lunes, 20 de octubre de 2014

Ocho comentarios acerca de River Plate


1) La opinión pública del fútbol (periodistas, hinchas, jugadores, entrenadores) siempre está diciendo que no se juega a nada, que los equipos no dan tres pases seguidos y que nadie se arriesga por miedo a perder. Cuando un equipo como River tiene una idea clara, hace una apología permanente del juego asociado y arriesga en todos los partidos, la misma opinión pública del fútbol se relame esperando que el equipo se caiga. Y apenas tiene un semi-tropiezo decretan “el fin de la mentira”. La felicidad por la desgracia ajena es un tumor maligno que está haciendo mierda al fútbol.

2) Todo equipo brillante tiene un momento de declive. Creo que River pasó ese declive con bastante entereza, hasta convertirlo en una simple meseta. Empató varios partidos seguidos, quedó afuera de la Copa Argentina, pero no perdió nunca. Se sobrepuso a canchas inundadas contra equipos que jugaron a que no jugara, estadios en los que se cortaba la luz y ausencias muy significativas (por lesión o convocatoria faltaron nada menos que Kranevitter, Vangioni y Teo).

3) Gallardo no sólo se viste bien y aprendió a hablar con sujeto y predicado, también demostró una capacidad sorprendente para hacer los cambios precisos, preservar el resultado cuando hacía falta (contra Newell's) y pisar el acelerador cuando la situación lo amerita. Aunque tiene la soberbio de los ganadores (para él, los rivales prácticamente no existen) no es demagógico ni ególatra. Eso ya es un paso adelante.

4) Las idas de Bianchi y Ramón Díaz (dos multimillonarios que pueden estar el resto de sus vidas sin trabajar) hicieron mucho bien al fútbol. Se acabaron los planos eternos de sus rostros y sus declaraciones petulantes después de los partidos. Arruabarrena y Gallardo no pueden cambiar el mundo, pero por ahora marcan el camino de un fútbol un poco más discreto y noble. 

5) Con el agotamiento físico de los partidos cada tres días y los recaudos exagerados de los rivales, parecería que la etapa en que River ganaba brillando ya pasó. Ahora gana bien pero por momentos nos inclinan la cancha (de todas formas no hubo ningún equipo superior a River en los 90 minutos). Y esto no hizo más que acrecentar el gran nivel de Barovero y de casi todos los defensores. Funes Mori era un chiste y hoy es un tipo que te juega de 3, desborda y mete un centro. Vangioni y Mercado están pasando el mejor momento de sus carreras. Maidana es una muralla. Pezzella entra y le mete un gol a Boca. Si empiezo a escribir sobre los que juegan del medio para arriba muero de un exceso de gallinismo.

6) Contra Belgrano no era un partido más. Aunque por momentos se complicó, River terminó goleando al equipo que hace muy poco nos mandó al descenso. La conducta de Olave es de una miseria humana sorprendente.

7) Da la impresión que el buen funcionamiento de River obligó a los demás equipos a intentar jugar mejor. Cuando Vélez o Newell's jugaban bien, no tenían la fuerza necesaria para iniciar una corriente positiva que arrastrara a los demás. River es tan grande que le sube el nivel al fútbol argentino en general.


8) Muchos pensarán que los hinchas de River estamos festejando por adelantado, que nos creemos campeones. Nada que ver. La felicidad es porque el equipo volvió a jugar bien después de muchísimo tiempo. Los campeonatos van y vienen. Además, ya tenemos un montón. 

domingo, 19 de octubre de 2014

Los tesoros de Bob Dylan


Hace unos meses me compré una caja con un libro enorme sobre Bob Dylan. Se llama Los tesoros de Bob Dylan. La misma editorial publicó Los tesoros de David Bowie

El libro trae dos posters gigantes, fotos, calcomanías y réplicas de entradas y afiches de conciertos de Bob Dylan. Es la Biblia del rockero fetichista. Le falta un látigo para que uno se flagele mientras mira. También hay un repaso muy sintético por la vida y la obra de Dylan, pero cualquiera que haya llegado a comprar ese libro ya sabe todo lo que cuentan ahí.

Cuando lo abrí por primera vez sentí que estaba en Dysneylandia. O que regresaba al momento en que completé el álbum de figuritas de Los Simpsons. Como regalo, te mandaban una regla de Los Simpsons y unos anteojos para apreciar cómo se movían los Simpsons en una secuencia 3D que estaba en el medio del álbum. Lo que más recuerdo del álbum de Los Simpsons es el aroma del autoadhesivo de las figuritas.

Dadas sus dimensiones, Los tesoros de Bob Dylan es un libro que sobresale en cualquier biblioteca. O sea, es el peor de los libros: un libro para que los demás vean que lo tenés.

Lo que me atrae de Dylan, entre otras cosas, es que su personalidad es tan singular que, en cualquier lugar que aparezca (la biografía de Leonard Cohen, el diario de rodaje de Apocalipsis Now) el tipo tiene una conducta reconocible. Es como un superhéroe o un estándar de jazz. 

Eric Hobsbawm decía que el Siglo XX comenzó con la Primera Guerra Mundial. Seguramente dijo otra cosa totalmente diferente, pero eso es lo único que creemos saber de Hobsbawm los que no sabemos nada de Hobsbawm. Muy bien, ya que arrancó tarde, debe terminar tarde: recién cuando muera Dylan se termina el Siglo XX.

Otro libro que sobresale de mi biblioteca es el de las Memorias de Henry Kissinger. El libro tiene mil páginas con una letra del tamaño que se usa en los prospectos de los remedios. Un día lo empecé a leer en un capítulo que habla de la crisis indo-paquistaní de 1971 y cuando pasé dos párrafos me di cuenta que no entendía nada y que desconocía absolutamente el contexto que requiere ese tipo de contenido. La gente que mira mi biblioteca siempre se sorprende y no puede evitar decir: "Tenés un libro de Kissinger". Yo contesto: "Si". 

A veces digo: "La parte de la crisis indo-paquistaní es memorable". No, mentira. Tampoco es que exista "gente que mira mi biblioteca". 

Pasado el entusiasmo del principio, uno se pregunta: ¿de qué puede servir tener la réplica de una entrada de un concierto de Bob Dylan de los 70? Lo interesante es haber asistido a ese concierto, no la remake absurda de tener una estúpida réplica de la entrada. Sin embargo no me arrepiento de haber comprado Los tesoros de Bob Dylan, sí de haber desarrollado una personalidad que me haga propenso a ese tipo de compras.

Como lo tengo ahí y sobresale, cada tanto abro el libro otra vez. La verdad es que me siento bastante pelotudo, más de la cuenta, mirando Los tesoros de Bob Dylan.   

sábado, 18 de octubre de 2014

Conducta de Scarlett Johansson en tres películas en las que no es un ser humano


Scarlett Johansson es el símbolo sexual de mi generación (de hecho nació el mismo año que yo), pero a diferencia de otras bellezas inalcanzables y algo gélidas (Nicole Kidman, Natalie Portman) parece una mina simpática, accesible.

Por ejemplo: subimos al colectivo, no tenemos cargada la tarjeta, nos presta la suya y se niega a que le devolvamos la plata. Creo que idealicé a Scarlett Johansson.  

No sé cuándo la vi por primera vez. Sé que tomé consciencia de su nombre (o que me di cuenta de que tenía que saberlo) en Lost in Translation.

