jueves, 29 de diciembre de 2016

2016


Enero

Hablemos de langostas

Hace poco me enteré de la existencia de una aplicación para celulares a través de la cual nos podemos poner en contacto con personas que tienen la misma aplicación y comparten el mismo espacio físico que nosotros: la calle, un colectivo, la playa. Por lo menos eso entendí. Se supone que esta aplicación o red social facilita que las personas tengan sexo, formen una pareja o se tomen una birra pero yo creo que facilita el trabajo a los psicópatas.


Por otro lado el predominio del caso en los medios estaría sirviendo como cortina de humo para tapar las (ya) tradicionales barbaridades del gobierno de Macri: despidos masivos, represión, decretos para todos, inflación, es decir, "normalidad". (Una visión un tanto más cínica es que los distraídos por la fuga sí se enteran de los despidos y de los decretos y de la represión y están de acuerdo porque ¡para eso mismo votaron a Macri, muchachxs!).


Para quienes el rock ha significado algo así como una educación alternativa con forma de refugio antinuclear Dylan, Lennon, McCartney, Zappa, Charly, Spinetta (saque y ponga el nombre que a usted se le ocurra: por ahora la subjetividad está permitida) son algo así como la asamblea legislativa implícita de nuestro mundo. Si uno de esos tipos cae se genera la falsa sensación de que se derrumba una parte fundamental del lugar más copado de nuestro cerebro, como cuando a la nena de Intensamente se le empieza a pudrir el mundo de la imaginación y se le viene la noche.


A mí personalmente me fascina esa Mar del Plata vintage donde Bioy y Silvina escribían Los que aman, odian pero también me parece atractivo el quilombo de la Peatonal. Una cosa sin la otra no sería Mar del Plata.


Antes se hablaba más de extraterrestres que de inseguridad. Yo crecí en un mundo lleno de abducciones, de tíos que compraban la revista Muy Interesante, de fotos borrosas con objetos brillantes suspendidos en el cielo, de hombres rudos de campo que afirmaban que un ovni le había quemado la cosecha de girasol. 



Febrero


¿Qué hacen los corruptos con los millones que roban? Compran autos, viajan al exterior, construyen casas, le otorgan bienestar económico irrestricto a sus hijos. Al parecer lo mismo que la gente no corrupta pero a gran escala.


Más o menos ya sabía con lo que me iba a encontrar porque bandas como La Beriso se adivinan con el nombre: tener experiencia en el rock es simplemente poner a funcionar todos nuestros prejuicios y miserias al mismo tiempo.


De todas maneras, si fuera por mí, personas como Fito Páez, Charly García, Nebbia o Spinetta deberían recibir millones de pesos simplemente por existir. Son tipos que, literalmente, me salvaron la vida cuando miré el techo y en el techo no había nada. Yo pago 258 pesos de luz pero nunca pude encontrar en mi corazón la conexión entre eso y Fito Páez. Y eso que en mi corazón encuentro un montón de cosas.


Ahora Arroyo es el Intendente de la ciudad y me parece que en su despedida lloraba no sólo porque dejaba su escuela sino porque intuía que como Intendente iba a ser un desastre. A veces uno se encamina hacia algo que deseó en el pasado pero cuando está por llegar entiende que ya no es necesario. Generalmente ya es demasiado tarde para volver atrás.


Marzo


Lo cierto es que el público de Pez se divide entre los que prefieren las canciones y los que prefieren el pogo. Probablemente exista una tercera posición que prefiera un mix de las dos cosas. Lo cierto es que una banda de rock and roll sin internas en su público no es una banda de rock and roll.


Era mejor la narración de Perfumo sobre el fútbol que el fútbol en sí mismo.


Durante los recitales, una de las características principales del spinetteano era pedirle a su ídolo que toque canciones que habían quedado afuera del repertorio del autor entre quince y veinte años atrás. El spinetteano sabía que Spinetta no tocaba temas viejos, sin embargo sentía un indisimulable placer al recriminárselo. 


No están tan equivocados aquellos indignantes ingeniosos que obligan al antiimperialista a dejar de beber Coca Cola, a no ver más películas de David Lynch y a no escuchar a Bob Dylan si genuinamente no quieren que Obama pise el suelo patrio. La verdad es que mientras EE.UU no está asesinando personas en tu país en tiempo real (y en formas más o menos explícitas) la penetración cultural es la marca de la gorra del Imperio.


Si nos guiamos por la construcción de la crítica de rock, el público original de Patricio Rey estuvo constituido por beatniks, existencialistas franceses y sociólogos de la Escuela de Frankfurt. 



Abril


-¿Quién dijo que se quieren poner de acuerdo? No quieren llegar a ninguna clase de consenso. Para ellos esto es un fucking deporte. 


Muchos anti-macristas ven a Roberto Navarro para saber qué pensar. Yo, en cambio, veo a Mercedes Ninci y pienso lo contrario.


¿No deberíamos estar interesándonos por cosas más importantes, cosas nuestras por ejemplo, en vez de preocuparnos por gente que no nos conoce y quiere meter goles? 



Mayo 


Recuerdo un video en el que Radiohead interpreta "Bones" en la tele y cuando llega el clímax de la canción Thom Yorke se retuerce en terribles y maravillosos espasmos como si tuviese epilepsia o algo peor. Eso es lo hermoso para quienes de verdad aman a Radiohead. 


El gran acierto de la serie es haber sabido captar el carozo del terror argentino, que no es otra cosa que el eterno retorno del terrorismo de Estado volviendo en forma de fichas. Los argentinos somos personas que a lo largo de la historia, por alguna extraña razón, resolvimos las cosas a través del secuestro y la tortura. Eso está ahí aunque intentemos barrerlo debajo de la alfombra. Es como un deseo prohibido que emerge en las pesadillas con aspecto morboso.


Junio


Yo estaba en la popular de River y la gente le gritaba "drogadicto", "puto" y ese tipo de cosas que la gente “normal” le dice a los poetas malditos. Cada tanto Maradona se levantaba del asiento del banco, miraba a la popular de River y hacía visibles cortes de manga. A los hinchas de River no les molestaba que Maradona les hiciera cortes de manga, más bien se reían y decían "Qué hijo de puta" con admiración. Lo querían pero no sabían cómo expresarlo.


