domingo, 26 de agosto de 2012

Lo importante es escuchar siempre a Bob Dylan


Siempre me llamó la atención la forma en que Andrés Calamaro se mimetizó con Dylan. No sólo a nivel musical, sino fisonómicamente. Ahora leí la biografía de Howard Sounes sobre Dylan (una de las tantas que hay) y entendí que es imposible saber algo de Dylan y no querer ser él. Incluso Dylan hizo exactamente lo mismo que Calamaro pero con Woody Guthrie.

Nueve chismes sobre Dylan que sabe todo el mundo pero siempre es interesante recordar:

1) Cuando murió Elvis, una de las novias de Dylan le dijo que para ella ese acontecimiento no significaba nada y él no le dirigió la palabra durante un par de semanas.

2) Hay gente que dice que la cara de Dylan cambiaba de un momento a otro, que sus rasgos se "metamorfoseaban" de modo tal que a veces parecía un pendejo y al segundo, un anciano. Hay fotografías que lo comprueban.

3) En 1978 Dylan fue de gira a Inglaterra y el retardado mental de Sid Vicius lo amenazó con un cuchillo. Dylan no paniqueó.

4) Cuando fue Woodstock, Dylan se había convertido en un león herbívoro, vivía en esa ciudad con su familia y los hippies le rompían muchísimo las pelotas. En el 94’ se volvió a realizar el festival y a Dylan se lo notaba nervioso porque tenía que enfrentarse a un público de jóvenes que estaban totalmente descontrolados. Cuando salió a escena, fue unánimemente ovacionado por la multitud.

5) Dylan no alcanzó el puesto número uno con ninguno de sus temas, pero artistas que hicieron versiones de sus temas sí han llegado al puesto número uno. Incluso "Like a rolling stone" se quedó en el puesto número dos mientras en el primero había un imitador de él (que no era Calamaro, sino Barry McGuire con "Eve of Destruction").

6) Desde fines de los 80' Dylan sale a la calle sucio y desprolijo. A veces lo confunden con un linyera y lo meten preso. O le indican la dirección de algún comedor popular. Dylan vendió más de 56 millones de discos. Lo que es bastante poco para una figura de sus características.

7) Hay una tradición de locura entre los fans de Dylan. Una locura un poco más amable que la de los fans de Lennon, claro, que lo asesinaron cual Glenda Garson. El fan más conocido de Dylan es Weberman, quien saltó a la fama por escarbar la basura de Dylan para interpretar sus letras. Inventó la "basurología", una ciencia que Chiche Gelblung retoma cada tanto. Un día Dylan llenó una bolsa de mierda especialmente para Weberman. 

8) En 1989 Dylan andaba sin timón y en el delirio y quiso formar parte de Grateful Dead. ¡Y le dijeron que no! En el volumen I de sus Crónicas, narrando algunas cosas de esos años, dice "Me encuentro en el abismo sin fondo del olvido cultural". ¿Y qué queda para el resto si Dylan se sintió ahí y así?

9) Dylan y su mujer Sara (la Zoca, la Cecilia Roth, la Mónica García, la Cristina Bustamante) contrataron a 56 artesanos para que les adornaran su mansión en Point Dume. La remodelación se extendió un tiempo más del esperado: los hippies se quedaron a vivir en el lugar durante dos años. Un día Dylan llegó y los albañiles le habían tirado toda la casa, menos una pared.  

Lo mejor que se puede decir de Dylan es: Dylan es Dylan. Y una buena definición de tautología es: una tautología es una tautología. Los rockeros solistas argentinos saben o sabían lo que era o es una tautología. La frase de cabecera de Pappo era "el rock es rock y el blues es blues". Charly García dice "Porque serás lo que vos serás pero yo soy yo". Andrés Calamaro, "Hoy es hoy". Y Páez, "Dar es dar".