Rodrigo Fresán decía que todos los hombres que vimos esa película habíamos sufrido una lamentable equivocación: no estábamos enamorados de Scarlett, queríamos ser como Bill Murray.

La idea es ingeniosa, pero yo estaba enamorado de Scarlett Johansson.

Creo que vi Ghost World después de la película de Sofía Coppola, seguramente por ISAT. Ghost World es una de esas comedias freaks que se pusieron de moda en los 2000 y después se transformaron en un cliché total. Pero cuando se hizo fue bastante interesante. Ahí Scarlett trabaja junto a Thora Birch, la hija de Kevin Spacey en Belleza Americana

¿Qué será de la vida de Thora Birch? ¿Todos los actores precoces de este mundo están condenados a desaparecer, hundirse en la depresión y convertirse en Pablo Codevila o Macaulay Culkin? 

Este año vi tres películas de Scarlett Johansson y en ninguna hace de ser humano.

En Her es un sistema operativo (ni siquiera aparece, sólo se escucha su voz). En Under the Skin no se sabe qué es pero todo indica que se trataría de una extraterrestre. En Lucy toma unas drogas pesadas y se transforma en una chica súper poderosa.

La mejor de las tres películas es Her. La peor es Lucy. La más rara es Under the Skin, un delirio lyncheano en el que Scarlett pasea en una camioneta, levanta tipos, se los lleva a un bulín perverso y después se los morfa. Bueno, pensándolo bien, para muchas mujeres eso no debe ser tan raro.

Esta película fue muy promocionada porque sucedió algo muy esperado por buena parte del público masculino o lesbiano: Scarlett mostró las tetas por primera vez (en el cine, claro). La opinión generalizada (aunque sea eso decían los foristas de los diarios) fue que no eran nada del otro mundo. Esto hace que Scarlett nos caiga mejor aún: es una mujer real y no tiene problemas en admitirlo. Ojalá nunca se haga cirugías y envejezca con dignidad, no como otras actrices que parecen salidas de "Black Hole Sune", el viejo video de Soundgarden, tal vez el más emblemático de la historia de MTV. Me refiero a que uno esperaba que pasaran especialmente ese video y se lo quedaba mirando entero, como si estuviese ante una obra de arte que revolucionaba los sentidos de Occidente.  

En Under the Skin, al revés que Cerati, el personaje de Scarlett se saca el "uniforme de piel humana" y resulta ser un humanoide oscuro. Es una escena con el poder de un shock poético, llena de misterio y audacia. No se entiende una mierda.    


martes, 14 de octubre de 2014

Yo quería escribir sobre Jake Bugg pero evidentemente escribí sobre Mark Ruffalo


Hay algo genial de las mujeres: no siguen los cánones básicos de belleza occidental. Las mujeres ven más allá, pueden hacer de un gordo sucio, un bohemio interesante, de un flaco desgarbado, un modelo europeo en potencia, de una paparulo con cara de nada, un seductor con mirada enigmática. Gracias a este evidente desperfecto en la percepción femenina muchos de nosotros llegamos a tener novia. Los hombres, en cambio, vamos a lo obvio. Casi todos nuestros símbolos sexuales tienen alguna característica destacada e implacable: o tetas enormes o un culo perfecto o piernas cada vez más largas o todo eso junto. No hay sutileza, no hay una extraordinaria gambeta que eluda la convención social y descubra ese atributo secreto que convierte a una persona común y corriente en un paradigma de la sensualidad. Más bien todo lo contrario. 

Uno de los últimos inventos de la percepción femenina es Mark Ruffalo. ¿Qué ven las mujeres en Mark Ruffalo? Seguramente ellas lo sabrán más que yo, pero en la era en que las mujeres (o, mejor dicho, ciertas mujeres: no creo que suceda lo mismo en todos los barrio) alcanzan un estatus social que las hace sentirse súper poderosas y mantener una conducta sexual antiguamente asociada al hombre, a simple vista y a diferencia del varón sensible del Siglo XXI (inseguro, histérico, narcisista, metrosexual), Mark representa cierto estereotipo que lo convierte en el chongo ideal: cuarentón, experimentado, gracioso, tierno y no sigo con la enumeración porque creo que me estoy enamorando yo. Lo mejor de todo es que un hombre ve a Mark y no ve a Brad Pitt o a Robert Pattinson, no ve un rival, sino más bien a un par, un tipo con quien puede hablar sobre Maradona y Messi, tomar cervezas y que probablemente cuando ya haya tomado tres se tire pedos paródicos y termine a las piñas con uno que pasaba y lo miró mal.

La cuestión es que con el antecedente reciente de ir al cine a ver Lucy sólo porque estaba Scarlett Johansson, quise caerle mejor a mi novia y bajé Begin Again (en castellano ¿Puede una canción de amor salvar tu vida?), una película, justamente, con Mark Ruffalo. En fin, con todos esos preconceptos sobre Mark Ruffalo en la cabeza me preparé para soportar un insufrible melodrama de estética indie hollywoodense. Y me encontré con una película en varios aspectos luminosa y llena de gracia, que ya desde el principio te saca una semisonrisa y finalmente te encadena a su show hasta que finalmente terminás creyendo que el amor existe, la bondad salvará a la Humanidad, la música es el tesoro más preciado y los sueños pueden volverse realidad. Todo sin una mínima pátina de incisivo sarcasmo ni ingeniosa ironía ni rebuscado cinismo ni cualquiera de esas tendencias que hacen que todo sea más entretenido, es cierto, pero al mismo tiempo más hueco, más artificial y carente de sentido. Keira Knightley (Gretta) es una cantautora recientemente abandonada por su novio (una estrella de rock interpretada por el cantante de Maroon 5) que es fichada por el ojo sagaz de Dan, un productor musical en bancarrota (emocional, laboral, familiar), sí, adivinaron, nuestro nuevo mejor amigo Mark Ruffalo.

La película empieza muy floja e impersonal. El espectador se acostumbra a ese estilo moroso y deliberadamente aburrido y después recibe el impacto de la escena que justifica toda la película. Gretta es empujada a cantar sobre el escenario de un barcito. Se trata de un temita folk similar a otros miles. Mientras ella canta (tímida, antipática, sin soltarse) el resto de la audiencia habla en voz alta y es completamente indiferente. Hasta ahí vimos la situación centrados en Gretta y todo es bastante lúgubre. Pero el director John Carney (que ya había hecho una película muy parecida llamada Once) hace un movimiento tan efectivo como brillante: de pronto la escena se detiene y vemos el día de Dan, la desastrosa relación con su hija adolescente (que se viste como Jodie Foster en Taxi Driver), la desastrosa relación con su ex, la desastrosa relación con su productora (de la que lo echan por no haber conseguido un éxito en años). Dan está completamente borracho y perdido, deambula por el subte y se mete en el barcito justo cuando Gretta empieza a cantar. Y lo que sucede es fantástico, "A Step You Can't Take Back", el mismo temita escuálido (que oído fuera del contexto de la película sigue siendo igual de escuálido) desde la perspectiva de Dan es un hit instantáneo ya que a medida que avanza, el tipo imagina cómo sería si lo produjera él. Y empieza a añadir instrumentos y arreglos que te hacen pensar que estás ante "Like a Rolling Stone" o glorias de ese tipo. Se trata de una escena tan cursi, que busca en forma tan lineal la vibración y la empatía del espectador que su logro está basado en la honestidad, en que te están dando un caramelo de dulce de leche empalagoso pero que en el envoltorio dice que vayas a comprar insulina porque sos diabético automáticamente y de por vida.