Durante un tiempo me molestó que The Americans no fuese reconocida pero ahora me pasa con la serie lo mismo que con algunas bandas o escritores de culto a los que atesoramos de tal forma que, a mitad de camino entre la estupidez y el amor (bueno, como siempre), creemos que su masificación incidirá de manera negativa en el contenido de la obra. Así que por favor no vean The Americans, sigan con House of Cards y ese tipo de cosas inteligentes.


En ese sentido estamos asistiendo a un nuevo triunfo de la derecha histórica del país que ante el fin de cada proyecto político que se le opone enarbola, de manera hábil y paternalista, la figura del militante ingenuo (por joven, por ignorante, ¡por boludo!), engañado por sus propios líderes. La idea sería atendible si no fuera porque, además de denunciar la traición (la necesaria traición), lo que en verdad viene a decir es que ningún proyecto que se aleje de las normas económicas, culturales y sociales de los grupos concentrados de poder puede tener éxito (algo que tal vez sea cierto pero no por eso menos trágico). 


Yo sólo quiero decir algo: si usted es hincha de River e insulta a Francescoli sufrió una terrible equivocación: usted no es hincha de River.


La sobreactuada delicadeza, el excesivo dramatismo con que se le pide a Messi que no renuncie esconden la intención despótica de pasar por arriba de los deseos del otro. Básicamente se le está pidiendo a Messi que no haga lo que quiere hacer de una manera amable. Más o menos al estilo de los mafiosos en las películas antes de matar a la víctima.



Julio 


Ayer me di cuenta de algo: la mejor manera de ver una película de Lynch es agarrarla empezada en la tele. Eso suspende la innecesaria pretensión de querer entenderla.


Labruna, Francescoli, Alonso, Ortega son ídolos oficiales. Berti es más bien un ídolo de culto. Lo recuerdo parco, distante, casi sobrador por su tranco de zurdo lírico. no exento de cierta y necesaria malicia. Nunca me lo pude explicar del todo pero era evidente que había algo glorioso en su manera de defender los colores de River

Agosto 

Olarticocheada 

Más allá de una Selección extraña que deberá (o no) entablar un lazo afectivo en pleno Torneo, uno quiere que le vaya bien a Olarticochea. Cortázar diría que es el hombre del territorio, ¡el incurable error de la especie descaminada!


La dimensión que tomó el fusilamiento mediático de Cordera parece querer borrar inconscientemente el espacio para la autocrítica personal: el rock, alguna vez entendido como símbolo de libertad y desprejuicio, con las excepciones del caso, replica exactamente las jerarquías retrógradas de la cultura machista. Como Macri o Cristina, los artistas también son emergentes de la perversión y la estupidez de la sociedad. Ya lo dijo Moris: no es rock nacional, el rock nació mal.


Un amigo me contó que su hija de dos años conoce los rudimentos básicos para manejar un celular de pantalla táctil. El corolario es una imagen tan poética como distópica: a veces, mientras miran la tele, ella se acerca a la pantalla y quiere mover a los panelistas de Intratables con el dedo.


Septiembre 

Treinta minutos de "rock nacional"

Por último, seguir esperando la llegada de un nuevo Spinetta o Cerati es una utopía. Ya no están dadas las condiciones para que eso suceda y es más: ya no los necesitamos, porque Spinetta y Cerati significan “Spinetta” y “Cerati” porque alguna vez necesitamos que signifiquen eso. Las redes sociales, con su política de exposición de la vida privada, permiten que expresemos nuestro narcisismo abiertamente, sin la necesidad de sublimarlo en un póster. Nosotros somos nuestros propios posters, ¡las costras letárgicas de lo que anhelamos (ser)! 

El incivil maestro de ceremonias Todd Solondz 

De no hacer cine es probable que el loco Todd hubiese salido igual en las noticias como uno de esos yanquis que entran a un supermercado y matan diez tipos con un arma de guerra. Sus películas (la más conocida tal vez sea “la polémica” Happiness) suelen abordar los temas más escabrosos y mostrarlos de una manera tan directa y sin atenuantes que a veces uno se pregunta si estar viéndolas no será participar de alguna clase de delito.

Lo que decía Leonard Cohen en una canción

El setenta por ciento de la gente cree que Cristina debería ir a la cárcel. El cuarenta que está bien que los carniceros asesinen chorros. El veinte que deberían bajar el precio del aceite. El cincuenta que no cree en lo que dice el treinta. Los tipos que elaboran estos números y quienes los difunden viven analizándonos como si fuéramos insectos. Yo creo que hay que empezar a analizarlos a ellos de la misma manera.

No bombardeen Barrio Norte

La idea fue hacer una máquina de hablar de Charly García.


Octubre 

Literaturbob

En Facebook está lleno de gente que le contesta, en forma implícita, a otra gente que no está de acuerdo con que Bob Dylan haya ganado el Nobel de Literatura. Es rarísimo: yo lo único que leo es gente que se queja de la existencia de gente que se queja de que Bob Dylan haya ganado el Nobel de Literatura. En caso de que existan sólo quiero decir algo: están equivocados (igual hay cosas peores).

Quiero contarles una buena historia

 Como si la repetición de una consigna, de un segundo a otro, borrara todos los males de este mundo. Incluyo este mismo texto en esa línea. 

No bombardeen Barrio Norte (Puntos de venta)

27 de octubre de 2016

¿Hay algo más parecido a Truman Show que la vida de Maradona? Hoy me enteré que alguno de sus enemigos hacía contrabando de ropa.

Noviembre 

Si Mia Wasikowska fuese Argentina

Ahí MW tiene el encanto de la chica del otro curso, es decir, no necesariamente la más linda sino la que llamaba más la atención porque era una rockstar sin obra y de la que generalmente hasta se desconocía su nombre.

¿Qué pensará Carrie Mathison de Donald Trump?

En Pecados de guerra Brian De Palma esboza una tercera posición: un grupo de soldados viola y mata a una vietnamita “pero” uno del grupo se opone (Michael Fox) y se enfrenta a los mandos superiores al denunciar el crimen. Es decir, mostrar las dos campanas (el soldado psicópata/el soldado humanista) y, al fin de cuentas, dar a entender que la insurrección ética posterior alivia o perdona lo ocurrido.