Las estrellas de rock envejecen mal. Es más: los seres humanos que se desempeñan en campos tales como la plomería, la arquitectura o el patín carrera, también suelen envejecer mal. Tal vez la única manera de envejecer sea "mal". Se les cae el pelo. Adelgazan, horriblemente adelgazan. O engordan, horriblemente engordan. Se hacen lentos y, por decirlo de algún modo, pelotudos. Dylan, luego de hundirse en la década de los 80' (excepto en el estupendo Oh Mercy) inventó el paradigma del viejo con onda en el rock. Antes se mataban a los 27. O derrapaban como Elvis. Una propuesta en la que las canas y las arrugas y las heridas quedan bien. Un modo de convertir la suma de los defectos en un estilo sublime (lo que en Dylan casi es una redundancia). ¿O ese fue Leonard Cohen? No lo sé. Si estuviese escribiendo sobre Leonard Cohen diría que fue Leonard Cohen, pero como estoy escribiendo sobre Dylan, digo que fue Dylan. Entre los dos hubo cierta rivalidad aunque Dylan grabó unas voces junto al pesado de Allen Ginsberg en el disco de Cohen producido por Phil Spector (Death of a Ladies’ Man). Según cuenta Sounes en su biografía, Cohen no pudo entender ni aceptar la conversión al cristianismo de Dylan (¿qué habrá dicho Dylan cuando Cohen se fue a vivir a un templo budista?). Una vez le dijeron a Cohen que Dylan estaba entre el público de uno de sus recitales y contestó con un despectivo "¿Y qué?" cuando el % 99,9 de los músicos del mundo se hubiesen meado encima. Pero también alguna vez Dylan dijo que de no ser él, le gustaría haber sido Leonard Cohen.     

Los directores de cine o de series cuentan con una ventaja con respecto al resto de la Humanidad. Saben que cualquier película que tenga un tema de Dylan o una referencia sobre algo relacionado con Dylan se convierte en algo de culto. O en algo genial, así, sencillamente. Dylan es ese plus. El amor es encontrarle una perspectiva estética a la vida: nuestros ojos ven a través de un montaje determinado, nuestros oídos hacen un guión perfecto de un diálogo cualquiera. Cuando se acaba, vemos todo tal como es. La distancia que hay entre la película y la realidad es la medida del dolor. O del vacío. O de la nada. Si es que hay dolor y vacío y nada. (Muchos dirán: ¿esto qué tiene que ver con Dylan? Bueno, esto es justamente lo que aprendés después de escucharlo). La música de Dylan hace algo así con películas y series. Una canción de Blood on the tracks al final de un capítulo estúpido de Californication. La escena del velorio en Alta fidelidad cuando empieza a sonar “Most of the time”. La tapa de The Freewheelin' Bob Dylan que flashea Tom Cruise en su idealización amorosa en el bodrio inentendible de Vanilla Sky (no sé quién me dijo, tal vez fui yo frente al espejo, que Cameron Crowe hace el soundtrack y después la película; igual que Sofía Coppola y Tarantino). Una sitcom medio pelo (quiero decir que no era Seinfeld) como Dharma y Greg, que la daba Canal 8 traducida al castellano a las once de la mañana en 1999, es automáticamente maravillosa porque Dylan tocó un rato al final de un episodio perdido en el tiempo. 

Onetti le otorgó a la fealdad un nivel estético. El campo semántico de sus novelas huele a podrido y, como diría Levrero, leerlas es como meter la cabeza en un balde de mierda. Probablemente, las dos palabras que más aparecen son "mugre" y "asco". Los encuentros sexuales son repulsivos y las mujeres son descriptas como monstruos. En Cuando ya no importe, su última novela, me impresionó mucho una escena en especial: la mujer es tan fea que antes de tener sexo ¡se pone una bolsa en la cabeza! Porque si el tipo la mira,  no arranca ni con una turbina en cada mano. Pero más allá de la anécdota, lo interesante es comprender cómo Onetti construyó a partir de todas esas referencias conceptuales degradantes un imaginario poético tan reconocible. Lo mismo podríamos decir sobre la no-voz con la que Dylan reinventó su carrera desde finales de los 90. Y escribo en plural porque no me hago cargo y además supongo que se entiende la analogía/ de la fonología/ sobre la dylanología. Cómo una voz de mierda, una voz de un enfermo de cáncer de pulmón en las últimas, una voz carrasposa y desgastada, una voz que ni siquiera le desearíamos a un nono nazi, puede, desde la garganta de un genio, ser La Voz (del interior...existencial de la sensibilidad rockera del siglo XX). Y al genio no se lo analiza. Ni se lo explica. Porque no conviene.  
 