Después de eso no sé muy bien qué pasa en la película, Keira Knightley hace sus caras entrañables, Mark Ruffalo dice y hace lo que quieren escuchar y ver las chicas, hay muchas canciones agradables e inofensivas, pero ya no importa, ya esa escena te hizo creer en algo y no importa más nada.

Y eso es tal vez lo único bueno de tener prejuicios, que te fallen. Porque escuchar un disco de Bob Dylan, ver una película de Cronenberg o leer un libro de Borges para quienes somos fans de Dylan, Cronenberg y Borges es una sensación muy placentera pero sentir cómo las mierdas que tenés atoradas en el cerebro desaparecen y de un segundo a otro podés disfrutar con naturalidad de algo que originalmente te parecía una bosta, eso es casi lo máximo.

Yo quería escribir sobre Jake Bugg pero evidentemente no voy a escribir sobre Jake Bugg. Quiero aclarar que en mi cerebro todo funcionaba a la perfección, era como Mark Ruffalo produciendo en su mente el tema de Keira Knightley: imaginé la introducción sobre los gustos heterodoxos de las mujeres (un par de líneas), una síntesis de la película (muy breve, evidentemente no algo que duraba varios párrafos y se convertía en una reseña de la película y más que de la película de una escena específica de la película), la conclusión sobre los prejuicios y ahí sí un repaso minucioso sobre mis prejuicios con respecto a Jake Bugg y cómo al escuchar los primeros tres temas de su primer disco (que hace dos años vengo descartando sin miramientos) esos mismos prejuicios desaparecieron. Pero ahora ya es muy tarde y nadie quiere leer algo sobre Jake Bugg, de hecho creo que mis prejuicios sobre Jake Bugg acaban de volver, qué suerte que no escribí sobre Jake Bugg, ¿no?

miércoles, 8 de octubre de 2014

Algunos temas olvidados o raros o versionados de Charly García

(Foto del Club de Aliados de Charly García de MDQ, 
Gabriel Nannini) 

Toma Dos Blues, 1972: Probablemente el tema más olvidado de la primera época de Sui Generis. Nito Mestre no lo quiso cantar porque le pareció que no encajaba con el resto de Vida, así que está íntegramente cantado por Charly. El tema puede ser entendido como un intento por congeniar con el ambiente rocanblusero de la época (cuyos músicos lo tildaban de blandito). O, en una lectura más mítica y tal vez realista de la personalidad de Charly García, como una demostración de que podía hacer el mismo tipo de música cuadrada que los demás. 

La fuga del paralítico, 1975: "Ahora vamos a tocar un tema que se llama La fuga del para...lotroco", dice Charly, antes de que Sui Generis, en su versión más progresiva y anti folk/Mestre, arremeta con este instrumental inédito en plena despedida del grupo. La leyenda dice que Charly no dijo "paralítico" porque mientras pronunciaba la palabra vio a un par de asistentes en silla de ruedas en la primera fila y le dio pudor.

Entra Eléctrico, 1975: Un tema que debió haber formado parte de Ha Sido, el álbum lisérgico y conceptual que García craneaba cuando decidió desarmar Sui Generis. Otro tema de esa época es "Alto en la torre", que con los años se convirtió en un clásico. En los discos de Celebración del rock argentino de Litto Nebbia se incluyó una versión en la que Charly toca el piano y canta María Rosa Yorio, su mujer por entonces y a quien parece estar dedicado el tema. 

Antes de gira, 1975/1982: Charly compuso esta canción cuando le avisaron que no podían incluir “Fantasma de Canterville” en el disco de PorSuiGieco. El tema recrea la vida de un grupo de rock en la carretera y lo muestra en una etapa de transición entre el sonido folk de Sui Generis y el sinfónico de La Máquina. En el recital de Ferro de 1982 hizo una versión más pop que probablemente supera a la original.

No puedo verme más, 1976: Tema rarísimo dentro de la obra de Charly, tanto por su música (un cóctel de hard rock y candombe) como por su letra, que parece volver sobre ciertos estados de paranoia y aislamiento relacionados con la despedida de Sui Generis (que había tratado en forma irónica en "Boletos, pases y abonos"). "Su mamá llora y llama al doctor/ para salvarlo del infierno" remite a episodios autobiográficos ocurridos en su tragicómico paso por el servicio militar.  

Ella es Bailarina, 1976/1989: Uno de los temas más flojos de Cómo conseguir chicas en realidad era una versión aggiornada de un rock and roll acelerado de La máquina de hacer pájaros. El testimonio en vivo, aunque con un audio pobre, permite intuir el poderío sonoro de la banda. Charly lo presenta como un tema "de un conjunto ucraniano". En un famoso disco pirata (Prix D' Ami 93) Charly hace una versión boogie.    

Separata, 1978/1990: Otro tema raro y  desterrado del repertorio de Charly. La única versión en vivo que anda dando vueltas es junto a Mercedes Soda, a principios de los 90. 

Fantasma de Canterville, 1977: Uno de los mejores momentos de Música del alma, la versión rockera de “Fantasma de Canterville”, con la letra ligeramente modificada para gambetear la censura.

Sé que tendrá tus ojos (María Rosa Yorio), 1980: Tema dedicado a Migue García que María Rosa Yorio grabó en Con los ojos cerrados, uno de sus discos solistas. Bastante desconocido, entre emotivo y cursi. 

Loco ¿no te sobra una moneda?, 1978/1982: Probablemente el inédito más clásico de García, uno de sus temas rockeros más efectivos. ¿De dónde se lo habrá afanado? Billy Bond lo incluyó en uno de sus discos brasileros con la base de Serú. Charly no lo incluyó en el repertorio de la banda porque ya no estaba de acuerdo con la apología del reviente que planteaba la letra, según explica en una nota del Expreso Imaginario. Finalmente, Páez la grabó en su último disco. Antes lo habían hecho Los Enanitos Verdes.   

Que ves el cielo (junto a Spinetta), 1981: Charly firmó algunos temas con Spinetta (“Rezo por vos”, “Total interferencia”) y tocó junto a él en algunas oportunidades. Por la elección del tema (de Invisible), por la perfección armónica de las dos voces, por el solo de piano (tan natural e inspirado como era Charly en sus épocas de oro), por el tenor emotivo que adquirió el encuentro con el paso de los años, tal vez el mejor registro de los dos tocando juntos y en vivo sea este. 

Inconsciente Colectivo, 1982: Versión alternativa del clásico, con Charly solo al piano y la letra totalmente cambiada. Hay otra versión de “Inconsciente Colectivo” de la época de Serú Girán, con toda la banda tocando en el Teatro de la Cova. En la entrevista del Expreso Imginario antes mencionada Charly dice que no incluyó este tema en Peperina porque Pedro Aznar le dijo que era demasiado simple (¡!).   

Como me gustaría ser negro, 1983: Otro tema raro y, podría asegurar, de los preferidos de los fans de Charly. Existen versiones del mismo tema sin letra, en Ferro 82 y en recitales de la época. Apareció finalmente en el disco de Moro-Satragni. De qué habla exactamente la letra, no lo sabemos aunque lo podemos intuir. 