La Era Bauza

Hay algo esencialmente turbio en aquellos que resuelven ejercer una crítica agresiva hacia la Selección, compuesta por insultos, apelaciones al himno y descalificaciones personalizadas. En el tono que utilizan se reconoce la huella del "ciudadano que paga sus impuestos" y trata a los empleados públicos como súbditos. El jugador es entendido como una parte más de la bandera.

El otro Príncipe

¿Qué tiene el Príncipe que lo hace único? En primer lugar una musicalidad innata. Es decir, es el tipo de músico que con solo rasgar una guitarra en forma distraída está creando algo. Por otro una forma de componer capaz de sacarle la ficha a varios géneros (jazz, bossa, rap, tango, rock, trova cubana, salsa, candombe) y artistas y no casarse con ninguno, produciendo una música generalmente inclasificable. Pero además de eso hay algo atávico y genuino en sus canciones que no se circunscribe al campo de lo explicable y tiene que ver con la sensación de que el tipo portaba una sensibilidad que se encuentra muy de vez en cuando.

En la hora de los chacales

Ya desde La Habana, el 22 de enero del 63, Cortázar le escribe a otro amigo, Eduardo Jonquières. El tono de Cortázar ya no es el mismo. El tipo había flasheado con la Revolución y comentaba algo que repetiría una y otra vez en otras cartas: "Huelga decirte que me siento viejo, reseco, francés al lado de ellos. Si tuviera veinte años menos, te mandaría una despedida y me quedaría aquí".

Diciembre

La noche y su colección de corazones abandonados

-Ese "Tonta, conmigo no" parece la mezcla perfecta de una frase maradoneana punzante y una remake del "Conmigo no, Barone" de Sarlo.
-Civilización y Barbarie.
-Algo así. Es como cuando a Maradona le apuntaron con un arma en un aeropuerto de Brasil y respondió: "Tirá puto". 
-No recordaba eso. 
-Yo tampoco, incluso me parece que lo inventé. Pero bueno, Calamaro sabe mezclar eso con Sarlo. 
-¡Lo que pasa es que la frase original de Sarlo es maradoneana!

La derrota te hizo bien

Una vez Pato Galván invitó a Charly a su programa noventoso Atorrantes y le preguntó si creía, como Maradona, que los argentinos no cuidaban a sus ídolos. Charly contestó: Bueno, los ídolos tampoco cuidan a los argentinos. 

La policía del pensamiento

Muchos creen que la campaña de desprestigio virtual que están sufriendo los trabajadores del Conicet está coordinada desde el Gobierno. Pero el mal le gana al bien porque para funcionar no necesita organizarse. Una gran porción de los habitantes de este país piensa así y no necesita que alguien les pague para que lo digan. Eso es lo más doloroso.




jueves, 22 de diciembre de 2016

La Policía del Pensamiento


Al parecer en este país pagar impuestos te da licencia para ser mala persona. Por lo menos eso es lo que vengo intuyendo desde tiempo atrás y hoy lo compruebo al leer decenas de comentarios que se ríen de los investigadores del Conicet amparados en una boleta de gas. 

Por un lado me pregunto si las personas que dicen que pagan impuestos y a continuación, como si eso justificara la crueldad, se dedican a defenestrar cualquier política de Estado que les disgusta verdaderamente pagan impuestos. Tal vez sean como ese tipo que te cuenta sobre las minas que se garchó y uno, mientras lo escucha y quiere enterrarse en un pozo, sospecha que en realidad hace años que no garcha y que justamente por eso tiene la necesidad de decirlo en voz alta, para que por lo menos en el plano del discurso ese deseo tenga lugar. 

También pienso lo triste que debe ser que lo único bueno que tengas para decir de vos sea que pagás impuestos. Como si hacerlo te convirtiera en buena persona. Algo similar ocurre con aquellos que cuándo se les pregunta qué tal es Fulano te responden que es un hijo de puta pero que, eso sí, es muy laburador. ¿Y eso qué tiene que ver? Hitler laburaba muchísimo. 

***

Muchos creen que la campaña de desprestigio virtual que están sufriendo los trabajadores del Conicet está coordinada desde el Gobierno. Pero el mal le gana al bien porque para funcionar no necesita organizarse. Una gran porción de los habitantes de este país piensa así y no necesita que alguien les pague para que lo digan. Eso es lo más doloroso. En cambio, para saber cómo trabajan los becarios del Conicet hay que interiorizarse en el tema, tomarse un tiempo. ¿Pero quién tiene ganas de hacer eso en la dictadura del tweet?  

En el mismo sentido muchos creen que Leuco, Wiñazki y todos los periodistas que relativizan los desastres de Macri y sus funcionarios, a escondidas, reciben sobres con dinero. Como si Macri necesitara un 678. No. El 678 de Macri existe desde que existe el país. Se escucha en los taxis, en los asados, en los bares, en los negocios. En todos los lugares donde los empleados públicos son vagos, los investigadores ñoquis, los que reciben una ayuda del gobierno negros planeros. Además lo que hace falta en la calle es más policía y los argentinos somos hijos del rigor. Después esta misma gente admira a Nelson Mandela y te dice que en Navidad no uses pirotecnia porque los perros tienen los oídos muy sensibles. ¿Cómo se hace para discutir con alguien así? Generalmente son personas camufladas bajo semblantes amables. El problema es que en masa te pueden arruinar un país y echarle la culpa a un chabón que hizo una investigación sobre las representaciones sociales en el Rey León.  

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Uno de los momentos culminantes de 1984, el libro de Orwell, es cuando Winston, el protagonista, consigue un bulín en el que puede intimar con su novia Julia sin la mirada totalitaria del Gran Hermano. La habitación queda arriba de una tienda de antigüedades cuyo dueño es un viejito simpático llamado Charrington. En la novela la tienda de antigüedades cumple una función de resistencia ante la deshumanización de ese futuro distópico, ya pasado. Winston cree que Charrington es un amigo pero un día, mientras habla con Julia, una voz desconocida que proviene de un cuadro empieza a repetir cada una de las cosas que dicen. La escena tiene la potencia terrorífica de lo ominoso, aquello familiar que se vuelve extraño. Todo el tiempo que la pareja pasó creyendo que era libre en realidad estaba siendo vigilada. Mientras los guardias se lo llevan Winston se preocupa por el viejo Charrington, al que cree haber metido en un lío, pero de repente aparece y ya no es el mismo: en vez de ser canoso, tiene el pelo negro, además ahora lleva anteojos y ya no tiene arrugas, hasta cambió su tono de voz. Ahí Winston se da cuenta de todo: el fucking Charrington, el viejito simpático, en realidad era un agente de la Policía del Pensamiento. Hay que tener cuidado con esos tipos.  

viernes, 16 de diciembre de 2016

La derrota te hizo bien


No sé si fue en el primer o en el segundo penal que las cámaras mostraron que Teo Gutiérrez y Alario se reían y hablaban entre sí. Recién escuché que Alario contó que Teo (un hombre diabólico) le dijo que le veía cara de asustado y que iba a errar el penal. Alario entonces le preguntó por qué quería que errara el penal si él (Teo) era de River.

