conocido de su generación, respondía con indiferencia: "No sé, nene, debe estar muerto". ¿Cómo será que todas las personas que conociste estén muertas? 


Cerca de la puerta de entrada hay un sector llamado "Telegestión", en el que los clientes de Edea pueden llamar por teléfono y cambiar la titularidad de las cuentas o ese tipo de cosas. Cuando me fui vi a una de estas señoras bonsai con el tubo en la mano. Preguntaba una y otra vez: "¿Hay alguien ahí?".

6 comentarios:

JLO dijo...

Fui a Edelap bajo el manto de "Grandes clientes" y crees que cambió algo? Ja

Yo de viejo voy a ir y hacer colas porque sí. Por qué no...

Pedro dijo...

Para mí la culpa es de la televisión.

Luis Luis dijo...

Ya hay un buen grupo, pongamosle que son todos los que asistieron al Adios Sui Generis, pero recién a partir de ahora seremos más los viejos +50 que seguiremos escuchando Aprendizaje.
Una imagen de un viejo que vi encorvado sobre su bastón, sentado escuchando radio me avisa el futuro de todos.
Yo ya compraría un buen Mp3 y lo llenaría con todo a esa música que nos movilizó en la juventud para que ya ancianos nos pongan dinámicos mentalmente aunque sea. Lo dejaría en una caja con dos auriculares y un cartel para quien nos cuide. Abrir en 30 años. Deberías escribir sobre como envejecer escuchando música rock.

Anónimo dijo...

El Corvino que le gusta a la gente!
Bah, a mí.
Tremendo.

Y no, no hay nadie.

Anónimo dijo...

Gracias Corvino por esta semblanza de nuestros viejos, me emociono.
Desde hace un tiempo mi madre paso a ser mi hija. Yo el que que trata de regresarla a la realidad y ella la que vive en la libertad de su locura. Jamas hubiera pensado en mi juventud que la historia se iba a revertir.
Si, claro que esto conlleva tambien una parte muy dolorosa. Pero eso lagrima oculta no viene a cuenta en este espacio publico. Solo decir: no debe ser "facil de comprender" que la mayoria de tus seres queridos ya no esten aqui.
Un gran saludo marplatense y mis respetos a la (lucida) memoria de Rodrigo Sabio.

Anónimo dijo...

"Los dinosaurios desaparecieron por falta
de ideas progresistas." (Charly Ga, digo, Joaquín Giannuzzi)

glx