La estrella de Constitución (Edu y el Pollo), 1984: Este tema no es de Charly, pero sin dudas es una de sus colaboraciones más bizarras. "Una fainá, una fainá, sale".

Cerca de la revolución, 1984: Momento de máximo esplendor de la carrera de Charly. Acá presenta una versión de “Cerca de la revolución” con una intro al piano que no aparecería en Piano Bar. Antes de empezar agradece a Pappo y María Estela Martínez “que se salvó de una”.

Chicas muertas, 1985/1989: Un temazo, un rock fuerte pasado a través del filtro pop de los 80. La letra hace alusión en clave paródica a Menudo, el grupo que acaparaba los corazones adolescentes de la época. Salió en Terapia intensiva, banda de sonido de una obra de teatro compuesta por Charly en el 85 (se destacaban "Alicia va a la disco", relectura tecno de "Canción de Alicia en el País" y el bello instrumental "Agua y piano", que sería el esqueleto de la inédita "Ella se perdió").

Ella se perdió, 1986: Como lo tocó en la época de presentación de Tango, su primer disco junto a Pedro Aznar, se lo suele confundir con el tema del mismo nombre del bajista, pero no. Se trata de uno de los mejores y más entrañables temas de Charly García, no hubiese desentonado en sus discos de fines de los 80. 

El karma de vivir al sur (DEMO), 1986: Los demos de Parte de la religión son todo un disco aparte. Esta versión en inglés y con la melodía un poco más rápida de "El karma de vivir al sur" es uno de los momentos más logrados. 

Vampiro, 1986: Versión ochentosa y muy pop del tema que Charly escribió en su adolescencia y recién grabó en Tango IV (1991). Otro gran momento de los demos de Parte de la religión. Incluye una parte de la melodía que luego sería utilizada en “No voy en tren” y la letra está bastante modificada con respecto a lo que sería después.

Amo lo extraño, 1987: Lindo tema que formó parte de Detectives, primer disco de Fabiana Cantilo, producido y en gran parte compuesto por Charly, que lo versionó en vivo en los 80 y finalmente lo grabó en Sí, el disco intervenido del regreso de Sui Generis (Nito Mestre dijo que era “una porquería”).

La ciudad se está apagando, 1988: Lo mejor de Lo que vendrá, la banda de sonido de la película homónima, es una nueva versión de una de esas melodías que recorren toda la obra de Charly, desde “Tango en Segunda” hasta “La grasa de las capitales”.     

Ojos de videotape (Ritchie), 1988: Una curiosidad: una versión de un tema de Charly por un músico brasilero que no es Herbet Vianna.

She's gonna steal my money, 1989: Si existe una huella de la irrupción de Soda Stereo en Charly, este tema es el mejor ejemplo. El riff de guitarra no hubiese quedado mal en Nada Personal. La letra, en inglés porteño, nunca fue traducida al castellano.

Lo que ves es lo que hay (demo), 1989: El tema también tuvo su versión en inglés ("What you need is what you get") y otra, tal vez la mejor, con la letra tarareada. Se pueden escuchar todas en los demos de Cómo conseguir chicas. Charly la grabó en El Aguante y la sumergió en el concepto Say No More. Esta versión lenta, más Prince, sufre una interrupción y se escucha un diálogo telefónico en portugués. En YouTube especulan con que podría ser Zoca, su novia durante más de diez años.   

Woman on a train, 1989: Otro tema en inglés que quedó afuera de Cómo conseguir chicas. Contiene parte de la melodía de "Kurosawa" (La hija de la lágrima). Finalmente lo grabó junto a Leticia Bredice, en el disco Actriz.

No digas nada, 1989: Acá hay un cóctel de varias cosas que aparecerían años después: "Curitas" (Filosofía Barata), "Chiquilín" (La hija de la lágrima) y el concepto say no more en el título.

Bar Azul, 1990: Se trata de una versión embrionaria de “Filosofía Barata”. Misma melodía, pero distinta letra. 

Filosofía barata y zapatos de goma, 1990: En la grabación original Lolita Torres había aportado su voz en los coros del final. Acá lo tocan en vivo y la rompen. 

Total interferencia, 1990: Hay pocas versiones en vivo de “Total interferencia”, otro clásico subterráneo de los fans de Charly. Acá una versión acortada que Charly tocó en el Gran Rex, cuando presentó  Filosofía Barata y zapatos de goma

San Francisco y el lobo (Serú Girán), 1992: El regreso de Serú Girán tuvo más sombras que luces, pero esta versión de "San Francisco y el Lobo" con toda la banda y ciertas reminiscencias a Pink Floyd en la introducción y en el final, es un instante de lucidez importante. Incluso Charly entrando a destiempo le otorga un brillo especial (la cara de culo de David Lebón es imperdible).

Tato de América, 1992: Todos conocen “Good Show”, la cortina del programa de Tato Bores de 1993 que Charly finalmente metió ¿a propósito de nada? en Charly and Charly en Olivos, pero un año antes ya había hecho un lindo tema para otro ciclo del histórico programa.

Viernes 3AM, 1995: Nuevamente Charly hace del error, una virtud. Acá se olvida la letra del clásico de Serú Girán y le agrega aún más emotividad a una interpretación histórica.

Te recuerdo invierno, 1995: El único tema con letra de su autoría incluido en Cassandra Lange (el otro es “15 Forever”). Rescatado del olvido, un tema de amor, simple y naif, propio de la primera época del rock nacional. "Te cagué" le dice Charly a la guitarra, después de algunos desperfectos de sonido. La gente lo ovaciona, en un signo que adelantaría el cariño irracional de los próximos años.   

Los sobrevivientes, 1997: Uno de los grandes clásicos secretos de García fue incluido en Alta Fidelidad, con la voz de Mercedes Sosa y el acompañamiento de Alfredo Alcón… En este caso Charly toca y canta sobre las pistas del tema en un programa de Gasalla.

Con su blanca palidez, 1998/99: Dicen que no dejaron que Charly la incluyera en El Aguante porque entendieron que era una apología de la cocaína. Hay una versión demo y también la del Buenos Aires Vivo. Charly demuestra una vez más su habilidad como traductor/traidor, convirtiendo el clásico de Procol Harum en una postal más de su bancarrota existencial.     

Listas, 1998: Otro tema que data de la época de Cómo conseguir chicas (a su vez los temas de ese disco eran tracks descartados de trabajos anteriores). Se llamaba “This time” y estaba en inglés. Evidentemente a Charly no le agradó del todo su traducción y no lo incluyó en El Aguante. Hubiese levantado un poco la puntería del disco (¿el más flojo de su etapa solista?).

No te dejes matar, 1998: Otro tema que no entró en El Aguante y no jodemos más. En este caso un cover de Neil Young: "Don't Let it Bring You Down" (del disco After The Gold Rush).  

Ojos de videotape (Jaime Sin Tierra), 1999: Uno de los pocos cruces entre el mejor under de los 90 y el repertorio de Charly, a quien le gustó mucho la versión.

Sabina hotel: Imposible saber de cuándo es este esbozo de tema. Por la voz parece de fines de los 90. Todos los condimentos para ser considerado una rareza.

All i do the whole night through: El único tema de Pubis Angelical que no es de Charly (interpretado por Patricio Bisso). Nunca lo cantó en vivo. Sin embargo, en una aparición televisiva (que probablemente sea del 2000) Charly se la dedica a los fans, “los demás que se maten”.