La escena remite a un cuento de Fontanarrosa llamado "Algo le dice Falero a Saliadarré", una parodia del estilo de Víctor Hugo Morales, cuyo nombre aparece firmando el epígrafe que da inicio al texto: "Algo le dice el Muñeco a Batistuta". El cuento, narrado desde la voz de un relator tan refinado como ornamental, aprovecha el diálogo imaginado entre dos jugadores que se disputan patear un tiro libre (los Falero y Saliarradé del título) para establecer un contrapunto delirante y lleno de acusaciones extra deportivas que excede por completo el marco del partido.

Ayer hubo un momento en el que me pareció que en vez de un partido de fútbol estaba viendo a 22 tipos sacados hablando y gritándose entre sí. "Algo le dice Falero a Saliadarré" de Fontanarrosa pertenece al libro Una lección de vida. Recuerdo que en el cuento homónimo un personaje dice que tiene tan poca memoria que no sabe si el Viejo Vizcacha es un personaje del Martín Fierro o de las Bases de Alberdi. Durante un tiempo negué a Dolina, a Fontanarrosa, a Sabato, a todos los escritores supuestamente menores que nos abren la puerta de la literatura. Ahora todos esos tipos me parecen genios o algo parecido.

***

El superclásico generó un conflicto inesperado en el seno de lo que los periodistas deportivos llamarían "el riñón de River". Casi todos los hinchas estuvimos en desacuerdo con que Gallardo haya sacado a D'Alessandro, que hasta ese momento estaba jugando el mejor partido desde que volvió de Brasil. Hasta ahí Gallardo sólo había sido criticado por los extremistas que pululan por Internet (muchos con pinta de trolls con intereses políticos). La decepción ante el 2-4 funcionó como una catarsis en la que muchos se animaron a decir lo que varias veces callamos porque es prácticamente imposible criticar a Gallardo y no sentirse un poco culpable.

Pero como dice Juan Irio en su disco El ideal de lo común (uno de los mejores del nuevo milenio) a Gallardo la derrota le hizo bien. Porque si hay algo que fascina al hincha de River de Gallardo no es que gane títulos, sino que antes de ganarlos se instala la sensación lapidaria de que todo está perdido. Pasó cuando decidió regalarle el campeonato del 2014 a Racing. Cuando perdió 5 a 0 con Boca en el Torneo de Verano. Cuando casi queda afuera de la primera fase de la Libertadores 2015. Y pasó nuevamente cuando Boca le dio vuelta un partido que pintaba para goleada a favor. Esa oscilación entre la nada y la gloria es lo que le otorga a la era Gallardo (ya a la altura de Labruna y Ramón) un plus de adrenalina, de dolor y de placer. 

***

Hoy Gallardo declaró que se tomará unos días para decidir si sigue o no en River. La disyuntiva se puede asociar a los problemas de Messi y de Tevez para continuar en la Selección y en Boca. Al parecer, los ídolos del deporte argentino más popular sufren ser lo que a todos les gustaría.  

Por un lado podríamos pensar que la neurosis generalizada, activada desde las redes sociales, usinas del bullying y la agresividad más destemplada, comienza a ser insoportable para los protagonistas.

Por otro, en un país donde la gran mayoría de la población debe mantenerse como puede en trabajos mal pagos que generalmente detesta, todo esto suena un poco a personas que, por decirlo de una manera sofisticada, viven en nubes de pedos y que, sin querer, comen pan adelante de los pobres construyendo un drama telenovelesco que visto desde un punto objetivo es casi ridículo. ¿Por qué nos interesa más el destino de Messi, Tevez y Gallardo que el de un tipo que vive a la vuelta de nuestra casa y no consigue trabajo? Lo inquietante es de qué manera los pobres, adiestrados por los medios, forzamos el botón de la empatía y justificamos y sufrimos por los devaneos existenciales de estos adorables multimillonarios.

Una vez Pato Galván invitó a Charly a su programa noventoso Atorrantes y le preguntó si creía, como Maradona, que los argentinos no cuidaban a sus ídolos. Charly contestó: Bueno, los ídolos tampoco cuidan a los argentinos.     



viernes, 2 de diciembre de 2016

La noche y su colección de corazones abandonados


-El "Tonta, todo en la vida se paga, tonta, conmigo no" explica quién es Calamaro.
-...
-Ese "Tonta, conmigo no" parece la mezcla perfecta de una frase maradoneana punzante y una remake del "Conmigo no, Barone" de Sarlo.
-Civilización y Barbarie.
-Algo así. Es como cuando a Maradona le apuntaron con un arma en un aeropuerto de Brasil y respondió: "Tirá puto". 
-No recordaba eso. 
-Yo tampoco, incluso me parece que lo inventé. Pero bueno, Calamaro sabe mezclar eso con Sarlo. 
-¡Lo que pasa es que la frase original de Sarlo es maradoneana!
-Es verdad.
-El mundo post Ni Una Menos es incómodo. No voy a decir que ese "Tonta" me sonó misógino, pero sí me hizo acordar a Comanche. Para mí con eso de Maradona y Sarlo estás sobre-interpretando.
-¿Quién dijo que no quiero sobre-interpretar?