Cualquier cosa que te suceda en la vida es normal, esperable y entendible porque siempre viene algún boludo y te dice "Son las cosas de la vida". Entonces a veces el futuro es tan brillante que tenés que usar anteojos negros para no quedar encandilado. Y otras veces, nada que ver. Pero más allá de todo y por supuesto, lo importante es escuchar siempre a Bob Dylan.

28 comentarios:

Anónimo dijo...

Volviste. Gran noticia. Ahora me pongo a leer.

Yo dijo...

Pensé que te habíamos perdido, y te valoré más que nunca. Volviste :'(
¡No te mueras nunca para siempre, Corvi!

Hernán Galli dijo...


Yo creo que lo más parecido que tienen en común Calamaro y Dylan, es la tapa de Alta Suciedad. La estética se fagocita a lo artístico. Puede haber admiración y un poco de Zimmerman aquí o allá. Creo.

Como también creo que lo más cercano a Dylan en estas pampas, musicla y líricamente, es el gran Gieco. Sin armónica, incluso.

De algún modo (parcial e híper discutible), la discografía de Dylan se puede partir en tres: La primera, hasta Desire. La segunda, hasta Love and Theft. La tercera, desde Modern Times hasta hoy. Y ahora viene mi arriesgado orden, en cuestión de gusto: Primera parte, Tercera parte, Segunda parte.


Onetti. Como estuvo en falta muchos años, era difícil entrar a Onetti sin anticipo. Digo, hay que leer El Pozo. Eso es Onetti. Y después está Los Adioses. Ese salto me parece justo. Me viene siempre la misma imagen: Onetti tirado en la cama, siempre en pijamas, fumando y fumando.

Esta línea que escribiste, es preciosa:

"El amor es encontrarle una perspectiva estética a la vida: nuestros ojos ven a través de un montaje determinado, nuestros oídos hacen un guión perfecto de un diálogo cualquiera. Cuando se acaba, vemos todo tal como es."

Con la única salvedad de que a veces, nunca se acaba, más bien se termina, y así se explica tanto.
Como dice pelusa Calamaro: Todo lo que termina / termina mal.

Habla del amor. Sí, y también dela vida. Lo de envejecer, tal vez.


Saludos!!!

Billy dijo...

Pocas veces uno encuentra un músico (o una banda) y dice "creo que voy a escuchar esto toda la vida", que fue lo que me paso con Dylan. No sé si terminará siendo cierto pero suena bien.

Hay muchas cosas para comentar sobre este post, pero me pierdo y no quiero ser muy largo; termino con un último comentario sobre el tema de la voz actual de Dylan. (pa'mi cantaba bien de joven, el problema es como canta ahora) Cuando vimos a Bs As fui a verlo, no sabía si estaba escuchando a Bob Dylan o al Diablo. Especialmente en Ballad of a thin man.

-las estrellas de rock envejecen mal
- Paul McCartney canta tan bien como en el 68 y hace conciertos de 3 horas
-------------
-Paul McCartney nunca fue una estrella de rock

Cine Braille dijo...