Yo soy su papa, 2000: Antes del hit "Influencia", Charly había retomado “Can We Still Be Friends”, otro tema de Todd Rundgren, uno de sus ídolos del AOR setentoso. La letra, visiblemente cambiada, era una recriminación a las nuevas generaciones que no lo escuchaban: "Váyanse en su tren y distingan en lugar de ver". De lo mejor de Sinfonías para adolescentes. Acá en un programa de televisión chileno. 

El karma de vivir al sur, 2001: Charly festejó su cumpleaños 50 con un recital en el Coliseo que sorprendió por su prolijidad (en un adelanto de lo que luego sería Influencia y sus excelentes recitales del 2002). Quien no se emocione con esta versión de “El karma de vivir al sur”, junto a su hijo Migue García (a quien está dedicado el tema), está en serios problemas. 

Desarma y sangra, 2002: Diez años antes de Líneas Paralelas y dos después de que se frustrara  Pasión, su anunciada Sinfonía, García se presentó en el Teatro Colón como invitado de un espectáculo de Maximiliano Guerra. Soberbio.

Dileando con un alma, 2003: Después del éxito de Influencia Charly se presentó en el Festival de Viña del Mar. Entró en silla de ruedas y arrancó el show con un tema que todavía no había grabado. En el disco dice “Si fuera un árbol sería un Spinetta”, en una especie de humorada sobre el último disco del Flaco de ese momento (Para los árboles). Acá dice otra cosa: “Si fuera un genio, sería Spinetta”.

Sudestada (Gustavo Cerati), 2003: Charly había participado en la grabación de Siempre es hoy aportando los teclados de este tema, pero cuando Cerati lo invitó al Luna Park mejoró lo que había hecho en el estudio. 

El hombre de atrás, 2003: Un tema que quedó afuera de Rock and roll Yo, inexplicablemente. ¿Será un cover del que no consiguieron los derechos? Así y todo es de lo mejor, en cuanto a letra y música, de la etapa pre Palito.  

Cretino, 2003: Temazo de Rock And Roll Yo al que nadie le prestó atención. El original data de principio de los 80 y había quedado afuera de Clics Modernos o Yendo de la cama al living.

Rara (Marianela Pelzmajer), 2005: Charly le regaló este tema (con aires de María Gabriela) a Marianela Pelzmajer, para su primer disco.

El mundo B, 2005: Iba a formar parte de Kill Gil y no entró. Lo tocó en recitales y en un programa de Badía. Parece un tema de los Rolling Stones mezclado con “Loco ¿no te sobra una moneda?”. Simpático. 

Pagarás con interés, 2005: Interesante cover de The Hollies (“Pay You Back with Interest”) que quedó afuera de Kill Gil. “Un tema que dedico a toda la gente que me robó, que no son pocos”, dijo en el festejo de su cumpleaños en el Gran Rex, sublimando su eterno deseo de venganza contra todos los que no son él.      

Pensar en nada/El fantasma de Canterville (junto a León Gieco y Santaolalla), 2008: Como telonero de Bob Dylan en el Estadio de Vélez, Gieco invitó a sus amigos a tocar algunos temas. Una de las últimas apariciones de Charly antes del desastre de Mendoza. Solo una estrofa de “El fantasma de Canterville” y un par de guiños ("Todo por Bobby") alcanzan para que el público estalle. 

Piensa en mí, 2009: La voz empastada y la letra parecen remitir directamente a la época de Charly en la quinta de Luján, grabando aquellos temas nuevos que nunca se dieron a conocer. Un blues pesado, de lo más oscuro y visceral de su obra. 

No se va a llamar mi amor, 2009: Quienes asistieron al Concierto Subacuático, no dudan en afirmar que se trató del mejor momento. Tal vez porque significó un soplo de aire fresco en medio del repertorio súper ensayado y el exceso de profesionalismo. Cuando las luces ya se habían prendido, Charly y la banda salieron nuevamente a escena y tocaron este clásico de Piano Bar, que levantó el ánimo de la gente en medio del diluvio.  

La medicina del amor, 2010: Tema nuevo, presentado en el Luna Park en el año 2010. Charly ya había estado trabajando en "La medicina del amor" antes de la internación (igual que con "Deberías saber por qué"). Pegadizo. Fue eliminado de la lista de recitales desde entonces. 

Canción para mi muerte, 2010: Por razones desconocidas, entre fines del 2010 y principios del 2011 Charly se mostró mucho más suelto y espontáneo que en los recitales del 2009 y del 2011 en adelante. Esta versión improvisada de “Canción para mi muerte” en el marco de un recital solidario por el terremoto de Chile (El Abrazo) es un buen ejemplo.    

Yo no quiero volverme tan loco, 2010: Otra improvisación en El Abrazo, en este caso sobre el hit de Yendo de la cama al living. Al principio habla de "Canción para mi muerte" y pregunta: "¿se las obligaban a escuchar en el gobierno militar?".

Canción para mi muerte, 2011: Otro testimonio de ese lapso de lucidez (al que nadie le prestó atención concentrado en preguntarse nuevamente por su aspecto físico: si antes alarmaba su delgadez, ahora perturbaba su gordura). El público de San Juan parece dormido y Charly, en una de sus clásicas salidas, dice: "Está lindo para poner una funeraria acá".  

Copado por el diablo, 2011: Otro buen momento del recital en San Juan, que cobra más sentido por la muerte de Carlos García López. Acá Charly ensaya una versión de un tema del primer disco de David Lebón. 

Tu vicio, 2011: Tema elegido al azar del concierto más desconcertante y gracioso que ofreció Charly desde su vuelta en Vélez. Con muchos kilos de más, los pantalones caídos y sospechosamente verborrágico para los tiempos que corrían, Charly se dedicó a bardear, tirar micrófonos e introducir cada tema con un chiste o un comentario extraño. Cuando habla de “Tu vicio” dice que compara “el objeto del amor de una persona humana masculina con una raya de merca… no me pregunten que es más positivo”.

Instituciones, 2011: Toma de “Instituciones” que quedó afuera de 60x60 (finalmente se eligió el dúo con Nito Mestre). Curiosa versión porque antes de que empiece, Charly anuncia el show del día siguiente pero sufre un empantanamiento verbal y remata: “¿Saben lo que pasa? Estoy medicado y las pastillas me hacen mal y la merca me hacía mal y el aire me hacía mal y todo me hacía mal y por eso estoy tan bien”.

Venus, 2012: Versión polémica de un clásico de Televisión. Marque Moon es uno de los discos favoritos de Charly y este es su homenaje. Si sirvió para que más gente se acerque a Television, es un éxito. En sí mismo, el tema tiene muy poco que ver con el original y no está a la altura de sus mejores covers (“Me siento mucho mejor”, “Influencia”, “Tu pueblo también”). 

Mala Señal, 2012: Un lindo tema para cortarse las venas que Charly improvisó junto a Pedro Aznar y quedó en Tango IV (1991). En el 2012 Aznar fue nombrado ciudadano ilustre y Charly lo acompañó en un par de temas. Aunque tiene varios altibajos en la voz (que contrastan fatalmente con la habitual perfección de Aznar), es un registro interesante de cómo Charly, aun al diez por ciento de sus capacidades, puede seguir emocionando.