***

-¿Viste que hay gente que odia a Calamaro?
-Si, los mismos que odian a Fito y a Charly.
-No sé si son los mismos, pero son personas parecidas e inexplicables. Por otro lado Calamaro llega a todos. Sus videos tienen 20 millones de visitas, mantiene su popularidad intacta. Algunos lo odian por la tauromaquia.
-Lo odian por la tauromaquia personas que jamás en su vida vieron un toro.
-¿Hay que ver un bebé vietnamita para querer que un soldado yanqui no lo mate?
-Bueno, qué sé yo, a mí la tauromaquia y la anti-tauromaquia me chupan un huevo, ni siquiera separo lo orgánico de lo inorgánico, quiero decir que hay gente que sobreactúa y todos los domingos se come un matambre.
-Si la tauromaquia hizo que componga "El tercio de los sueños" yo estoy a favor de la tauromaquia.
-Me encanta ese tema, la versión en vivo de Pura Sangre es mejor que la original.  Cuando salió no podía dejar de escucharla, creo que sentí deseos de subirla a Facebook y me reprimí.
-Volviendo al punto anterior: es un halago que esa gente insulte a Calamaro, Charly y Fito en comentarios de diarios.
-Claro, algo hicieron bien: se ganaron el odio de la parte más despreciable del país.

***

-La última vez que vi a Calamaro fue en el 2013, en el Polideportivo.
-¿Estuvo bueno?
-Fue la presentación de Bohemio. Muy profesional para mi gusto, pero el repertorio de Calamaro es capaz de todo y al final el saldo fue positivo. Sin embargo lo que más me llamó la atención fue otra cosa.
-¿Qué cosa?
-A la gran mayoría del público le gustaba Calamaro por las razones equivocadas. Es como yo con Aira: no me gustan sus novelas, que se supone que son geniales, me gustan sus cuentitos y sus ensayos.
-¿A qué le llamás "razones equivocadas"?
-Sólo se pararon para bailar con las cumbias: "Tuyo siempre" y "Las tres Marías". Tocó "El día mundial de la mujer" y no lo conocían. Ni siquiera deben saber que “Tuyo siempre” es el tema 4 del primer cd de El Salmón.
-Como a vos no te gustan esos temas te parece que los demás están equivocados.
-Yo no dije que no me gusten y tampoco dije que estén equivocados, dije que... están equivocados.
-Para causar escándalo yo suelo decir que el mejor tema de Calamaro es "Cursis". 
-¿El que hizo con Carca? Vos sí que sos muy escandaloso. 
-Ese. 
-¿Sabés lo que dijo Melero cuando vio a Carca por primera vez? 
-No. 
-"Empezaron los 90". 


***

-¿Cuál es el mejor video de Calamaro?
-No el de "La noche" por supuesto.
-Para mí el mejor es ese que está en un acuario rodeado de minas.
-El de "Loco". Lo que pasa es que el tema es tan bueno que resiste cualquier video. Y además: excepto lo del acuario ¿no son así todos los videos de Calamaro?
-No exactamente pero es verdad que en esa época en sus videos Calamaro representaba el rol del dandy porteño perdido.
-Si, perdido entre una jauría de modelos que no usan corpiño.
-Bueno, cada uno se pierde donde merece.
-Eso no te lo voy a rebatir, Calamaro merece perderse entre modelos hasta la eternidad.
-Yo un día me perdí en el Centenario, entre hinchas de Alvarado.
-¿Usaban corpiño?
-…
-“Y reprimir el instinto asesino, delante del mimo, del clown, hoy estoy down violento, down radical”. Recuerdo lo mucho que me llevó darme cuenta que la letra decía eso.
-Cuando decía “radical” pensaba en De la Rúa.
-¿Y cuándo decía “down”?
-Me dejaste el remate políticamente incorrecto servido pero no te voy a dar el gusto. 
-¿Viste que ahora Calamaro está en una especie de cruzada contra lo políticamente correcto? 
-Si. Va a perder.  

***

-¿Y? ¿Te gustó o no el nuevo tema de Calamaro?
-¿"La noche"?
-Si.
-Me pasó lo mismo de siempre. O por lo menos lo mismo que me viene pasando desde On the rock en adelante. Al principio no le di importancia, me pareció un collage de otros temas, como esa impresión que tengo con Babasónicos que te dije el otro día.
-¿Que desde Infame sacan siempre el mismo disco con distinto nombre?
-Exacto. En lo que sería el gesto verdaderamente vanguardista de Babasónicos, un gesto casi de Macedonio Fernández.
-Con Babasónicos estás como los viejos de 32 que cuando vos tenías 15 te decían que Charly ya fue, lo que pasa que ahora vos tenés 32. Igual no sé qué tenía que ver Babasónicos con Calamaro. 
-Que cuando escucho el primer corte de sus últimos discos me parece que no los quiero escuchar, que ya me cansé de Calamaro y después me doy cuenta que su voz me emociona, que sus letras tienen un ingenio y causan una empatía que no se encuentran en otros músicos. 
-Y al rato ya la estás tarareando.
-Claro, es como cuando decís "no me voy a enamorar". Pero si decís eso quiere decir que sabés que te vas a enamorar.
-No sé si estás romántico o medio pelotudo, o las dos cosas o si ser romántico es lo mismo que ser un pelotudo. En fin. Tengo la sensación de que a Calamaro hay que bancarlo como él a Maradona, especialmente cuando dice eso de “No me importa en qué lío se meta Maradona”.
-Lo gracioso es que en el video de “La Noche” el mismo Calamaro, bajo el alias El Mariachi, comenta y discute con aquellos que dicen que el tema se parece demasiado a “Palabras más, palabras menos”.
-Y nadie se da cuenta que es Calamaro, ¿no?
-En este país ya nadie se da cuenta de un carajo. 

sábado, 26 de noviembre de 2016

En la hora de los chacales


Las facciones que se disputan la semblanza final de Fidel Castro insisten en el equívoco de lo unidimensional. Según se puede leer Castro fue un dictador sangriento o un humanista bondadoso. La distancia entre uno y otro adjetivo calificativo es la medida de la intransigencia de los dos sectores enfrentados. 

Lo cierto es que la posibilidad de proyectar una radiografía certera a menos de un día de su muerte es tan descabellada como intentar mantenerse al margen del momento histórico, asumiendo una postura súper cool, tan forzada como el repentino auge revolucionario de las redes sociales.

Mientras tanto el "Hasta la victoria siempre, Comandante" se mezcla con el aniversario de la muerte de Ricardo Fort y el "cualquierismo" se asume como la gran ideología de esta nueva era.