Yo dividiría la obra de Dylan en grandes canciones (digamos Ballad of a thin man, Like a rolling stone, Things have changed, Señor / Tales of yankee power, Blind Willie McTell, unas cuantas, verdaderamente), grandes letras que se sostienen mejor si son leídas en vez de escuchadas (Desolation row, Visions of Johanna) y canciones sólo aptas para fans recalcitrantes que le aceptan todo (desgraciadamente, una buena parte de su obra). Para mí eh, para mí, diría Bilardo.
Saludos

Anónimo dijo...

y qué es más importante, escuchar a Dylan, a García, a Spinetta o a Paez(?)?

V.I.P. dijo...

sin duddas el ´mas gRande de TodOS l0s tiEmPoz

Anónimo dijo...

cómo puede una canción tener ese vigor natural que enreda profunda melancolía pajuerana con galopante euforia poética más un irreverente toque de erotismo que te hace sentir en una película europea bailando en bolas en el centro de la pieza girando hasta un colchón oH!bviamente lleno de libros abiertos. y el amor y dios y el reverso oscuro y el amor y esa insoportable esperanza. Canciones de Dylan que se abren y se abren y se abren y se abren.
oh.
gracias por el post!
vlt.



pd: un alto post dil Corvino como son los altos posts del Corvino!

Gabriel Nombre dijo...

Un post de culto. Por ser de Dylan.

Esto es genial:


"Lo mejor que se puede decir de Dylan es: Dylan es Dylan. Y una buena definición de tautología es: una tautología es una tautología. Los rockeros solistas argentinos saben o sabían lo que era o es una tautología. La frase de cabecera de Pappo era "el rock es rock y el blues es blues". Charly García dice "Porque serás lo que vos serás pero yo soy yo". Andrés Calamaro, "Hoy es hoy". Y Páez, "Dar es dar"."

Lo mejor de ese párrafo es lo mejor.

Acá hay otro que sabe envejecer bien haciendo lo contrario de mantenerse joven:

http://www.youtube.com/watch?v=aow-CzM2W-Y

Y acá charlan los dos:

http://www.youtube.com/watch?v=rXKOC5tGZXw

Saludos Corvo!

Anónimo dijo...

acá charlan los tres

http://www.youtube.com/watch?v=P1jvw5nNU6U

Anónimo dijo...

...Me parece que no es homologable la conversión de Dylan al cristianismo con la de Cohen al Budismo, hay un abismo si tenemos en cuenta que practicamente el Cristianismo en EE.UU es el ala religiosa de la derecha conservadora.
No hay, ni nunca habrá un Dylan argentino, de la misma forma que nunca habrá un José Larralde Yankee.

Pd. Calamaro le está ganando en decadencia al viejo Dylan, aún sin el halo de leyenda y con tres décadas menos de carrera.

Pd2: Lo mejor de este post es que queda implícito que Dylan es un "genio" fabricado por nuestra necesidad de idealizar artistas, cosificarlos y colocarlos en un altar.

Saludos

Mr Gabi

Anónimo dijo...

Elvis Presley: ortiba lameojetes de Richard Nixon que denunció a Los Beatles por fumar porros. Lumpón amanuense que se creyó el cuento del "american way of life" y terminó siendo informante del poder. Elvis terminó increiblemente en las antípodas de Lennon. O sea: otro Walt Disney. otro Elia Kazan. Un vigilante, otro engranaje de la CIA.
Eso sí: cantaba bien
Mas que inyectarse en la pierna tendría que haberse metido un consolador en el orto.

Leonard Cohen: Definitivamente el candiense está a la altura de su mito. En eso creo que la emparda bastante con Dylan. Simplemente el tipo tiene algo para decir y tiene con qué. Recomiendo el "Live in London" de 2008.

Bob Dylan: Sí, totalmente de acuerdo. Es el imprescindible. Trasca, con la escena lastimosa, servil y cabaretera del rock mainstream de hoy la envergadura de Dylan se agiganta. El tipo lo vio todo. Y sus movidas han estado en perfecto correlato con lo intenso y prolífico de su producción. Cada retiro, cada regreso, su concepción del arte, la forma de relacionarse con los medios (o mejor aún: de tenerlos sabiamente a raya con un palo como a un leproso) le terminan de otorgar ese estatuto de artista definitivo y referencial.