Varios temas con David Lebón, 2012: Charly apareció como invitado de un recital de David Lebón en el Teatro Ópera y entregó su mejor actuación de los últimos años. El repertorio giró en torno a los clásicos de Serú Girán más algunos favoritos de Charly de Polifemo. Tocó, cantó y hasta hizo bromas.

Boletos, pases y abonos(Sergio Poli Ensamble Eléctrico): Simplemente escuchen.

Wadu Wadu, 2013: En el marco del BAFICI, Charly demostró que todavía puede tocar el piano haciendo una versión muy extraña del clásico de Virus junto a Marcelo Moura.

No me verás en el subte, 2013: De los temas que Charly agregó a su repertorio para su histórico recital en el Colón (que al final no fue tan diferente a 60x60) tal vez éste haya sido el más inesperado y uno de los que mejor salió. El tema es tan bueno que resiste cualquier ejecución.

Vos también estabas verde, 2013: Otro gran momento en el Teatro Colón con la recuperación de un tema que no cantaba desde principio de los 90’.

La sal no sala, 2014: Perteneciente al último Cosquín Rock. Venía de un nuevo episodio médico y, salvo en contadas ocasiones, se lo notó algo extraviado. No es casualidad que haya sido su único show del año. El hilo de voz se perdió en medio de la red de contención sonora que ofrece su multitudinaria banda (la cantidad de músicos parece excesiva, aunque resulta indispensable para este momento de Charly). En esta versión decadente del hit de La hija de la lágrima junto a Pity Álvarez (que evidentemente sólo escuchó el Unplugged) recupera cierta vivacidad y hasta le pega una patada en el culo a su invitado.

El tuerto y los ciegos (Massacre), 2014: Probablemente lo mejor y más sorpresivo que se escuchó en el homenaje a Charly organizado por Fito Páez y Movistar (junto a la versión de "Zocacola" de Rosal). Y eso que Wallas evidentemente no se aprendió la letra.

Rock and roll (Fito Páez), 2014: Un favorito de Páez y de todos los fans de La máquina de hacer pájaros. El público escuchó todo el tributo (Páez tocó casi veinte canciones de Charly) en silencio absoluto, lo que habla de dos cosas: el desconocimiento total de las nuevas generaciones con respecto a la obra de Charly y la indiscutible proximidad del fin del mundo.

Desolation Row, 2014: Última interpretación conocida de un tema "nuevo", en este caso un cover de un clásico de Dylan. A pesar de algunos momentos logrados, la traducción parece demasiado literal y por momentos carente de sentido. La interpretación es escalofriante, emociona e inquieta a la vez. Involuntariamente o no, Charly logra transmitir exactamente la idea de la canción. Un registro que  en los próximos años seguramente cobrará más relevancia.    



martes, 30 de septiembre de 2014

Ya sale "En realidad quería hablar de otra cosa", mi nuevo libro


Mi nuevo libro se llama En realidad quería hablar de otra cosa y estará en librerías a partir de este jueves, 2 de octubre del 2014. Al igual que Sobre el rock, es editado por los genios de PuenteAéreo. Nuevamente el crack de Gustavo Sala colaboró en la tapa. El libro está conformado por una serie de textos aparecidos en este blog (algunos fusionados y/o extendidos) y otros que escribí específicamente. Los protagonistas son mis ídolos: Ignatius Reilly, Messi, Carson McCullers, Ortega, Pizarnik, Cristina, Bolaño, Levrero, Salinger, Borges, Bioy Casares, Cortázar, Cerati, Sabato, Mascherano, Martínez Estrada, el Indio Solari, Litto Nebbia, Ballard, Isidoro Blaisten, Bochini, Henry Miller, Paul Thomas Anderson, Riquelme, Cronenberg, Bergoglio, Jorge Asís, Justin Bieber, David Foster Wallace, los posthumanos y los humanos en general. 

El libro se puede conseguir de dos formas:

1) Quienes no tengan ganas de salir de sus casas o vivan en lugares a los que el libro no llega, YA pueden conseguirlo a través de PAPEL, un emprendimiento revolucionario, fruto del trabajo de tres editoriales marplatenses (La Bola Editora, Letra Sudaca y Puente Aéreo). Hasta el domingo 5 de octubre hay un 30 por ciento de descuento (también se pueden conseguir mis dos libros anteriores: Sobre el rock y La luna y la muralla china; también se pueden conseguir libros de muchos otros autores).

2) Dirigiéndose a alguna de las siguientes librerías:

Buenos Aires

PARADIGMA LIBROS SRL      

LIBRERÍA PAIDOS

LIBRERÍA SANTA FE

PROMETEO LIBROS                        

CÚSPIDE

LIBRERÍA HERNÁNDEZ

PROEME S.L.                             

DE LA MANCHA LIBROS                    

CRACK UP SRL                           

ETERNA CADENCIA LIBROS                 

EL GATO ESCALDADO                      

LIBRERÍA PROA

GAMBITO DE ALFIL

LIBROS DEL PASAJE

CLÁSICA Y MODERNA

ALAMUT LIBROS

BIBLOS

LA LENGUA ABSUELTA

La Plata

RAYUELA

Rosario

OLIVA

BUCHIN LIBROS

EL JUGUETE RABIOSO

Córdoba

EL EMPORIO LIBROS

Mar del Plata

FRAY MOCHO

LIBROS DE LA ARENA

POLO NORTE



Antes del fin, quiero agradecer nuevamente a Puente Aéreo y a Gustavo Sala. Bueno, amigos, eso es todo. Espero que les guste. Un abrazo, nos vemos.     

lunes, 29 de septiembre de 2014

Thom Yorke


Hace poco vi una película que se llama The Zero Theorem. Es de Terry Gilliam y entre tanta distopía minimalista y edulcorada, recupera un poco el espíritu anacrónico de la ciencia ficción ochentosa, con sus imaginarios barrocos, saturados de colores y espectacularidad sin sentido. La película es un tanto ininteligible y desmesurada, pero Gilliam tiene un corazón tan grande que suple los aparentes errores con emoción. El tema que atraviesa todo la película y suena en las escenas más sentimentales y cursis es "Creep", pero cantada por Karen Souza en una versión jazzera e inofensiva, para escuchar tomándose un martini mirando el horizonte a través de un gran ventanal en un hotel de Punta del Este. La cuestión es que "Creep" es una canción tan genial que resiste cualquier versión y durante unos cuantos días estuve escuchando el cover de Karen Souza como si hubiese descubierto la pólvora. Con los años nos enteramos de dos cosas:

1) Que "Creep" es un plagio brutal de un tema de The Hollies.
2) Que si la canción es buena importa un carajo que sea un plagio brutal.

No sé cuándo escuché "Creep" por primera vez, probablemente lo haya hecho sin saber que era un tema de Radiohead, pero sí recuerdo mi historia con Radiohead.

Hay bandas que te gustan, pero de las que uno jamás lee una entrevista o escucha todos los discos. Hay otras bandas con las que uno tiene un noviazgo. Y otras bandas con las que uno directamente se va a convivir y se casa. Bueno, Radiohead es de esas bandas con las que yo conviví y me casé. Y me divorcié.