***

¿En qué año, exactamente, se habrá cambiado Venezuela por Cuba para mandar a todos los argentinos que tienen una postura, aunque sea discursiva, cercana a algunos ideales de la Revolución? Durante la infancia me llamó la atención que en varias reuniones en las que había presentes personas adultas alguna de ellas dijera "Andá a vivir a Cuba" como quien efectuara un "Jaque mate". De esa manera los capitalistas sin culpa clausuraban discusiones incómodas.

El almacenero, el amigo del amigo, el sobrino de un tío lejano. Ellos eran los encargados de absolver o no a Fidel de la guillotina de la Historia. Ellos eran los que "fueron a Cuba y vieron": pobres, casas viejas, largas filas, prostitutas. La existencia de estos cuatro elementos en el contexto de una Revolución eran suficientes para determinar el fracaso del Comunismo. En cambio, la existencia de estos cuatro elementos en el contexto de un sistema capitalista, por alguna extraña razón, no motivaba las mismas conclusiones. 

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Junto a Maradona, Cortázar debe haber sido uno de los téster de violencia más notables que tuvieron tanto Fidel como Cuba, el Che y la experiencia revolucionaria en la Argentina. 

El segundo tomo de sus Cartas abarca, tal vez, el periodo más importante en la vida del belga: 1955/1964. Es decir: primeros años en París, escritura de El Perseguidor y de Rayuela, laburo en la Unesco, vínculo con Aurora Bernárdez y, por supuesto, su acercamiento a Cuba.

En una carta a Manuel Antín fechada el 10 de diciembre de 1962 Cortázar, entre sorprendido y confuso, le cuenta que "Fidel Castro (o alguien de su gobierno)" lo había invitado a integrar el jurado del certamen literario anual de la Casa de las Américas. Sin embargo, los proyectos de Cortázar no tenían mucho que ver con los del Che: "En principio me entusiasma la idea, pero por otro lado estoy a la espera de las pruebas de Rayuela. ¿Y si se cae el avión y me hago polvo sin haber corregido esas pruebas". Todavía era el hombre que, como Mallarmé, pensaba que la realidad debía terminar en un libro. Después aclaraba que la Revolución Cubana lo fascinaba, no así el gobierno revolucionario.

Ya desde La Habana, el 22 de enero del 63, Cortázar le escribe a otro amigo, Eduardo Jonquières. El tono de Cortázar ya no es el mismo. El tipo había flasheado con la Revolución y comentaba algo que repetiría una y otra vez en otras cartas: "Huelga decirte que me siento viejo, reseco, francés al lado de ellos. Si tuviera veinte años menos, te mandaría una despedida y me quedaría aquí".

La relación de Cortázar con Cuba tuvo algo de apasionamiento ingenuo, genuino y erótico: para Cortázar Cuba fue como la novia que te cambia el corte de pelo, te hace escuchar otra música, te dice todo lo que no querés escuchar y por eso mismo la amás como a nada en el mundo. 

Después de ese enamoramiento impulsivo el vínculo de Cortázar con Cuba tuvo un instante de cortocircuito. Se trató del incidente popularmente conocido como "El caso Padilla", que significó, entre los capos intelectuales de la época, una señal de alarma con respecto al endurecimiento dogmático de la Revolución. Heberto Padilla, poeta cubano, fue encarcelado porque su libro Fuera del juego fue entendido como una velada crítica a la Revolución. Varios intelectuales firmaron proclamas en contra del encarcelamiento, produciéndose entonces la primera gran ruptura entre Cuba y algunos escritores latinoamericanos.  

Ante este panorama Cortázar se mantuvo, con idas y vueltas, en una posición complicada. Sabía que lo de Padilla estaba mal pero evidentemente entendía que señalarlo era darle pasto a las fieras. Casos como el de Padilla son ejemplares para comprender las encrucijadas éticas a las que se vieron enfrentados quienes apoyaron la Revolución como Proceso Histórico. La existencia de una propaganda anti castrista global actuó como freno a cualquiera de las muchas críticas que se le pueden hacer a la experiencia revolucionaria. La respuesta de Cortázar fue un poema largo, sentido y cursi (como buena parte de su obra poética), llamado "Policrítica en la hora de los chacales". El contenido del texto, una especie de panfleto visceral (con alusiones a la mierda, el semen y la sangre), mostraba a un Cortázar algo desbordado que antes de condenar tibiamente lo sucedido con Padilla, sin especificar ("Y así es, compañeros, si me oyen en La Habana, en cualquier/ parte,/ hay cosas que no trago,/ hay cosas que no puedo tragar en una marcha hacia la luz") necesita cuatro extensas estrofas de verso libre para dejar bien en claro que sigue apoyando la Revolución. Con este análisis no pretendo juzgar a Cortázar desde las comodidades del presente sino destacar su personalidad y su conducta como expresión de un problema que sigue siendo actual: ¿cómo apoyar un proceso histórico y no convertirse en un obsecuente?, ¿cómo asimilar la posición de quienes no piensan como nosotros?, ¿cómo analizar un gobierno con luces y sombras al que los factores de poder predominantes le quieren serruchar el piso? Tal vez el mejor fragmento del poema ocurre cuando Cortázar, de buenas a primeras, decide mandar a todos a la reputa madre que los parió:     

No me excuso de nada, y sobre todo
no excuso este lenguaje,
es la hora del Chacal, de los chacales y de sus obedientes:
los mando a todos a la reputa madre que los parió  
y digo lo que vivo y lo que siento y lo que sufro y lo que
espero.


Mario Goloboff, en su biografía de Cortázar, dice que después del entredicho las relaciones entre Cuba y Cortázar se mantuvieron en el marco de la amabilidad pero nunca recuperaron el feeling de los primeros años (más por un resquemor de sus amigos cubanos que por iniciativa de Cortázar). Varios años antes, el 23 de febrero de 1963, Cortázar ya se encontraba en París y volvía a escribirle a Manuel Antín. El día anterior había vuelto de La Habana. La carta incluía una de esas frases cortazarianas al mango con las que, para bien o para mal, se ganó nuestro amor en la adolescencia. Hoy suena profética: "La muerte espera a Cuba de un día para otro, pero ese pueblo sabrá morir como no lo sabemos muchos de nosotros".   

viernes, 25 de noviembre de 2016

El otro Príncipe


¿Cuándo fue que la música del Príncipe Gustavo Pena se convirtió en una contraseña cultural de la generación sub 35? A mí me gusta pensar, con toda seguridad en forma errada, que la difusión actual de su obra tiene que ver con los viajes iniciáticos por Sudamérica de los jóvenes de principio de siglo, a los que algunos llamamos (con un exceso de resentimiento y de humor) Hippies con OSDE. A partir de ese boca en boca entre amigos, con el acompañamiento de las redes sociales y el aleph moderno YouTube, muchos pudimos acceder (algunos muy rápido, otros como yo, muy tarde) a la obra desperdigada de un músico que provoca un shock cuya traducción en palabras se podría englobar en la siguiente pregunta: ¿cómo pude ser tan estúpido de no haberlo empezado a escuchar antes?
    