Muy buen post, Martín.

MONCHO DESDENTADO

Santiago Segura dijo...

Excellent (?).

Te faltó tautología spinetteana. Te tiro dos: "La montaña es la montaña" y "Un sitio es un sitio".

Salud.

Matías dijo...

Demasiado bueno, Corvincho.
Volviste recargado.

Saludos

Anónimo dijo...

Al ver verás.

gera dijo...

En padre de familia hay una escena donde el bebe sale con The Hurricane. gran momento

Shalena Mitcher dijo...

El otro día mi vecino me amenazó con un cuchillo de cocina -de los grandotes- y estoy paniqueando por doquier. Voy a torcer un poco la cosa para asociar mi vida a la anécdota número 3 y convertirla en algo de culto.

Ricardo dijo...

Genial, Corvino.
Este, por ser lo que es (ya que tautologiamos, sic), por tratar de Dylan y por el párrafo que cita Hernán Galli, es el famoso post ferpecto.

No, mentira. Seguí buscándolo.

Sobre Dylan, siempre que me piden alguna referencia, aparte de aguantarme las ganas de hacerme el langa y tirar un sorprendido "¿Cómo? ¿Nunca lo escuchaste?", los dirijo a escuchar Visions of Johanna. Si la melodía y la letra de la primera oración (well it ain't just like the night to play tricks when you're tryin' to be so quiet) no los hacen dylanianos, nada lo hará. Mucho menos el actual Calamaro, que flaco favor le hace a Bob.

Saludos.

Martín Zariello dijo...

Uh (?) se impone una vindicación de Calamaro. En primer lugar: Calamaro es Calamaro. Y después Dylan habrá empezado canciones en forma genial, pero Calamaro empieza una diciendo:

Vieja, me quedo en casa
tomando mate
y bizcochos de grasa.

Y otra:

Mejor hijo de puta conocido
que boludo por conocer
lo malo es mentirle a tus hijos
peor el que aconseja sin saber
si es por mí chamuyame que me gusta.

Si después de eso no se hacen calamarescos, nada lo hará.

Abrazos.

Anónimo dijo...

cara de corvino = cara de dylan

gimi dijo...

Me ganó de mano el anónimo anterior, te iba a decir lo parecido que sos al Dylan de los 70.

Abrazo hermano, que buen post!

Anónimo dijo...

están ciegos ustedes dos

no soporto a la gente dijo...

Calamaro es Calamaro pero siempre quiso ser otro.
Antes de Dylan, no sé si no coqueteó con Lou Reed, y sin duda quiso ser Morrison.
Hotel Calamaro = Morrison Hotel
Nadie sale vivo de aquí = No One Here Gets Out Alive

Y así...

(A las feas alcanza con ponerlas en cuatro)

Nunca incursioné mucho en Dylan, pero Sick of Love es un temazo, digo yo para volver al origen del post.

Y Calamaro me cae mal.

Jacinto Laureano dijo...

Dylan es enorme. Tiene demasiadas vidas. La etapa que más me gusta es la clásica, desde que se electrifica hasta que se la puso en la moto y paró un tiempo. Los discos indispensables son Bringing It All Back Home, Highway 61 Revisited y Blonde on Blonde. Esos discos inventaron lo mejor del mundo que conocemos.

Anónimo dijo...

http://www.lanacion.com.ar/1504563-preparan-una-muestra-dedicada-a-spinetta

Martín Zariello dijo...

Yo agregaría a los discos indispensables Blood on the tracks, Oh Mercy, Before the flood (en vivo con The Band) y Modern Times.

nslg dijo...

no es sick of love, es love sick, qué boluda que soy-

Anónimo dijo...

Solamente por haber escrito esta linea en la canción mas perfecta del universo. Por eso solo es el mas grande.
"El fantasma de la electricidad aúlla
en los huesos de su cara,
donde estas Visiones de Johanna
han tomado ahora mi lugar."