Mi hermana me lleva cuatro años así que cuando consiguió su primer trabajo (supongo que fue en el 98 o 99) y tuvo su primer sueldo me preguntó qué quería que me regalara. Mi respuesta fue automática. Así que fuimos a Musimundo y me compré Ok Computer en cassette. Creo que estuve un año entero escuchando Ok Computer todo el tiempo. Uno suele exagerar sobre estas cuestiones, pero estoy siendo honesto. Me lo llevaba a todos lados en un viejo walkman negro, de esos a los que se les empezaba a salir la pintura y quedaban gris metalizado. Me afané un diccionario Inglés-Español de la casa de mi abuelo y me traduje las letras en un cuaderno. Como las de Google, mi traducción fue literal y absurda, propia de una máquina. Pero creo que ese desastre idiomático fortaleció mi amor por la banda: ahora ya no sólo hacían música rara, sino que tenían letras aún más raras. Y en la adolescencia la ecuación es muy simple:

Letras raras = Poesía

Cuanto menos se entiende, mejor.

Ese cassette de Ok Computer era lo único que me relacionaba con un mundo alternativo al que quería pertenecer pero que en mi condición de desclasado absoluto de las tribus urbanas me era totalmente inalcanzable. Yo quería vestirme con ropas de Feria Americana, pero no sabía en qué dirección quedaban. Yo quería ser novio de una alterna con pelo rojo y mochila enchastrada de liquid paper, pero no me daban ni la hora. Yo quería fumar porro, pero no sabía quién tenía. Escuchaba en televisión especialistas que afirmaban que vendían drogas en la puerta de todos los colegios. Yo emergía del enorme portón graffiteado del Industrial y pensaba: "¿dónde mierda están todos esos dealers?: corrómpanme, ofrézcanme, arruínenme la vida, hijos de putas”.  

Cuando repaso el paisaje de rockeros noventosos y anglosajones que sintonizaba en MTV entiendo perfectamente por qué elegí a Thom Yorke. Recuerdo al boludo simpático de Anthony Kiedis, mostrando sus abdominales abajo del puente y más que una estrella de rock parecía un fucking Personal Trainer. Recuerdo a los hermanos Gallagher, nac and pop en Inglaterra, con el adn beatle incrustado en cada melodía, pero que traducidos al realismo argentino eran dos conchetitos arrogantes a los que su papi les prestaba el auto los sábados a la noche. Recuerdo escuchar a Blur y desear que Graham Coxon (el otro Frusciante) se emancipara y mandara a la mierda a Damon Albarn. Recuerdo que por la época de Urban Hymns deseaba caminar por la calle y empujar a todos los que se me cruzaran. Recuerdo a Kurt Cobain, el mártir de la generación X, a millones de años luz de todos por genio y hermoso. Recuerdo a Marilyn Manson, con su mambo diabólico y sus tetas postizas, alguien a quien con los años aprendimos a valorar en su justa medida, pero que resultaba demasiado freak, al punto de que te podían cagar a palos en el Industrial si decías que te gustaba. Recuerdo los one hit wonders de New Radicals y Sugar Ray. Recuerdo el odio que sentía por Kid Rock, Korn y Limp Bizkit. Recuerdo el erotismo gélido que transmitían las cantantes de Garbage y Cardigans.

La única opción posible, entonces, era Thom Yorke. Yo miraba a Yorke y pensaba que ese tipo nunca me iba a defraudar. Sin exagerar, podemos suponer que Thom Yorke no se garchó a una groupie hasta la gira de The Bends por lo menos. Así de perfecto era el tipo. En Ok Computer llega a la cima de su fealdad: el pelo desgreñado que parecía intentar disimular una calvicie prematura, el ojo orbitando en el espacio exterior, sus gestos de fastidio y angustia ante el menor inconveniente, sus movimientos convulsivos, de epiléptico que la pasa mal pero se niega a tomar la medicación correspondiente porque se niega a ser un esclavo del negocio de la farmacología. Así de retorcido podía parecer Thom Yorke. Encima en sus videos viajaba en un carrito de supermercado o ahogaba su rostro en una pecera. “Frank”, el freak de la nueva película rockera que marcará a una generación: un poroto. Si se hubiese hecho una votación interplanetaria para elegir al representante de los perdedores, el ganador habría sido Thom Yorke. Y estamos hablando de una época en la que todavía no se había resignificado del todo el concepto de loser. Aunque sea no en mi barrio.

El tiempo pasó y Thom Yorke fue cambiando. Abandonó el rock pop progresivo de fin de Siglo y se sumergió en el mundo de los loops y las secuencias programadas (algo que en un principio fue inevitable y que con los años ya parece un tanto monótono). Le creció un pelo lacio y rubio, se le acomodó el ojo, se puso un sombrerito que sólo puede usar él, dejó el baile torturado de los adultos a los que les hicieron bullying en la infancia y se entregó al maravilloso mundo de la danza contemporánea, que consiste en bailar como un trastornado pero planearlo de antemano. El colmo fue cuando, en determinado punto, Thom Yorke, el paradigma más legendario de los perdedores horribles de este mundo, pasó a ser sexy. Más que de Thom Yorke, esto habla de la forma en que todo puede ser arruinado por el canon estético hipster del nuevo milenio.

Conclusión 1: si no hay distancia entre lo que alguna vez fue y lo que se convirtió, no es rock.

Conclusión 2: si no sabés por qué ocurrió algo, echale la culpa a los histper.

Algunos intentaron encontrarle un secreto biológico al rock y dijeron que la causa de tanta devoción reside en que su ritmo emula los latidos del corazón de nuestra madre, el beat sostenido que escuchamos mientras somos fetos y pernoctamos en el vientre, convencidos de que estamos nadando por la inmensidad del océano. Desde ese punto de vista, tal vez, la distancia que me generan los últimos trabajos de Thom Yorke  tenga que ver con el hecho de que el ritmo ya no obedece a esa regresión maternal que supone el rock, sino al loop esquizofrénico de la electrónica intelectual, ese tipo de música que se regodea en parecer diseñada por computadoras, cuya percusión ya no se puede seguir con el pie y que, sumado a cierta dictadura de los climas, requiere un nivel de abstracción superior que deja afuera de su espectro de oyentes a quienes estamos acostumbrados a escuchar rock más convencional y clásico. En fin, como diría un flamante campeón de la Libertadores: “la vanguardia nos resultó intolerable/ hacía mucho calor…”.

Teniendo en cuenta que Thom Yorke es el mismo tipo que le dio la espalda al éxito y asustó a todos con Kid A, no sería impensado un volantazo en los próximos años, lo que implicaría un disco con canciones y guitarras y estribillos y ese tipo de elecciones artísticas que ya pasaron de moda (del mismo modo que ya habían pasado cuando se editó Pablo Honey). Muchos fans se ilusionan con Tomorrow's Modern Boxes porque creen que Yorke ya hizo su catarsis experimental y entonces lo próximo de la banda puede sonar más a Radiohead y no a disco solista de Yorke. Yo no sé si las cosas son tan sencillas.