Aunque la música del Príncipe no clausura sus horizontes dentro del género rock, su obra (y muchas de las influencias que se filtran en sus canciones) puede entenderse como propia de la cultura rock. También es su personalidad (excéntrica, evasiva) la que comprueba estas presunciones. O tal vez sea que quienes crecimos bajo el influjo acaparador del rock creemos que todo lo genial debe de alguna manera ser considerado rock (producto de esta línea colonizadora figuras como Rodrigo o Goyeneche fueron incluidas de prepo bajo la gran sombrilla del rock).

¿Qué tiene el Príncipe que lo hace único? En primer lugar una musicalidad innata. Es decir, es el tipo de músico que con solo rasgar una guitarra en forma distraída está creando algo. Por otro una forma de componer capaz de sacarle la ficha a varios géneros (jazz, bossa, rap, tango, rock, trova cubana, salsa, candombe) y artistas y no casarse con ninguno, produciendo una música generalmente inclasificable. Pero además de eso hay algo atávico y genuino en sus canciones que no se circunscribe al campo de lo explicable y tiene que ver con la sensación de que el tipo portaba una sensibilidad que se encuentra muy de vez en cuando. De ahí tal vez la adoración automática que genera su obra y su persona. Hay otra sensación predominante cuando se escucha al Príncipe: la instantaneidad de sus melodías, que parecen haber existido desde siempre. Podría mencionar decenas, pero "La oficina del amor" es un buen ejemplo.      

Una de sus canciones más celebradas se llama "Polenta". Hasta ahora no está incluida en ninguno de sus discos póstumos y sólo se puede escuchar en un fragmento del documental "La cocina" de Willy  Villalobos. El tema, de reminiscencias tropicales, habla de las bondades de comer polenta cuando hace frío y tiene versos del tipo: "Algo así como andar confundido y encontrarse a Dios". Me refiero a este tema, a su modo de difusión y a su letra para intentar describir lo encantador que es el Príncipe aunque, claro, lo mejor es escucharlo.  

Frank Zappa le puso a su hija Moon Unit (Unidad Lunar). Me acordé de eso cuando leí una entrevista a la hija del Príncipe, a la que él llamó Eli-U en alusión a un personaje bíblico. Y no me sorprendió nada encontrar una foto del Príncipe con una remera de Zappa porque en muchas de sus canciones se puede adivinar, detrás de la aparente simpleza de las melodías, al joven progresivo que creció bajo el influjo setentista del líder de Mothers of the invention. Eli-U creó un sitio de Internet que reúne casi toda la información que hay sobre el Príncipe y que permite la posibilidad de descargar todos sus discos (en su mayor parte recopilaciones de archivos originalmente grabados en casetes). También se incluye uno de la propia Eli-U, el recomendable Creo en los elefantes (2008), que reúne doce temas inéditos del Príncipe.    

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Entre 1990 y 1991 el Principe grabó su único disco de estudio en los históricos estudios Panda de Buenos Aires. Pero La fuente de la juventud se editó recién en 2005, un año después de su muerte. Al escuchar el disco, producido por Jorge Sadi y el mismo Príncipe, es imposible no pensar en todas las mejoras técnicas que podría haber alcanzado la totalidad de su repertorio de haber sido grabado en condiciones profesionales. De todos modos lamentarse por el amateurismo de la gran mayoría de los registros del Príncipe sería casi renegar de su obra. Lo cierto es que a pesar de la precariedad de las grabaciones sus canciones logran conmover.

La fuente de la juventud en todo caso es la prueba de la fuerza y la interminable curiosidad musical del Príncipe que en sus canciones canónicas suele acompañarse con una guitarra criolla o una mandolina ("Ángel de la ciudad", "Suerte y amor", el hipnótico "Mandolín") pero que en el disco, con una naturalidad asombrosa, reviste sus melodías con arreglos para clarinete, trompeta, fliscorno, trombón, congas y todo tipo de instrumentos. Digamos que si fuera un pintor (en una metáfora algo obvia) el Príncipe utilizaría toda la paleta de colores y todos los espacios del lienzo. En el rap rioplatense "Cosmic War" y el inclasificable y (por sobre todo) feliz "Imaginando buenas", por ejemplo, hay un especial énfasis en la forma en que se amalgaman las voces (algo tradicional en la música uruguaya) y en la manera en que se mezclan giros del slang callejero con palabras en inglés.   

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Por cierta resolución tonal en los acordes temas con preeminencia acústica como el clásico instantáneo "Pensamiento de caracol" y "Quiero ser un muñeco", entre otros, pueden sugerir, en principio, la idea de una huella spinetteana en la música del Príncipe. Algo que puede parecer arbitrario pero llega a comprobarse en discos como U'manos (1998) y El recital (2002). Ahí el Príncipe interpreta "Yo quiero ver un tren" (filtrando en el medio un fragmento de “Blackbird”) pero demuestra que más que spinetteano es almendreano: también revisita "Que el viento borró tus manos" (Emilio Del Guercio) y dos gemas de Edelmiro Molinari: "Ella ha venido del campo" y "Sílbame oh cabeza".

Comprobar que al Príncipe le gustaba Spinetta es una experiencia que le otorga un poco de sentido poético al mundo. Temas como "Cual" o "Canto para atrás", incluidos en los inéditos de Archivo 1. (1979-20111), extienden la marca spinetteana en el Príncipe (no tanto en letra sino en la estructura melódica). De todos modos entender al Príncipe como un mero epígono de Spinetta sería un error garrafal. Decir que incorpora la matriz spinetteana a alguna de sus canciones y que lo hace con buen gusto sería mucho más acertado. Y esto es todo un hallazgo porque la influencia de Spinetta, como dijo alguna vez Rodolfo Mederos sobre Piazzolla, generalmente más que iluminar, encandila. También en U'manos se encuentra el adictivo "Gato egipcio", tema que ya había grabado con su banda de jazz rock-pop ochentosa Buraco Incivilizado, que demuestra que el Príncipe, además de ser uno de los pocos compositores que le prestó atención a Edelmiro Molinari, también supo qué hacer con la tradición más sofisticada del rock argentino. El resultado no una copia sino el viejo truco de utilizar una tradición como trampolín para realizar una operación estética propia. Siguiendo la obra del Príncipe en forma cronológica sus canciones parecen entablar un diálogo productivo con las diferentes líneas del rock argentino.