Del mismo modo que el indie dejó de ser una postura ética y se convirtió en una estética previsible (sólo hace falta ver I-Sat a cualquier hora del día), daría la impresión de que la revolución dejó de ser musical y se trasladó al modo en que se distribuyen los discos: a través de BitTorrent o iTunes o una paloma mensajera. Mientras tanto, siempre que Radiohead, Atoms for Peace o Yorke en solitario sacan algo nuevo, lo escucho. Sé que hay muchas probabilidades de que no me guste, pero nunca pierdo la esperanza.


domingo, 21 de septiembre de 2014

Algunas cosas (más) sobre Los Beatles


A partir del momento en que Los Beatles se convirtieron en una banda de estudio que voluntariamente componía música que no se podía tocar en vivo, sus canciones adquirieron una artificialidad muy notoria. Hasta en un tema aparentemente sencillo. Por ejemplo, cualquiera se da cuenta que "Revolution" (en su versión single, es decir no “Revolution 1”) tiene un sonido rockero y sucio, pero de laboratorio: más que distorsionadas, las guitarras parecen diseñadas. Los discos de Beatles Anthology permiten advertir hasta qué punto ese sonido de laboratorio fue algo deliberado, una decisión estética del grupo. Esto es algo que ya sabíamos todos, pero es completamente glorioso comparar las versiones del disco y las que tocaban originalmente en el estudio (cuando no habían elaborado los arreglos) y comprobar que Los Beatles siempre mantuvieron la frescura y hasta cierto toque primitivo en sus ejecuciones.

Después de escuchar Anthology se corre el riesgo de plantear que las primeras tomas o incluso algunos ensayos de "Your Mother Should Knows", "The fool on the hill" o "Strawberry Fields Forever" son mejores que los tracks que terminaron saliendo en el disco. ¿Esto puede llegar a ser posible? Obviamente hablamos de gusto, de cuestiones subjetivas. A veces, con la intención de polemizar, digo que me gustan más los demos de Parte de la religión que el disco en sí mismo. Lamentablemente esto no le interesa a nadie y se me quedan mirando con gestos que denotan pánico y asco, pero en esos demos hallo una frescura y una espontaneidad que no encuentro en el disco oficial. Justamente lo mismo sucede cuando se escuchan los discos del Anthology de Lennon (me animo a decir que todas las pre-versiones de Mind Games son mejores que las que escuchamos en el disco). Como si en el traslado de la idea (casi platónica) de la canción a la ejecución profesional se perdiera algo, algo, por supuesto, que no se puede identificar ni explicar claramente pero que existe.

Se me ocurre una hipótesis: las versiones del Anthology no son mejores que las oficiales, simplemente estamos tan acostumbrados y "cansados" de escucharlas, que cualquier innovación sobre esos temas que sabemos de pe a pa nos parecerá un tesoro invaluable ya que, no del todo, pero por poco nos permiten volver a sentir aquellas emociones que tuvimos cuando oímos los temas de Los Beatles por primera vez.

¿Qué temas de los Beatles nunca nos cansamos de escuchar? Un fanático ortodoxo dirá: todos. Tal vez nosotros seamos ese fanático ortodoxo, sin embargo llega un punto en que es necesario dejar de escuchar "Let it be", "Yesterday" o "Help" por lo menos dos años. Pero hay otros temas que, como los ensayos de Borges, resisten miles de audiciones: "Happines is a warm gun" y "Martha My dear", por mencionar dos muy al azar.

Pero otra cosa maravillosa que sucede con los Beatles es que cuando uno se cansó del periodo totalmente experimental, suele descubrir Rubber Soul. Así pasás un par de años convencido de que Rubber Soul es el mejor disco de los Beatles, el híbrido perfecto entre la energía del principio y la sofisticación del final, hasta que doblás la apuesta y tirás un "El mejor es Beatles For Sale: "No reply", "I am a Loser", "I'll follow the sun"..." y ya la gente que se te estaba cagando de risa en la cara comienza a pensar que podés estar en lo cierto. Por lo pronto paso por mi periodo Magical Mystery Tour y espero que dure mucho tiempo. Es más, paso por el famoso periodo cuya frase de cabecera es:
-Sgt. Pepper’s es mejor conceptualmente, pero tema por tema, Magical es superior.

Con respecto a la primera época de los Beatles (es decir de Please Please Me hasta Help): si no me equivoco uno escucha casi como si todas las canciones pertenecieran al mismo gran y genial disco (aunque es cierto que el hecho de que A Hard Day's Night sea el primero íntegramente compuesto por canciones propias marca un hito). A partir de Rubber Soul empezamos a creer que es necesario y hasta obligatorio saber específicamente a qué disco pertenece cada tema. Según el nivel de alcohol que uno tenga en la sangre pensar que "Taxman" está en Sgt. Pepper’s y "Getting Better" en White Album puede ser considerado un delito. En cambio, no recordar si "Hold Me Tight" es de Whit the Beatles o Please Please Me es grave en el momento, pero con el transcurso de los días deja de ser preocupante.

¿El mejor tema ajeno de Los Beatles es "You Really Go a Hold On Me"?.

Volviendo al Anthology, tanto con respecto a los videos como a los cd's, exceptuando el Borges de Bioy (del que todos vieron el árbol y no el bosque, es decir, se perdieron las clases magistrales de literatura escandalizados con los chismes), no recuerdo otro material más lateralmente pedagógico (es decir, de la única manera en que puede resultar la pedagogía) sobre cómo funciona la cabeza de un "artista", esa etiqueta tan bastardeada que ante tipos como Borges o Ringo Starr cobra su real dimensión.

Estoy algo cansado de las permanentes ofensas que recibe Paul McCartney. Ahora hay gente enojada con Paul porque no está a favor de la emancipación de Escocia. Yo no sé cuántos tipos en la Argentina están realmente compenetrados con la causa de la emancipación de Escocia, a todos ellos les mando mi apoyo y mis saludos, pero en este caso daría la impresión de que cualquier excusa es buena para pegarle a Paul y acusarlo de "careta". De la misma manera que los peronistas le reconocen al líder de su movimiento el voto femenino y los derechos del trabajador, habría que comenzar a reconocer que sin Paul no hay Beatles post muerte de Brian Epstein. Sus decisiones habrán sido autoritarias, egoístas, unilaterales, pero sin Paul, sin su inquebrantable e insufrible voluntad, no hay Sgt. Pepper’s (craneado con Epstein vivo pero que fue su idea), no hay Magic Mystery Tour, no hay White Album, no hay, por supuesto Let it be, no hay Abbey Road. John estaba con Yoko, George con su mambo místico y Ringo... es Ringo, el único que cuidó a los Beatles fue Paul.   

Qué violento es el instante en que se rompe definitivamente la dupla compositiva entre Lennon y McCartney y se termina esa etapa de fusión en la que los tipos componen como si tuvieran la capacidad de meterse en el cerebro del otro. Y qué genial es el modo en que siguieron llevando adelante esa dupla a través de mutuas intervenciones al filo del terrorismo: es decir, la parte de McCartney irrumpiendo en "A day in the life" y, a su vez, la parte de Lennon irrumpiendo en "I've got a feeling". Lo mejor es la forma en que McCartney explica cómo hicieron esos temas, simplemente dice "Bueno, yo tenía X tema y John le agregó su parte" o viceversa. Lo dice de la misma manera en que nosotros decimos: "Bueno, yo tenía este café instantáneo que compré en el supermercado a 27 pesos, le agregué agua caliente y me salió este líquido negro con grumos que supongo que es café".


Recomiendo ver y escuchar el Anthology de Los Beatles con fines terapéuticos: como forma de anclarse en un lugar seguro y placentero en épocas de crisis o depresión y para sospechar que el mundo sigue valiendo la pena porque existieron esos cuatro tipos. Funciona. Probablemente sea lo único que funciona.