(De todos modos creo que el feedback entre el Príncipe y el rock argentino es, más que nada, una puntualización personal: la verdad es que asocio al Príncipe con lo que más conozco. Y no es que el feedback no exista sino que la intertextualidad musical de la obra del Príncipe es tal que me da la sensación de que otras personas podrían encontrar la misma dinámica de acuerdo a sus propios gustos).

A propósito: como fan de Spinetta varias veces desprecié a todos los que empezaron a escucharlo después de su muerte. Ahora que me pasa lo mismo con el Príncipe (y no un mes después de su muerte, sino doce años) me doy cuenta lo prejuiciosos, miserables y sectarios que podemos ser cuando sentimos que algún elemento del rock que no fue decodificado del todo por el sentido común está a punto de filtrarse en el imaginario popular. Preguntarse qué hubiera sido del Príncipe de seguir vivo es ingresar en el terreno de la contrafáctica, pero no cuesta mucho imaginarlo llenando un Gran Rex cada tanto. Por mencionar solo uno: ¿acaso "Ángel de la ciudad", que parece compuesto por McCartney y Dylan, no es un hit instantáneo que podría haber enamorado a las FM de habla hispana?

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El otro artista con el que habitualmente se lo compara sale de cajón: Eduardo Mateo. Musicalmente la omnipresencia de la bossa nova es palpable en los dos casos (de hecho los dos pasaron alguna temporada en Brasil forjando su estilo). "Yo no tuve carnaval" no hubiese desentonado en el repertorio de Vinicius. Sin embargo es la sensación de un reconocimiento tardío, post mortem, lo que más los vincula. Aunque en vida los dos fueron respetados por los músicos uruguayos hasta el punto de transformarse en mitos de carne y hueso, su música fue más reconocida a través de versiones de terceros.

En el caso del Príncipe los recientes covers de muchísimos de sus temas son inagotables aunque el ejemplo más resonante es "¿Cómo que no?", una crónica urbana con ritmo de salsa que fue grabada y/o tocada en vivo en los últimos años por artistas de la masividad de Onda Vaga, Manu Chao y La Liga. En YouTube los fans del Príncipe discuten con quienes dicen que algunas de estas versiones superan a la original (que el Príncipe grabó en un programa de TV y por ahora no se encuentra en ninguno de sus discos, ni oficiales ni póstumos). Personalmente creo que la frescura y la libertad de la interpretación del Príncipe son inalcanzables para cualquier otro ser humano pero más allá de la "polémica" el caso del Príncipe actualiza la estirpe de artistas (escritores, músicos) que producen su obra para para un público que, como diría Fabián Casas, jamás van a conocer.  

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Otro disco no oficial rescatado por el sitio de Eli-U es Autobombo, una banda liderada por el Príncipe (en guitarra) con el acompañamiento de Mario Guilla en violín, Martín Morón en trombón y Leonardo Anselmi en contrabajo. La singularidad de los instrumentos es proporcional a la del material, grabado entre 1998 y 1999. A excepción de dos composiciones originales del Príncipe (el tango "Beibi", para muchos una de sus obras maestras, y "Distinto") la mayoría de los temas son covers y algo así como mash up artesanales en los que la banda fusiona dos canciones que no tienen nada en común, como por ejemplo "Insensatez" con "Stairway to heaven" (esto es algo habitual en el repertorio del Príncipe: el blues “Bau del Aire” tiene el estribillo de “I Will Follow Him”, popularizada en español por Raphael como “La tierra”). La perla probablemente sea "Take a summer doctor" donde entre la adaptación libre de "Summer swim" de George Clinton se escucha una alusión a "Promesas sobre el bidet". El contacto con el rock argentino se cierra en El recital, donde el Príncipe elabora una versión con armónica de “La Primavera” de Vivaldi y la fusiona con la melodía de “Mariposa Tecknicolor”.  

Los dos discos junto a Nico Davis (Amigotez y Amor en el zaguán), grabados y editados con algunos años de demora en el nuevo milenio (todo se hizo entre el 2001 y el 2006), tal vez contengan el material menos digerible del Príncipe. Y tal vez por eso sean tan atractivos. Son discos de ruptura y luego de escucharlos se puede hipotetizar sobre un devenir aún más experimental, lamentablemente interrumpido por su muerte. Algo así como una rareza en la obra de un artista esencialmente raro (desde Ángel Rama y su definición de Felisberto Hernández la Humanidad no ha encontrado otra manera para calificar a los uruguayos talentosos y yo no quiero ser la excepción). Hay algo del espíritu autogestivo y secular de El Salmón en estas canciones deformes, distorsionadas y bellas, la más conocida de todas, "Alma de pez", un manifiesto existencial donde vuelve a asomar el fantasma de Spinetta. El hiphopero "Pegamento", donde el Príncipe se calza el traje de clarividente urbano que tan bien le queda, repite:

Esta ciudad hace piruetas en el aire
como queriendo volar.
Pero a esta pibe lo volaron en la calle,
dejó de imaginar. 

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En el sitio de Eli-U se encuentran también dos entrevistas radiales (las únicas existentes, más otra del documental Ángel de la ciudad, donde cuenta sus inicios con la música). La idea de que el Príncipe era un “loco lindo” se desvanece ante el humor y la coherencia de su discurso, no exento de una mirada minuciosa sobre la vida. El tipo, como Sledge Hammer, sabía exactamente lo que hacía. Como los grandes personajes surgidos desde la caja de resonancias denominada "cultura rock" detrás de las canciones había un eje que las contenía. En una de las entrevistas el periodista Alejandro Ferreiro le pregunta cómo hace para mantener vivo "el niño interior". El Príncipe contesta: "Hay que hacerse amigo de los mosquitos".